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martes, 6 de junio de 2017

AMBAR

"Todo y todos estamos hechos de una misma sustancia viva,
la esencia de la vida, el origen de todo lo que es.
Es una inteligencia suprema que rige las órbitas de los astros,
los ciclos del sol y de la luna, día y noche,
el transcurrir de las estaciones.
Una fuerza creadora que gesta y sostiene
el milagro de cada nueva vida,
que hace florecer la naturaleza
y latir nuestro corazón"
(Yllara Bettina Müsch)
 
AMBAR, la última en llegar a nuestra manada, un regalo del destino
Ésta es AMBAR, la última en incorporarse a nuestra manada. Ha sido un regalo del destino. Dice que tiene 40 millones de años y que vivía en el norte de Europa, en una región que ahora está cubierta por el Mar Báltico. Millones de años atrás, por efecto de los huracanes, las grandes tormentas o algún cataclismo, las coníferas se rompieron, y la resina fluyó por el tronco en inmensas bolas que finalmente se separaron y cayeron en grandes cantidades. Cuando alcanzaron el suelo del bosque, la resina se oxidó y más tarde, cuando la región se inundó y la resina se lavó de nuevo con agua, se volvió dura y consistente. Luego se fosilizó. Y en una de esas bolas quedó atrapada la pequeña AMBAR. Nunca había estado con personas, porque en aquella época la especie humana aún no existía.

Posteriormente, como resultado de los movimientos de los glaciares y la formación de ríos y mares, esa resina fosilizada se esparció por toda Europa. Los primeros humanos que la descubrieron la llamaron “piedra del sol” u “oro nórdico”. Hoy en día, se conoce con el nombre de “ámbar”. Aunque se le llame piedra, en realidad tiene origen orgánico. El “ámbar” es conocido y usado por el hombre desde tiempos prehistóricos. Es la piedra preciosa más antigua conocida y ocupa un lugar muy especial entre las otras gemas preciosas y semipreciosas. Por lo general es de color miel-dorado. Cada pieza de “ámbar” es única y nunca se han encontrado dos piedras de “ámbar” completamente idénticas.

Durante siglos, la gente ha creído que el “ámbar” posee poderes mágicos y sobrenaturales. Esta gema inusual ha inspirado a magos, médicos, científicos y artistas. En la antigua medicina oriental se creía que el vapor de “ámbar” fortalece el espíritu y da coraje.
 
Una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones
Hoy, los científicos valoran especialmente las piezas de “ámbar” que contienen dentro la evidencia única, conservada para siempre, de la flora y fauna de hace millones de años en el norte de Europa. Son diferentes insectos y otros organismos que han sido capturados en la resina. Se calcula que una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones de insectos, plantas o semillas... y de un collie, como ha descubierto recientemente una niña de Sevilla.

Alejandra, 9 años, al salir del colegio, fue a ayudar a su madre a abrir los paquetes que le habían llegado con su último pedido. Ella, la madre, tiene una exclusiva tienda de minerales y piedras preciosas: Fluorita, cuarzo, astrofilita, cornalina, calcopirita, moscovita, ágata, amatista, calcita, labradorita, turquesa, malaquita, lapislázuli, etc. Aunque lo cierto es que la niña se prestó a ayudar a su madre esa tarde, porque en ese pedido habían de llegar unas piezas de “olivina”, la piedra favorita de Alejandra, junto con otras adquisiciones, algunas de las cuales de mucho valor, como las de “ámbar” del Mar Báltico.

Mientras su madre atendía al teléfono, Alejandra empezó a sacar de la caja los paquetes individuales, cuidadosamente envueltos. Cogió el primero, y con la delicadeza que siempre le inculca su madre, abrió el papel burbuja acolchado que protege y aísla frente a posibles roturas. Era una gran pieza de “ámbar”, que, al mirarla, dejó sin respiración a Alejandra. Se puso a llorar y con voz temblorosa, gritó: “Mamá, mamá, mira” Su madre colgó el teléfono y se acercó. Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella como la que le entregaba Alejandra. Le dio la vuelta y se quedó estupefacta. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura. “Mamá, nos mira como los nuestros. Es un collie  y parece estar vivo. ¿Cómo podemos sacarlo de la piedra?” Su madre estaba en éxtasis y no le respondió.
 
Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura
Desenvolvieron todas las piezas y encontraron normal el resto del pedido, incluidas las otras piedras de “ámbar. Las piezas de “olivina”, tan esperadas por Alejandra, eran muy bonitas, pero ya no le interesaron ante el descubrimiento del “ámbar” con ojitos de collie.

Alejandra le pidió a su madre que no guardara esa pieza en la tienda y se la llevaron a casa. Al llegar, hizo partícipe del descubrimiento a su hermano pequeño, y éste demostró tanto interés en aquella piedra, que dejó de jugar con sus espadas y pistolas, para convertirse en su primer aliado. Cuando llegó su padre, Alejandra le dijo: “Esta piedra no se puede vender. Hay que devolverle la vida a ese collie. Has de convencer a mamá”. “Ya sabes, hija, -le respondió su padre, que no me entrometo en los negocios de tu madre, pero la conozco y seguro que ya está buscando alguna solución”

Efectivamente, buscó la agenda de contactos y, en pocos minutos, ya estaba llamando a la única persona que no la tomaría por loca y la podría orientar. “Existe una bruja que te puede ayudar –le dijo desde el otro lado del teléfono. Es conocida como La Gran Diosa, dadora de vida y de muerte. Ni su físico, ni su personalidad coinciden con el arquetipo de bruja. No come niños, no viaja en escobas, no suelta carcajadas histéricas, no tiene tratos con el diablo y, por no tener, ni siquiera tiene una verruga en el mentón. Es una bruja moderna, joven y guapa. Y, como tantas mujeres de hoy en día, prefieren fingir que no existen. Aunque haberlas, haylas. «Haz lo que quieras, mientras no perjudiques a nadie» y «todo lo que hagas, bueno o malo, vuelve a ti multiplicado por tres» son sus normas éticas. La Gran Diosa puede ayudarte porque es el principio cósmico femenino del que todo nace y al que todo regresa, incesantemente. Para hablar con ella, deberás viajar hasta la poza de Malatosca, donde tiene su santuario, una gruta escondida tras la cascada”.

“Yo no puedo acompañarte” –le dijo su marido. “Dile a tu amiga Ana que te acompañe”. “No, iré sola” –le respondió.

Esa misma noche, por internet, compró un billete de avión Sevilla-Barcelona y alquiló un coche. Para encontrar a La Gran Diosa, debía estar allí al día siguiente, 11 de abril, noche de luna llena. Y encontrar el agujero que da acceso a la gruta. “Lo verás junto a la cascada. Es muy estrecho. Habrás de grimpar unos dos metros y seguramente te mojarás”. La poza de Malatosca guarda una leyenda sobre comadronas y brujas. Dice la voz popular que en las noches de luna llena todas las brujas de la comarca se reunían en la poza de Malatosca para hacer sus aquelarres. Está situada en una hondonada sombría y misteriosa. El salto de agua, por acción erosiva, ha recubierto las paredes con una capa de roca porosa. Su situación y la presencia de agua abundante de la riera, ha creado un ambiente húmedo que ha favorecido el crecimiento de una vegetación de ribera abundante, de musgos y pequeños helechos que se arraigan en las paredes del salto.

Cuando llegó a la poza de Malatosca, apenas había luz del día y esperó a que anocheciera por completo. Estaba sola. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada,  dejando volar la imaginación bajo la luna. En ningún momento se desprendió de la pequeña mochila donde llevaba el misterioso tesoro, aquella piedra de “ámbar” con los ojitos de un collie fosilizado.
 
En la poza de Malatosca, apenas había luz del día. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada, dejando volar la imaginación bajo la luna
A medianoche, bajo la clara luz de la luna, trepó por la pared mojada, salpicada por la cascada, hasta el estrecho agujero de entrada a la cueva. Sintió el frío y la humedad adherirse como una segunda piel a su cuerpo y un estremecimiento la recorrió cuando con su cabeza golpeó una “esquella”, pequeña campana que llevan los bueyes de la zona, puesta allí para avisar a la Gran Diosa.
Una pequeña escalinata, devorada por la humedad y la erosión del tiempo, bajaba hasta el interior. El fuego de unas velas aromatizantes era lo único que daba luz a la estancia. Y el único sonido provenía del chisporroteo de unas hierbas de romero quemándose en un rincón. Sentada en una roca, rígida entre las velas y cubierta de la cabeza a los pies por un velo negro, la figura de La Gran Diosa era majestuosa, imponente.

-       “Bienvenida, diosa hermana” –la saludó. “¿Cuál es el motivo de tu visita?”

Ella no sabía qué decir, ni qué responder. La belleza de aquella bruja, esa mirada que la penetraba hasta lo más íntimo, el lugar cargado de magia y fuerza… Todo hacía que las palabras no llegaran a su boca y sólo pudo hacer un amago de sonrisa, mientras de la mochila sacaba la piedra de “ámbar” con unos ojitos incrustados. Se acercó, le entregó la pieza de “ámbar” y le contó la historia desde el principio. 

-       “Aquí hay vida” –le dijo, devolviéndole el “ámbar”. “Yo te voy a explicar qué debes hacer para desfosilizar esta piedra. Me gusta que la sensibilidad y la inquietud de tu hija Alejandra, te hayan empujado para ir más allá de los límites establecidos y me hayas visitado. Te voy a ayudar porque tú eres una mujer que sientes la Presencia de la Diosa y oyes el eco de la Magia. La Diosa y la Bruja que vive en ti, reclaman Su Poder y podrás hacer realidad tus sueños más profundos, deseos y anhelos. Interactuando con Ella en tu día a día, nada de lo que desees escapará de tus manos. Porque ser Bruja es hacer que el mundo cambie”.

La madre de Alejandra pronto se sintió cómoda y relajada. La Gran Diosa tenía un magnetismo especial. Estuvieron hablando muchas horas. Ambas tenían una gran capacidad para empatizar, captar y proteger las emociones ajenas. La Gran Diosa le explicó detalladamente el proceso a seguir. “No olvides ningún detalle y, sobre todo, piensa que, para que sea un éxito, el rito final lo ha de efectuar un ser inocente y puro como tu hija Alejandra y su hermano”.

Ya amanecía cuando salió de la cueva. El coche estaba cerca y allí tenía ropa limpia para cambiarse. Miró el reloj y se dijo: “Con un poco de suerte aún podré coger el vuelo de Vueling de las 10:05 a Sevilla”. En el navegador puso: Aeropuerto del Prat. Y arrancó el coche.

Sevilla, 12 de abril. Después de una reconfortante siesta, le explicó todo a su marido y le dijo que habrían de viajar hasta el Pirineo aragonés con la piedra de “ámbar”, para cumplir con todo el ritual que le ha propuesto La Gran Diosa. “Muy bien” –asintió él, “dentro de tres semanas es la Feria de Abril y los niños y yo tenemos fiesta. Alquilaremos una caravana y nos iremos al Pirineo”

En la Antigüedad hubo un consenso claro en señalar agua, tierra, fuego y aire como la base del universo. Los cuatro elementos que se hallan en el origen de todo, según La Gran Diosa, serán los protagonistas de este ritual para devolver a la vida a un collie. Agua, tierra, fuego y aire han sido recurrentes para muchas culturas a lo largo de la Historia como modos para purificarse y renacer. En la actualidad se han renovado las formas y se ha diluido el trasfondo religioso, pero el simbolismo de antaño se conserva más o menos intacto.

La Gran Diosa, para cumplir con el elemento “tierra”, le pidió barro, vino y romero. Una olla de barro de Triana, vino tinto de la variedad Merlot de la Serranía de Ronda y manojos de romero para quemar.

Hace más de 3000 años, en Triana, aprovechando la arcilla del río Guadalquivir, los Tartessos comenzaron con el oficio de alfarero. Hoy en día se ha perdido mucho esta tradición, y para conseguir la olla de barro, tuvieron que contactar con el último alfarero de Triana, uno de los pocos que quedan en Sevilla que ejercitan su oficio a la antigua usanza, o sea, usando el torno como compañero básico e imprescindible del trabajo del barro. 

Iniciaron el largo viaje pasando por la Serranía de Ronda donde consiguieron dos litros de vino Merlot, una de las partes fundamentales del ritual. Este vino se caracteriza por su finura y suavidad, sin dejar de ser aromático y carnoso. Es de color rubí muy intenso y, según los persas, curaba el alma de los desdichados.  

El Merlot desempeñará un papel mediador con lo imaginario y el deseo

Alrededor del vino emergen emociones y pasiones.  El vino simboliza alegría y vida. En la evolución del vino a través de la historia, es difícil discernir la leyenda y la realidad, ya que ambas se confunden y se mezclan en la boca de poetas, trovadores y brujas. El simbolismo del vino nos remite a la inmortalidad, la sangre, la vida y el sacrificio. El Merlot desempeñará, de manera especial, un papel mediador con lo imaginario y el deseo. Desde siempre, el vino Merlot convive con el misterio, el mito y la realidad. Son innumerables las leyendas que dicen que el Merlot te pone en contacto con la espiritualidad y la trascendencia.

El otro fruto de la “tierra”, el romero, lo fueron recogiendo por diferentes lugares durante el viaje. La Gran Diosa le dijo que debían hacer el fuego con romero. Al quemarse, emite unas poderosas vibraciones limpiadoras y purificadoras, y ahuyenta las fuerzas negativas. El romero se utiliza en hechizos para  limpieza de malas energías,  protección,  poderes mentales, depresión,  etc.

Y el romero nos conduce al elemento “fuego”. El fuego participa en casi todas las pociones y brebajes de las brujas. Cuando la familia de Alejandra lleguen al destino, el fuego de romero servirá para calentar los dos litros de Merlot en la olla de barro de Triana.

El tercer elemento, el “aire”, es muy sutil y las brujas lo utilizan como vehículo. Es un elemento invisible que la Gran Diosa usa para que contenga determinada energía. El aire, el viento, lo que se lleva y se trae, está presente en rituales muy complejos y potentes. Dentro de los cuatro elementos, es el más difícil de manejar. Aquí servirá para avivar el fuego de romero.

Y llegamos al cuarto elemento, el “agua”, fundamental para el desarrollo de la vida. Es un elemento muy común en brujería porque el agua está relacionada con las emociones.

“Habréis de ir a la cuenca alta del río Ara” -le dijo la Gran Diosa. “El Ara es el gran señor del Pirineo. Es el último río virgen, el único recorrido salvaje. Sus aguas son las lágrimas de la diosa Pirene”.

Dicen que la bella Pirene consiguió escapar del acoso de Hércules, huyendo más allá del jardín de las Hespérides y se refugió, acogida por los pastores, en estas hermosas montañas que recibieron su nombre. Hércules, desorientado, empezó a recorrer el universo en busca suya. Jamás renunciaría al amor de Pirene. Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa, al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso y caprichoso dios. Hércules, de lejos, vio la terrible humareda del Pirineo que se elevaba hasta lo alto del cielo. Imaginando la tragedia, a grandes zancadas se dirigió a estas montañas. Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua: los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos, convertidos en carbón. Empezó a rebuscar por todos los recónditos parajes, valles, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía: las lágrimas de Pirene que salpicaban la montaña y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso que todavía podemos hoy contemplar. Sólo al llegar la madrugada pudo encontrar a la diosa de sus amores. Quiso rescatarla del incendio, pero ya era tarde. Estaba agonizando y, entre los estertores de la muerte, se la veía sonreír con gesto de triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus. Jamás, ni ella ni su monte, se someterían a nada ni a nadie. Uno de esos ibones de lágrimas es el Ibón Alto de Batanes, de donde parte el agua del Ara, milagro de la vida para AMBAR.
 
Llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, puente románico del siglo XIII, sobre el río Ara
Siguiendo las instrucciones de la Gran Diosa, Alejandra y sus padres llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, un puente románico del siglo XIII sobre el río Ara. El día alarga, la temperatura sube y las nieves van desapareciendo de las cimas del Vignemale, del Cilindro, del Taillón y el Monte Perdido. Los ibones (lagos) de deshielan y el río Ara y los barrancos aumentan su caudal con una agua blanca, estruendosa. A partir de ahora, y hasta final de junio, el Ara es un imponente espectáculo desde su nacimiento en el macizo del Vignemale y en todo su recorrido, de norte a sur, por Bujaruelo, la Garganta de los Navarros, Torla, Broto, Sarvisé, Fiscal, Boltaña y su muerte en Aínsa, donde regala sus aguas al río Cinca.

Por suerte, no hay nadie a esas horas en el Puente de Bujaruelo. Junto a la misma pared del puente, Alejandra enciende el romero entre tres piedras que sirven de soporte a la olla de barro con los dos litros de Merlot en su interior. El aire sopla de repente y se aviva el fuego. Cuando el vino ya está muy caliente, Alejandra introduce en la olla la pieza de “ámbar”, cuidadosamente protegida durante el viaje, para que se ablande y coja elasticidad.  8 minutos, no más” –le explicó la Gran Diosa. “El 8 es el numero de la evolución y las transformaciones, representa el poder de la naturaleza de sanar y regenerarse”. Pasados los 8 minutos, con la ayuda de su hermano, cogieron la olla y la lanzaron al río, desde lo alto del puente. La olla se rompió y el Merlot con el “ámbar” se mezcló con el agua del Ara. “Habréis de esperar otros 8 minutos para que el ritual finalice y el Ara os entregue con vida esos ojitos atrapados, por capricho de la naturaleza, durante millones de años”

Alejandra bajó del puente, emocionada. Con la mirada fija en aquellas aguas cristalinas, se fue acercando despacio hasta que, sin saber el por qué, su boca se ensanchó en una sonrisa. Una felicidad desconocida, sin causa ni motivo, la inundó y, como en un sueño, notó que aquel ser crecía ante sus ojos, le iba viendo la cara, esa cara de felicidad, de inocencia, de ausencia de toda malicia… ¿Cómo iba a reaccionar al ver un humano por primera vez?... Alejandra, sin darse apenas cuenta, se había metido en el agua y, de repente, se encontró unas patitas agarradas a su cuello, una lengua que le lamía la cara, mientras emitía unos gemidos muy familiares. Salieron del río y aquella bola de pelo se sacudía el agua, mientras iba saludando con alegría al resto de la familia.

Mientras los niños jugaban y acariciaban aquel regalo del Ara, Alejandra, siempre observadora, añadió un dato que nadie se había cuestionado hasta el momento: “Es una chica” –exclamó “y se llamará AMBAR”

¿Y cómo llegó AMBAR a nuestra manada? La Gran Diosa le había dicho a la madre de Alejandra que el ser que vuelve a la vida después de estar atrapado en un fósil, ha de vivir siempre en libertad. Cuando, en el viaje de regreso, se esforzaba para explicárselo a sus hijos, Alejandra miró a AMBAR, que la tenía en sus brazos, y le dijo a su madre: No te preocupes, mamá, ya sé dónde la dejaremos para que corra libre y sea feliz”.  Y su hermano pequeño asintió, muy a su pesar.

Gran persona esta niña y mucha madurez para su edad. Para estos niños, la vida se presenta como una aventura maravillosa. Su mente sin fronteras y su viva imaginación les abren a un mundo ilimitado. Han sido puestos en este mundo para luchar, aprender y sentirse dichosos. Seguro que la vida tiene hermosas sorpresas para ellos. ¡Que las vivan!

Bienvenida, AMBAR

En casa, damos la bienvenida a AMBAR, que ha aceptado vivir y ser feliz en nuestra manada. Unigénita y única. Ella es la libertad de espíritu, el ser libre e indómito, sin ataduras ni equipajes del pasado. Es simple y natural. AMBAR es un ser de luz y está protegida por la luz. La sabiduría cósmica se revela a través de ella. Como buen cachorro, disfruta de la vida y sus regalos… ¡y es libre!





miércoles, 25 de junio de 2014

LA CULTURA DEL RUIDO

Ha pasado ya la noche de San Juan, la noche más corta del año, y ha vuelto la tranquilidad a la manada. San Juan es una de las festividades más celebradas por la mayoría de hombres y mujeres que viven la cultura catalana. Es “la nit del foc”, la noche del fuego, pero, desgraciadamente, se está convirtiendo también en una fiesta muy temida por todos los perros (y propietarios).


El 23 de junio es el día en que los pueblos han celebrado siempre el solsticio de verano, que es el momento del año en que el Sol está en su punto más alto, y, por tanto el momento del año en el que el Sol ha calentado más tiempo la Tierra. Si la luz y la energía del Sol dan vida, es en esta noche cuando toda la Tierra se presenta con su máximo esplendor y con todas sus virtudes…

Agua, tierra, viento, fuego… Seres fantásticos, demonios, brujas, “dones d’aigua”… Guirnaldas trenzadas, saltos de hogueras, bendiciones, ritos, símbolos, tradiciones… “La flama del Canigó”… Aquí y en muchas partes del mundo. Pero ¿qué significado tienen los petardos y cohetes? ¿Por qué tantos petardos y cohetes indiscriminadamente? ¿No se han convertido en demasiado vulgares y previsibles todas las verbenas de esta noche mágica?

¿Algún humano nos puede explicar a todos los perros “maltratados por el ruido”   porqué, en una sola noche, se han consumido en Catalunya 20 toneladas de pólvora? “Una noche tranquila” -anunciaron ayer los medios. Aunque 255 personas hayan recibido asistencia médica, 15 con quemaduras graves, 74 han sufrido amputaciones y 42 con lesiones oculares… Y, para mayor tristeza, la mayoría han sido niños. Me pregunto si los humanos están bien de la cabeza…

Por desgracia, la irresponsabilidad de algunas personas, nos afecta muy mucho a los collies, que tenemos una sensibilidad auditiva muy superior a los humanos y por lo tanto los petardos y cohetes nos afectan en mayor grado. Nos crean confusión, desorden, agitación, pérdida de armonía y equilibrio. Aumentan nuestras pulsaciones, se modifica el ritmo respiratorio, se produce tensión muscular y presión arterial, perdemos agudeza de visión…
 
Perla y Jolie, nerviosas debajo del sofá
Yo pasé la noche aislada con mis 6 hijos, escuchando música de Eyna para relajarme. Los cachorros apenas tienen un mes y no se enteraron de nada. Su oído aún no está suficientemente desarrollado. El resto de la manada tenían la opción de entrar en casa y así lo hicieron la mayoría, menos las tres más jóvenes, Swan, Lassie y Ara, que se quedaron fuera a jugar sin importarles los petardos. Cap, el más viejo, tampoco se movió de su lugar habitual porque su oído está ya muy gastado para oír lo que no quiere oír.

“Por San Juan, es la fecha del año en que se pierden más perros, que huyen presos de pánico –me explicaba Cristina. Algunas de estas huidas las provocan los graciosos de turno que lanzan petardos en los jardines o en las puertas donde hay perros. Desgraciadamente tenemos imbéciles por todas partes”.

Ha pasado San Juan, pero habrá otras fiestas en las se utilizará también pirotecnia y volverá el mismo problema: el miedo de la mayoría de los perros a los petardos. Es una gran cantidad de estímulos sonoros y luminosos a los que no todos los perros están acostumbrados. Para poder ayudarnos, los humanos nos habéis de comprender, ya que el simple desconocimiento de lo que nos pasa y una mala intervención, nos puede generar más efectos contraproducentes.

“Reñir a vuestro collie porque tiene miedo –continúa Cristina, es absurdo y cruel. No está haciendo nada malo, no lo hace a propósito: tiene miedo. Y cuando uno tiene miedo, no controla lo que hace, solo sufre. Tampoco es una buena opción aplicar una terapia de shock. Es decir, no penséis que para eliminar ese miedo sea bueno llevar al collie al medio de los petardos para ver si así se le pasa. Será peor y será él quien entre en un estado de shock”.


Los estruendos que se lanzan durante las fiestas, se repiten todos los años y en todos los países. Sin duda, es la cultura del ruido que predomina en la mayoría de la gente. Si se dice que el silencio da salud, el ruido descontrolado produce stress, afecta los nervios y produce sensación de malestar. ¿Qué humano puede pensar constructivamente en medio de ese caos? Qué pocas personas saben disfrutar de ese don universal que es el silencio. Los humanos vivís en medio del estruendo. Construís el entorno ruidoso porque teméis enfrentaros al silencio que os obliga a encontraros con vosotros mismos, a ir a vuestro interior. Como dijo Soren Kiergaard, “Solo una persona que sabe permanecer esencialmente en silencio, sabe hablar y actuar esencialmente. El silencio es la esencia de la vida interior”.

En medio de esta cultura del ruido en que vivís las personas, los collies os podemos ofrecer momentos de silencio, un encuentro nuevo con lo más hondo de la vida que os posibilite también un encuentro profundo con los demás. Las personas, cada vez más, necesitáis espacios de silencio, lugares donde se pueda percibir la sabiduría del recogimiento, la armonía de lo esencial, la quietud del espíritu, el ritmo sosegado, la vida en profundidad. Ahí nos tendréis siempre, porque los collies somos de vida interior.


viernes, 7 de junio de 2013

NIEVE EN JUNIO


Nieve en junio. Es un hecho excepcional y hay que vivirlo. A mí me encanta la nieve, pero esta vez me he tenido que retener porque me ha tocado hacer de guía y vigilante. Hay dos peques en casa que no sabían qué es la nieve y yo he apadrinado su bautizo blanco.

Ayer fue una jornada memorable. Swan, la rubita, y Venus, la trico, se lo pasaron en grande y no olvidarán esta experiencia que les ha reportado importantes beneficios: han respirado aire puro, han hecho ejercicio sin darse cuenta y les ha supuesto también una inyección de energía positiva increíble.

Nieve en junio. Una nieve diferente a la del invierno. El frío no es tan intenso, los rayos del sol calientan más y aparece un nuevo elemento: el agua del deshielo, inicio de un río que se va abriendo camino… Más abajo le llaman río Ter y desemboca en el mar Mediterráneo.

Swan tiene tres meses y medio y Venus aún no ha cumplido los tres, pero ambas demostraron tener el aguante físico necesario para caminar. Tres horas de ejercicio y no querían regresar.
 
-          “No os vayáis muy lejos, que no os quiero perder de vista”
-          “No te preocupes, Nina, que la nieve es muy blanca y destacamos mucho”

-          “Vamos hasta allá arriba y volvemos”

-          “Volvamos atrás, que aquí está muy inclinado y resbalo”

-          “¿Has probado la nieve?
-          “Me quema la lengua”
 
-          “Mira, allá nace un río”
-          “A que llego antes que tú”



-          “El agua está muy fría”
-          “Pues yo voy a saltar y así no me mojo”


-          “A la una…”

-          “A las dos…”

-          “... y a las tres"

-          “Sí, está muy fría…”

-          “Voy al sol a secarme”

-          “Es hora de regresar. Se acabó la fiesta”
 

domingo, 7 de octubre de 2012

EL AGUA SE AGOTA


"Cuando el pozo se ha secado, entendemos el valor del agua"

(Benjamin Franklin)

 
El pozo de nuestra finca lleva unos días sin manar agua. Las altas temperaturas y la larga sequía que atravesamos han provocado que el manantial se haya secado. Los ríos subterráneos no reciben agua de la lluvia y finalmente el pozo se encuentra en esta triste situación. Ni los más viejos de la manada recuerdan algo igual.

Esta semana pasada hemos reemprendido nuestras excursiones y me he dado cuenta que todo está muy seco. Arroyos y riachuelos donde habíamos bebido y nos habíamos refrescado, están sin agua. Fue una excursión muy triste. Nuestro propio río, el Revardit, tiene muchos tramos sin agua y otros con el agua estancada.

Mi hermano Ghost y yo, de cachorros, bañándonos en el río
Esta semana el río no tenía agua

Desde cachorra he visto tanta agua, que me parece imposible que un día pueda acabarse. Pero yo soy una collie ignorante y los humanos más listos no piensan así.

¿Qué es lo peor que podría pasarle al mundo de aquí al año 2050? ¿Un enfrentamiento nuclear entre Israel e Irán? ¿Una confrontación entre China y Estados Unidos? ¿Atentados indiscriminados del fanatismo musulmán?

El peligro que aguarda al mundo procede de un recurso amable y tranquilizador, el agua, que todos damos por descontado (como yo), hasta que escasea o deja de existir. La escasez de agua dulce es, con mucho, la mayor amenaza para la seguridad de los humanos.

La pérdida de agua potable garantizada es, con mucho, la mayor amenaza para la seguridad de los seres humanos a largo plazo. En comparación, los peligros políticos mencionados parecen pequeños.
 

El agua. Terriblemente abundante en esta bendita Tierra nuestra, y eso es lo que la distingue del helado Marte y el ardiente Venus; aquí puede haber vida. Sin embargo, el agua debe ser potable, y ahí está el principal problema, porque la mayoría del agua del planeta es agua salada, inutilizable para beber y (en la mayor parte de los casos) para regar cosechas y plantas. En realidad, sólo el 2,5% del agua de la Tierra es agua dulce, pero casi toda está atrapada en enormes acuíferos subterráneos o en los casquetes de hielo de los Polos. Parece increíble para cualquiera que no sea científico del clima, pero el agua de nuestros lagos y ríos no representa más que el 0,01% de las reservas de agua del planeta.

El agua dulce y corriente —es decir agua que fluye en un río en el que se acumulan las últimas lluvias, la nieve derretida y el deshielo primaveral de gigantescos glaciares de montaña— es vital para nuestra existencia, para el medio ambiente, las culturas, incluso las naciones-estado. ¿Cómo sería Egipto sin el Nilo? ¿O Londres sin el Támesis? ¿Y no son algunas de nuestras principales civilizaciones, en esencia, “civilizaciones fluviales”? ¿Se pueden imaginar Viena sin el Danubio? ¿Pero qué Gobiernos piensan alguna vez en sus ríos, en lugar de sus sistemas de seguridad social o sus gastos de defensa?

¿Cuáles son las amenazas contra este bendito regalo del agua a nuestra Tierra? Son tres, que suelen estar relacionadas entre sí, pero son fáciles de identificar por separado.

La primera es la política internacional, es decir, las disputas entre los Estados y los pueblos por el control de las corrientes de agua dulce. Las naciones de las partes altas de los ríos desvían el agua para proyectos de regadío con el fin de impulsar la agricultura. Pero los países que están río abajo, sufren por la reducción del volumen de agua que les llega y se indignan; de ahí puede surgir un conflicto. También pueden aparecer antagonismos cuando una sociedad de río arriba descarga elementos desagradables o peligrosos en el río y contamina las aguas que llegan más abajo.

La segunda amenaza es totalmente distinta: se debe al tremendo aumento de la demanda mundial de agua dulce. En 1825, había alrededor de 1.000 millones de seres humanos en nuestro planeta, que en su mayoría sacaban y utilizaban el agua con métodos preindustriales. Hoy, con casi un total de 7.000 millones de personas en el mundo, con necesidades diarias cada vez mayores y con industrias (cemento, acero, chips de silicio, hoteles) que consumen inmensas cantidades de agua dulce. El crecimiento de la economía mundial desde 1800 y el afortunado incremento del nivel de vida de tanta gente han ido acompañados de un aumento incontrolado y desproporcionado del consumo de agua. Hoy cada persona gasta muchísimos litros más que sus abuelos. Aunque no existiera ninguna amenaza de las que se sugerían más arriba contra la seguridad de las reservas de agua, la demanda total está ejerciendo más presión sobre las reservas normales.

Pero —y esta es la tercera amenaza— ¿y si además resulta que las reservas originales están agotándose? ¿Y si no podemos seguir contando con un caudal previsible en esos ríos que tanto significan para la vida cultural y social pero, sobre todo, para la vida física? Según muchos informes científicos, los mayores problemas actuales se producen en Asia, donde la población aumenta de forma increíble y la estación de las cosechas es cada vez más breve, porque las temperaturas son más elevadas y las precipitaciones, más escasas. Numerosas comunidades a los pies del Himalaya dicen que hay mucho menos deshielo. Ya no hay suaves pendientes nevadas que se derritan en abril; la temporada de los deshielos se acaba en febrero. Y no hay que olvidar que los glaciares de todo el mundo están derritiéndose de forma constante e insidiosa, en particular los gigantescos glaciares de Tíbet que alimentan tantos grandes ríos de India, China, Myanmar y Vietnam. Se trata del futuro de 3.000 millones de personas. Y de unas sociedades que reaccionarán con furia a la pérdida del agua, y unos Gobiernos que quizá no respondan con prudencia sino de forma insensata, luchando por las reservas de agua en vez de negociar para encontrar una manera científica de compartir un recurso cada vez más escaso.

Regresemos, pues, a mi propuesta inicial. Los problemas que obsesionan a los analistas estratégicos contemporáneos, a los expertos de sillón en asuntos internacionales, por muy importantes que se crea que son, palidecen al lado de la crisis mundial del agua. Desde el río Colorado hasta el Brahmaputra, el caudal de los ríos disminuye. Decidme si hay algo que sea más importante que eso.
 
El agua es vida

Los estudiosos dicen que hay sustitutos para el petróleo, pero no hay sustitutos para el agua dulce. “Si te quedas sin agua, te quedas sin vida”, reza un dicho Uzbeco. Y Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, dijo: “Para la supervivencia, el bienestar y el desarrollo socioeconómico de toda la humanidad es un requisito fundamental tener garantizado el acceso a un suministro suficiente de agua potable. Sin embargo, continuamos actuando como si el agua dulce fuera un recurso abundante e inagotable, cuando no lo es.”

Una de las grandes contradicciones de la naturaleza humana es que únicamente valoráis las cosas una vez que se vuelven escasas. Apreciáis el valor del agua cuando el pozo se ha secado. Y los pozos no sólo están secándose en las regiones tradicionales con tendencia a las sequías, sino también en zonas no asociadas tradicionalmente con escaseces de agua.


Sería bueno que todas las personas, los niños, las niñas, las mujeres y los hombres se comprometan en cuidar y no desperdiciar el agua. Y así, quizá, dentro de unos años, en vez de faltar, el agua podría alcanzar para todos…

 

 

Fuente: El País : Paul Kennedy, Universidad de Yale.