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martes, 6 de junio de 2017

AMBAR

"Todo y todos estamos hechos de una misma sustancia viva,
la esencia de la vida, el origen de todo lo que es.
Es una inteligencia suprema que rige las órbitas de los astros,
los ciclos del sol y de la luna, día y noche,
el transcurrir de las estaciones.
Una fuerza creadora que gesta y sostiene
el milagro de cada nueva vida,
que hace florecer la naturaleza
y latir nuestro corazón"
(Yllara Bettina Müsch)
 
AMBAR, la última en llegar a nuestra manada, un regalo del destino
Ésta es AMBAR, la última en incorporarse a nuestra manada. Ha sido un regalo del destino. Dice que tiene 40 millones de años y que vivía en el norte de Europa, en una región que ahora está cubierta por el Mar Báltico. Millones de años atrás, por efecto de los huracanes, las grandes tormentas o algún cataclismo, las coníferas se rompieron, y la resina fluyó por el tronco en inmensas bolas que finalmente se separaron y cayeron en grandes cantidades. Cuando alcanzaron el suelo del bosque, la resina se oxidó y más tarde, cuando la región se inundó y la resina se lavó de nuevo con agua, se volvió dura y consistente. Luego se fosilizó. Y en una de esas bolas quedó atrapada la pequeña AMBAR. Nunca había estado con personas, porque en aquella época la especie humana aún no existía.

Posteriormente, como resultado de los movimientos de los glaciares y la formación de ríos y mares, esa resina fosilizada se esparció por toda Europa. Los primeros humanos que la descubrieron la llamaron “piedra del sol” u “oro nórdico”. Hoy en día, se conoce con el nombre de “ámbar”. Aunque se le llame piedra, en realidad tiene origen orgánico. El “ámbar” es conocido y usado por el hombre desde tiempos prehistóricos. Es la piedra preciosa más antigua conocida y ocupa un lugar muy especial entre las otras gemas preciosas y semipreciosas. Por lo general es de color miel-dorado. Cada pieza de “ámbar” es única y nunca se han encontrado dos piedras de “ámbar” completamente idénticas.

Durante siglos, la gente ha creído que el “ámbar” posee poderes mágicos y sobrenaturales. Esta gema inusual ha inspirado a magos, médicos, científicos y artistas. En la antigua medicina oriental se creía que el vapor de “ámbar” fortalece el espíritu y da coraje.
 
Una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones
Hoy, los científicos valoran especialmente las piezas de “ámbar” que contienen dentro la evidencia única, conservada para siempre, de la flora y fauna de hace millones de años en el norte de Europa. Son diferentes insectos y otros organismos que han sido capturados en la resina. Se calcula que una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones de insectos, plantas o semillas... y de un collie, como ha descubierto recientemente una niña de Sevilla.

Alejandra, 9 años, al salir del colegio, fue a ayudar a su madre a abrir los paquetes que le habían llegado con su último pedido. Ella, la madre, tiene una exclusiva tienda de minerales y piedras preciosas: Fluorita, cuarzo, astrofilita, cornalina, calcopirita, moscovita, ágata, amatista, calcita, labradorita, turquesa, malaquita, lapislázuli, etc. Aunque lo cierto es que la niña se prestó a ayudar a su madre esa tarde, porque en ese pedido habían de llegar unas piezas de “olivina”, la piedra favorita de Alejandra, junto con otras adquisiciones, algunas de las cuales de mucho valor, como las de “ámbar” del Mar Báltico.

Mientras su madre atendía al teléfono, Alejandra empezó a sacar de la caja los paquetes individuales, cuidadosamente envueltos. Cogió el primero, y con la delicadeza que siempre le inculca su madre, abrió el papel burbuja acolchado que protege y aísla frente a posibles roturas. Era una gran pieza de “ámbar”, que, al mirarla, dejó sin respiración a Alejandra. Se puso a llorar y con voz temblorosa, gritó: “Mamá, mamá, mira” Su madre colgó el teléfono y se acercó. Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella como la que le entregaba Alejandra. Le dio la vuelta y se quedó estupefacta. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura. “Mamá, nos mira como los nuestros. Es un collie  y parece estar vivo. ¿Cómo podemos sacarlo de la piedra?” Su madre estaba en éxtasis y no le respondió.
 
Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura
Desenvolvieron todas las piezas y encontraron normal el resto del pedido, incluidas las otras piedras de “ámbar. Las piezas de “olivina”, tan esperadas por Alejandra, eran muy bonitas, pero ya no le interesaron ante el descubrimiento del “ámbar” con ojitos de collie.

Alejandra le pidió a su madre que no guardara esa pieza en la tienda y se la llevaron a casa. Al llegar, hizo partícipe del descubrimiento a su hermano pequeño, y éste demostró tanto interés en aquella piedra, que dejó de jugar con sus espadas y pistolas, para convertirse en su primer aliado. Cuando llegó su padre, Alejandra le dijo: “Esta piedra no se puede vender. Hay que devolverle la vida a ese collie. Has de convencer a mamá”. “Ya sabes, hija, -le respondió su padre, que no me entrometo en los negocios de tu madre, pero la conozco y seguro que ya está buscando alguna solución”

Efectivamente, buscó la agenda de contactos y, en pocos minutos, ya estaba llamando a la única persona que no la tomaría por loca y la podría orientar. “Existe una bruja que te puede ayudar –le dijo desde el otro lado del teléfono. Es conocida como La Gran Diosa, dadora de vida y de muerte. Ni su físico, ni su personalidad coinciden con el arquetipo de bruja. No come niños, no viaja en escobas, no suelta carcajadas histéricas, no tiene tratos con el diablo y, por no tener, ni siquiera tiene una verruga en el mentón. Es una bruja moderna, joven y guapa. Y, como tantas mujeres de hoy en día, prefieren fingir que no existen. Aunque haberlas, haylas. «Haz lo que quieras, mientras no perjudiques a nadie» y «todo lo que hagas, bueno o malo, vuelve a ti multiplicado por tres» son sus normas éticas. La Gran Diosa puede ayudarte porque es el principio cósmico femenino del que todo nace y al que todo regresa, incesantemente. Para hablar con ella, deberás viajar hasta la poza de Malatosca, donde tiene su santuario, una gruta escondida tras la cascada”.

“Yo no puedo acompañarte” –le dijo su marido. “Dile a tu amiga Ana que te acompañe”. “No, iré sola” –le respondió.

Esa misma noche, por internet, compró un billete de avión Sevilla-Barcelona y alquiló un coche. Para encontrar a La Gran Diosa, debía estar allí al día siguiente, 11 de abril, noche de luna llena. Y encontrar el agujero que da acceso a la gruta. “Lo verás junto a la cascada. Es muy estrecho. Habrás de grimpar unos dos metros y seguramente te mojarás”. La poza de Malatosca guarda una leyenda sobre comadronas y brujas. Dice la voz popular que en las noches de luna llena todas las brujas de la comarca se reunían en la poza de Malatosca para hacer sus aquelarres. Está situada en una hondonada sombría y misteriosa. El salto de agua, por acción erosiva, ha recubierto las paredes con una capa de roca porosa. Su situación y la presencia de agua abundante de la riera, ha creado un ambiente húmedo que ha favorecido el crecimiento de una vegetación de ribera abundante, de musgos y pequeños helechos que se arraigan en las paredes del salto.

Cuando llegó a la poza de Malatosca, apenas había luz del día y esperó a que anocheciera por completo. Estaba sola. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada,  dejando volar la imaginación bajo la luna. En ningún momento se desprendió de la pequeña mochila donde llevaba el misterioso tesoro, aquella piedra de “ámbar” con los ojitos de un collie fosilizado.
 
En la poza de Malatosca, apenas había luz del día. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada, dejando volar la imaginación bajo la luna
A medianoche, bajo la clara luz de la luna, trepó por la pared mojada, salpicada por la cascada, hasta el estrecho agujero de entrada a la cueva. Sintió el frío y la humedad adherirse como una segunda piel a su cuerpo y un estremecimiento la recorrió cuando con su cabeza golpeó una “esquella”, pequeña campana que llevan los bueyes de la zona, puesta allí para avisar a la Gran Diosa.
Una pequeña escalinata, devorada por la humedad y la erosión del tiempo, bajaba hasta el interior. El fuego de unas velas aromatizantes era lo único que daba luz a la estancia. Y el único sonido provenía del chisporroteo de unas hierbas de romero quemándose en un rincón. Sentada en una roca, rígida entre las velas y cubierta de la cabeza a los pies por un velo negro, la figura de La Gran Diosa era majestuosa, imponente.

-       “Bienvenida, diosa hermana” –la saludó. “¿Cuál es el motivo de tu visita?”

Ella no sabía qué decir, ni qué responder. La belleza de aquella bruja, esa mirada que la penetraba hasta lo más íntimo, el lugar cargado de magia y fuerza… Todo hacía que las palabras no llegaran a su boca y sólo pudo hacer un amago de sonrisa, mientras de la mochila sacaba la piedra de “ámbar” con unos ojitos incrustados. Se acercó, le entregó la pieza de “ámbar” y le contó la historia desde el principio. 

-       “Aquí hay vida” –le dijo, devolviéndole el “ámbar”. “Yo te voy a explicar qué debes hacer para desfosilizar esta piedra. Me gusta que la sensibilidad y la inquietud de tu hija Alejandra, te hayan empujado para ir más allá de los límites establecidos y me hayas visitado. Te voy a ayudar porque tú eres una mujer que sientes la Presencia de la Diosa y oyes el eco de la Magia. La Diosa y la Bruja que vive en ti, reclaman Su Poder y podrás hacer realidad tus sueños más profundos, deseos y anhelos. Interactuando con Ella en tu día a día, nada de lo que desees escapará de tus manos. Porque ser Bruja es hacer que el mundo cambie”.

La madre de Alejandra pronto se sintió cómoda y relajada. La Gran Diosa tenía un magnetismo especial. Estuvieron hablando muchas horas. Ambas tenían una gran capacidad para empatizar, captar y proteger las emociones ajenas. La Gran Diosa le explicó detalladamente el proceso a seguir. “No olvides ningún detalle y, sobre todo, piensa que, para que sea un éxito, el rito final lo ha de efectuar un ser inocente y puro como tu hija Alejandra y su hermano”.

Ya amanecía cuando salió de la cueva. El coche estaba cerca y allí tenía ropa limpia para cambiarse. Miró el reloj y se dijo: “Con un poco de suerte aún podré coger el vuelo de Vueling de las 10:05 a Sevilla”. En el navegador puso: Aeropuerto del Prat. Y arrancó el coche.

Sevilla, 12 de abril. Después de una reconfortante siesta, le explicó todo a su marido y le dijo que habrían de viajar hasta el Pirineo aragonés con la piedra de “ámbar”, para cumplir con todo el ritual que le ha propuesto La Gran Diosa. “Muy bien” –asintió él, “dentro de tres semanas es la Feria de Abril y los niños y yo tenemos fiesta. Alquilaremos una caravana y nos iremos al Pirineo”

En la Antigüedad hubo un consenso claro en señalar agua, tierra, fuego y aire como la base del universo. Los cuatro elementos que se hallan en el origen de todo, según La Gran Diosa, serán los protagonistas de este ritual para devolver a la vida a un collie. Agua, tierra, fuego y aire han sido recurrentes para muchas culturas a lo largo de la Historia como modos para purificarse y renacer. En la actualidad se han renovado las formas y se ha diluido el trasfondo religioso, pero el simbolismo de antaño se conserva más o menos intacto.

La Gran Diosa, para cumplir con el elemento “tierra”, le pidió barro, vino y romero. Una olla de barro de Triana, vino tinto de la variedad Merlot de la Serranía de Ronda y manojos de romero para quemar.

Hace más de 3000 años, en Triana, aprovechando la arcilla del río Guadalquivir, los Tartessos comenzaron con el oficio de alfarero. Hoy en día se ha perdido mucho esta tradición, y para conseguir la olla de barro, tuvieron que contactar con el último alfarero de Triana, uno de los pocos que quedan en Sevilla que ejercitan su oficio a la antigua usanza, o sea, usando el torno como compañero básico e imprescindible del trabajo del barro. 

Iniciaron el largo viaje pasando por la Serranía de Ronda donde consiguieron dos litros de vino Merlot, una de las partes fundamentales del ritual. Este vino se caracteriza por su finura y suavidad, sin dejar de ser aromático y carnoso. Es de color rubí muy intenso y, según los persas, curaba el alma de los desdichados.  

El Merlot desempeñará un papel mediador con lo imaginario y el deseo

Alrededor del vino emergen emociones y pasiones.  El vino simboliza alegría y vida. En la evolución del vino a través de la historia, es difícil discernir la leyenda y la realidad, ya que ambas se confunden y se mezclan en la boca de poetas, trovadores y brujas. El simbolismo del vino nos remite a la inmortalidad, la sangre, la vida y el sacrificio. El Merlot desempeñará, de manera especial, un papel mediador con lo imaginario y el deseo. Desde siempre, el vino Merlot convive con el misterio, el mito y la realidad. Son innumerables las leyendas que dicen que el Merlot te pone en contacto con la espiritualidad y la trascendencia.

El otro fruto de la “tierra”, el romero, lo fueron recogiendo por diferentes lugares durante el viaje. La Gran Diosa le dijo que debían hacer el fuego con romero. Al quemarse, emite unas poderosas vibraciones limpiadoras y purificadoras, y ahuyenta las fuerzas negativas. El romero se utiliza en hechizos para  limpieza de malas energías,  protección,  poderes mentales, depresión,  etc.

Y el romero nos conduce al elemento “fuego”. El fuego participa en casi todas las pociones y brebajes de las brujas. Cuando la familia de Alejandra lleguen al destino, el fuego de romero servirá para calentar los dos litros de Merlot en la olla de barro de Triana.

El tercer elemento, el “aire”, es muy sutil y las brujas lo utilizan como vehículo. Es un elemento invisible que la Gran Diosa usa para que contenga determinada energía. El aire, el viento, lo que se lleva y se trae, está presente en rituales muy complejos y potentes. Dentro de los cuatro elementos, es el más difícil de manejar. Aquí servirá para avivar el fuego de romero.

Y llegamos al cuarto elemento, el “agua”, fundamental para el desarrollo de la vida. Es un elemento muy común en brujería porque el agua está relacionada con las emociones.

“Habréis de ir a la cuenca alta del río Ara” -le dijo la Gran Diosa. “El Ara es el gran señor del Pirineo. Es el último río virgen, el único recorrido salvaje. Sus aguas son las lágrimas de la diosa Pirene”.

Dicen que la bella Pirene consiguió escapar del acoso de Hércules, huyendo más allá del jardín de las Hespérides y se refugió, acogida por los pastores, en estas hermosas montañas que recibieron su nombre. Hércules, desorientado, empezó a recorrer el universo en busca suya. Jamás renunciaría al amor de Pirene. Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa, al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso y caprichoso dios. Hércules, de lejos, vio la terrible humareda del Pirineo que se elevaba hasta lo alto del cielo. Imaginando la tragedia, a grandes zancadas se dirigió a estas montañas. Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua: los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos, convertidos en carbón. Empezó a rebuscar por todos los recónditos parajes, valles, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía: las lágrimas de Pirene que salpicaban la montaña y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso que todavía podemos hoy contemplar. Sólo al llegar la madrugada pudo encontrar a la diosa de sus amores. Quiso rescatarla del incendio, pero ya era tarde. Estaba agonizando y, entre los estertores de la muerte, se la veía sonreír con gesto de triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus. Jamás, ni ella ni su monte, se someterían a nada ni a nadie. Uno de esos ibones de lágrimas es el Ibón Alto de Batanes, de donde parte el agua del Ara, milagro de la vida para AMBAR.
 
Llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, puente románico del siglo XIII, sobre el río Ara
Siguiendo las instrucciones de la Gran Diosa, Alejandra y sus padres llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, un puente románico del siglo XIII sobre el río Ara. El día alarga, la temperatura sube y las nieves van desapareciendo de las cimas del Vignemale, del Cilindro, del Taillón y el Monte Perdido. Los ibones (lagos) de deshielan y el río Ara y los barrancos aumentan su caudal con una agua blanca, estruendosa. A partir de ahora, y hasta final de junio, el Ara es un imponente espectáculo desde su nacimiento en el macizo del Vignemale y en todo su recorrido, de norte a sur, por Bujaruelo, la Garganta de los Navarros, Torla, Broto, Sarvisé, Fiscal, Boltaña y su muerte en Aínsa, donde regala sus aguas al río Cinca.

Por suerte, no hay nadie a esas horas en el Puente de Bujaruelo. Junto a la misma pared del puente, Alejandra enciende el romero entre tres piedras que sirven de soporte a la olla de barro con los dos litros de Merlot en su interior. El aire sopla de repente y se aviva el fuego. Cuando el vino ya está muy caliente, Alejandra introduce en la olla la pieza de “ámbar”, cuidadosamente protegida durante el viaje, para que se ablande y coja elasticidad.  8 minutos, no más” –le explicó la Gran Diosa. “El 8 es el numero de la evolución y las transformaciones, representa el poder de la naturaleza de sanar y regenerarse”. Pasados los 8 minutos, con la ayuda de su hermano, cogieron la olla y la lanzaron al río, desde lo alto del puente. La olla se rompió y el Merlot con el “ámbar” se mezcló con el agua del Ara. “Habréis de esperar otros 8 minutos para que el ritual finalice y el Ara os entregue con vida esos ojitos atrapados, por capricho de la naturaleza, durante millones de años”

Alejandra bajó del puente, emocionada. Con la mirada fija en aquellas aguas cristalinas, se fue acercando despacio hasta que, sin saber el por qué, su boca se ensanchó en una sonrisa. Una felicidad desconocida, sin causa ni motivo, la inundó y, como en un sueño, notó que aquel ser crecía ante sus ojos, le iba viendo la cara, esa cara de felicidad, de inocencia, de ausencia de toda malicia… ¿Cómo iba a reaccionar al ver un humano por primera vez?... Alejandra, sin darse apenas cuenta, se había metido en el agua y, de repente, se encontró unas patitas agarradas a su cuello, una lengua que le lamía la cara, mientras emitía unos gemidos muy familiares. Salieron del río y aquella bola de pelo se sacudía el agua, mientras iba saludando con alegría al resto de la familia.

Mientras los niños jugaban y acariciaban aquel regalo del Ara, Alejandra, siempre observadora, añadió un dato que nadie se había cuestionado hasta el momento: “Es una chica” –exclamó “y se llamará AMBAR”

¿Y cómo llegó AMBAR a nuestra manada? La Gran Diosa le había dicho a la madre de Alejandra que el ser que vuelve a la vida después de estar atrapado en un fósil, ha de vivir siempre en libertad. Cuando, en el viaje de regreso, se esforzaba para explicárselo a sus hijos, Alejandra miró a AMBAR, que la tenía en sus brazos, y le dijo a su madre: No te preocupes, mamá, ya sé dónde la dejaremos para que corra libre y sea feliz”.  Y su hermano pequeño asintió, muy a su pesar.

Gran persona esta niña y mucha madurez para su edad. Para estos niños, la vida se presenta como una aventura maravillosa. Su mente sin fronteras y su viva imaginación les abren a un mundo ilimitado. Han sido puestos en este mundo para luchar, aprender y sentirse dichosos. Seguro que la vida tiene hermosas sorpresas para ellos. ¡Que las vivan!

Bienvenida, AMBAR

En casa, damos la bienvenida a AMBAR, que ha aceptado vivir y ser feliz en nuestra manada. Unigénita y única. Ella es la libertad de espíritu, el ser libre e indómito, sin ataduras ni equipajes del pasado. Es simple y natural. AMBAR es un ser de luz y está protegida por la luz. La sabiduría cósmica se revela a través de ella. Como buen cachorro, disfruta de la vida y sus regalos… ¡y es libre!





domingo, 8 de marzo de 2015

CUANDO LAS CABEZAS DE LAS MUJERES SE JUNTAN ALREDEDOR DE "UN FUEGO"

Hoy me siento humana. Es el Día Internacional de la Mujer y creo en la magia de ser mujer. De rodearte de las de tu especie, entablando puentes tan largos y tan estables que duran vidas.
A todas las mujeres os deseo que tengáis el tiempo de escucharos, de jugar, de bailar… Existe dentro de cada una de vosotras una Diosa oculta... porque la Diosa tiene mil nombres y mil caras.
Una escritora uruguaya, Simone Seija Paseyro, escribió este texto maravilloso, que me gustó… y ahora comparto:


“Alguien me dijo que no es casual... que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos, esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el lugar donde jugábamos en la infancia, el salón de una casa, el corredor de una facultad, una cerveza en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de "vente el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin embargo... detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.


Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces... los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.” 

(Simone Seija Paseyro)

viernes, 7 de marzo de 2014

COMER PLACENTA

Haila y Nina, amigas y confidentes.

Mi amiga Haila ya se ha reincorporado de nuevo a la manada. Sus cachorros pronto partirán hacia sus nuevos hogares y durante el día los deja solos para que se acostumbren a su ausencia. 

Hoy el día es primaveral y nos hemos tumbado en la sombra del “prunus”, ya totalmente florecido. Haila solo tiene un tema para hablar: sus “niños”, de los que se siente muy orgullosa.

-          ¿Sabes, Nina? Yo he parido sin la ayuda de mi madre ni de mi abuela. No las tengo cerca, como tú. Nadie me ha dado ningún consejo de cómo debía de actuar.
-          Y lo has hecho muy bien, Haila. Yo, cuando estaba preñada, le pregunté a mi madre. Y sabes qué me dijo: “Tú no te preocupes que en cada momento sabrás lo que hay que hacer…” A eso se le llama instinto.

El instinto es una pauta hereditaria de comportamiento. En todos los animales se dan un conjunto de pautas de reacción que se conoce como instinto. Sus patrones son iguales en los individuos de la misma especie. Por eso hay determinadas cosas que los collies no hemos tenido que aprender, como el instinto de búsqueda y succión del pezón materno, o el instinto sexual, o el instinto de comer las placentas...

-          Oh, sí, las placentas. Yo me las comí las ocho.
-       Yo, no. Cuando nació mi primer cachorro me emocioné mucho y estuve tan pendiente de él, que cuando reaccioné, la placenta ya estaba fría y no me la comí. Las siguientes sí que me las comí, bien calentitas.

Hablando de comer la placenta, recuerdo que me sorprendió mucho el titular que leí, el pasado verano, en el periódico “El País”:

 “Placentofagia: la nueva moda de las celebridades tras dar a luz. Muchas famosas confían en que esta técnica las rejuvenecerá”.

Como no comprendía bien, busqué el significado de Placentofagia: “Acto, frecuente entre los mamíferos, de comer la placenta después del parto”.

Pero mi perplejidad fue total cuando leí el artículo de Inés González “La moda de comer placenta después del parto”, publicado el 30/01/14 en "Hola Doctor", donde decía:

“Cada vez más mujeres deciden comer este tejido después de dar a luz, una idea que está haciéndose popular en EE.UU. y Europa. Ya hay empresas que se dedican a elaborar platos con este ingrediente, y a comienzo de año un estado ha aprobado una ley pionera sobre el tema. ¿Moda pasajera o práctica saludable?"

Ahora me entero que comer la placenta, un proceso natural para nosotras, las collies, no lo es para la mayoría de las humanas.

¿Por qué las collies nos comemos las placentas?

Por varios motivos:
-          Somos descendientes de los lobos, y las lobas, al parir, no podían dejar rastro para los depredadores, así que se lo comían todo. De ahí nuestro instinto para mantener siempre limpio el “nido”.
-          La placenta es un rico alimento que nos permite estar dos o tres días sin comer y, por su gran poder de estreñimiento, sin defecar. Ello nos ayuda a no tener que salir del “nido” y dedicarnos por entero a nuestros cachorros en esas horas vitales posteriores al parto.
-          Comer las placentas restaura la energía tras el esfuerzo del parto y
nos aporta hierro, minerales y vitaminas.
-          Ayuda al útero a contraerse a su tamaño original y reduce el sangrado postparto.
-    Las placentas contienen pequeñas cantidades de oxitocina, que calma el estrés del parto y, al comerlas, puede aumentar la cantidad de leche y mejorar la calidad de la misma.

Me cuentan que la placenta, tan sólo con mencionarla, nos lleva a un territorio desconocido para muchos humanos. Para ellos no es común haber visto una placenta, incluso para una mujer que acaba de dar a luz es poco probable que le hayan mostrado su placenta.

Aunque la placenta es reverenciada en muchas culturas, muy pocas acostumbran comerla. Los que apoyan esta práctica en humanos argumentan que comer la placenta ayuda a prevenir la depresión postparto y otras complicaciones. Dicen que la placenta humana sabe muy parecida a la carne de ternera y que existe una gran variedad de recetas para comerla.
Una práctica común en el norte de California y en el Reino Unido es dar una fiesta después del parto, llamada Placenta Party. En esta celebración, la madre o alguien que ella designe prepara una comida usando la placenta. Se cree que esta carne tiene poder o energía para compartir con los amigos y seres queridos.


(Fuente: Wikipedia)

martes, 21 de enero de 2014

EL COLLIE Y LAS MUJERES


Last es un collie guapo y sociable. Todo el mundo se quiere sentar a su lado en las fiestas. Tiene la habilidad de mezclarse con las mujeres en las reuniones, presentaciones o encuentros informales que organiza su dueña. Es el anfitrión ideal de esas fiestas, porque nunca se olvida de dar las gracias al personal y siempre se puede contar con él para flirtear con la mujer solitaria de la esquina. ¿Flirtear? ¿Se puede describir a un collie diciendo que flirtea o que liga? Yo le conozco muy bien y puedo asegurar que Last adora a todo el mundo, pero ama a las mujeres más que a los hombres y siempre escoge sentarse a su lado y encantarlas, meneando la cabeza, con la cara llena de felicidad, con ojos chispeantes y una de sus patas en su regazo.

Puede que existan otros collies como Last, sean macho o hembra, que sientan una cierta predilección por las mujeres. Tal vez, pero ¿y a la inversa? ¿Cómo se comporta una mujer ante un collie?

Claudia, observando a Last, le explicaba a su amiga en esa misma fiesta: “Recuerdo la llegada de mi collie a casa. Me obsesionaba cada movimiento suyo y lo observaba con admiración mientras se lamía las patas y ronroneaba de comodidad y satisfacción cuando nos acurrucábamos juntos en el sofá”.



Hay muchísimas mujeres que sienten admiración por su collie, porque les aporta una felicidad única que no se encuentra en otras relaciones. Es un amor especial, una sensación intensa de afecto tierno y compasión, de alegría pura y consuelo cálido.

Mi abuela Jolie ha estado investigando y me ha dicho que de los collies registrados en el LOE en los últimos 10 años, el 58% figuran inscritos a nombre de mujeres. Y por lo que observo, si añadimos los collies no registrados, que son muchos, ese tanto por ciento de mujeres propietarias de un collie aumentaría bastante.

Un estudio realizado en los Estados Unidos revela que aproximadamente el 10% de las mujeres prefieren a sus perros antes que a su pareja y, alrededor de un tercio de las encuestadas, sienten el mismo nivel de afecto hacia sus mascotas que el amor que sienten por su pareja.
La encuesta realizada a 2.000 mujeres y publicada en el periódico británico The Telegraph también confirmó que más de la mitad de las entrevistadas se consuelan con la compañía de sus mascotas después de una pelea con su pareja. Y otro 39% admitió buscar el afecto de los animales cuando se sienten ignoradas por sus parejas.
Según la encuesta, la principal razón por la que las mujeres dedicarían mucho amor a su perro se relaciona principalmente con el tipo de relación que tienen con sus animales. La personalidad dócil y el hecho de que los perros son compañeros muy leales, son los factores que influyen en este comportamiento. Además, el perro ayuda a aliviar el estrés y las frustraciones.
Factores como estos muestran la profundidad de la relación entre las mujeres y sus perros, y complementan otros estudios que tratan sobre esta relación, entre ellos uno que muestra que los perros actúan de forma diferente cuando pasean con mujeres o con hombres.



John Katz, en The New Work of Dogs, cuenta la historia de un hombre que amaba a su perro porque era el único individuo con el cual no tenía que hablar. Katz sospecha que los hombres muchas veces aman a los perros porque los perros nunca les piden que hablen de sus sentimientos. Las mujeres, en cambio, aman tanto a los perros, sugiere Katz, porque los ven como un gran apoyo.

“Yo creo –explicaba Claudia, que la percepción que tengo de mi collie como un apoyo aumenta por su incapacidad de decirme que me calle la boca cuando hablo demasiado”

El hecho es que algunos collies seguramente damos amor incondicional, pero no todos los collies, ni a cada minuto del día. Simplemente da esa sensación dada nuestra expresividad, nuestra alegría infantil y, como explica Claudia, nuestra incapacidad de explicarnos con palabras.

También existe alguna “loca” como Meghan Lodge, defensora de los animales, que escribió un artículo titulado 'Yo amo a mi perro más que a mi marido', donde dice:
“Mi marido lo ha sospechado durante mucho tiempo. Francamente, yo lo he negado los últimos dos años. Es la hora de decir la verdad: yo amo a mi perro más de lo que amo a mi marido. No me malinterpreten, no estoy "enamorada" de mi perro. Simplemente me encanta. Demasiado. Amo a mi esposo, también, pero mi perro Axle es el único capaz de escuchar atentamente todas mis historias, sin importar lo tontas y extensas que sean. Él conoce todos mis secretos y me ama igual...”

Ya más en serio, Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, comentaba recientemente:
"Normalmente, lo que valoras más de una persona es la fidelidad y la confidencialidad. Son aspectos muy importantes. Eso es lo que hace que, de una manera inconsciente seguramente, hablemos de cosas privadas con nuestro perro, porque sabemos que nos quiere, que nos es fiel y que, además, nos guardará el secreto"



Es cierto que los collies proporcionamos amor incondicional o aprecio positivo sin juzgar a las personas. Nuestra naturaleza alegre y cariñosa os proporciona a todos, hombres y mujeres, una pureza de emoción difícil de encontrar en otros lugares.

Tal vez el amor de las mujeres por los collies,  sea demasiado complejo para explicarlo sólo con un factor. Parece más probable que el vínculo especial que mantenemos collies y mujeres, sea el resultado de una combinación de cosas, dejémoslo así, reunidas en una “tormenta perfecta” de amor y devoción.

(Gracias por cedernos las fotografías, que son propiedad de Chiara, Beatriz y Thereliz)



viernes, 18 de octubre de 2013

CÁNCER DE MAMA: UN COBARDE, UNA VALIENTE Y SU COLLIE


Mañana  sábado, 19 de Octubre, es el Día Mundial del Cáncer de Mama. El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres occidentales, afectando en Europa a 370.000 personas anualmente y a 230.000 en América. Con esta jornada se pretende que todas las mujeres tomen conciencia de que un diagnóstico a tiempo es la mejor solución para las pacientes, porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos, en algún lugar del mundo, se diagnostica un cáncer de mama. En España cada año se detectan cerca de 16.000 nuevos casos.

 
Mi solidaridad, apoyo, esperanza, ilusión y optimismo a todas las mujeres afectadas. Ánimos. Sí se puede. Como Laura.

Conocí a Laura el pasado mes de agosto. Vino a visitarnos con su inseparable collie Viky, nacida en casa hace 4 años. Yo estaba con mis cachorros. Mientras Laura los acariciaba y hablaba con mi familia, yo charlaba con Viky. Bueno, de hecho, fue ella la que habló y me contó su ajetreada vida:

Tenía 2 meses y medio cuando Laura me llevó a su recién estrenada casa en una urbanización de Sant Cugat, cerca de Barcelona. Ella fue una estudiante brillante y cuando terminó en ESADE (Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas), varias empresas la querían en su equipo y le ofrecieron trabajo. Ella solo les puso una condición: “Tengo una collie y quiero vivir en una casa con jardín, fuera de la gran ciudad”

Crecí deprisa y durante ese primer año entre Laura y yo se estableció un profundo cariño, además de una recíproca sensación de confianza. Por eso quedé muy sorprendida cuando se enamoró de Pere con tanta rapidez.

Lo trajo a casa, y enseguida noté que él, como ella, olía a pasión. No tuvo tiempo de presentármelo. Actuaron de manera extraña, como si la ropa se interpusiera entre ambos, se apretujaron, mordiendo labios, enmarañando cabellos. Cayeron sobre la cama. Puños cerrados sobre las sábanas, espaldas arqueadas y gritos de placer.

Cuando ella se levantó y se fue al cuarto de baño, él me acarició la cabeza, que yo tenía muy cerca de la cama. Apenas pasaba del año y aún era inmadura y todos esos gritos me habían intimidado un poco. Me dijo: “No te importa que yo también la ame, ¿verdad? No me interpondré entre vosotras”

De inmediato supe que sí se interpondría entre nosotras. Traté de no mostrar mi contrariedad, porque me daba cuenta de cuán encaprichada con él estaba Laura. Y debo admitir que no me mostré muy alegre por su presencia. Y a Pere tampoco le agradaba mucho la mía.

A veces, mientras besaba y acariciaba a Laura, me buscaba con la miraba y me guiñaba un ojo, como si alardeara… ¡Imbécil machista!

Ella lo tenía idealizado y se lo permitía todo. Pero mi sexto sentido me decía que este chico no le convenía. Intenté decírselo de muchas maneras a Laura, pero no me hacía caso y siempre recurría a la típica frase que siempre nos dicen a las collies: “Estás celosa”.

Pere decía que trabajaba en un supermercado, pero nunca supe en qué consistía su trabajo. Alternaba los turnos de mañana, tarde y noche, pero los supermercados están cerrados por la noche…

Cuando Laura se iba al trabajo, se pasaba el día en el ordenador o hablando por teléfono. A veces recibía llamadas de su madre y él se ponía histérico y la trataba muy mal, con una falta total de respeto. ¿Qué valores le habían inculcado en su familia a este chico?

Sus amigos venían cuando ella no estaba y él se burlaba de Laura y la minimizaba. La criticaba y menospreciaba sus éxitos en la empresa.

Enseguida me di cuenta que era un egoísta y solo le importaban sus propias necesidades, no las de Laura. Se mostraba muy posesivo y siempre le preguntaba a Laura por sus compañeros de trabajo. Tenía celos injustificados e intentaba controlarla.
 


 
Nunca me gustó ese chico, Nina. Aunque lo que más me repugnaba de él eran las mentiras. Mentía vilmente. Un día le decía a Laura: “Me gustaría entrar en tu vida para compartir tu tiempo, tu espacio, tu intimidad, tus intereses, tus tristezas y tus alegrías…”

Yo grité: “¡Desgraciado mentiroso! Abre los ojos, Laura, ese tío se aprovecha de ti y solo le interesan dos beneficios que tú puedes otorgarle: económicos y sexuales”

Un día los acontecimientos se precipitaron. Laura y Pere estaban desnudos en la cama. Mientras hablaban de hacer un viaje, Pere jugaba con los pechos de Laura. De repente, le dijo: “Tienes un bulto en el pecho…” Ella dio un salto de la cama y se palpó. “Es un bulto bastante grande…” Se fue a mirar al espejo y se asustó. Temblorosa y con cara de pánico llamó por teléfono a su madre. Se vistió, cogió el coche y nos fuimos a Barcelona. Yo me di cuenta de la gravedad de la situación y me subí al coche. Al menos le haría compañía. Pere no dijo nada y se quedó en casa. Fuimos al piso de su madre y ese mismo día fueron al ginecólogo. Una biopsia. Resultado: cáncer de mama.

Laura llegó a casa llorando y abrazada a su madre. Yo le salté encima cariñosamente y ella me abrazó.

Enseguida llamó para contárselo a Pere, que, por lo visto, fue incapaz de reaccionar, de animarla. Se quedó mudo al otro lado del teléfono. Esa noche dormimos en casa de su madre. Laura decidió que lo más cómodo era trasladarse por un tiempo al piso de su madre, que estaba muy cerca del hospital donde seguiría el tratamiento. Al día siguiente, Laura y yo nos acercamos un momento a Sant Cugat para recoger lo imprescindible. Pere no estaba. Había recogido sus cosas y le había dejado una nota: “Lo siento, te dejo. No soporto verte sufrir. Gracias por todo.”

Laura no lloró. Creo que lo vio tan cobarde que sintió pena por él. De repente se dio cuenta que ese chico no era como ella esperaba: un chico que la amara por encima de todo, de su profesión, de su carácter, de su aspecto físico, de sus problemas, de sus limitaciones…de su cáncer. “Suerte que tú no has huido cuando las cosas se han puesto feas” – me dijo, acariciándome la cabeza.

Cáncer, maldita y temida palabra. A partir de ese momento nuestra vida, porque mi vida ahora es Laura, se convirtió en una carrera contrarreloj.

Intentó seguir yendo al trabajo, pero estaba muy nerviosa y no se concentraba. Cogió la baja. Después de un montón de pruebas, con nombres muy raros para una collie, como tac, resonancia, gammagrafía, placa, radiografía…, los médicos le explicaron cómo era su cáncer y el tratamiento a seguir: quimioterapia para reducir el tumor, y luego cirugía para sacar el tumor y alrededores, intentando conservar la mama, o bien, una mastectomía.

El oncólogo le dijo que la biopsia de los ganglios había determinado que no estaban afectados y le planificó la quimioterapia para cuatro meses, explicándole los diferentes efectos secundarios que le podría provocar: caída de pelo, náuseas, vómitos, cansancio, sofocones, cambios de humor…

A partir de la 2ª sesión de quimioterapia, le empezó a caer el pelo de forma progresiva. Aquella larga cabellera castaña quedó en el suelo del lavabo el día que decidió pasarse “la moto”... Fue un momento muy triste para ella, tal vez el final de muchas cosas...

 
El sol se acababa de esconder tras la montaña de Rocacorba. Seguía haciendo mucho calor. Viky, que no había parado de hablar, se fue a beber agua. Laura estaba sentada en la hierba hablando del mismo tema con mi familia humana. Tenía los ojos enrojecidos. Yo me acerqué y le lamí su mejilla suavemente. Llegó Viky y se apretujó junto a ella. Mis ocho cachorros se habían dormido, pero no en su rincón habitual. Estaban todos con Laura, unos encima y otros pegados a ella. Mientras los acariciaba, Laura seguía hablando:

-          Me costó bastante superar la pérdida de mi cabellera. Al principio me obsesioné y me compre una peluca. Muy bonita, pero cuando el calor interno de la medicación se juntaba con el calor del sol, era insoportable y me hacía sudar mucho. La dejé y empecé a utilizar gorras, sombreros, pañuelos y turbantes. Y antes de salir a la calle le decía a Viky: “Ponte guapa y camina con elegancia. Hemos de desviar hacia ti todas las miradas y que se olviden de mi…”

-          Los meses de quimioterapia no fueron fáciles. Para mí fue la etapa más difícil de llevar. Luego vino la operación. Me tuvieron que hacer una mastectomía y  me extirparon la mama. De vez en cuando aún me miro en el espejo de perfil y me palpo, pero no quiero caer en la autocompasión. Yo estoy viva, otras mujeres no han tenido tanta suerte. Con pecho o sin pecho, la vida continúa.

-          Yo no he firmado ninguna sentencia de muerte. Quiero vivir. Y tengo muy claro que para vivir voy a tener que pelear duro. El oncólogo me dijo: “El peor síntoma de esta enfermedad es el miedo. Nosotros te hemos quitado el tumor, ahora te toca a ti. Sólo tienes que cambiar de hábitos, cuidarte más, vivir con alegría, reírte mucho, disfrutar de tus amistades, de tu familia... Sal a la calle y vive…”

-          Y aquí estoy, luchando. La vida me ha golpeado para que aprenda una asignatura llamada alegría. Ésa es la mejor medicina. Una buena amiga me aconseja siempre  : “¡Deja que todo el mundo te vea! ¡Deja que vean lo valiente, fuerte y luchadora que eres! Transmite alegría y la recibirás a puñados y esa alegría te mantendrá viva”.

-          La otra medicina es ella –continúa, abrazándose con cariño a Viky que está a su lado. Viky es más que una amiga, es lo mejor de lo mejor. Lo que le he visto hacer es increíble. Durante los meses de tratamiento (5 días en cama después de cada ciclo de quimioterapia) tenían que arrancarla de mi lado para que saliera a la calle. En estos años, Viky me ha visto reír, llorar, hundirme... me ha visto alegre, triste, nerviosa, insegura, desanimada... A veces pienso que sin ella, el cáncer habría podido conmigo. ¡Ay Viky, algún día tendré que devolverte todo el amor que me estás dando!

-          En uno de mis peores  días de quimio estuve a punto de claudicar, cuando me encontré de repente con la cara de Viky, mirándome fijamente con sus bonitos ojos marrones. Me pareció que me susurraba: “Prométeme que vas a luchar. Prométeme que vas a vivir y a ser feliz. Prométeme que no permitirás que esta enfermedad acabe contigo. Tú puedes con ella”. Y yo grité: ¡Te lo prometo!.. Mi madre se asustó y aún hoy recuerda aquel grito.

-          ¿Sabéis? A veces sueño que algún día todas las mujeres enfermas de cáncer de mama irán calvas, sin peluca, con su pecho desinflado, con el cuello erguido y un porte elegante, sin haber perdido las ganas de seguir luchando y mostrar así su verdadera belleza al mundo. Sin dolor, sin pudor, sin miedo, tal y como son de verdad, incluso en su peor momento. Pero cuando me despierto, pienso: Demasiadas fantasías. El mundo aún no está preparado para este tipo de belleza real. Tendré que seguir viviendo pegada a esta prótesis de látex...