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martes, 5 de septiembre de 2017

ENSEÑANDO A LOS HUMANOS



“Un collie te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te será fiel toda la vida. Un collie te enseña a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor” (Raquel)

“Mi collie me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir “te quiero” cada día y, además, decirlo sin palabras” (Patri)

Gracias Raquel y Patri por vuestros comentarios. Realmente la convivencia con un collie es una fuente inagotable de bienestar y de enseñanzas para las personas, porque los collies vivimos toda nuestra vida ENSEÑANDO A LOS HUMANOS...

... A ser tolerantes.

No nos importa si sois ricos o pobres, gordos o flacos, ni cual es vuestra religión, vuestro sexo o vuestro país. Os aceptamos como sois y os queremos sea cual sea vuestra condición. Nuestro amor es incondicional y os respetamos y amamos por encima de todo. ¿Por qué no sois los humanos igual de tolerantes? Tolerancia, comprensión y respeto por las diferentes formas de pensar y de vivir.

... A vivir cada momento intensamente.

Los collies no pensamos en el pasado ni estamos preocupados por el futuro. Vivimos el momento, el aquí y el ahora. El pasado ya pasó y el futuro está por venir, en realidad las personas no podéis hacer nada por ello. Pero si vivís el presente y os centráis en lo que estáis haciendo, como hacemos los collies, aprenderéis a vivir y a disfrutar cada momento intensamente.



... A amar sin condiciones.

El amor de un collie es incondicional, un amor de pase lo que pase. Un collie ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada… Aprended también los humanos a amar sin condiciones, sin tiempo ni lugar, dando todo cuanto sois y poniendo el corazón en todo cuanto hacéis. ¿Sabéis cual es el poder de la entrega de un collie?: Si deseas recibir amor, todo lo que tienes que hacer es darlo. Cuanto más amor entregues, más recibirás.

... A ser pacientes y a perdonar.

Un collie es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une a nuestra familia humana para siempre. Os comprendemos y conocemos el valor de no tener segundas intenciones, porque nuestra bondad es absoluta.
En realidad cada día os enseñamos a no enfadaros, a ser pacientes y a perdonar.

... A saber escuchar.

Los collies sabemos escuchar con atención, porque sabemos muy bien que lo que muchas personas necesitan no es una mente brillante que les hable, sino un corazón paciente que les escuche. Sabemos escuchar y sabemos valorar el silencio en un mundo de ruido. Y como sabemos guardar silencio, son muchas las confidencias y secretos que recibimos de nuestra familia humana. Hay cosas que solo el silencio sabe explicar, sentimientos que solo en silencio pueden transmitirse. Nada como la voz del silencio para aquellos que saben escucharlo, para aquellos que saben entenderlo. “Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio. Solo una mente serena, pero extraordinariamente activa puede aprender” (Krishnamurti)


... A sonreír.

Los collies somos especialistas en sorprender a las personas y nos gusta hacer sonreír a nuestra familia humana. Por eso nuestras locas ocurrencias y desparpajo, nuestras posturas acrobáticas, la manera de pedir comida, esos ruiditos tan peculiares que emitimos cual palabras, esa pata delantera que os toca con suavidad, esa lengua húmeda inesperada, esa carita ladeada con ojitos de pena… todo, por una sonrisa.
Y si alguna vez, humano querido, un collie no te da la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.
Sonreír y no amargarse la vida por nada ni por nadie, esa es la actitud que os proponemos los collies. Sonreíd siempre, porque la vida es algo maravilloso y hay muchas cosas por las que sonreír.
Dicen que sonreír es contagioso… Iniciemos una epidemia ¡ya! y contagiemos el mundo.

 ... A mantenerse en forma.

Los collies nos convertimos muchas veces en entrenadores personales, pues obligamos a nuestro humano a mantenerse físicamente activo. Cada día nos saca a correr, a pasear, a jugar; así que, de media, siempre va a hacer más ejercicio que los que no tienen perro.
Con el ejercicio, los collies os ayudamos a controlar el estrés, el estado de ánimo y vuestro estado físico.

... A ser sociable.

El hombre, por naturaleza, es un ser social y sus actos repercuten en el mundo que le rodea. Los collies también. Y somos buenos facilitadores para que los humanos se relacionen y conozcan a otras personas. Las personas más jóvenes sostienen que ayudamos a “ligar”.
Los collies tenemos la autoestima muy alta. Cuando nos peináis para salir a la calle, nos sentimos guapos y admirados. Las personas, para ser más sociables, debéis reforzar vuestra autoestima. Nadie es perfecto. Y lo que habéis de hacer es olvidaros de los aspectos negativos y dejar que brille más lo mejor de vosotros mismos. Autoestima es aceptarse uno como es y conseguir ser lo que los sentimientos le indican. Empatizar y no rivalizar, entrar en sintonía con las personas y las cosas, quitar las barreras.
Los collies somos optimistas y positivos. Para ser más sociable, hay que pensar en positivo. Os ayudará a tener una actitud abierta para socializar con otras personas.



Son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más, para quien quiera captarlos,  en nuestra convivencia diaria. Porque los collies tenemos una capacidad extraordinaria para calmar el cuerpo y la mente de las personas. Somos auténticos y nos guiamos por la conexión emocional que establecemos con los humanos. Con nuestros cuerpos peludos, os ofrecemos miles de cosas maravillosas y os podemos enseñar muchos valores. Sin nuestras enseñanzas sobre valores como el amor, la amistad y la fidelidad, las personas seguramente serían menos personas.

Mi abuela Jolie dice que, para l@s human@s, un collie es ese “alguien” decidido, vacío de miedos y lleno de retos, con un toque de locura que invade tu vida. Que viene y va sin planear, sin buscar porqués, sin que haya más razón que tú, que pasar un rato juntos. Que te da una ración diaria de cariño, sin edulcorantes ni artificios, sin colorantes ni conservantes. Que hace bonito tu mundo, permaneciendo siempre a tu lado. Te reconforta, te saca una sonrisa, te sosiega y te mantiene fuerte ante la vida. Un collie es ese “alguien” con quien las relaciones son siempre sólidas, consistentes y leales.




martes, 6 de junio de 2017

AMBAR

"Todo y todos estamos hechos de una misma sustancia viva,
la esencia de la vida, el origen de todo lo que es.
Es una inteligencia suprema que rige las órbitas de los astros,
los ciclos del sol y de la luna, día y noche,
el transcurrir de las estaciones.
Una fuerza creadora que gesta y sostiene
el milagro de cada nueva vida,
que hace florecer la naturaleza
y latir nuestro corazón"
(Yllara Bettina Müsch)
 
AMBAR, la última en llegar a nuestra manada, un regalo del destino
Ésta es AMBAR, la última en incorporarse a nuestra manada. Ha sido un regalo del destino. Dice que tiene 40 millones de años y que vivía en el norte de Europa, en una región que ahora está cubierta por el Mar Báltico. Millones de años atrás, por efecto de los huracanes, las grandes tormentas o algún cataclismo, las coníferas se rompieron, y la resina fluyó por el tronco en inmensas bolas que finalmente se separaron y cayeron en grandes cantidades. Cuando alcanzaron el suelo del bosque, la resina se oxidó y más tarde, cuando la región se inundó y la resina se lavó de nuevo con agua, se volvió dura y consistente. Luego se fosilizó. Y en una de esas bolas quedó atrapada la pequeña AMBAR. Nunca había estado con personas, porque en aquella época la especie humana aún no existía.

Posteriormente, como resultado de los movimientos de los glaciares y la formación de ríos y mares, esa resina fosilizada se esparció por toda Europa. Los primeros humanos que la descubrieron la llamaron “piedra del sol” u “oro nórdico”. Hoy en día, se conoce con el nombre de “ámbar”. Aunque se le llame piedra, en realidad tiene origen orgánico. El “ámbar” es conocido y usado por el hombre desde tiempos prehistóricos. Es la piedra preciosa más antigua conocida y ocupa un lugar muy especial entre las otras gemas preciosas y semipreciosas. Por lo general es de color miel-dorado. Cada pieza de “ámbar” es única y nunca se han encontrado dos piedras de “ámbar” completamente idénticas.

Durante siglos, la gente ha creído que el “ámbar” posee poderes mágicos y sobrenaturales. Esta gema inusual ha inspirado a magos, médicos, científicos y artistas. En la antigua medicina oriental se creía que el vapor de “ámbar” fortalece el espíritu y da coraje.
 
Una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones
Hoy, los científicos valoran especialmente las piezas de “ámbar” que contienen dentro la evidencia única, conservada para siempre, de la flora y fauna de hace millones de años en el norte de Europa. Son diferentes insectos y otros organismos que han sido capturados en la resina. Se calcula que una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones de insectos, plantas o semillas... y de un collie, como ha descubierto recientemente una niña de Sevilla.

Alejandra, 9 años, al salir del colegio, fue a ayudar a su madre a abrir los paquetes que le habían llegado con su último pedido. Ella, la madre, tiene una exclusiva tienda de minerales y piedras preciosas: Fluorita, cuarzo, astrofilita, cornalina, calcopirita, moscovita, ágata, amatista, calcita, labradorita, turquesa, malaquita, lapislázuli, etc. Aunque lo cierto es que la niña se prestó a ayudar a su madre esa tarde, porque en ese pedido habían de llegar unas piezas de “olivina”, la piedra favorita de Alejandra, junto con otras adquisiciones, algunas de las cuales de mucho valor, como las de “ámbar” del Mar Báltico.

Mientras su madre atendía al teléfono, Alejandra empezó a sacar de la caja los paquetes individuales, cuidadosamente envueltos. Cogió el primero, y con la delicadeza que siempre le inculca su madre, abrió el papel burbuja acolchado que protege y aísla frente a posibles roturas. Era una gran pieza de “ámbar”, que, al mirarla, dejó sin respiración a Alejandra. Se puso a llorar y con voz temblorosa, gritó: “Mamá, mamá, mira” Su madre colgó el teléfono y se acercó. Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella como la que le entregaba Alejandra. Le dio la vuelta y se quedó estupefacta. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura. “Mamá, nos mira como los nuestros. Es un collie  y parece estar vivo. ¿Cómo podemos sacarlo de la piedra?” Su madre estaba en éxtasis y no le respondió.
 
Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura
Desenvolvieron todas las piezas y encontraron normal el resto del pedido, incluidas las otras piedras de “ámbar. Las piezas de “olivina”, tan esperadas por Alejandra, eran muy bonitas, pero ya no le interesaron ante el descubrimiento del “ámbar” con ojitos de collie.

Alejandra le pidió a su madre que no guardara esa pieza en la tienda y se la llevaron a casa. Al llegar, hizo partícipe del descubrimiento a su hermano pequeño, y éste demostró tanto interés en aquella piedra, que dejó de jugar con sus espadas y pistolas, para convertirse en su primer aliado. Cuando llegó su padre, Alejandra le dijo: “Esta piedra no se puede vender. Hay que devolverle la vida a ese collie. Has de convencer a mamá”. “Ya sabes, hija, -le respondió su padre, que no me entrometo en los negocios de tu madre, pero la conozco y seguro que ya está buscando alguna solución”

Efectivamente, buscó la agenda de contactos y, en pocos minutos, ya estaba llamando a la única persona que no la tomaría por loca y la podría orientar. “Existe una bruja que te puede ayudar –le dijo desde el otro lado del teléfono. Es conocida como La Gran Diosa, dadora de vida y de muerte. Ni su físico, ni su personalidad coinciden con el arquetipo de bruja. No come niños, no viaja en escobas, no suelta carcajadas histéricas, no tiene tratos con el diablo y, por no tener, ni siquiera tiene una verruga en el mentón. Es una bruja moderna, joven y guapa. Y, como tantas mujeres de hoy en día, prefieren fingir que no existen. Aunque haberlas, haylas. «Haz lo que quieras, mientras no perjudiques a nadie» y «todo lo que hagas, bueno o malo, vuelve a ti multiplicado por tres» son sus normas éticas. La Gran Diosa puede ayudarte porque es el principio cósmico femenino del que todo nace y al que todo regresa, incesantemente. Para hablar con ella, deberás viajar hasta la poza de Malatosca, donde tiene su santuario, una gruta escondida tras la cascada”.

“Yo no puedo acompañarte” –le dijo su marido. “Dile a tu amiga Ana que te acompañe”. “No, iré sola” –le respondió.

Esa misma noche, por internet, compró un billete de avión Sevilla-Barcelona y alquiló un coche. Para encontrar a La Gran Diosa, debía estar allí al día siguiente, 11 de abril, noche de luna llena. Y encontrar el agujero que da acceso a la gruta. “Lo verás junto a la cascada. Es muy estrecho. Habrás de grimpar unos dos metros y seguramente te mojarás”. La poza de Malatosca guarda una leyenda sobre comadronas y brujas. Dice la voz popular que en las noches de luna llena todas las brujas de la comarca se reunían en la poza de Malatosca para hacer sus aquelarres. Está situada en una hondonada sombría y misteriosa. El salto de agua, por acción erosiva, ha recubierto las paredes con una capa de roca porosa. Su situación y la presencia de agua abundante de la riera, ha creado un ambiente húmedo que ha favorecido el crecimiento de una vegetación de ribera abundante, de musgos y pequeños helechos que se arraigan en las paredes del salto.

Cuando llegó a la poza de Malatosca, apenas había luz del día y esperó a que anocheciera por completo. Estaba sola. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada,  dejando volar la imaginación bajo la luna. En ningún momento se desprendió de la pequeña mochila donde llevaba el misterioso tesoro, aquella piedra de “ámbar” con los ojitos de un collie fosilizado.
 
En la poza de Malatosca, apenas había luz del día. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada, dejando volar la imaginación bajo la luna
A medianoche, bajo la clara luz de la luna, trepó por la pared mojada, salpicada por la cascada, hasta el estrecho agujero de entrada a la cueva. Sintió el frío y la humedad adherirse como una segunda piel a su cuerpo y un estremecimiento la recorrió cuando con su cabeza golpeó una “esquella”, pequeña campana que llevan los bueyes de la zona, puesta allí para avisar a la Gran Diosa.
Una pequeña escalinata, devorada por la humedad y la erosión del tiempo, bajaba hasta el interior. El fuego de unas velas aromatizantes era lo único que daba luz a la estancia. Y el único sonido provenía del chisporroteo de unas hierbas de romero quemándose en un rincón. Sentada en una roca, rígida entre las velas y cubierta de la cabeza a los pies por un velo negro, la figura de La Gran Diosa era majestuosa, imponente.

-       “Bienvenida, diosa hermana” –la saludó. “¿Cuál es el motivo de tu visita?”

Ella no sabía qué decir, ni qué responder. La belleza de aquella bruja, esa mirada que la penetraba hasta lo más íntimo, el lugar cargado de magia y fuerza… Todo hacía que las palabras no llegaran a su boca y sólo pudo hacer un amago de sonrisa, mientras de la mochila sacaba la piedra de “ámbar” con unos ojitos incrustados. Se acercó, le entregó la pieza de “ámbar” y le contó la historia desde el principio. 

-       “Aquí hay vida” –le dijo, devolviéndole el “ámbar”. “Yo te voy a explicar qué debes hacer para desfosilizar esta piedra. Me gusta que la sensibilidad y la inquietud de tu hija Alejandra, te hayan empujado para ir más allá de los límites establecidos y me hayas visitado. Te voy a ayudar porque tú eres una mujer que sientes la Presencia de la Diosa y oyes el eco de la Magia. La Diosa y la Bruja que vive en ti, reclaman Su Poder y podrás hacer realidad tus sueños más profundos, deseos y anhelos. Interactuando con Ella en tu día a día, nada de lo que desees escapará de tus manos. Porque ser Bruja es hacer que el mundo cambie”.

La madre de Alejandra pronto se sintió cómoda y relajada. La Gran Diosa tenía un magnetismo especial. Estuvieron hablando muchas horas. Ambas tenían una gran capacidad para empatizar, captar y proteger las emociones ajenas. La Gran Diosa le explicó detalladamente el proceso a seguir. “No olvides ningún detalle y, sobre todo, piensa que, para que sea un éxito, el rito final lo ha de efectuar un ser inocente y puro como tu hija Alejandra y su hermano”.

Ya amanecía cuando salió de la cueva. El coche estaba cerca y allí tenía ropa limpia para cambiarse. Miró el reloj y se dijo: “Con un poco de suerte aún podré coger el vuelo de Vueling de las 10:05 a Sevilla”. En el navegador puso: Aeropuerto del Prat. Y arrancó el coche.

Sevilla, 12 de abril. Después de una reconfortante siesta, le explicó todo a su marido y le dijo que habrían de viajar hasta el Pirineo aragonés con la piedra de “ámbar”, para cumplir con todo el ritual que le ha propuesto La Gran Diosa. “Muy bien” –asintió él, “dentro de tres semanas es la Feria de Abril y los niños y yo tenemos fiesta. Alquilaremos una caravana y nos iremos al Pirineo”

En la Antigüedad hubo un consenso claro en señalar agua, tierra, fuego y aire como la base del universo. Los cuatro elementos que se hallan en el origen de todo, según La Gran Diosa, serán los protagonistas de este ritual para devolver a la vida a un collie. Agua, tierra, fuego y aire han sido recurrentes para muchas culturas a lo largo de la Historia como modos para purificarse y renacer. En la actualidad se han renovado las formas y se ha diluido el trasfondo religioso, pero el simbolismo de antaño se conserva más o menos intacto.

La Gran Diosa, para cumplir con el elemento “tierra”, le pidió barro, vino y romero. Una olla de barro de Triana, vino tinto de la variedad Merlot de la Serranía de Ronda y manojos de romero para quemar.

Hace más de 3000 años, en Triana, aprovechando la arcilla del río Guadalquivir, los Tartessos comenzaron con el oficio de alfarero. Hoy en día se ha perdido mucho esta tradición, y para conseguir la olla de barro, tuvieron que contactar con el último alfarero de Triana, uno de los pocos que quedan en Sevilla que ejercitan su oficio a la antigua usanza, o sea, usando el torno como compañero básico e imprescindible del trabajo del barro. 

Iniciaron el largo viaje pasando por la Serranía de Ronda donde consiguieron dos litros de vino Merlot, una de las partes fundamentales del ritual. Este vino se caracteriza por su finura y suavidad, sin dejar de ser aromático y carnoso. Es de color rubí muy intenso y, según los persas, curaba el alma de los desdichados.  

El Merlot desempeñará un papel mediador con lo imaginario y el deseo

Alrededor del vino emergen emociones y pasiones.  El vino simboliza alegría y vida. En la evolución del vino a través de la historia, es difícil discernir la leyenda y la realidad, ya que ambas se confunden y se mezclan en la boca de poetas, trovadores y brujas. El simbolismo del vino nos remite a la inmortalidad, la sangre, la vida y el sacrificio. El Merlot desempeñará, de manera especial, un papel mediador con lo imaginario y el deseo. Desde siempre, el vino Merlot convive con el misterio, el mito y la realidad. Son innumerables las leyendas que dicen que el Merlot te pone en contacto con la espiritualidad y la trascendencia.

El otro fruto de la “tierra”, el romero, lo fueron recogiendo por diferentes lugares durante el viaje. La Gran Diosa le dijo que debían hacer el fuego con romero. Al quemarse, emite unas poderosas vibraciones limpiadoras y purificadoras, y ahuyenta las fuerzas negativas. El romero se utiliza en hechizos para  limpieza de malas energías,  protección,  poderes mentales, depresión,  etc.

Y el romero nos conduce al elemento “fuego”. El fuego participa en casi todas las pociones y brebajes de las brujas. Cuando la familia de Alejandra lleguen al destino, el fuego de romero servirá para calentar los dos litros de Merlot en la olla de barro de Triana.

El tercer elemento, el “aire”, es muy sutil y las brujas lo utilizan como vehículo. Es un elemento invisible que la Gran Diosa usa para que contenga determinada energía. El aire, el viento, lo que se lleva y se trae, está presente en rituales muy complejos y potentes. Dentro de los cuatro elementos, es el más difícil de manejar. Aquí servirá para avivar el fuego de romero.

Y llegamos al cuarto elemento, el “agua”, fundamental para el desarrollo de la vida. Es un elemento muy común en brujería porque el agua está relacionada con las emociones.

“Habréis de ir a la cuenca alta del río Ara” -le dijo la Gran Diosa. “El Ara es el gran señor del Pirineo. Es el último río virgen, el único recorrido salvaje. Sus aguas son las lágrimas de la diosa Pirene”.

Dicen que la bella Pirene consiguió escapar del acoso de Hércules, huyendo más allá del jardín de las Hespérides y se refugió, acogida por los pastores, en estas hermosas montañas que recibieron su nombre. Hércules, desorientado, empezó a recorrer el universo en busca suya. Jamás renunciaría al amor de Pirene. Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa, al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso y caprichoso dios. Hércules, de lejos, vio la terrible humareda del Pirineo que se elevaba hasta lo alto del cielo. Imaginando la tragedia, a grandes zancadas se dirigió a estas montañas. Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua: los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos, convertidos en carbón. Empezó a rebuscar por todos los recónditos parajes, valles, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía: las lágrimas de Pirene que salpicaban la montaña y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso que todavía podemos hoy contemplar. Sólo al llegar la madrugada pudo encontrar a la diosa de sus amores. Quiso rescatarla del incendio, pero ya era tarde. Estaba agonizando y, entre los estertores de la muerte, se la veía sonreír con gesto de triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus. Jamás, ni ella ni su monte, se someterían a nada ni a nadie. Uno de esos ibones de lágrimas es el Ibón Alto de Batanes, de donde parte el agua del Ara, milagro de la vida para AMBAR.
 
Llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, puente románico del siglo XIII, sobre el río Ara
Siguiendo las instrucciones de la Gran Diosa, Alejandra y sus padres llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, un puente románico del siglo XIII sobre el río Ara. El día alarga, la temperatura sube y las nieves van desapareciendo de las cimas del Vignemale, del Cilindro, del Taillón y el Monte Perdido. Los ibones (lagos) de deshielan y el río Ara y los barrancos aumentan su caudal con una agua blanca, estruendosa. A partir de ahora, y hasta final de junio, el Ara es un imponente espectáculo desde su nacimiento en el macizo del Vignemale y en todo su recorrido, de norte a sur, por Bujaruelo, la Garganta de los Navarros, Torla, Broto, Sarvisé, Fiscal, Boltaña y su muerte en Aínsa, donde regala sus aguas al río Cinca.

Por suerte, no hay nadie a esas horas en el Puente de Bujaruelo. Junto a la misma pared del puente, Alejandra enciende el romero entre tres piedras que sirven de soporte a la olla de barro con los dos litros de Merlot en su interior. El aire sopla de repente y se aviva el fuego. Cuando el vino ya está muy caliente, Alejandra introduce en la olla la pieza de “ámbar”, cuidadosamente protegida durante el viaje, para que se ablande y coja elasticidad.  8 minutos, no más” –le explicó la Gran Diosa. “El 8 es el numero de la evolución y las transformaciones, representa el poder de la naturaleza de sanar y regenerarse”. Pasados los 8 minutos, con la ayuda de su hermano, cogieron la olla y la lanzaron al río, desde lo alto del puente. La olla se rompió y el Merlot con el “ámbar” se mezcló con el agua del Ara. “Habréis de esperar otros 8 minutos para que el ritual finalice y el Ara os entregue con vida esos ojitos atrapados, por capricho de la naturaleza, durante millones de años”

Alejandra bajó del puente, emocionada. Con la mirada fija en aquellas aguas cristalinas, se fue acercando despacio hasta que, sin saber el por qué, su boca se ensanchó en una sonrisa. Una felicidad desconocida, sin causa ni motivo, la inundó y, como en un sueño, notó que aquel ser crecía ante sus ojos, le iba viendo la cara, esa cara de felicidad, de inocencia, de ausencia de toda malicia… ¿Cómo iba a reaccionar al ver un humano por primera vez?... Alejandra, sin darse apenas cuenta, se había metido en el agua y, de repente, se encontró unas patitas agarradas a su cuello, una lengua que le lamía la cara, mientras emitía unos gemidos muy familiares. Salieron del río y aquella bola de pelo se sacudía el agua, mientras iba saludando con alegría al resto de la familia.

Mientras los niños jugaban y acariciaban aquel regalo del Ara, Alejandra, siempre observadora, añadió un dato que nadie se había cuestionado hasta el momento: “Es una chica” –exclamó “y se llamará AMBAR”

¿Y cómo llegó AMBAR a nuestra manada? La Gran Diosa le había dicho a la madre de Alejandra que el ser que vuelve a la vida después de estar atrapado en un fósil, ha de vivir siempre en libertad. Cuando, en el viaje de regreso, se esforzaba para explicárselo a sus hijos, Alejandra miró a AMBAR, que la tenía en sus brazos, y le dijo a su madre: No te preocupes, mamá, ya sé dónde la dejaremos para que corra libre y sea feliz”.  Y su hermano pequeño asintió, muy a su pesar.

Gran persona esta niña y mucha madurez para su edad. Para estos niños, la vida se presenta como una aventura maravillosa. Su mente sin fronteras y su viva imaginación les abren a un mundo ilimitado. Han sido puestos en este mundo para luchar, aprender y sentirse dichosos. Seguro que la vida tiene hermosas sorpresas para ellos. ¡Que las vivan!

Bienvenida, AMBAR

En casa, damos la bienvenida a AMBAR, que ha aceptado vivir y ser feliz en nuestra manada. Unigénita y única. Ella es la libertad de espíritu, el ser libre e indómito, sin ataduras ni equipajes del pasado. Es simple y natural. AMBAR es un ser de luz y está protegida por la luz. La sabiduría cósmica se revela a través de ella. Como buen cachorro, disfruta de la vida y sus regalos… ¡y es libre!





lunes, 24 de abril de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: BUENA GENTE


Eso de ser buena gente,
no se compra con dinero.
Quien nace con esa suerte,
ese va derecho al cielo.

Vivan las buenas personas,
que vivan las buenas gentes,
esas que nunca traicionan,
esos que nunca te venden.

Todo lo das sin fijarte
y nunca llevas la cuenta.
Vas derramando tu alma,
sin ver a quien se la entregas.

(Amigos de Ginés)


Así reza la vieja copla y así lo creo. Después del post que escribí sobre las “personas tóxicas”, alguien comentó: “Aunque las personas malas suelen hacer ‘más ruido’, creo que hay en este mundo más buena gente que mala”. Así es. He conocido y conozco, a muchas personas a las que considero BUENA GENTE. Y hoy quiero, con todo mi corazón de collie, dedicar este post a todas ellas. Hay mucho escrito sobre la gente tóxica de la que ya hablamos, pero poco o nada se escribe y se investiga sobre esa BUENA GENTE que nos hace el mundo más bonito…



Sigo pensando en las últimas tardes con Cap, que fueron muy intensas. Cómo recuerdo aquellos atardeceres y sus lecciones, que llenaron mi corazón de emociones inolvidables. Una tarde en la que el sol continuaba mostrando su fulgor, aún en medio de la constante amenaza de lluvia, Cap me contó esta bella historia:

“Hay personas mágicas que saben ser sol en momentos en los que el cielo está nublado y la vida se ha atascado en una tormenta que no nos quiere dejar salir. Es una especie rara, pero real. Se caracterizan por su habilidad para iluminar con una sonrisa un día nublado por malos pensamientos y malas experiencias. Te lo prometo, Nina. Existen. Las he visto. Se encuentran escondidas por todos los rincones del planeta. Disfrazadas de normales. Disimulando su especialidad. Procuran comportarse como los demás. Por eso, a veces, es tan difícil encontrarlas. Pero cuando las descubres… ya no hay marcha atrás, no puedes deshacerte de su recuerdo. No se lo digas a nadie, pero dicen que su magia es tan fuerte, que si te toca una vez, lo hace para siempre…”

Con Cap y Jolie habíamos debatido sobre la gente tóxica, esas personas que, si aparecen en la vida de un collie, le pueden hacer daño, manipularle y restarle tranquilidad y bienestar. Hoy, Cap quiere que hablemos de la BUENA GENTE, esas personas que están llenas de optimismo, que nos envuelven en una atmósfera de bienestar, que saben crecer con nosotros, que saben acompañarnos en los momentos buenos y malos. Son las personas ideales para cualquier Collie.

Se acerca sigilosamente Jolie, la investigadora de la manada, y nos aporta una noticia que confirma su afirmación de que los collies podemos llegar a percibir y diferenciar si un humano es “buena gente” o es una “persona tóxica”.



En la Universidad de Hokkaido (Japón) han descubierto que el «instinto» de los perros va mucho más allá de lo que mucha gente creía. Este centro nipón ha llevado a cabo una investigación en la que se demuestra que los perros somos capaces de percibir si una persona tiene buenas intenciones u otras más bien poco éticas. «Se produjeron diferentes reacciones de los perros dependiendo de si unos individuos habían sido más o menos agradables con otras personas y también se dieron respuestas negativas de los perros hacia aquellas que se comportaban de manera injusta», explican desde el Departamento de Ciencias del Comportamiento, de la Universidad de Hokkaido. Para esta investigación se analizó cómo reaccionaban los animales según la actitud que mostraban los científicos en diversas situaciones… Así, los científicos concluyeron que los perros son capaces de captar a las personas insolidarias o malas, e incluso juzgarlas en consecuencia a su comportamiento.

La doctora Stefanía Pineda, del servicio de Etología Clínica en la Universidad Complutense de Madrid, explica: «Hay una tendencia popular a creer que los animales sienten las malas energías, sin embargo, se trata más bien de una cuestión de interpretar nuestro lenguaje. Por ejemplo, cuando una persona tiene problemas emocionales, el perro es capaz de percibirlo porque tiene una gran empatía con los humanos y saben leer nuestro lenguaje corporal, nuestros gestos e incluso nuestro olor, que cambia según nuestro estado de ánimo, a través de las feromonas». En lo que respecta a las reacciones de los perros ante determinadas situaciones, como el experimento de Hokkaido, la doctora Pineda sostiene que «los perros entienden los gestos que hacemos, por ejemplo nuestras muestras de enfado. Lo que ellos interpretan no es a la persona en sí, sino su conducta y su actitud».

En general, la mayor parte de los collies somos muy afortunad@s porque nuestra familia humana es BUENA GENTE, personas que hablan el idioma de la sensibilidad, que son solidarias, buenas y respetuosas, que no intoxican nuestra vida, que conocen los buenos valores y los practican. Sabemos que podemos confiar en ellas porque actúan desde la humildad, con tacto y con agradecimiento ante la vida. A los collies nos gusta mucho nuestra familia, porque conocen el valor de la alegría y de la tristeza, porque procuran no lastimarnos ni herirnos, porque basan sus relaciones en el aprecio y no en el interés.



A todos nos gusta la gente auténtica, la que actúa desde el corazón, la que vibra con sus sueños, la que asume la responsabilidad de sus decisiones y de sus actos. Nos gustan las personas que son justas y agradecidas, las que no buscan recompensas fuera de sí mismas, las que actúan de manera desinteresada, las que confían en nosotros y nos animan a perseguir nuestros sueños. Las personas que nos gustan contagian sinceridad y hablan con franqueza, son fieles y leales, y persisten para alcanzar sus sueños. Son personas de las que nos encanta rodearnos porque juegan con valores que nos hacen sentir bien y sanan las heridas del pasado. No se avergüenzan de reconocer sus defectos, aceptan sus errores y aprenden de ellos. Son esas personas las que nos abrazan y recomponen nuestras partes rotas, haciendo que nuestros males se diluyan en el mar del olvido.

¿Sabes en qué nos parecemos los collies y la BUENA GENTE? En que “Todo lo das sin fijarte… Vas derramando tu alma…” Somos especiales, irradiamos optimismo y contagiamos energía positiva y buenas vibraciones.





Fuente: “La mente es maravillosa”

jueves, 29 de diciembre de 2016

QUERIDOS COLLIES MAGOS

“Sueña. Sueña con lo que quieres, con lo que tienes y con lo que no.
Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo.
Sueña como si tu sueño fuera verdad y suéñate a ti misma en ese sueño.
Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños”
(Brando. Pensamientos de Luc)




Para la mayoría de las personas, cuando llegan estas fechas, todo son buenos propósitos para el Año Nuevo. Pero observo que la especie humana está fallando año tras año. Su escala de valores sigue alterada a finales de cada año, porque las personas siguen anteponiendo el dinero a la conciencia, y el poder a los sentimientos. Hoy me siento tan decepcionada, que recurro a la magia de todos los collies del mundo.

Este post, por tanto, no va dirigido a los humanos. Te pido, pues, persona que me estás leyendo, que se lo transmitas a tu Collie. Ella o él sí será capaz de cumplir los propósitos para el 2017.



Queridos Collies Magos:

Accionad vuestra memoria olfativa y recordad los cientos de historias que habéis vivido en vuestra familia humana o su entorno, con madres llorando desconsoladas, padres abrumados, conflictos familiares de difícil solución. Esos niños y niñas con decenas de preguntas sin respuesta sobre la sociedad actual, sobre guerras que no entienden, sobre política, sobre refugiados…

Ante el nuevo año, apelo a una conspiración de collies. Os pido vuestras mejores vibraciones y vuestro genial saber hacer.

Si tenéis acceso a algún político, solo habéis de conseguir dos cosas: que no mientan y que no roben. Nada más.

Los que vivís en familias con profesores, maestros y educadores, exigidles mucho amor y comprensión con los niños y mucha inteligencia emocional. Recordadles que en sus manos tienen el futuro, porque, como decía  Nelson Mandela, "la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo".

Algunos collies sé que vivís con médicos. Pedidles empatía, compasión y ternura. Hay que humanizar más aún su profesión.

Los collies que estáis viviendo con parejas de recién casados, lo tenéis más fácil para que mantengan siempre viva la ilusión. Siempre hay cosas nuevas y bonitas por llegar, aunque en ocasiones hay que buscarlas.

Todos los collies que estáis sufriendo porque vuestros humanos han decidido separarse, ayudadles a tener serenidad, fuerza y luz para no ofuscarse y garantizar la felicidad de sus hijos por encima de sus propios intereses. Ya sé que los collies siempre estamos de parte de los niños, pero en estos casos hay que procurar que ellos no juzguen ni tomen partido, porque sus padres los quieren por encima de todo.

Los que vivís en una familia con hijos adolescentes, procurad que los padres tengan más comunicación con ellos y menos autoritarismo.

En las familias donde convivís con abuelos que crían a sus nietos, mostradles vuestra gratitud y ayudadles para que vivan con salud.

A los padres que pasan muchas horas al día fuera de casa, retenedlos para que dediquen tiempo de calidad a sus hijos. ¡Que se tiren al suelo y jueguen con ellos, como hacemos los collies!

A las madres, amas de casa, con las que compartís tantas horas, decidles que no importa que la casa no esté impecable. Que se cuiden a sí mismas, su salud física y emocional. Que sean genuinas, luchadoras, generosas, compasivas y optimistas.

Y para nosotras, querid@s Collies Mag@s, pidamos al Año Nuevo lo mismo que para todas las personas de buena voluntad: espíritu luchador, negarnos a mirar hacia otro lado, pasión, generosidad y optimismo para afrontar el 2017 con una sonrisa y con la valentía para seguir luchando, pase lo que pase. ¿Valentía?, sí, valentía…

“Valiente es el que mira siempre a los ojos, el que se levanta cada mañana dispuesto a luchar por lo justo, a dar lo mejor de él mismo. Valiente es el que toma decisiones sin miedo, el que arriesga, el que no se esconde. Valiente es el que se cae y en cada caída se rehace y se reconstruye y aún así, en ese estado a veces resquebrajado, ayuda al que tiene a su lado”. (Lucía Galán)



¿Demasiadas cosas para el 2017, querid@s Collies Mag@s? Quizá. De sueños, voy servida. Y ante una especie humana tan dividida, tan cobarde, tan egoísta, tan injusta…, las collies soñadoras sólo sabemos soñar y creer que la utopía es posible, aún en la mayor de las desesperanzas. Porque sin sueños la vida no tiene ningún sentido.

También tú, persona que estás leyendo este post, si quieres, puedes unirte a la conspiración de los collies y entre todos seamos capaces de dar sentido a aquellos valores tan de collie como lealtad, solidaridad, amistad, tolerancia, igualdad, compromiso y sobre todo amor, mucho amor.




Fuente: Lucía Galán

jueves, 21 de abril de 2016

EL CORAZÓN DE UN COLLIE NO TIENE EDAD

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar”
(Robert Browing)


Los días pasan muy deprisa. Mis cachorros tienen 6 semanas y ya no necesitan tanto mis cuidados. Al ser solamente tres, ha sido todo muy fácil, y estoy dedicando mucho tiempo para estar con Cap, el más viejo de la manada, que pasa muchas horas en la zona de cría, más tranquila, lejos de las carreras y “locuras” de las más jóvenes de la manada.

La primavera cálida que tenemos nos ha permitido a Cap y a mí, con permiso de los cachorros,  estar muchas horas tumbados en la hierba, charlando, viendo florecer los perales y el manzano. Aunque yo más que charlar, lo que he hecho es escuchar:

En este momento de mi vida busco solo aquello que me haga SENTIR y ser yo mismo. Estoy en una etapa en la que no necesito impresionar a nadie. Yo no vivo para impresionar al mundo, sino para ser feliz y realizarme. Lo que de verdad cobra importancia ahora, es vivir lo que me queda de vida sin destacar para los demás, solo para mí, mi familia humana y la manada.
 
Nina charlando con Cap

El corazón de un collie no sabe de edades, ni del paso del tiempo, ni de sexos, ni de colores, estatus o posiciones. Él late, se impulsa y genera su vibración en sí mismo, en un ejercicio de amor-expansión, en el cual ignora todo lo demás, porque sólo le importa su propia energía al son del amor que emite.

A medida que pasa el tiempo –me sigue comentando Cap- uno va entendiendo que todo puede deteriorarse menos el propio corazón. Incluso los dolores físicos propios de mi avanzada edad que me están afectando, no pueden penetrar, ni afectarán nunca, a la esencia pura del corazón y a lo que éste proyecta de forma integral.

Podemos ir perdiendo vista, escuchar peor, caminar dificultosamente, incluso ir abandonando todos los placeres que en otros tiempos parecían la razón de la existencia. Podemos alejarnos de la vida y hacerlo, irremediablemente, perdiendo las facultades que brillaron en nuestro cuerpo cuando se encontraba en plenitud, pero tendremos, al menos, la tranquilidad de que nuestro corazón no cede y sigue fiel a sí mismo, sin hundirse, dando todo el amor de que es capaz en cada momento de nuestra existencia.

No des mucha importancia a la edad de tu cuerpo físico, querida Nina. Sé siempre joven de espíritu. El corazón no tiene edad. La mente jamás envejece. Aunque el cuerpo sufra los síntomas de la edad física, tú consérvate joven y bien dispuesta, porque esto depende de tu mentalidad positiva. Procura que la juventud de tu espíritu se irradie a través de tu cuerpo, tengas la edad que tengas.

Es muy gratificante pensar que no hay barreras para el corazón, que puede estar aquí y ahí, en los collies y en las personas. Que es capaz de seguir sintiendo, de emocionarse, de generar su energía amorosa, una y otra vez en su centro como si nada pasase. Es delicioso sentirlo palpitar en el interior y saber que en cada latido ha ido sumando afectos desde las emociones y sentimientos.

Es maravilloso advertir cómo a pesar de todo, hay algo en el corazón de un collie que no cambia nunca, que nació con una inmensa capacidad de dar y recibir, que se engrandece a lo largo de la vida y que nunca muere.

Grandes amigos. dándose soporte. Cap y Jolie, mermados físicamente, pero con un corazón enorme

Dicen que la vida es corta, que pasa en un suspiro y que cuando nos damos cuenta, estamos ya viviendo más de los recuerdos que de lo que acontece a nuestro alrededor. Y la verdad, es que más que temer a esa fugacidad de nuestra existencia, lo que de verdad asusta no son los errores, ni las caídas, ni aún menos las veces que nos hemos perdido en el camino. Lo que aterra, es una vida no vivida.

Cap ama a todo el mundo, no porque todas las personas lo merezcan, sino porque es su forma de vivir. Su corazón nunca rechaza, porque el rechazo siempre trae sufrimiento. Su corazón vibra, se expande en positivo, para incluir, también aquello que parece difícil, con fuerza, alegría y sintonía con la vida. 


viernes, 18 de octubre de 2013

CÁNCER DE MAMA: UN COBARDE, UNA VALIENTE Y SU COLLIE


Mañana  sábado, 19 de Octubre, es el Día Mundial del Cáncer de Mama. El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres occidentales, afectando en Europa a 370.000 personas anualmente y a 230.000 en América. Con esta jornada se pretende que todas las mujeres tomen conciencia de que un diagnóstico a tiempo es la mejor solución para las pacientes, porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos, en algún lugar del mundo, se diagnostica un cáncer de mama. En España cada año se detectan cerca de 16.000 nuevos casos.

 
Mi solidaridad, apoyo, esperanza, ilusión y optimismo a todas las mujeres afectadas. Ánimos. Sí se puede. Como Laura.

Conocí a Laura el pasado mes de agosto. Vino a visitarnos con su inseparable collie Viky, nacida en casa hace 4 años. Yo estaba con mis cachorros. Mientras Laura los acariciaba y hablaba con mi familia, yo charlaba con Viky. Bueno, de hecho, fue ella la que habló y me contó su ajetreada vida:

Tenía 2 meses y medio cuando Laura me llevó a su recién estrenada casa en una urbanización de Sant Cugat, cerca de Barcelona. Ella fue una estudiante brillante y cuando terminó en ESADE (Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas), varias empresas la querían en su equipo y le ofrecieron trabajo. Ella solo les puso una condición: “Tengo una collie y quiero vivir en una casa con jardín, fuera de la gran ciudad”

Crecí deprisa y durante ese primer año entre Laura y yo se estableció un profundo cariño, además de una recíproca sensación de confianza. Por eso quedé muy sorprendida cuando se enamoró de Pere con tanta rapidez.

Lo trajo a casa, y enseguida noté que él, como ella, olía a pasión. No tuvo tiempo de presentármelo. Actuaron de manera extraña, como si la ropa se interpusiera entre ambos, se apretujaron, mordiendo labios, enmarañando cabellos. Cayeron sobre la cama. Puños cerrados sobre las sábanas, espaldas arqueadas y gritos de placer.

Cuando ella se levantó y se fue al cuarto de baño, él me acarició la cabeza, que yo tenía muy cerca de la cama. Apenas pasaba del año y aún era inmadura y todos esos gritos me habían intimidado un poco. Me dijo: “No te importa que yo también la ame, ¿verdad? No me interpondré entre vosotras”

De inmediato supe que sí se interpondría entre nosotras. Traté de no mostrar mi contrariedad, porque me daba cuenta de cuán encaprichada con él estaba Laura. Y debo admitir que no me mostré muy alegre por su presencia. Y a Pere tampoco le agradaba mucho la mía.

A veces, mientras besaba y acariciaba a Laura, me buscaba con la miraba y me guiñaba un ojo, como si alardeara… ¡Imbécil machista!

Ella lo tenía idealizado y se lo permitía todo. Pero mi sexto sentido me decía que este chico no le convenía. Intenté decírselo de muchas maneras a Laura, pero no me hacía caso y siempre recurría a la típica frase que siempre nos dicen a las collies: “Estás celosa”.

Pere decía que trabajaba en un supermercado, pero nunca supe en qué consistía su trabajo. Alternaba los turnos de mañana, tarde y noche, pero los supermercados están cerrados por la noche…

Cuando Laura se iba al trabajo, se pasaba el día en el ordenador o hablando por teléfono. A veces recibía llamadas de su madre y él se ponía histérico y la trataba muy mal, con una falta total de respeto. ¿Qué valores le habían inculcado en su familia a este chico?

Sus amigos venían cuando ella no estaba y él se burlaba de Laura y la minimizaba. La criticaba y menospreciaba sus éxitos en la empresa.

Enseguida me di cuenta que era un egoísta y solo le importaban sus propias necesidades, no las de Laura. Se mostraba muy posesivo y siempre le preguntaba a Laura por sus compañeros de trabajo. Tenía celos injustificados e intentaba controlarla.
 


 
Nunca me gustó ese chico, Nina. Aunque lo que más me repugnaba de él eran las mentiras. Mentía vilmente. Un día le decía a Laura: “Me gustaría entrar en tu vida para compartir tu tiempo, tu espacio, tu intimidad, tus intereses, tus tristezas y tus alegrías…”

Yo grité: “¡Desgraciado mentiroso! Abre los ojos, Laura, ese tío se aprovecha de ti y solo le interesan dos beneficios que tú puedes otorgarle: económicos y sexuales”

Un día los acontecimientos se precipitaron. Laura y Pere estaban desnudos en la cama. Mientras hablaban de hacer un viaje, Pere jugaba con los pechos de Laura. De repente, le dijo: “Tienes un bulto en el pecho…” Ella dio un salto de la cama y se palpó. “Es un bulto bastante grande…” Se fue a mirar al espejo y se asustó. Temblorosa y con cara de pánico llamó por teléfono a su madre. Se vistió, cogió el coche y nos fuimos a Barcelona. Yo me di cuenta de la gravedad de la situación y me subí al coche. Al menos le haría compañía. Pere no dijo nada y se quedó en casa. Fuimos al piso de su madre y ese mismo día fueron al ginecólogo. Una biopsia. Resultado: cáncer de mama.

Laura llegó a casa llorando y abrazada a su madre. Yo le salté encima cariñosamente y ella me abrazó.

Enseguida llamó para contárselo a Pere, que, por lo visto, fue incapaz de reaccionar, de animarla. Se quedó mudo al otro lado del teléfono. Esa noche dormimos en casa de su madre. Laura decidió que lo más cómodo era trasladarse por un tiempo al piso de su madre, que estaba muy cerca del hospital donde seguiría el tratamiento. Al día siguiente, Laura y yo nos acercamos un momento a Sant Cugat para recoger lo imprescindible. Pere no estaba. Había recogido sus cosas y le había dejado una nota: “Lo siento, te dejo. No soporto verte sufrir. Gracias por todo.”

Laura no lloró. Creo que lo vio tan cobarde que sintió pena por él. De repente se dio cuenta que ese chico no era como ella esperaba: un chico que la amara por encima de todo, de su profesión, de su carácter, de su aspecto físico, de sus problemas, de sus limitaciones…de su cáncer. “Suerte que tú no has huido cuando las cosas se han puesto feas” – me dijo, acariciándome la cabeza.

Cáncer, maldita y temida palabra. A partir de ese momento nuestra vida, porque mi vida ahora es Laura, se convirtió en una carrera contrarreloj.

Intentó seguir yendo al trabajo, pero estaba muy nerviosa y no se concentraba. Cogió la baja. Después de un montón de pruebas, con nombres muy raros para una collie, como tac, resonancia, gammagrafía, placa, radiografía…, los médicos le explicaron cómo era su cáncer y el tratamiento a seguir: quimioterapia para reducir el tumor, y luego cirugía para sacar el tumor y alrededores, intentando conservar la mama, o bien, una mastectomía.

El oncólogo le dijo que la biopsia de los ganglios había determinado que no estaban afectados y le planificó la quimioterapia para cuatro meses, explicándole los diferentes efectos secundarios que le podría provocar: caída de pelo, náuseas, vómitos, cansancio, sofocones, cambios de humor…

A partir de la 2ª sesión de quimioterapia, le empezó a caer el pelo de forma progresiva. Aquella larga cabellera castaña quedó en el suelo del lavabo el día que decidió pasarse “la moto”... Fue un momento muy triste para ella, tal vez el final de muchas cosas...

 
El sol se acababa de esconder tras la montaña de Rocacorba. Seguía haciendo mucho calor. Viky, que no había parado de hablar, se fue a beber agua. Laura estaba sentada en la hierba hablando del mismo tema con mi familia humana. Tenía los ojos enrojecidos. Yo me acerqué y le lamí su mejilla suavemente. Llegó Viky y se apretujó junto a ella. Mis ocho cachorros se habían dormido, pero no en su rincón habitual. Estaban todos con Laura, unos encima y otros pegados a ella. Mientras los acariciaba, Laura seguía hablando:

-          Me costó bastante superar la pérdida de mi cabellera. Al principio me obsesioné y me compre una peluca. Muy bonita, pero cuando el calor interno de la medicación se juntaba con el calor del sol, era insoportable y me hacía sudar mucho. La dejé y empecé a utilizar gorras, sombreros, pañuelos y turbantes. Y antes de salir a la calle le decía a Viky: “Ponte guapa y camina con elegancia. Hemos de desviar hacia ti todas las miradas y que se olviden de mi…”

-          Los meses de quimioterapia no fueron fáciles. Para mí fue la etapa más difícil de llevar. Luego vino la operación. Me tuvieron que hacer una mastectomía y  me extirparon la mama. De vez en cuando aún me miro en el espejo de perfil y me palpo, pero no quiero caer en la autocompasión. Yo estoy viva, otras mujeres no han tenido tanta suerte. Con pecho o sin pecho, la vida continúa.

-          Yo no he firmado ninguna sentencia de muerte. Quiero vivir. Y tengo muy claro que para vivir voy a tener que pelear duro. El oncólogo me dijo: “El peor síntoma de esta enfermedad es el miedo. Nosotros te hemos quitado el tumor, ahora te toca a ti. Sólo tienes que cambiar de hábitos, cuidarte más, vivir con alegría, reírte mucho, disfrutar de tus amistades, de tu familia... Sal a la calle y vive…”

-          Y aquí estoy, luchando. La vida me ha golpeado para que aprenda una asignatura llamada alegría. Ésa es la mejor medicina. Una buena amiga me aconseja siempre  : “¡Deja que todo el mundo te vea! ¡Deja que vean lo valiente, fuerte y luchadora que eres! Transmite alegría y la recibirás a puñados y esa alegría te mantendrá viva”.

-          La otra medicina es ella –continúa, abrazándose con cariño a Viky que está a su lado. Viky es más que una amiga, es lo mejor de lo mejor. Lo que le he visto hacer es increíble. Durante los meses de tratamiento (5 días en cama después de cada ciclo de quimioterapia) tenían que arrancarla de mi lado para que saliera a la calle. En estos años, Viky me ha visto reír, llorar, hundirme... me ha visto alegre, triste, nerviosa, insegura, desanimada... A veces pienso que sin ella, el cáncer habría podido conmigo. ¡Ay Viky, algún día tendré que devolverte todo el amor que me estás dando!

-          En uno de mis peores  días de quimio estuve a punto de claudicar, cuando me encontré de repente con la cara de Viky, mirándome fijamente con sus bonitos ojos marrones. Me pareció que me susurraba: “Prométeme que vas a luchar. Prométeme que vas a vivir y a ser feliz. Prométeme que no permitirás que esta enfermedad acabe contigo. Tú puedes con ella”. Y yo grité: ¡Te lo prometo!.. Mi madre se asustó y aún hoy recuerda aquel grito.

-          ¿Sabéis? A veces sueño que algún día todas las mujeres enfermas de cáncer de mama irán calvas, sin peluca, con su pecho desinflado, con el cuello erguido y un porte elegante, sin haber perdido las ganas de seguir luchando y mostrar así su verdadera belleza al mundo. Sin dolor, sin pudor, sin miedo, tal y como son de verdad, incluso en su peor momento. Pero cuando me despierto, pienso: Demasiadas fantasías. El mundo aún no está preparado para este tipo de belleza real. Tendré que seguir viviendo pegada a esta prótesis de látex...