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martes, 3 de enero de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: EL SEXO Y LA VEJEZ



En el post que escribí tras la partida de CAP, prometí publicar parte de lo que él me transmitió durante los tres últimos meses de su vida. Quiero revivir sus sabias explicaciones, repletas de vivencias, experiencias y sueños…, bajo el título de “ÚLTIMAS TARDES CON CAP”

Hoy, mi estado en período de celo, me ha recordado un tema que comentamos varias veces con Cap y que posiblemente va a resultar tabú para algunos humanos, muy polémico para muchos y desconocido para la mayoría: la vida sexual de los collies y el sexo en la vejez.

La especie humana, hombres y mujeres, puede tener sexo todo el año y no en ciclos como las collies. En nuestra raza hay una gran diferencia entre los machos y las hembras. Nosotras solamente tenemos sexualidad una o dos veces al año, en la época de celo. Los machos, en cambio, son activos sexualmente durante todo el año. Ellos no tienen celo y siempre están a punto, siempre y cuando reciban el poderoso olor de la feromona de una hembra en celo.

El sexo en la especie humana tiene varias connotaciones que trascienden el mero hecho de la reproducción. La motivación sexual puede estar vinculada también al deseo, al placer, al amor y, en la mayoría de los casos, hay una gratificación, que además influye en el vínculo entre las personas.

Aunque las hormonas -eso que los humanos llamáis testosterona-, juegan un papel relevante en todas las especies, en algunas, como en el caso de los perros, son el único disparador de la búsqueda reproductiva.
 
CAP, tumbado junto a SWAN en celo
En los collies -ya sean machos o hembras- el apetito sexual es un mecanismo biológico activado por las hormonas, que a su vez disparan el instinto de aparearse, sin ningún otro factor anexo más que la preservación de la especie. Dicen -aunque Cap y yo no estamos de acuerdo- que la principal función del sexo es la reproducción, que nuestra reacción ante un estímulo sexual es meramente instintiva y no corresponde a una búsqueda del placer.

Sobre si los collies sentimos o no placer en el acto reproductivo, algunos investigadores señalan que experimentamos sensaciones similares al orgasmo humano. Aunque su hipótesis se basa solo en la observación del lenguaje corporal y expresiones de varios ejemplares en determinado momento de la monta, Cap y yo podemos afirmar de que es cierto y estamos con el etólogo Jonathan Balcombe, cuando escribe en “Applied Animal Behaviour Science”:
“Los científicos no solo deben ver el comportamiento sexual de los perros a través de los prismáticos de la evolución. Es precisamente porque la reproducción es tan importante para la supervivencia de una especie que la evolución la hizo también placentera para los animales. Tanto humanos como no humanos están motivados para buscarla, incluso cuando la concepción es indeseable o imposible. La necesidad de buscar ese tipo de placer es una combinación de instinto, por un lado, y un poderoso deseo de lograr una recompensa, por el otro. El placer sexual no está restringido solo a nosotros los seres humanos”.
 
CAP, acompañando a ARA en celo
¿Y en la vejez? Se supone que la sexualidad y la vejez son mutuamente exclusivas. Pero, según Cap, que llevó una vida sexual muy activa en su juventud, hay otra sexualidad. “Pienso más en el afecto que en el sexo en sí” –me comentaba a sus 15 años. Y así nos lo demostró a todas las hembras de la manada. Cuando el tamaño y la firmeza de sus testículos disminuyó y la testosterona ya no era la misma, su nariz seguía siendo un prodigio a la hora de detectar el celo de las hembras. Su comportamiento sexual en la vejez siempre fue responsable, respetuoso, buscando el placer de una manera diferente: lamiéndonos, acariciándonos, o simplemente estando tumbado a nuestro lado. Y eso, a pesar de nuestras provocaciones, de nuestros golpes de cadera con la cola ladeada, de nuestros juegos sexuales de hembras en celo.

De machos sé mucho, pero del sexo de las hembras en la vejez, poco puedo contar. Las mayores de 6 años de la manada están operadas y, con la desaparición del ciclo menstrual, a diferencia de las hembras humanas, mi madre y mi abuela me explican que se acaba la vida sexual.

Cuando yo llegue a vieja ya os contaré si me ocurre lo mismo que a Cap, que me decía. “Mi grado de satisfacción sexual ahora, en la vejez, depende más de factores como los sentimientos de proximidad, empatía y ternura”.



miércoles, 9 de mayo de 2012

LA PRIMERA VEZ


Hoy estaba descansando en la hierba, cuando se me ha acercado Nina y me pregunta de sopetón:

-          Kit, ¿cómo fue la primera vez?

-          La primera vez de qué.

-          Pues, eso... tu primera relación sexual.

-          Oye Nina, ¿por qué no se lo preguntas a tu madre?

-          Ya lo he hecho, pero me ha dicho que tú eres la experta en este tema. Y mi abuela Jolie también me dice que eres muy buena “estrenando” machos.

Nina está ahora en plena adolescencia y se siente impaciente y deseosa. Ya pasó su primer celo sin ningún contacto sexual y le he tenido que explicar que en casa no le van a permitir ninguna relación sexual antes de los 20 meses. Está junto a mí, delante del ordenador, y la dejo que vaya leyendo mientras escribo. Pronto será ella quien se habrá de responsabilizar del Blog.

La primera vez para mí fue a los 22 meses. El primer día no me sentía preparada y empecé rechazando al macho, al mismo tiempo que el instinto me impulsaba a él. Tan pronto le provocaba, como no le hacía caso. Ese tira y afloja del juego sexual se prolongó más de la cuenta y mi familia suspendió la monta aquel día, para reanudarla al siguiente. Pobre Nut. Esa noche la pasé charlando con mi madre Enate, cuyos consejos me han servido para siempre:

-          Si no te concentras, te pondrás nerviosa y no conseguirás la adecuada lubricación de la zona genital, lo cual dificultará la penetración…

Luego supe que hay criadores que, antes de juntar a la pareja, recortan los pelos de alrededor de la vulva de la hembra y le ponen una crema lubricante o vaselina para facilitar la penetración del macho.

-          No hay collies frígidas, sino machos torpes –me dijo mi madre esa noche.

Con el tiempo, he visto que ella tenía razón. Algunos machos se pierden con muchos preparativos y juegos sexuales, mucha excitación, pero, a la hora de la verdad, no aciertan y se cansan en los intentos.

-          Separa bien la cola y mantente firme en los cuartos traseros. No arquees la espalda, no contraigas el cuerpo, no cierres las patas. No te agaches, no te canses, aguanta más que él –me insistió mi madre.

Siempre he seguido los consejos de mi madre y me han funcionado. Por eso Jolie me dice que soy “facilitadora, muy buena con los machos inexpertos”.

Primeros diálogos amorosos (Gala y Cap, invierno 2009)

He utilizado la palabra “monta” para definir el acto de unión sexual entre un macho y una hembra, pero también se conoce con los nombres de “cruce”, “salto”, “cubrición” o “apareamiento”.

La monta suele ser el final de un ritual que se inicia con una especie de cortejo. El macho nos olfatea la vulva y nos mordisquea en el cuello. Si no estamos a punto le gruñimos e intentamos morderle. Si lo aceptamos, elevamos y ladeamos la cola, mostrándole la vulva.

Mi madre Enate me contó que algunos machos, al encontrarse con la hembra, no se entretienen en galanterías y sin más contemplaciones saltan sobre ella. Como algunos humanos: “Aquí te pillo, aquí te mato”.

Mi madre conoció a un macho dominante y egocéntrico, que sometía a la hembra y, si observaba una resistencia inaceptable a su honor varonil, hacía prevalecer su fuerza física, obligándola casi a consumar el acto por la fuerza. Y si la coqueta hembra se negaba, la mordía con violencia en la cabeza y el cuello hasta hacerle sangre.

También me contó mi madre sobre la conducta selectiva de una hembra, un caso insólito de monogamia, que se enamoró locamente de un macho. Le presentaron apuestos machos en numerosas ocasiones y no admitió nunca salto alguno, hasta que le trajeron el macho de un vecino de jardín con quien ella flirteaba durante el año a través de la verja.

Las hembras también podemos tener nuestros caprichos sexuales y nuestras predilecciones, pero lo más corriente y normal es que, si estamos “en el momento óptimo”, aceptemos el macho que nuestra familia ha seleccionado con esmero.

Si el macho no vive con la familia, habitualmente es la hembra quien se desplaza a casa del macho. Necesitamos un lugar tranquilo para entablar nuestros primeros diálogos amorosos. Jugamos, saltamos, adoptamos posturas muy significativas y después, normalmente, nos ponemos de acuerdo.

Ritual del cortejo amoroso (Gala y Cap, invierno 2009)

-          ¿Puede dolerme la primera relación? –me interrumpe Nina

-          La primera relación puede ser dolorosa, pero también las siguientes. Si no consigues superar la tensión natural de los primeros minutos, tu vagina se lubricará menos y en lugar de estar relajada y flexible, se estrechará y endurecerá. El macho sufrirá y así es difícil conseguir un coito placentero. Lo mejor es agacharte, parar, y volver con los juegos sexuales, las caricias mutuas y los mordisquitos del macho.

 
Seguramente una madre humana, le dirá a su hija adolescente ante la primera vez: hija, es muy importante estar segura de que es el momento adecuado y la persona adecuada”.

Pero esto no funciona así en los collies. Nosotras podemos decidir más o menos el momento con nuestro celo, pero no podemos escoger el macho, porque es nuestra familia humana quien lo selecciona, si procede.

Actualmente, para un collie, tener relaciones sexuales o no, obedece a criterios muy personales de la familia humana con la que convive. Y ser virgen no es ninguna enfermedad. Para la mayoría de collies LA PRIMERA VEZ no existirá nunca porque sus dueños son personas responsables y saben que no es ninguna necesidad vital, ni para el macho ni para la hembra.


domingo, 12 de diciembre de 2010

¿MACHO O HEMBRA?


Esta mañana he presenciado una sorprendente discusión entre humanos. Hemos recibido la visita  de una familia (padres con un niño y una niña) que quieren incorporar un collie en sus vidas. Tenían claro el color, pero no el sexo. El padre optaba por un macho, la madre, por una hembra. Los niños, totalmente ajenos a esta discusión. El niño, 12 años, jugando con Perla. La niña, 10 años, abrazada con Ness. La madre los llama y les pregunta:

-  Mascle o femella?

-  Femella –le dice su hijo

-  Mascle – le contesta la niña

El empate no se ha deshecho. El niño estaba acariciando a Perla y ha votado por una hembra. La niña estaba recibiendo los cariños de Ness y ha votado por un macho.
¿Quién corre más, un macho o una hembra? En esta carrera en la playa ganó Perla
¿Macho o hembra?

Las hembras, en general, somos de menor constitución y peso que los machos. Habitualmente somos algo más cuidadosas y limpias. Pero la característica más importante que los humanos debéis de tener en cuenta es el celo. Algunas somos muy regulares, pero otras no. Habréis leído en los libros que tenemos el celo cada 6 meses. Eso era antes. Ahora el celo puede ser una vez al año o hasta cada 15 meses o más. La duración también varía, pero generalmente son tres semanas. Durante la primera semana es posible que manchemos la casa con nuestro sangrado, aunque también es posible que ni os deis cuenta, ya que nos estaremos limpiando con asiduidad. Es la época en que habréis de estar alerta porque se nos pueden acercar muchos “novios”.

Los machos son un poco más grandes que nosotras. Algunos tienen tendencia a marcar territorio con cuatro gotas de orín en árboles, farolas o pared de la casa. Con hembras en celo cerca, pueden meterse en peleas con otros machos por un tema de dominancia. Aunque en estas situaciones de celo y dominancia, podemos ser peores las hembras.

Si convivimos machos y hembras, en los días fértiles del celo se nos ha de separar. Todos lo pasamos mal, pero los machos son más exagerados y puede que lloren, aúllen y dejen de comer.

Cuando envejecemos algunas hembras podemos tener problemas de vejiga que nos puede hacer llegar a perder el control de la orina, o padecer infecciones uterinas o cáncer de mama. También los machos mayores pueden tener inflamaciones, abscesos, infecciones o tumores en la próstata y alrededor del ano.

Muchos de estos problemas se pueden evitar con la prevención. Se puede hacer una esterilización en ambos sexos, en especial si no queréis que tengamos descendencia. La esterilización evita muchas enfermedades y baja el porcentaje de aparición de cáncer de próstata y del útero considerablemente.
¿Quién es más cariñoso, el macho o la hembra? ¿Ness o Perla?
¿Macho o hembra?

La opinión de algunas personas  de que las hembras somos más cariñosas, más fieles o más dóciles que los machos, en muchas ocasiones no es cierta. Por mi experiencia diaria en la manada os puedo asegurar que los machos son igual de cariñosos que nosotras y muchas veces más obedientes. Nosotras maduramos antes, cierto, pero también somos más difíciles y complicadas en la época pre-menstrual y en el celo.

Si las personas queréis saber cual es mejor, yo no puedo decir que un sexo sea mejor que el otro. Os he explicado unas características generales. Pero la elección de un cachorro no puede basarse solamente en el sexo. Al final, las ventajas o inconvenientes de si macho o hembra no vendrán determinados por el sexo, sino por el carácter y la educación que los humanos otorguéis a ese cachorro.

En definitiva, lo que los collies (macho o hembra) queremos es un líder firme y responsable, capaz de educarnos. Y eso os corresponde a los humanos.