Mostrando entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de septiembre de 2017

ENSEÑANDO A LOS HUMANOS



“Un collie te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te será fiel toda la vida. Un collie te enseña a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor” (Raquel)

“Mi collie me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir “te quiero” cada día y, además, decirlo sin palabras” (Patri)

Gracias Raquel y Patri por vuestros comentarios. Realmente la convivencia con un collie es una fuente inagotable de bienestar y de enseñanzas para las personas, porque los collies vivimos toda nuestra vida ENSEÑANDO A LOS HUMANOS...

... A ser tolerantes.

No nos importa si sois ricos o pobres, gordos o flacos, ni cual es vuestra religión, vuestro sexo o vuestro país. Os aceptamos como sois y os queremos sea cual sea vuestra condición. Nuestro amor es incondicional y os respetamos y amamos por encima de todo. ¿Por qué no sois los humanos igual de tolerantes? Tolerancia, comprensión y respeto por las diferentes formas de pensar y de vivir.

... A vivir cada momento intensamente.

Los collies no pensamos en el pasado ni estamos preocupados por el futuro. Vivimos el momento, el aquí y el ahora. El pasado ya pasó y el futuro está por venir, en realidad las personas no podéis hacer nada por ello. Pero si vivís el presente y os centráis en lo que estáis haciendo, como hacemos los collies, aprenderéis a vivir y a disfrutar cada momento intensamente.



... A amar sin condiciones.

El amor de un collie es incondicional, un amor de pase lo que pase. Un collie ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada… Aprended también los humanos a amar sin condiciones, sin tiempo ni lugar, dando todo cuanto sois y poniendo el corazón en todo cuanto hacéis. ¿Sabéis cual es el poder de la entrega de un collie?: Si deseas recibir amor, todo lo que tienes que hacer es darlo. Cuanto más amor entregues, más recibirás.

... A ser pacientes y a perdonar.

Un collie es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une a nuestra familia humana para siempre. Os comprendemos y conocemos el valor de no tener segundas intenciones, porque nuestra bondad es absoluta.
En realidad cada día os enseñamos a no enfadaros, a ser pacientes y a perdonar.

... A saber escuchar.

Los collies sabemos escuchar con atención, porque sabemos muy bien que lo que muchas personas necesitan no es una mente brillante que les hable, sino un corazón paciente que les escuche. Sabemos escuchar y sabemos valorar el silencio en un mundo de ruido. Y como sabemos guardar silencio, son muchas las confidencias y secretos que recibimos de nuestra familia humana. Hay cosas que solo el silencio sabe explicar, sentimientos que solo en silencio pueden transmitirse. Nada como la voz del silencio para aquellos que saben escucharlo, para aquellos que saben entenderlo. “Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio. Solo una mente serena, pero extraordinariamente activa puede aprender” (Krishnamurti)


... A sonreír.

Los collies somos especialistas en sorprender a las personas y nos gusta hacer sonreír a nuestra familia humana. Por eso nuestras locas ocurrencias y desparpajo, nuestras posturas acrobáticas, la manera de pedir comida, esos ruiditos tan peculiares que emitimos cual palabras, esa pata delantera que os toca con suavidad, esa lengua húmeda inesperada, esa carita ladeada con ojitos de pena… todo, por una sonrisa.
Y si alguna vez, humano querido, un collie no te da la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.
Sonreír y no amargarse la vida por nada ni por nadie, esa es la actitud que os proponemos los collies. Sonreíd siempre, porque la vida es algo maravilloso y hay muchas cosas por las que sonreír.
Dicen que sonreír es contagioso… Iniciemos una epidemia ¡ya! y contagiemos el mundo.

 ... A mantenerse en forma.

Los collies nos convertimos muchas veces en entrenadores personales, pues obligamos a nuestro humano a mantenerse físicamente activo. Cada día nos saca a correr, a pasear, a jugar; así que, de media, siempre va a hacer más ejercicio que los que no tienen perro.
Con el ejercicio, los collies os ayudamos a controlar el estrés, el estado de ánimo y vuestro estado físico.

... A ser sociable.

El hombre, por naturaleza, es un ser social y sus actos repercuten en el mundo que le rodea. Los collies también. Y somos buenos facilitadores para que los humanos se relacionen y conozcan a otras personas. Las personas más jóvenes sostienen que ayudamos a “ligar”.
Los collies tenemos la autoestima muy alta. Cuando nos peináis para salir a la calle, nos sentimos guapos y admirados. Las personas, para ser más sociables, debéis reforzar vuestra autoestima. Nadie es perfecto. Y lo que habéis de hacer es olvidaros de los aspectos negativos y dejar que brille más lo mejor de vosotros mismos. Autoestima es aceptarse uno como es y conseguir ser lo que los sentimientos le indican. Empatizar y no rivalizar, entrar en sintonía con las personas y las cosas, quitar las barreras.
Los collies somos optimistas y positivos. Para ser más sociable, hay que pensar en positivo. Os ayudará a tener una actitud abierta para socializar con otras personas.



Son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más, para quien quiera captarlos,  en nuestra convivencia diaria. Porque los collies tenemos una capacidad extraordinaria para calmar el cuerpo y la mente de las personas. Somos auténticos y nos guiamos por la conexión emocional que establecemos con los humanos. Con nuestros cuerpos peludos, os ofrecemos miles de cosas maravillosas y os podemos enseñar muchos valores. Sin nuestras enseñanzas sobre valores como el amor, la amistad y la fidelidad, las personas seguramente serían menos personas.

Mi abuela Jolie dice que, para l@s human@s, un collie es ese “alguien” decidido, vacío de miedos y lleno de retos, con un toque de locura que invade tu vida. Que viene y va sin planear, sin buscar porqués, sin que haya más razón que tú, que pasar un rato juntos. Que te da una ración diaria de cariño, sin edulcorantes ni artificios, sin colorantes ni conservantes. Que hace bonito tu mundo, permaneciendo siempre a tu lado. Te reconforta, te saca una sonrisa, te sosiega y te mantiene fuerte ante la vida. Un collie es ese “alguien” con quien las relaciones son siempre sólidas, consistentes y leales.




domingo, 26 de marzo de 2017

ME JUBILO Y QUIERO UN COLLIE

“No es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos,
para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos...
Tengo los años necesarios para perder ya el miedo
y hacer lo que quiero y siento...”

(José Saramago)



La jubilación es una etapa trascendental para las personas. Supone un sinfín de cambios que la desaparición de la vida laboral conlleva: psicológicos, familiares, económicos, sociales… La clave es saber gestionarlo y mantenerse activo, porque el fin de la actividad laboral no implica el final de la vida, sino el inicio de una etapa que puede ser mucho mejor. Todo depende de cómo se afronte.

“Me jubilo y quiero un Collie” –este era el ‘asunto’ del e-mail que Fernando envió a nuestra familia hace unos meses. “Me jubilo y ahora tendré más tiempo libre para hacer las cosas que me gustan y nadie me obliga. No habré de madrugar ni aguantar las broncas del jefe. Me siento joven, sano y feliz, ¿qué más se puede pedir?... Pues eso, un Collie, un compañero cariñoso, un socio que me acompañe y me ayude a mantener una rutina de actividad física diaria”.

Muy bien, Fernando. Un collie aporta una razón para levantarse cada mañana, sentirse útil y mantener el equilibrio emocional. Caminar es una de las actividades físicas más recomendadas para las personas jubiladas, ya que les ayuda a mantener un cerebro sano, así como fortalecer huesos y músculos. Un collie es un amigo incondicional que contribuye a reducir la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la ansiedad y por lo tanto reduce los factores de riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Además, salir a caminar evita el aislamiento ya que permite conocer a otros dueños de perros. Un perro aporta una excelente excusa para romper el hielo y comenzar una conversación, hacer nuevos amigos y socializar. 

Recuerdo que hace varios años, Dámaso nos sorprendió cuando nos escribió: “Quiero que me apuntéis en la lista de reservas para que cuando me jubile, dentro de dos años, pueda obtener un collie”. Y así fue. Uno de mis hijos, Tilk, llegó a su vida hace ya tres años para alegría de toda la familia. Hasta entonces, estábamos acostumbrados a que fueran las familias con niños las que se interesaran por un Collie, pero en los últimos años son varias las personas que han incorporado un collie a su vida de jubilados. Amistades peludas que cambian la vida…

Tras toda una vida de trabajo, llega el día más soñado por la mayoría de personas: el día de la jubilación. Un día que se espera con ansiedad e ilusión pero también con algo de miedo. ¿Y ahora qué? ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué hago con tanto tiempo libre?... La mayoría busca alguna salida positiva, se dedica a viajar, pintar, aprender idiomas, labores…, una serie de cosas con que llenar ese tiempo libre. Otras, por el contrario, no saben gestionar bien esta etapa, se encierran en sí mismas y solo viven pensando en los dolores y acercándose peligrosamente a una depresión.

Pero hay una muy buena forma de evitar la depresión: un collie. Seguramente que la mayoría de personas que se han jubilado o están a punto de jubilarse ni se plantean la idea de tener un collie. Y no se lo plantean, sencillamente, porque desconocen las numerosas ventajas que un collie aporta a su nueva etapa de vida.



Sandra Ferrer, experta en educación canina, sostiene que “Un perro ayuda a mantenerse en forma. Sobre todo a esta edad, mantener una buena forma física es fundamental para alargar la esperanza de vida y aumentar en calidad de vida... Un perro mejora tu salud. No es broma. Parece que cuando ya por fin tienes tiempo de relajarte, como que brota todo. Por eso, un perro tiene numerosos efectos positivos en tu salud: reduce la presión arterial, reduce los niveles de colesterol, mejora la salud cardiovascular, alivia los efectos de la depresión, aumenta la rapidez en la mejora de numerosas enfermedades y dolencias, etc. Un perro mejora tus relaciones sociales. Hasta las personas más introvertidas se abren a otras personas totalmente desconocidas para entablar una conversación, cómo no, girando alrededor de tu perro. Pero claro, es que se empieza por hablar del perro y un tema lleva a otros, estableciéndose relaciones que jamás te hubieras planteado. Un perro es una motivación. Si no tenías apenas motivos para levantarte de la cama, te aseguro que el perro te cambiará este concepto. Si pensabas que tu vida ya no tenía chispa, con tu peludo la chispa está asegurada. Está comprobado que los propietarios de perros se vuelven más disciplinados que los que no tienen perro, dado que se ven obligados a mantener una rutina diaria de obligaciones: dar de comer al perro, sacarlo a pasear, cepillarlo, jugar con él, etc.”

Abundando en las palabras de Sandra, numerosos estudios, como los que lleva a cabo la Fundación Affinity, demuestran que “convivir con animales aporta numerosos beneficios. Tener animales en casa estimula la comunicación, fomenta el contacto físico y anima a demostrar los sentimientos. En definitiva, convivir con animales hace aflorar el amor y hace que sus dueños se sientan queridos. Por no hablar de cómo disfrutar de un peludo favorece que las personas mayores se relacionen con otras y se hagan nuevos amigos. Además los animales de compañía alivian la soledad, lo que beneficia directamente a las personas que viven solas. De esta forma, siempre se encuentran acompañadas y disfrutan recibiendo una efusiva bienvenida cuando vuelven a casa. Ya sean perros, gatos o cualquier otro animal, evitan que las personas mayores estén decaídas y se dejen llevar por la apatía. Las personas mayores que comparten su tiempo con animales tienen una actitud más positiva, ríen más y padecen menos estrés lo que incide de forma positiva en su salud.”



Eder, Kika, Lua, Tilk, Adra, Roi, Mel, Boy son collies que dejaron nuestra manada para compartir su vida con una persona jubilada. Ahí están, diariamente, ayudando a vivir la vida con ilusión, sin prisa, sin preocupaciones, sin estrés. Transmitiendo felicidad, sosiego, alegría y ternura. Enseñando a dar las gracias por vivir, a valorar los pequeños momentos que son los que realmente nos hacen felices, a amar incondicionalmente, a ser tolerantes… Estos collies son una bendición, sobretodo, en una etapa tan complicada, y a la vez deseada, como es la jubilación.



lunes, 21 de noviembre de 2016

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Muchas veces, al intentar decir algo a otra persona, los humanos, a pesar de la variedad expresiva que tiene su lengua, no encuentran las palabras justas para expresarse, sobre todo cuando se refiere a temas relacionados con los sentimientos y las emociones.

Sin embargo, más allá de las palabras, está el expresivo lenguaje de los gestos, porque el cuerpo habla y los gestos dicen mucho más de lo que la persona se propone manifestar. Este es el lenguaje en el que mejor nos desenvolvemos los collies.

“El lenguaje verbal y no verbal (gestos, mímicas, expresiones faciales, etc.), componen parte del valioso entramado que rige la comunicación entre los seres humanos y hace posible el acercamiento, el entendimiento, o bien la confusión y la separación. Porque más allá de estos elementos que lo integran, subyace el sentimiento que alimenta las palabras y las dota de sentido”. (Esteban Pérez)
 
Para comunicarse no siempre hacen falta palabras, algunos se entienden a la perfección sin ellas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, casi lo mismo que un gesto. Según humanos estudiosos de los Estados Unidos, el 35% de la comunicación entre personas durante una charla es verbal y el restante 65% corresponde a gestos, porque todos los seres humanos tienen habilidades innatas que les permiten expresar sus emociones a través del cuerpo. Seres humanos… y collies. Nuestra gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas, nos permite mantener interesantes y fluidas “conversaciones” con las personas con quien convivimos.

“¿Es cierto que los collies entienden más de 150 palabras concretas de los humanos?” –preguntaba una de las personas que vino a recoger a uno de mis nietos.

No sé cuántas palabras entiendo a mi edad. Lo que sí sé es que los collies estamos observando constantemente a nuestro human@. Esta actitud nos permite, no solo entender las palabras que nos va enseñando, cortas y precisas, sino también entender las que emite en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Y más allá de las palabras, interpretamos su lenguaje corporal.

Recuerdo cuando fui a visitar a Rosaura, una señora mayor que vive sola con Adra, una de mis hijas. Sus circunstancias personales y la situación aislada de su casa, en medio del bosque, lejos de vecinos humanos, le permite convivir a todas horas y forman prácticamente una única entidad.

Adra siempre camina cerca de Rosaura y los pasos de una se solapan con los de la otra. Apenas hacen falta órdenes verbales. Más allá de las palabras, una simple mirada, un gesto o un movimiento del cuerpo, es más que suficiente. Se comportan como una pareja bien avenida y disfruté de las “conversaciones” que se desarrollan entre ambas. Rosaura le cuenta cosas o le pide algo, y Adra le presta su total atención o cumple rápidamente el deseo de su incondicional amiga.

Me hace feliz observar a Rosaura y Adra. Al entenderse tan bien y comunicarse sin malentendidos, su apego es cada vez más fuerte. Rosaura sabe que su voz es un medio importante para hacerse entender por Adra, pero también sabe que Adra, como todos los collies, hacemos más caso al tono de voz y al volumen, que a la palabra en sí.

Dando órdenes a tu collie, querid@ human@, tu voz ha de ser amable, volumen bajo. Los collies tenemos muy buen oído. Nunca des órdenes a tu collie en tono militar. Cuando quieras que haga algo, limítate a darle una orden clara: una palabra, combinada con un gesto. Combina bien tu voz con tu lenguaje corporal, tu mímica y tus gestos. Es decir, tu cuerpo y tu mímica tienen que decir lo mismo que tu palabra. Entonces tu collie te entenderá y te tomará en serio. Desgraciadamente muchas personas dan mensajes que se contradicen: un ¡NO! verbal con voz amable y sonrisa, o, una orden normal, como ¡VEN!, con cara enfadada y postura corporal amenazante. Es muy confuso para el collie. Y los collies, cuando recibimos mensajes contradictorios, finalmente hacemos caso al mensaje no-verbal, porque es el lenguaje habitual entre los perros.

La felicitación verbal tiene que ser con voz amable y cara sonriente. Tu voz tiene que transmitir al collie que estás contento con él y orgulloso de él. Los collies, igual que las personas, necesitamos experimentar éxitos. Eso nos motiva para seguir colaborando a gusto.
 
Más allá de las palabras, países o religiones, el lenguaje de los collies hace posible el acercamiento, el entendimiento…
Más allá de las palabras… "Cuando hablan los sentimientos, nos vemos obligados a escuchar y a veces, a actuar, aun cuando no siempre comprendamos el porqué. No tener conciencia de los propios sentimientos, no comprenderlos o no saber cómo utilizarlos y expresarlos es peor que la ceguera, la sordera o la parálisis. No sentir es no estar vivo. Más que ninguna otra cosa, los sentimientos nos hacen humanos. Nos hacen, en fin, semejantes." (David Viscott). 

Más allá de las palabras, me gusta escuchar las miradas, me gusta escuchar los gestos, me gusta escuchar el alma de la gente…


miércoles, 26 de octubre de 2016

EL COLLIE SOLITARIO


Los adolescentes de hoy en día tienen nuevas maneras de sentir, de escuchar y de ver, nuevas formas de leer y de escribir, nuevos usos del lenguaje y nuevos modos de comunicarse, nuevas formas de aprender y de conocer, nuevas maneras de relacionarse y de construir su propia identidad. Los adolescentes de hoy en día viven una experiencia cultural distinta... Y Xavi es uno de ellos.

Se ha esperado mucho tiempo para tener a su collie. “Es un momento muy emocionante” – exclamó solo bajar del coche. Apenas nos hizo caso a las adultas de la manada. Con la mirada buscaba un cachorro, y cuando vio a Jack se puso a llorar. Se agachó, lo cogió y se dieron un abrazo tan largo que pensamos que no se separarían más. 
JACK, corriendo al encuentro de Xavi
Cuando Xavi se tranquilizó, y Jack ya le había lamido todas las lágrimas, nos contó su historia.

Un día, cuando regresaba de correr por La Mola, se encontró con un collie “aparentemente perdido”, que le siguió hasta su casa. Sus padres no estaban y lo dejó entrar hasta su habitación. Nunca había tenido un perro y aquel Collie le cautivó. “Me enamoré de aquella expresión viva, atenta, soñadora. Me dio mucha confianza y seguridad”.
Cuando llegó su madre, le explicó lo ocurrido y le preguntó si se lo podía quedar. “No, hijo. Este perro no está abandonado. Debe llevar un microchip y podrán localizar a sus dueños. Ahora es muy tarde, pero mañana avisaremos a la policía”. Y así fue. Cuando, al día siguiente, el dueño vino a recoger al collie, Xavi se abrazó a él y se resistía a dejarlo ir. Solo la intervención de su padre, con la promesa de que le comprarían un Collie, le hizo desistir. Sin mirar al dueño, se fue a su habitación y lloró amargamente.

Su madre averiguó que aquel collie que le siguió, por un cúmulo de problemas familiares, se pasaba muchas horas (y días) solo en el jardín, sin ningún cariño humano. Y no era la primera vez que había huido. 

Demasiada soledad es una de las causas más habituales que pueden desencadenar problemas de conducta en los collies. En muchos casos no se tiene en cuenta que somos animales sociales. Y no solo necesitamos salir a pasear, sino compartir la vida con nuestra familia humana y no estar la mayor parte del día en soledad.

El ritmo frenético de la vida de las personas (trabajo, viajes, amigos, compromisos, etc.) y el hecho de que no nos dejan acompañarles en su actividad diaria, hace que algunos collies son dejados solos en casa horas y horas, sufriendo lo indecible, con el peligro de convertirse en inquietos, ladradores, huraños o escapistas. Y lo peor de todo es que, cuando esto ocurre, se deteriora la convivencia diaria con la familia.

La situación ideal es que ningún collie pase más de cuatro o cinco horas solo o, cuando menos, sin acceso al exterior para hacer sus necesidades de forma regular.

La frecuencia ideal sería dos o tres salidas al día en las que el collie pueda dar rienda suelta a su naturaleza activa: correr, saltar, seguir un rastro oloroso, jugar con otros perros... Estimulación física, mental y emocional = perro sano.

Es muy lamentable la historia del collie que encontró Xavi. El collie solitario no debería existir nunca. La soledad no está en nuestro código genético.

Si tienes un collie, recuerda que él no te eligió a ti, ni te pidió que lo llevaras a tu casa. Fuiste tú quien tomó esa decisión. Presta mucha atención a sus necesidades emocionales. Amor, compañía y tiempo son fundamentales para que sea un collie feliz. Cuida su calidad de vida. Además de una alimentación adecuada, ofrécele la posibilidad de corretear en libertad, relacionarse con otros animales y con su familia humana. Tendrás a un compañero saludable física y mentalmente y él se dedicará a darte largos años de muy grata compañía.




martes, 22 de diciembre de 2015

CUENTO DE NAVIDAD


“Disfrutad de lo bueno y aprended de lo malo” –nos decía ayer CAP a toda la manada, tumbadas a la espera de un sol que se peleaba con la neblina. CAP siempre nos cuenta historias. Aunque los achaques de la vejez le han dejado sordo y con manifiesta artrosis, su memoria es tan prodigiosa como lo es su olfato. Es el mayor y mejor contador de historias, de experiencias, de cuentos… A veces se queda en silencio, con la mirada perdida. En una ocasión le pregunté qué le pasaba y él me explicó que así vaciaba su mente para entregarse a la experiencia que le proporcionan los recuerdos.

Cada historia, cada vivencia, es única, y es única porque, como buen contador, vive y hace vivir lo contado. Por desgracia, CAP se va apagando y él lo sabe. “No me queda mucho tiempo”, -me decía la semana pasada, consciente de que su vida está llegando a la meta. Me lo dijo en privado, porque ante la manada él está orgulloso de sus años, se pavonea de su edad. Muchos años de  historias y vivencias desglosadas en momentos únicos y especiales que guardo en lo más profundo de mi corazón. Ahora, con el paso de los años, pienso que con cada relato, se va despidiendo de todo, de los que aún estamos con él y de los que le faltan. La reciente muerte de ENATE y WEISS le ha afectado mucho. Ellas fueron sus primeros amores y habían envejecido juntos. 
   
“El yayo y sus batallitas” -le vacila su bisnieta BRUIXA. Pero hace unos días, la propia BRUIXA me decía: “Ojalá que mis hijos y mis nietos, el día que yo falte de este mundo, me recuerden con tanto cariño como todos recordaremos a CAP. Y así poder demostrar que ni tan siquiera la muerte es capaz de acabar con los sueños.”

Todas atentas, escuchando al venerable CAP

“Se acerca la Navidad –continúa CAP, y hoy os voy a contar un cuento muy antiguo, que quiero que NINA publique en el Blog, para todos los humanos. Siempre he pensado que el HOGOL protagonista del cuento, es una reencarnación de collie. Y no me reprochéis que los viejos hablamos con metáforas y moralejas. Eso es así. Y hay que saber escuchar. Y entender.”


El cuento de Navidad de Hogol

Cuenta una leyenda que hace ya mucho tiempo un joven Hogol llegó al mundo de los humanos, en busca de un nuevo lugar donde vivir. Allí encontró ríos y lagos, montañas y llanuras, marismas y desiertos, nieve, agua, nubes, y el mar... “Qué bonito es el mar” -pensaba el Hogol. Pero lo que más abundaba allí era la gente. El mundo de los humanos está repleto de gente y la gran mayoría viven en pueblos y ciudades. A buen seguro que son buenas personas para poder convivir todos juntos, y con este pensamiento el Hogol decidió quedarse a vivir con los humanos.

“Qué bonito es el mar” -pensaba el Hogol

Pero rápidamente se dio cuenta que las cosas no eran tan bonitas como él imaginaba. La gente que allí vivía era físicamente igual que él y externamente no se podían diferenciar. Pero el interior, la esencia de su ser, tenía algo desconocido para él.
Se dio cuenta que los humanos no decían lo que pensaban. Muchas veces incluso decían lo contrario de lo que pensaban. Se enteró que muchas personas luchaban contra otras personas por motivos que él no entendía, que la ignorancia y el desconocimiento provocaba el miedo y el odio. El Hogol no comprendía nada... allí nadie hacía nada por el mero placer de hacerlo. Todas las cosas tenían un precio. Alguien le dijo que incluso la amistad tenía un precio. ¿Cómo se pueden comprar los sentimientos, y con qué moneda se pueden pagar? Poco a poco, la pequeña lamparita que iluminaba su corazón se fue apagando cada vez más. Aquello era muy diferente de lo que él había imaginado y se sentía atrapado en un mundo cruel y despiadado. La gente lo miraba de reojo y a veces podía sorprender a alguien que lo señalaba con el dedo tras de sí.
“Aquí el primero es uno mismo y el resto importa poco” -pensó Hogol mientras una lágrima se resistía a salir de sus ojos.

El Hogol-collie “iba hasta la playa y allí, solo, mirando el horizonte, a menudo lloraba su tristeza”.

Aún así, había una cosa de aquel mundo que él amaba: el mar. Era tan inmenso, tan misterioso, tan tranquilo cuando estaba en calma, y tan poderoso cuando se enojaba... Siempre que se sentía triste iba hasta la playa y allí, solo, mirando el horizonte, a menudo lloraba su tristeza.
Pero un día, mientras el Hogol se encontraba en la playa, repentinamente un viento suave y lejano acarició sus mejillas. Y entre el rumor del viento pudo reconocer la voz del Hermano Árbol, el árbol sabio que vive en Hogoland y gran amigo de todos los hogol.
- ¡Hermano! ¡Qué alegría poder escuchar tu voz!
- Hace tiempo que te veo en esta playa, joven Hogol. Y cada vez que lo hago te veo llorando. ¿Cuál es el mal que ha ahogado tu corazón?
- Tengo mucho miedo Hermano Árbol...
- ¿De qué tienes miedo?
- La gente... aquí la gente es diferente. No dicen lo que piensan y no hacen lo que sienten. Tengo miedo de volverme como ellos, Hermano.
- No creas que son tan diferentes de vosotros pero tienes razón: podrías convertirte en uno de ellos. Ten cuidado.
- ¿Quizás tú podrías ayudarme Hermano?
- ¿Ayudarte cómo, joven Hogol?
- Quizás podrías evitar que me vuelva como ellos y hacer que sea feliz para siempre y que nunca más vuelva a llorar. O aún mejor, ¿por qué no los cambias a todos? Este mundo sería mucho mejor, Hermano!
- Sí, realmente sería un sitio maravilloso para vivir, pero aunque tengo poderes mágicos, no son tan poderosos como para conseguirlo.

“Entre el rumor del viento pudo reconocer la voz del Hermano Árbol…”

La expresión de ilusión que por un momento se había dibujado en la cara del Hogol se volvió a convertir en tristeza y volvió a bajar su mirada.
- No llores, joven Hogol. Así no solucionarás tu problema.
-¿Y qué quieres que haga, Hermano? Ni siquiera tú, con tus poderes, puedes hacer nada! ¿Qué puede hacer este pobre Hogol?
- Puedes hacer muchas cosas (le sonrió la voz). Tu mismo lo has dicho antes, piénsalo un poco.
- ¿Qué es lo que he dicho antes?
- Que tenías miedo de volverte como ellos. Si te puedes volver como ellos, no crees que ellos se pueden volver como tú?
- ¿Cómo?
- Los humanos son como vosotros en una cosa muy importante: no son malos por instinto. Los hacen volverse así. Por los motivos que sean se vuelven así, pero no lo son por naturaleza. Ahora piensa un poco: si a ti te sorprende su manera de ser, de vivir, de sentir, ¿no crees que ellos también se sorprenden cuando te ven a ti? Quizás les puedas enseñar a ver las cosas de otro modo, a hacer sonreír cuando alguien está triste, a abrazar cuando alguien tiene miedo, a dar amor cuando encuentras un corazón roto.
- ¿Crees que serviría de algo? Aquí hay muchísima gente y yo conozco a muy pocas personas.
- No te preocupes por la cantidad, lo importante es que contagies tu felicidad a la gente que conozcas. La felicidad de uno mismo nunca lo es del todo, si la gente que te rodea no es feliz. Si haces lo que te pido Hogol, yo te concederé lo que me has pedido antes.
- ¿Hacer feliz todo este mundo?
- Hacer feliz todo este mundo, sí, pero únicamente un día al año. Mis poderes no son tan grandes, pero puedo hacer feliz a todos una vez al año, siempre que tú cumplas tu parte del trato.
- Parece muy difícil eso que me pides Hermano, los humanos tienen un mundo maravilloso pero viven de espaldas a él. Pero lo intentaré, Hermano Árbol.
- Has hablado con mucha sabiduría joven Hogol, recuerda: mientras tú hagas lo que has prometido, yo cumpliré mi parte, ¿de acuerdo?
- Sí, de acuerdo.

El Hogol-collie “se descubrió de pie en la playa…, igual que hacía cuando era pequeño allá en Hogoland, junto al Hermano Árbol cuando el viento soplaba”.

El Hogol se descubrió de pie en la playa con los brazos extendidos, igual que hacía cuando era pequeño allá en Hogoland, junto al Hermano Árbol cuando el viento soplaba.
Ya no lloraba, se sentía muy bien. El Hermano Árbol había venido de muy lejos para hablar con él. Esto no era muy corriente... Quizás era una persona especialmente querida por el Hermano Árbol. Por primera vez en mucho tiempo, el Hogol sonrió mientras miraba cómo el sol se hundía en el horizonte y la Luna empezaba a perseguirle.
“¿Qué le habrá hecho el Sol a la Luna para que siempre lo esté persiguiendo?” -se preguntaba el Hogol. Y con este enigma en su cabeza volvió a casa para pasar la noche.
Al día siguiente por la mañana, el Hogol salió a la calle y se quedó maravillado. ¡Había nevado! Todo era de color blanco, ¡qué bonito! Pero algo extraño pasaba... todas las personas que caminaban por la calle llevaban una sonrisa en su cara, y cuando se cruzaban, se saludaban. Y mirándolos a los ojos mientras lo hacían, el Hogol vio que esta vez sí decían lo que pensaban y sí hacían lo que sentían. Las calles estaban llenas de luces y colores y los niños corrían de un lugar a otro para poder verlas todas, igual que las mariposas que vuelan hasta la luz de un farol.
- ¿Que sucede? -preguntó el Hogol a un hombre que paseaba por la calle
- ¡Hoy es Navidad!
- ¿Navidad?
- ¡Claro! Hoy es un día de felicidad para todos. Nos reunimos en nuestras casas y pasamos el día con la gente que queremos y deseamos a todos que sean felices.
El Hogol sonrió al darse cuenta que el Hermano Árbol había cumplido su palabra y que, al menos una vez al año, aquel mundo se parecía a Hogoland.
Y desde entonces aquel Hogol ha estado viajando por aquel mundo, siempre intentando compartir su felicidad con la gente que ha ido conociendo. Haciendo sonreír al que está triste, abrazando al que tiene miedo y dando amor al que tiene el corazón roto, tal como le pidió el Hermano Árbol. Él, a cambio, cada año envía un día de felicidad para todos. Y así será mientras el Hogol cumpla su parte del trato.


Autor del cuento: Joan Moret

sábado, 29 de agosto de 2015

NADIE NOS PREPARA PARA TRATAR A UNA PERSONA CON ALZHÉIMER


“El hombre sabio se da perfecta cuenta de que la salud es su posesión más valiosa”
(Hipócrates)

NALA, feliz en Mallorca

Mi prima NALA hace un año y medio que vive con una familia en una casa en el campo, en el noroeste de la isla de Mallorca. Cuando embarcó, ella ya sabía que, aparte de su adorada “Humana” y su pareja, habría de convivir con varios gatos y posar de modelo para su “Humana”, aficionada a la fotografía. Su carácter extrovertido y su belleza (por dentro y por fuera) le ayudaron a cumplir sus objetivos con creces. Pero ahora, de repente, se ha encontrado con una nueva tarea para la que nadie la preparó…

Esta es la carta, que hace unos días nos envió la “Humana” de NALA:

Os quería contar más maravillas de nuestra Nalita, que se está convirtiendo en una extraordinaria terapeuta.

Hace un mes que el médico ha diagnosticado la enfermedad de alzhéimer a mi madre. Me dijeron que en el caso de mi madre sería muy rápido, tan rápido que desde hace tres semanas ha avanzado mucho, y además, en su caso, es más complicado porque sufre tremendas alucinaciones y párkinson. Desde hace  tres semanas duerme en nuestra casa y por la tarde desde hace unos días que se ha estabilizado un poco puede volver a su casa. Nala está demostrando ser una cuidadora nata, siempre pendiente de ella y cuando la ve deprimirse o estar confusa, hace todo lo posible por hacerla sonreír e incluso reír, de hecho es la única que lo consigue. También es la primera en acudir a mi madre cuando se levanta por la noche en medio de sus alucinaciones y la hace volver a la realidad con su cariño y su natural ímpetu para que todo el mundo esté bien, lo hace todo con mucha tranquilidad y con mucha conciencia, una conciencia que a veces “asusta”.  Ya os conté que mi madre nunca ha sido de perros e incluso siempre ha tenido miedo, con Nala es todo l o contrario se siente segura cuando está cerca. Ya se sabe que los Collies son así por naturaleza pero cuando digo que Nala es terapeuta no es sólo por sus actos, es porque sus actos realmente tienen efecto, transmiten algo. Una amiga de mi madre me dijo el otro día “con solo mirarla, cura”… 

La verdad es que ya hace un tiempo que Nala está demostrando tener un instinto especial. Con el tema de mi madre he sufrido algunos altibajos emocionales, supongo que con algo de depresión y ansiedad. Nala me ha sacado de allí desde el primer momento, con ella me siento feliz porque tiene un fondo feliz y muy comunicativo, con ella he hecho cosas que jamás me habría atrevido a hacer, incluso me han llegado a decir “desde que tienes a Nala eres más extrovertida”… jajaja. Bueno os cuento esto para contribuir un poco más sobre el hecho que los Collies son unos seres realmente especiales, pero también no hay que olvidar hacerles felices nosotros a ellos y allí es donde está toda la magia, me hace feliz hacerla feliz, creo que mucha gente no piensa en ello…

Para acompañar el relato os adjunto una secuencia de fotografías del efecto que tiene Nala sobre mi madre… que con sus 81 años me parece que hasta la rejuvenece.


¿Cómo se prepara uno para la tarea de cuidar a una persona con alzhéimer?
“Creo que nadie está preparado, ni los propios profesionales. Cuando llegas al diagnóstico se te abren las puertas a un mundo totalmente desconocido. Te arroja a un océano de muchísimas emociones para el que nadie está preparado”. (Pablo A. Barredo)

Como ha ocurrido con la familia humana de Nala, “cada día son más los que, sin esperarlo, ni por supuesto merecerlo, se ven obligados a sufrir el tremendo impacto que supone el diagnóstico de alzhéimer en la persona de un ser querido. Esa persona deja de ser ella misma. Su personalidad cambia, su humor se altera, su memoria se pierde, su capacidad de razonamiento se distorsiona y, evidentemente, resulta un caos en el sistema familiar hasta entonces más o menos estabilizado. Una serie de emociones y sentimientos se revoluciona en todos los elementos de la familia, lo que antes era cariño se empieza a transformar en rencor y tensión estresante. Lo que antes era comprensión, diálogo y comunicación se convierte en discusión, intolerancia e irritabilidad. Lo que antes era paz y tranquilidad, ahora es amargura, infelicidad y desesperanza. De repente, y sin estar preparados, sufrimos un golpe terrible en nuestra alma: el diagnóstico clínico de algo irreversible. Y a continuación, durante una larga temporada, sentimos una serie de emociones que nos asustan, sorprenden a veces e, indudablemente, nos hacen sufrir mucho. Y este dolor supone un trauma psicológico lo suficientemente importante como para cambiarnos la vida”. (José Mª Uncal, Médico Psiquiatra)

Los collies, como NALA, no somos ningún tratamiento farmacológico, pero disponemos de un sexto sentido y de un lenguaje no verbal muy efectivo para estos casos. Nuestra sola presencia aporta al enfermo serenidad, mayor bienestar y felicidad. Nuestra compañía es siempre positiva y somos más empáticos con los que padecen demencias. Un acto tan sencillo como el de dejarnos acariciar consigue que estas personas contacten con la realidad, se relajen y luego duerman mejor. Nuestra presencia les proporciona afecto y compañía, mejora su estado de ánimo y puede mejorar su actividad mental.

NALA, con su "Humana"
Aunque esto no es todo. Ya se lo he explicado a NALA. Tendrá otra misión, tanto o más importante: cuidar a su “Humana”. Porque la persona que cuida a un enfermo de alzhéimer sufre un gran desgaste ante tantas tareas, tensiones y esfuerzos que supone el cuidado. A lo largo del camino se verá expuesta a un buen número de emociones, de sensaciones de impotencia, de sentimientos de culpabilidad, de soledad, de preocupación o de tristeza. Y ahí estará NALA, “mi cabrita, mi cómplice, mi amiga, mi ayudante, mi compañera, mi pequeña...-como ella la define-, un ser muy especial, que toca el alma profundamente.” 




domingo, 8 de marzo de 2015

CUANDO LAS CABEZAS DE LAS MUJERES SE JUNTAN ALREDEDOR DE "UN FUEGO"

Hoy me siento humana. Es el Día Internacional de la Mujer y creo en la magia de ser mujer. De rodearte de las de tu especie, entablando puentes tan largos y tan estables que duran vidas.
A todas las mujeres os deseo que tengáis el tiempo de escucharos, de jugar, de bailar… Existe dentro de cada una de vosotras una Diosa oculta... porque la Diosa tiene mil nombres y mil caras.
Una escritora uruguaya, Simone Seija Paseyro, escribió este texto maravilloso, que me gustó… y ahora comparto:


“Alguien me dijo que no es casual... que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos, esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el lugar donde jugábamos en la infancia, el salón de una casa, el corredor de una facultad, una cerveza en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de "vente el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin embargo... detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.


Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces... los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.” 

(Simone Seija Paseyro)