miércoles, 13 de agosto de 2014

NOMOFOBIA

Estoy indignada, muy indignada. Bueno, todo lo indignada que puede estar una collie, que no es mucho.

Vino a hacernos una visita una familia con una adolescente de unos 14 años. Querían ver los cachorros y ver la posibilidad de hacer una reserva para la próxima camada. Mis hijos esos días estaban más achuchables que nunca y se pusieron muy contentos cuando vieron una niña con quien jugar. Pero se llevaron la primera decepción de su corta vida. La niña vestía un pantalón-short tejano, un top de color blanco y unas chancletas, lo más inadecuado para ir a ver cachorros de dos meses. En la mano, eso sí, un teléfono de última generación. Cuando levantó el smartphone, mis hijos se pusieron bien para la foto, acostumbrados a otras visitas. Pero no, esta vez no había foto… La niña exclamó: “¡Vaya mierda! Aquí no hay cobertura”

El padre, avergonzado, se acercó a su hija, recriminándole su actitud. Ella, muy crispada, le dijo: “Vámonos de aquí. No quiero ningún perro”. Y se alejó, seguida por su padre.

La madre, con lágrimas en los ojos, se dirigió a mi familia humana: “Perdonad el numerito. Nuestra hija es Nomofóbica. Se pasa infinidad de horas tras la pantalla de su smartphone y tiene fobia a la desconexión. Hace unos días decidimos confiscarle el móvil y por la noche, cuando dormíamos, lo recuperó y  se escapó de casa. Al día siguiente, la policía local la encontró sola, en una plaza, consultando el teléfono como una posesa. Pensamos que responsabilizarse de un collie la ayudaría, pero ya vemos que no le interesa. Ahora vamos a ver qué nos dice el psicólogo…” 


Nomofobia es una palabra nueva aceptada en la educación y en los tratamientos médicos. Es una de las varias enfermedades que han surgido con el desarrollo tecnológico de la telefonía. España lidera el ranking europeo, ya que el 75% de las personas entre 18 y 24 años padecen Nomofobia. Esta palabra proviene del inglés al unir “No Mobile Phobia” y representa el miedo, la angustia, el pánico y el sufrimiento a no estar conectado a Internet o al teléfono. Es un sin vivir, una excesiva afición al teléfono convertida en una obsesión compulsiva de tener que estar mirándolo constantemente.

Los nuevos móviles han posibilitado una comunicación permanente tal, que ha provocado en las personas pánico a la sensación de estar ilocalizables. En consecuencia, circunstancias tan simples como agotar la batería del teléfono o moverse por zonas sin cobertura, como en casa, son desencadenantes de actitudes agresivas, inestables, de falta de concentración y de malestar general.

El gesto de mirar continuamente el teléfono, se convierte en una voluntaria o involuntaria acción compulsiva obsesiva o tic nervioso, que altera a las otras personas presentes. Ese tic interrumpe cualquier conversación y no respeta ni el sitio ni las circunstancias del momento. La persona Nomofóbica no puede estar quieta sin mirar su teléfono continuamente. Pierde el respeto por la atención que se merecen las otras personas.

Esta fobia está fuertemente vinculada a la adicción o ansiedad permanente a estar siempre conectados a la tecnología, lo que genera la necesidad de revisar constantemente cada mensaje, alerta o sonido que genera el teléfono. Algunos creen que es para no quedarse atrás en la modernidad y lo único que consiguen es deshumanizar la humanidad.      


Nomofobia es la enfermedad del siglo XXI que muchas personas padecen y no lo saben. Según los expertos, el miedo a estar sin el teléfono se puede diagnosticar ya como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello.

El mejor teléfono móvil, ya sea de última generación o un "zapatófono" de toda la vida, es aquel que las personas usan sólo cuando de verdad les es útil. Y aquel del que pueden prescindir sin que les ocasione ningún tipo de alteración. ¿Cuántas personas están en condiciones, hoy en día, de poder decirlo?

Como es obvio, la dependencia del móvil es especialmente preocupante entre los más jóvenes. Francisca López Torrecilla, experta en adicciones y directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada (UGR), manifestaba que las consecuencias que acarrean este miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima, se resumen en que los jóvenes se aburren cada vez más con las actividades habituales de ocio. Según López Torrecilla, los adictos al móvil suelen presentar algunas características de personalidad comunes, como una baja autoestima, problemas con la aceptación del propio cuerpo y déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos. 

El nuevo collar para luchar contra la Nomofobia

Los teléfonos, internet, las redes sociales, los whatsapps, etc., son grandes herramientas para el desarrollo del ser humano. Pero cuando se abusa de su consumo, como es el caso actual de gran número de personas, puede llegar a ser un veneno para la persona, la familia, la sociedad… y tal vez para los collies.

Porque lo que vi y oí el otro día, paseando por algunos parques de la ciudad,  no me gustó nada y me dio mucho que pensar.

"Mamá, ¿puedes dejar de usar el teléfono y jugar conmigo?" –le reclamaba un niño a su joven madre.

En el parque, y también en un partido de futbol “de campeonato” que jugaban en la cancha de al lado. Varios padres pasaban mucho tiempo agachados, utilizando el teléfono móvil, ajenos al esfuerzo de sus hijos, que trataban de atraer la atención de sus padres.

Seguramente este fenómeno eventualmente afectará los valores personales y sociales de los hijos. La dependencia que tienen muchas parejas jóvenes con estos aparatos y esta tecnología, es preocupante. Los niños aprenden de sus padres y si no se les da un buen ejemplo, acabarán teniendo miles de “amigos virtuales” y muy pocos de carne y hueso. Crecerán sin saber nada del lenguaje corporal, de las emociones, de los sentimientos, de los abrazos…

Tras ese paseo por el parque, me quedé sorprendida y no pude dejar de pensar en mis pequeños cachorros que han partido hace poco hacia sus nuevos hogares, ¿les sucederá lo mismo que a esos hijos de padres nomofóbicos? Si tienes un collie debes participar en toda, absolutamente en toda, actividad que realice mientras estés con él fuera de casa. Olvídate del teléfono.  ¿Sabes que con un collie mejorarás tus relaciones, sin necesidad de ninguna pantalla de teléfono? ¿Sabes que, gracias simplemente a la presencia de tu collie, hablarás más con la gente que te rodea? ¿Sabes que la compañía de tu collie será una buena excusa para iniciar conversaciones y conocer personas nuevas?



Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias


martes, 15 de julio de 2014

ENTORNO ENRIQUECIDO

SWAN, especialista en entretener cachorros

“El jardín de aquella casa estaba impecable, demasiado para ser la casa de un criador de collies. A mí me trataron muy bien en todo momento, pero cuando entré en aquella habitación oscura, vi a siete cachorros acalorados, dentro de un cajón de madera. Estaban todos como locos, estirando sus patitas delanteras para intentar salir, apoyándose en las patas traseras, pisoteando trozos de periódicos sucios. Estaban ansiosos, desesperados y muy tristes” –me explicaba mi abuela Jolie, recordando uno de sus viajes. “Debían tener ya seis semanas y todo su ejercicio era dar vueltas y jugar entre ellos en un espacio muy reducido y, sorprendentemente, sin la presencia de su madre…”

Poco ejercicio y no el adecuado el de esos cachorros. Poca limpieza para una buena salud. Pero, sobre todo, un ambiente pobre en estímulos.

Mis cachorros van a cumplir 8 semanas y yo estoy siempre con ellos porque mi papel es esencial, estimulándoles para que jueguen, enseñándoles cómo han de comunicarse y morder de forma controlada, así como aplicarles mis rituales de sumisión y apaciguamiento cuando alguno se pasa de la raya. Mi papel va más allá de darles de mamar. Pero llega un momento en que los cachorros deben ampliar sus horizontes y enfrentarse a nuevas situaciones. Para ello, yo y todas las collies madres, necesitamos la intervención y la ayuda de nuestra familia humana.
 
¿Serán capaces? -se pregunta Emma
Las y los buenos criadores saben de la importancia de enriquecer un entorno y se esfuerzan por estimular a sus cachorros diariamente desde que nacen. Esto incluye asegurar que los cachorros son manejados convenientemente desde el primer día . Aunque los cachorros nacen sordos y ciegos, su sentido del tacto está totalmente desarrollado al nacer y para que sus cerebros se desarrollen con normalidad, sus cuerpos deben recibir mucho contacto físico.

Hay muchas personas que son conscientes de la importancia de la socialización temprana en los collies, pero poca gente conoce los importantes efectos del enriquecimiento ambiental en el comportamiento. Y no es que los criadores tengan que hacer cosas fuera de lo común para proporcionar un ambiente enriquecido a un cachorro en desarrollo. Un ENTORNO ENRIQUECIDO puede ser oír una gran variedad de ruidos “naturales”, como el sonido del teléfono, los gritos de unos niños jugando, el arranque de un coche o el pitido final del microondas. Un ENTORNO ENRIQUECIDO es coger en brazos a los cachorros, siempre tan achuchables, acariciarlos con frecuencia y depositarlos en diversas superficies. Un ENTORNO ENRIQUECIDO  es que la o el criador se pierda en la euforia cachorril y lleve a los cachorros a saltar por la hierba y les permita experimentar todo tipo de sonidos, vistas y olores del campo. En un ENTORNO ENRIQUECIDO los cachorros no pueden pasar largos días en el mismo lugar, escuchando los mismos sonidos y viendo las mismas cosas. Deben experimentar un abanico más amplio de experiencias vitales.   
 
Mis hijas, SASHA y LUA, 48 días, en plena investigación

Una parte importante de la forma de ser del cachorro es herencia genética, pero el resto depende de las experiencias vividas y de los aprendizajes realizados con su madre y sus hermanos… y con el criador, que le ha proporcionado suficientes estímulos en un ENTORNO ENRIQUECIDO, que serán determinantes en su comportamiento futuro.

De un entorno enriquecido, saldrán cachorros equilibrados, que serán adultos obedientes y educados. De un entorno pobre en estímulos, saldrán cachorros ariscos, candidatos a ser adultos conflictivos, tanto con los humanos como con otros perros.



miércoles, 25 de junio de 2014

LA CULTURA DEL RUIDO

Ha pasado ya la noche de San Juan, la noche más corta del año, y ha vuelto la tranquilidad a la manada. San Juan es una de las festividades más celebradas por la mayoría de hombres y mujeres que viven la cultura catalana. Es “la nit del foc”, la noche del fuego, pero, desgraciadamente, se está convirtiendo también en una fiesta muy temida por todos los perros (y propietarios).


El 23 de junio es el día en que los pueblos han celebrado siempre el solsticio de verano, que es el momento del año en que el Sol está en su punto más alto, y, por tanto el momento del año en el que el Sol ha calentado más tiempo la Tierra. Si la luz y la energía del Sol dan vida, es en esta noche cuando toda la Tierra se presenta con su máximo esplendor y con todas sus virtudes…

Agua, tierra, viento, fuego… Seres fantásticos, demonios, brujas, “dones d’aigua”… Guirnaldas trenzadas, saltos de hogueras, bendiciones, ritos, símbolos, tradiciones… “La flama del Canigó”… Aquí y en muchas partes del mundo. Pero ¿qué significado tienen los petardos y cohetes? ¿Por qué tantos petardos y cohetes indiscriminadamente? ¿No se han convertido en demasiado vulgares y previsibles todas las verbenas de esta noche mágica?

¿Algún humano nos puede explicar a todos los perros “maltratados por el ruido”   porqué, en una sola noche, se han consumido en Catalunya 20 toneladas de pólvora? “Una noche tranquila” -anunciaron ayer los medios. Aunque 255 personas hayan recibido asistencia médica, 15 con quemaduras graves, 74 han sufrido amputaciones y 42 con lesiones oculares… Y, para mayor tristeza, la mayoría han sido niños. Me pregunto si los humanos están bien de la cabeza…

Por desgracia, la irresponsabilidad de algunas personas, nos afecta muy mucho a los collies, que tenemos una sensibilidad auditiva muy superior a los humanos y por lo tanto los petardos y cohetes nos afectan en mayor grado. Nos crean confusión, desorden, agitación, pérdida de armonía y equilibrio. Aumentan nuestras pulsaciones, se modifica el ritmo respiratorio, se produce tensión muscular y presión arterial, perdemos agudeza de visión…
 
Perla y Jolie, nerviosas debajo del sofá
Yo pasé la noche aislada con mis 6 hijos, escuchando música de Eyna para relajarme. Los cachorros apenas tienen un mes y no se enteraron de nada. Su oído aún no está suficientemente desarrollado. El resto de la manada tenían la opción de entrar en casa y así lo hicieron la mayoría, menos las tres más jóvenes, Swan, Lassie y Ara, que se quedaron fuera a jugar sin importarles los petardos. Cap, el más viejo, tampoco se movió de su lugar habitual porque su oído está ya muy gastado para oír lo que no quiere oír.

“Por San Juan, es la fecha del año en que se pierden más perros, que huyen presos de pánico –me explicaba Cristina. Algunas de estas huidas las provocan los graciosos de turno que lanzan petardos en los jardines o en las puertas donde hay perros. Desgraciadamente tenemos imbéciles por todas partes”.

Ha pasado San Juan, pero habrá otras fiestas en las se utilizará también pirotecnia y volverá el mismo problema: el miedo de la mayoría de los perros a los petardos. Es una gran cantidad de estímulos sonoros y luminosos a los que no todos los perros están acostumbrados. Para poder ayudarnos, los humanos nos habéis de comprender, ya que el simple desconocimiento de lo que nos pasa y una mala intervención, nos puede generar más efectos contraproducentes.

“Reñir a vuestro collie porque tiene miedo –continúa Cristina, es absurdo y cruel. No está haciendo nada malo, no lo hace a propósito: tiene miedo. Y cuando uno tiene miedo, no controla lo que hace, solo sufre. Tampoco es una buena opción aplicar una terapia de shock. Es decir, no penséis que para eliminar ese miedo sea bueno llevar al collie al medio de los petardos para ver si así se le pasa. Será peor y será él quien entre en un estado de shock”.


Los estruendos que se lanzan durante las fiestas, se repiten todos los años y en todos los países. Sin duda, es la cultura del ruido que predomina en la mayoría de la gente. Si se dice que el silencio da salud, el ruido descontrolado produce stress, afecta los nervios y produce sensación de malestar. ¿Qué humano puede pensar constructivamente en medio de ese caos? Qué pocas personas saben disfrutar de ese don universal que es el silencio. Los humanos vivís en medio del estruendo. Construís el entorno ruidoso porque teméis enfrentaros al silencio que os obliga a encontraros con vosotros mismos, a ir a vuestro interior. Como dijo Soren Kiergaard, “Solo una persona que sabe permanecer esencialmente en silencio, sabe hablar y actuar esencialmente. El silencio es la esencia de la vida interior”.

En medio de esta cultura del ruido en que vivís las personas, los collies os podemos ofrecer momentos de silencio, un encuentro nuevo con lo más hondo de la vida que os posibilite también un encuentro profundo con los demás. Las personas, cada vez más, necesitáis espacios de silencio, lugares donde se pueda percibir la sabiduría del recogimiento, la armonía de lo esencial, la quietud del espíritu, el ritmo sosegado, la vida en profundidad. Ahí nos tendréis siempre, porque los collies somos de vida interior.


miércoles, 4 de junio de 2014

UN OÍDO MUY FINO

El parto fue ideal, rápido y sin sufrir. Tres machos y tres hembras, perfecto. Han pasado doce días y yo me encuentro de maravilla, relajada y feliz. Todo marcha según lo previsto y los cachorros están creciendo muy bien y sin problemas. Maman y duermen, duermen y maman. Así están de gordos y lustrosos. Y yo hecha una madraza, que casi no me reconozco.

Ayer fue un día muy importante en la vida de mis cachorros. Por primera vez abrieron los ojos y los oídos. Bienvenidos a un nuevo mundo de sensaciones. Hasta ahora sus percepciones se basaban únicamente en el tacto y en el olfato, los únicos sentidos desarrollados con los que nacemos, como ya expliqué en dos posts el año pasado (“TACTO, EL GRAN OLVIDADO DE NUESTROS SENTIDOS” y “BUEN OLFATO:SIEMPRE LA MISMA TETA”)


Hoy voy a dejar el sentido de la vista para otro post, y os voy a contar algo sobre EL OÍDO, un sentido, para los collies, tan privilegiado como el olfato. Los dos constituyen durante la etapa de cachorros unos valiosos auxiliares a los que recurrir en cada momento. Y luego, en la edad ya adulta, cuando los sentidos han alcanzado su máxima plenitud, serán tan importantes, que consideramos que con estos dos sentidos solamente, un collie podría desenvolver su vida.

La capacidad auditiva ha sido nula desde que nacieron los cachorros, pero a partir de hoy, irá evolucionando hasta perderse en límites insospechados. Un cachorro, al nacer, es incapaz de captar ruidos. Su membrana timpánica necesita unos días para aclimatarse a la presión atmosférica del nuevo mundo al que ha llegado, es decir, endurecerse lo suficiente para no ser destrozada por las presiones.

A los 11-12 días ya abre los oídos y recibe las primeras sensaciones sonoras, pero no sabe medirlas ni analizarlas, por esa razón desconoce su procedencia y no se orienta nada más que con la ayuda, como ya conté en los posts antes mencionados, del tacto y del olfato. A medida que van transcurriendo los días, la sabia naturaleza va educando el oído, y poco a poco, va apareciendo la orientación por localización de la procedencia del sonido. A pesar de que el cachorro de un mes oiga ya perfectamente, su capacidad auditiva no será nunca la del cachorro de cuatro meses, ni la de éste será la del de seis, que consideramos es la edad en que ya alcanza su pleno desarrollo auditivo, que luego irá perfeccionando cada vez más hasta llegar al verdadero análisis de intensidades, frecuencias y aislamiento de sonidos, con lo que al llegar al año será capaz de reconocer el ruido del motor del coche de su familia humana entre miles de coches idénticos.

No obstante, la intensidad del sonido, cuando rebasa los límites normales para ser captada por el oído sin producir sensación molesta, según la edad del cachorro, puede producir una serie de trastornos de orden fisiológicos y también dentro del campo emocional. Por eso, al cachorro, hay que ir incorporándolo al mundo de los ruidos con la máxima precaución y acertada dosificación.

La capacidad auditiva de los collies supera por mucho a la de los humanos. Es por ello que en ocasiones ladramos, porque podemos detectar infinidad de ruidos, sonidos y movimientos por medio de nuestro oído, imposibles de detectar para una persona. Y no sólo registramos sonidos cuando estamos despiertos, también podemos hacerlo cuando dormimos. Aunque estemos profundamente dormidos, podemos detectar cualquier sonido extraño en seis centésimas de segundo y despertarnos en el acto.

A su vez, nuestras orejas tienen mayor movilidad. Cada una de ellas cuenta con diecisiete músculos diferentes, además de una compleja red que posibilita cambiarlas de posición y localizar la procedencia del sonido. Podemos moverlas hacia arriba, hacia abajo, inclinarlas, que den vuelta, etc. Incluso podemos hacer estos movimientos con una sola oreja por separado. Todo esto nos permite tener una audición mucho mayor, ya que nuestra oreja se convierte en una especie de radar que almacena y clasifica las distintas vibraciones, amplifica el sonido y lleva directamente a nuestro cerebro esas ondas sonoras para convertirlas en información y estímulos.

En la edad adulta, los collies tenemos un sentido del oído tan agudo que nos permite percibir sonidos muy débiles que son totalmente inaudibles para las personas. Dicen que el hombre capta entre 16.000 y 20.000 vibraciones sonoras por segundo, mientras que el collie percibe entre 70.000 y 100.000 vibraciones. Los collies, por ejemplo, podemos oír una tormenta que esté a 15 Km., cosa totalmente imposible para el ser humano.


Las familias que van a acoger a mis hijos, deben saber que los collies somos muy sensibles a los distintos tonos de voz. Ante tonos tranquilos y relajados, la respuesta del cachorro será positiva. Por tanto, las órdenes para educarlo, no han de ser levantando la voz o gritándole. Hay que utilizar una voz suave, clara y concisa. Para que el cachorro no haga oídos sordos, siempre palabras dulces. 

Estos hermosos cachorros que ahora duermen plácidamente sin enterarse de nada, acabarán teniendo un oído muy fino. Antes de incorporarse a su nuevo hogar, yo les susurraré uno a uno: “Podrás elegir qué frecuencias escuchar y qué frecuencias ignorar, es un don que la naturaleza nos ha otorgado a los collies. Con esta habilidad, deberás acostumbrarte a ignorar muchos de los sonidos que se producen en el hábitat de los humanos. Aprender a “no oír” te ayudará a evitar el estrés y a ser más feliz”. 


miércoles, 21 de mayo de 2014

ESTOY DE PARTO

La maternidad es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza. Mi segundo embarazo ya llega a su fin y esta vez no lo he pasado tan agobiada como en el primero. He estado más relajada y ahora estoy muy ilusionada. Sé que mi estado de ánimo influye en los cachorros que he estado gestando. Está demostrado que una madre sometida a estrés, puede tener un parto difícil y parir cachorros más nerviosos. Por eso mi familia humana me facilita las cosas y me trasladaron, hace ya quince días, a la zona de cría, un lugar tranquilo, sin ruidos, alejado de las algarabías de la manada. Aquí tengo un ambiente más favorable y dispongo de un lugar resguardado y con espacio suficiente para parir.



Además, me han dejado el ordenador portátil para escribir este post, porque escribir me relaja. Y estaba pensando que al ritmo que va la humanidad, pronto se verá nacer a los niños con un teléfono en las manos. Aunque eso ya lo han superado las nuevas generaciones de collies, porque ayer recibí un mensaje (“whatsapp”, creo que le llaman los humanos), de uno de mis cachorros que van a nacer. Me decía:   

Faltan unas pocas horas hasta que nazcamos, pero, para que estés tranquila, queremos decirte que por aquí dentro todo va bien.
Aquí en tu barriga, en general, se vive muy bien. Por suerte no vemos ni oímos las tonterías del mundo exterior. Vivimos flotando en el líquido amniótico donde no tenemos que preocuparnos por comer, ni por respirar, ni por nada en especial. Al principio nos asustaban tus galopadas, pero últimamente te has tranquilizado y nos gusta cuando caminas y te mueves con suavidad porque así nos meces, nos acunas…
Somos unos cuantos y grandotes. No tenemos mucho espacio, pero no nos molesta en absoluto porque estamos en posición fetal, es decir, con las patas flexionadas, que es como más cómodos estamos.
Dentro de nada tu útero se pondrá en marcha contrayéndose de manera rítmica para ir acompañándonos a todos, uno tras otro, poco a poco, al exterior.
Ya tenemos ganas de salir para conocerte, pero antes nos hemos de poner de acuerdo para hacer una fila bien hecha y poder salir ordenadamente. Todos a la vez no cabemos.
Una vez fuera vas a tener trabajo, pero tú ya tienes experiencia y puedes con todo. Por nuestra parte, mientras tú nos vas lamiendo, prometemos esperar pacientemente hasta la salida del último. Luego empezaremos a querer chupar algo y activaremos nuestro tacto y nuestro olfato. Empezaremos a reptar y a desplazarnos, buscando alguna de tus mamas. Tú estate quieta, por favor, y facilítanos estos primeros pasos tan importantes para nuestra existencia. Al ponernos en contacto contigo, tu cuerpo sabrá que estamos ahí y empezará a segregar oxitocina en gran cantidad para contraer tu útero y hacer emanar de tus mamas las primeras gotas de calostro. (¡Qué sabia es la naturaleza!) Entonces todos mamaremos y lo haremos bien, porque el calostro será vital en esos primeros momentos.
Todos deseamos estar contigo, porque imaginamos que tú también quieres que salgamos de una vez. Tenemos muchas ganas de quererte y muchas ganas de sentirnos queridos. Y tenemos mucha curiosidad por conocer a los “humanos”…

Los humanos… ¿Podré complacer a todas las familias que esperan un cachorro? Puedo adivinar los cachorros que llevo, pero desconozco su sexo y el color de su pelo. Las collies somos inteligentes por naturaleza, pero aún no sabemos cómo seleccionar el sexo de una camada. Ojala la repartición de sexos sea la adecuada.



El parto será inminente. Mis sentidos acumulan nuevas sensaciones, cada vez con mayor intensidad. He perdido el apetito y hace horas que no como nada. En estos momentos estoy incómoda, me tumbo, me incorporo, me siento... cambio constantemente de postura. No puedo evitar rascar frecuentemente el suelo o la pared. Tengo pérdidas y me lamo la vulva. Estoy jadeando cada vez con más insistencia. Salgo fuera con deseos de orinar o defecar, pero no. La presión de los cachorros me confunde y vuelvo a entrar.

En una mesa observo un montón de toallas limpias, unas tijeras sin punta bañadas en alcohol, un frasco de mercromina, una caja de guantes de latex desechables… Mi familia humana está preparada. Me tranquilizan, me hablan suavemente dándome ánimos y me acarician… Me ponen el termómetro. Mi temperatura corporal ha descendido un grado.

“Prou d’ordinador, NINA. Estàs a 37 graus” –me dicen

Ya está. Se acabó la espera. Nuevas vidas se están abriendo camino... En menos de 24 horas estarán aquí. Todo irá bien. Tengo buenas vibraciones.


martes, 29 de abril de 2014

PARÁSITOS CANINOS, HUMANOS PARÁSITOS


Cada día hay más horas de sol, la temperatura es más alta y el colorido de las flores empieza a verse por todas partes. Estamos en plena primavera. Esto significa que nuestra familia humana nos va a dedicar más tiempo para disfrutar del paseo y divertirnos juntos.

Sin embargo, la primavera también nos puede suponer alguna alergia con tantos pólenes flotando en el ambiente, o bien sufrir el ataque de parásitos externos, con el despertar de pulgas, garrapatas y otros ácaros, cuya presencia aumenta en los meses cálidos.


Los parásitos son organismos vivos que pueden desarrollar su actividad vital en nuestra superficie o en nuestro interior. Los que viven en el interior se denominan parásitos internos o endoparásitos, y los que viven en la superficie son parásitos externos o ectoparásitos.

El control de los parásitos internos se efectúa extremando los hábitos de higiene durante todo el año y tomando los fármacos adecuados para prevenir.

Los parásitos externos, en cambio, tienen ciclos de vida complejos y adaptados a las condiciones climatológicas habituales en su ambiente. Los principales son las garrapatas y las pulgas. Pueden causar irritación, reacciones tóxicas y transmitir graves enfermedades. Por suerte, yo no he visto nunca una garrapata ni una pulga. Voy protegida con un collar Scalibor y con una pipeta de Frontline Combo.

Pero, para parásitos, el hombre y su reino humano. Y no me refiero a las desafortunadas y ofensivas declaraciones de la Presidenta del Círculo de Empresarios, que no se le ha ocurrido otra cosa que llamar a los parados “parásitos”. Me refiero a unos parásitos muy peligrosos.

En mi corta vida entre los humanos, estoy descubriendo que el peor parásito es el hombre, aquellas personas que se buscan un sillón a base de medrar y agradar, y se quedan sentadas siempre a costa de lo que sea y de quien sea. Estos parásitos abundan, sobre todo, en los ámbitos de la política, la banca y las grandes empresas. Y no existen en el mercado collares ni pipetas para protegerse de ellos.

Estos parásitos aparecen en cualquier época del año. Llegan con falsas sonrisas y palabras vacías en el fondo pero atractivas en la forma, y se ganan la confianza y el sillón del poder, se supone que para un tiempo determinado, hasta que te das cuenta que el tiempo no pasa por ellos y la posición la tienen tomada y bien sujeta para que nadie se la arrebate. Y ya, para siempre, vivirán de los demás. Nadie osará llevarles la contraria, porque siempre tendrán una mirada con dobles intenciones de amenaza de contar aquello que quizá pueda comprometer a alguien. Siempre habrá algo que no conviene que se sepa o algún favor pendiente de pago.
Estas personas parásitas pierden la honradez, la credibilidad y el respeto. Lo único que les importa es conservar la posición y el poder, igual a dinero. Porque sólo es eso: dinero. Dinero fácil. Pagas, sobres, comisiones, dietas.... por hacer poquito, o nada.

Como bien le respondió un líder político a la Señora antes citada, "los parásitos de este país no están precisamente entre los trabajadores y los parados, sino entre aquellos que están evadiendo impuestos con el consentimiento cómplice de poderes políticos e institucionales”.



Si no existen collares ni pipetas anti-humanos-parásitos, ¿cómo puede protegerse la buena gente, que son mayoría? ¿Algún humano de buena voluntad sabe, se atreve y es capaz de poner las medidas adecuadas y encaminadas a la erradicación, de una vez por todas, de los diferentes parásitos en sus diversas variedades y mutaciones? Me temo que los humanos parásitos son resistentes hasta a los tratamientos más agresivos y radicales, por revolucionarios e innovadores que sean. Mucho me temo, que no hay un tratamiento eficaz, porque las personas parásitas no paran de mutar, tanto en el "color" como en la rapidez para "crecer" y "reproducirse".

A los collies, nada humano nos es ajeno y queremos seguir soñando que todavía es posible que la sociedad logre superar esta grave crisis de valores, porque "En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente" (Khalil Gibran) 




viernes, 4 de abril de 2014

LA ADOLESCENCIA

“Mi familia humana no me entiende. Estoy viviendo tantos cambios que no sé quien soy ni para donde voy. Sus críticas no me ayudan, sino que aumentan mi malestar. Además, me duelen mucho porque vienen de quien más amo. Los procesos hormonales que afectan todo mi cuerpo me producen una serie de sensaciones que ni conozco ni sé manejar, alterando mi estado de ánimo sin que lo pueda controlar.
Hasta hace poco estaba siempre pendiente de mi familia humana, pero últimamente empiezo a ignorar sus órdenes y me hago el sordo. Estoy muy disperso y reconozco que mi capacidad de atención es muy baja. Me siento confundido. Por una parte, siento timidez y me asusto por cosas que hace unas semanas no me afectaban; por la otra, me siento con mucha energía y me pongo chulo con otros perros.
Me molesta que mi familia alardee de lo mucho que he crecido. Puede que haya alcanzado mi talla de adulto, pero soy torpe y desgarbado. Y no me gusta que me dejen hacer todo lo que quiero, porque me siento perdido, solo y abandonado. Quisiera gritarles: ¡Yo no me he vuelto malo, simplemente me siento mal!”
 
Mi hijo ASTON, 8 meses, en plena adolescencia
Así se expresaba hace unos días uno de mis hijos que me vino a visitar. Y es que mis hijos han crecido y pronto cumplirán los nueve meses. Sus familias están contentos con ell@s… hasta ahora: siempre acude cuando lo llaman, hace lo que le dicen, buen carácter, debidamente socializado, etc. Y ahora, de repente, parecería como si de la noche a la mañana se hubiera convertido en un revoltoso y desobediente malcriado. Actúa como si se hubiera olvidado de todo lo aprendido.

Que no piensen las personas que “la terrible adolescencia” es un fenómeno exclusivamente humano. Los collies entramos en la adolescencia alrededor de los seis-siete meses de edad. A partir de esta edad es muy posible que vuestro collie se vuelva obstinado y desafíe vuestra autoridad. Tampoco debe extrañaros que ya no se desviva por agradaros. Es un efecto secundario de la tormenta hormonal que está conduciéndole hacia la madurez sexual. La buena noticia es que la adolescencia pasa mucho más rápido en los collies que en las personas.

La adolescencia, esa faceta de la vida cargada de cambios, puede llegar a ser un momento complicado, tanto para el collie como para su familia. El collie deja de ser un cachorro de conducta ejemplar, para convertirse en un torbellino. Se siente físicamente fuerte y su vitalidad e impulsividad están desbordadas. Comienza a pensar por sí mismo y a probar su independencia.

Es una época de desafío para tu relación con él, en la que empieza a dudar de tu autoridad, echándote un pulso en cada orden que le das. En lugar de obedecer automáticamente, ahora se pregunta “¿para qué?, ¿qué me vas a hacer si no quiero?”  
 
Mi hija ZARA, 8 meses, adolescente coqueta
Al collie adolescente no le es fácil controlar sus emociones. A veces serán desproporcionadas, saltándote encima en cuanto te ve, mordiéndote la ropa, ladridos fuera de lugar, gestos bruscos. Hasta hace poco tu collie era un cachorro inocente y ahora muestra una gran curiosidad, olfateando a todos los ejemplares de su especie que pasan por su lado, incluso a los humanos en sus zonas más íntimas.

Tu collie adolescente necesita que todo el trabajo duro que has hecho hasta la fecha para socializarlo, lo hagas aún con más ahínco. Continúa haciéndole interactuar con diversos entornos, gente y perros. Sigue jugando con él, premiando la buena conducta y reprendiéndole por la mala. Es importante no sobreprotegerlo y actuar con firmeza, sin temor. Y ante la duda, aplicar el sentido común será tu mejor opción. 

TUC y PERLA, adolescentes en acción
Y cuando su terquedad de adolescente se convierta en su arma predilecta, a los humanos no os quedará más remedio que ganar la batalla con la misma arma: ser más tercos que él. No tirar la toalla porque la adolescencia no durará siempre.

La adolescencia es una transición. Un collie adolescente necesita guía y tiempo para madurar. Su adolescencia es una condición temporal que los humanos han de saber gestionar con autoridad y delicadeza, porque es la base que servirá como cimiento para unas equilibradas relaciones en el futuro y una vida feliz juntos.





Fuente: V. DeGruy