viernes, 21 de octubre de 2011

ELOGIO AL PERRO


George Graham Vest nació el 6 de Diciembre de 1830 en Frankfort (Kentucky) y murió el 9 de Agosto de 1904. Fue un abogado y político, reconocido por sus habilidades en oratoria y debate. Trabajó como congresista en Missouri y fue senador de los Estados Unidos de América. En 1854 se casó con Sallie Sneed, con quien tuvo tres hijos, dos niños y una niña…

Alguien estará pensando: “Uno de tantos, ¿de qué vas hoy, Kit?”

Uno de tantos, no. Porque este señor fue el primer abogado que defendió a un perro y… ganó el juicio. Su argumentación final de cierre del juicio del perro  Old Drum, en 1870, se convirtió en uno de los pasajes más reconocidos de la jurisprudencia de los Estados Unidos. 

Como veréis a continuación, el señor Vest centró su discurso en destacar el egoísmo y la hipocresía de la especie humana, frente al amor, el cariño y la fidelidad que somos capaces de dar los perros.

George Graham Vest
Vest tomó el caso el 23 de septiembre de 1870, en el cual representó a un cliente cuyo perro de caza, un galgo llamado Old Drum ("Viejo Barril"), fue asesinado por un vecino granjero y pastor. El granjero previamente había anunciado sus intenciones de matar a cualquier perro que encontrara en su propiedad. El dueño del perro solicitó una indemnización por la cantidad de 150 dólares, el máximo permitido por la ley.

Durante el juicio, Vest declaró: "Ganaré el juicio o me disculparé personalmente con cada perro de Missouri".

El argumento final de Vest al jurado, no se refirió a ninguno de los testimonios ofrecidos durante el juicio. En lugar de ello, pronunció un discurso que ha dado en denominarse "ELOGIO AL PERRO". El "Elogio al perro" de Vest es uno de los pasajes más entrañables en la Historia de los juicios de los Estados Unidos.

Del original sólo se conserva este extracto:

"Caballeros del Jurado:

El mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo.

Su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud.

Aquellos que están más cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores.

El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, desaparecerá en el momento que más lo necesite.

La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.

Las personas que están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.

El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.

Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.

Besará la mano aunque no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.

Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro sólo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderle contra todos sus enemigos.

Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, más allá de la muerte".


Estatua frente a la Corte del Condado de Johnson en Warrensburg, Missouri

Un profundo silencio llenó la sala de audiencias cuando el Dr. Vest terminó.

Los hombres del jurado quedaron vivamente emocionados, mientras que algunos integrantes del público prorrumpían en sollozos.

El jurado decidió en forma unánime castigar a Leónidas Hornsby con una multa de 550 dólares (400 dólares más de lo que marcaba el límite legal) y la frase "El perro es el mejor amigo del hombre" se hizo popular para siempre.

Vest ganó el caso y también ganó la apelación ante la Suprema Corte de Missouri. Una estatua del perro enfrente de la Corte de Warrensburg (Missouri), recuerda este caso y nos llena de orgullo a todos los perros del mundo.


(Fuente: Wikipedia)


miércoles, 12 de octubre de 2011

PASTEL DE QUESO

El tiempo de vida en reposo no importa
si a mi queso de Burgos te refieres
siempre en su fina y firme textura
sabor a crema y leve aroma

(Clavel Rojo)

Mi ración del Pastel de Queso

Hace tiempo que no hablo de gastronomía, la otra gran pasión de nuestra familia, que de vez en cuando nos dejan probar alguna cosa, o la cocinan directamente pensando en la manada, como este Pastel de Queso. Rico, rico.

La “culpable” ha sido Jolie, que ha querido celebrar su primer año de vida después de la complicada operación quirúrgica a la que fue sometida. Ha hecho ya un año y ella está bien y animada. Aún recuerdo sus palabras cuando regresó del Hospital:

-          Voy a vivir cada día como si se lo hubiera arrebatado a la muerte. Quiero sentir más que nunca el gozo de estar viva.

La fuerza y el coraje que ha tenido Jolie para ir superando la enfermedad creo que ha sido increíble y un ejemplo para todos. Su ilusión y su fe para seguir el camino de la vida, nos hace creer que existe una energía positiva que movemos entre todos.

JOLIE pendiente del reparto del Pastel de Queso

La presencia de Nina, su nieta juguetona y revoltosa, ha rejuvenecido a Jolie. La Jolie seria de siempre, ahora juega y corre como una niña ante las provocaciones de Nina. Se lo permite todo. Estas abuelas de hoy en día…

Pero Jolie también aprovecha su relación con Nina para instruirla. El otro día, con una temperatura más de verano que de otoño (32º), estábamos tumbadas en la sombra y oímos que le decía:

-          Todos los animales, excepto los humanos, sabemos que el principal objetivo de la vida es gozarla. Vive la vida hoy que puedes, tal vez mañana sea demasiado tarde.

Pues sí. Por una vez, no penséis en el colesterol ni en la silueta. Disfrutad de este


Pastel de Queso

Ingredientes (para 4 personas ó 5 collies):

500 gr. de queso fresco tipo “Burgos”
90 gr. de margarina Flora a temperatura ambiente
150 gr. de azúcar
5 huevos
Azúcar lustre para decorar (collies, no)

Preparación:

Poner todos los ingredientes en un cuenco y triturar con la batidora hasta obtener una crema lisa.

Forrar un molde con papel de horno y rellenar con la crema.

Cocer en el horno precalentado a 200º durante 30 minutos. Pasado este tiempo pinchar para saber si ya está cocido. Dependiendo del horno, tal vez haya que dejarlo más minutos más.

Cuando esté frío, desmoldar i, si es para personas, espolvorear con el azúcar lustre por encima. Obviar este paso si el pastel es solo para collies.

Optativo para personas: acompañar con mermelada de frambuesas o moras

JOLIE solo permitió comer de su plato a su nieta NINA.

viernes, 30 de septiembre de 2011

CONCIERTO NOCTURNO

De todos es conocido el aullido de nuestro “hermano” el lobo. Un aullido que siempre ha estado envuelto por un halo de misterio, de enigma, de leyendas...

Los lobos usan su aullido para comunicarse, para llamarse, para señalar su territorio, para atraer a las hembras, para ahuyentar machos, para tranquilizar a sus crías… Pero su aullido también es música. Por eso nos ofrecen sus conciertos nocturnos rompiendo la noche, llenos de sentimiento, entre pausas y sostenidos, individuales o a coro, repletos de vida…


Los collies también aullamos. Ladramos más y aullamos menos que los lobos, pero también montamos nuestros conciertos nocturnos a base de aullidos, sobre todo en épocas de celo. Así está ocurriendo desde hace unos diez días en casa, con Amy y yo en pleno celo. En un extremo de la finca está mi padre Cap, en el otro, Ness. Y en el centro, Amy y yo, totalmente aisladas porque en esta ocasión nos toca abstinencia.

Aullar no es una de nuestras mejores habilidades, pero estas noches de luna nueva nos invitan a cambiar la rutina diaria. No me atrevo a precisar si  nuestros aullidos son una señal puramente sexual o, más bien, un deseo de estar juntos, una actitud de rebeldía por un aislamiento impuesto, por nuestra libertad recortada…

El concierto siempre lo empiezan ellos, los machos, con aullidos largos y desgarrantes, que nos suplican: "Reúnete conmigo"…
Nuestra respuesta es un aullido prolongado y sonoro: "Estoy aquí. Yo no puedo ir. Ven tú conmigo”...
De vez en cuando añadimos un aullido entrecortado: “Me siento sola”…


No hay tristeza en estos aullidos. Los vamos repitiendo y combinando. A veces, en la lejanía, se unen los aullidos de otros perros. Es un concierto nocturno que resuena por todo el valle. No tenemos público, no hay aplausos, no molestamos. En torno a nosotros solo se ven las sombras que la noche desparrama por el bosque. Aullamos por placer, aullamos por necesidad, porque aullar nos descarga las tensiones, nos relaja.

¿Por qué no probáis de aullar los humanos?

Además de una terapia, aullar tiene algo de ritual, de regreso a vuestros orígenes salvajes, de comunión con el medio... Aullad y vuestras tensiones, vuestras inseguridades, vuestros miedos… desaparecerán.

Haced una prueba, pegad un aullido muy fuerte y veréis como os sentís mejor… Aunque vuestros vecinos piensen otra cosa.



viernes, 23 de septiembre de 2011

NARIZ CALIENTE

Ayer fui al veterinario. Como nuestra veterinaria siempre viene a casa a ponernos las vacunas, creo que es la segunda vez que yo voy a su clínica. Y no fue por enfermedad, sino para acompañar a mi padre Cap. Ha cumplido 10 años y le hicieron una analítica de semen. Y como yo estoy en pleno celo, necesitaban mi presencia para facilitar la extracción.

Mientras esperábamos en la sala de espera, llegó una señora exaltada con un perro en brazos y gritando que su perro estaba enfermo, que tenía mucha fiebre, porque tenía la nariz caliente y seca...
 
Nuestra familia la dejó pasar, parecía una urgencia grave. Pero, de grave, nada. Salió enseguida y pidió disculpas. Luego, nuestra veterinaria comentó:

-          Si la gente se acostumbrara a utilizar el termómetro… Por un lado, nos ahorraríamos visitas innecesarias, y por el otro, podríamos detectar a tiempo problemas graves.


“Nariz caliente”. Esta forma de valorar la temperatura corporal que tienen algunas personas no es de fiar y conduce a errores y preocupaciones innecesarias.

¿Por qué no utilizar un termómetro? Hoy en día existen los termómetros digitales, rápidos, precisos y fáciles de usar. La medición se realiza por vía rectal (por el ano, eso que los collies conocemos como culo). La punta del termómetro se lubrica con vaselina para permitir una penetración suave que no nos lastime y nos incomode lo menos posible. Se introduce un par de centímetros en el culo y se espera a que suene la alarma. Luego se retira suavemente y se procede a su lectura.

Nuestra temperatura rectal suele ser de 39 grados centígrados, con una variación "aceptable" de 0,5 por encima o por debajo. La fiebre consiste en la elevación de esa temperatura por encima de 39,4º C. Por supuesto que nos tenéis que poner el termómetro cuando estemos calmados y en reposo, y no después de correr y jugar.

-          La fiebre en los perros –prosiguió la veterinaria- al igual que en los seres humanos es uno de los primeros síntomas que nos alertan de que algo está pasando en la salud de nuestro perro. No es una enfermedad, es sólo un signo o síntoma de otra cosa, como por ejemplo enfermedades infecciosas, inflamaciones, dolor, enfermedades tumorales, etc.


¿Por qué nos han de poner el termómetro en el culo?
Nuestro cuerpo presenta temperaturas distintas y la temperatura rectal es la más representativa de nuestro interior y también es la más estable.
Hay que tener presente que la temperatura corporal está sometida a variaciones normales y puede variar unas décimas: aumenta durante el día y desciende por la noche. Y los collies jóvenes tienen mayores variaciones de temperatura que los adultos, con mayores fluctuaciones diurnas.

-          Ante un incremento de la temperatura, NUNCA hay que administrar ningún tratamiento sin consultarnos a los expertos. La fiebre es una defensa del organismo ante inflamaciones e infecciones y siempre debe ser el veterinario el que averigüe sus causas.


-          Si la fiebre supera los valores normales y además el perro presenta decaimiento, vómitos, diarrea, heridas o secreciones en los ojos o la nariz, estamos ante una situación que requiere de la atención de un veterinario. No hay que esperar más. Hay que ir a la consulta del profesional, para que investigue cuál es la causa de la fiebre y determine el tratamiento apropiado.

Por suerte para los humanos que nos cuidan, los collies tenemos un “termómetro” incorporado para avisaros cuando estamos enfermos: nos cambia bruscamente nuestro carácter, nuestra manera habitual de actuar. Si nos encontráis en esta situación, si nuestra mirada es aún más triste, si estamos inactivos… ponednos el termómetro de verdad. Y si marca 39,5 grados no nos deis ningún medicamento, agua y al veterinario más cercano.

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL HOMBRE DE LAS GAFAS DE SOL

Ayer tuvimos una visita que alteró por unos momentos la paz de la manada. Aunque yo me encuentro aislada del grupo porque estoy en pleno celo, pude seguir perfectamente todo lo que pasó. 

Una pareja joven vino a vernos en moto. A los collies no nos gusta el ruido de las motos y los ladridos fueron generales cuando la moto se detuvo delante del portal de casa. Cuando apagaron el motor, se acabaron los ladridos. Tocaron el timbre y nuestra familia abrió la puerta. Una chica joven, de baja estatura, avanzó hacia los primeros collies del grupo, evidentemente las más jóvenes, Nina, Perla y Kimba, que la recibieron con gran alegría, para satisfacción de la joven, cuya ilusión desde niña era tener uno...

Minutos más tarde, su acompañante, un hombre con gafas de sol, se acercó y entonces Ness estalló en ladridos agudos, con los ojos redondos, las pupilas dilatadas y los morritos ofensivos… Amy hizo lo mismo, y Kimba, y Weiss, y Venus, y yo misma… hasta la pequeña Nina, con apenas 6 meses, dejó de jugar con la chica y se puso a ladrar.

Nuestra familia reaccionó rápido y le dijeron al chico, que se había quedado quieto como una estatua:

- ¿Puedes quitarte las gafas de sol, por favor?

Se quitó las gafas y todos nos fuimos calmando poco a poco.



En general, los collies somos desconfiados por naturaleza con las personas desconocidas, y solemos ser más desconfiados con los hombres que con las mujeres. Según las circunstancias, algunos collies podemos reaccionar relajados cuando se nos aproxima una persona y con unos ladridos nerviosos, incluso agresivos, cuando se nos acerca otra.

En este caso, la chica era bastante más baja que el chico y caminó hacia nosotros con las manos pegadas al cuerpo y con una cara que irradiaba alegría. Muy bien. Él, en cambio, apareció gesticulando con las manos, caminando torpemente y… con gafas de sol. Además no le gustan las mascotas. Mal para ir al encuentro de unos perros que no te conocen. Las gafas de sol nos parecen enormes ojos oscuros con pupilas totalmente dilatadas, que nos dan un miedo especial. Cuando se sacó las gafas nos dejamos acariciar, aunque él no nos hizo ni caso.

Ness y Kimba, en guardia, en la playa nudista del Borró

Entonces recordé un caso similar que me comentó Kimba. Fue este invierno en una excursión junto a Ness por un camino de ronda del Norte de la Costa Brava, cerca de Llançà. Ness y Kimba seguían el camino que une las diferentes calas del Borró, un área nudista. Evidentemente en invierno las playas están vacías, pero ese día de finales de enero hacía un buen sol y de repente apareció de frente un hombre totalmente desnudo con una gorra en la cabeza y… gafas de sol. Ness se detuvo, levantó los labios, enseñó los dientes y empezó a gruñir. Kimba, en un principio, pensó  que a Ness no le gustaba “aquello” que colgaba, hasta que se dio cuenta que no había para tanto. Kimba también se puso en guardia al observar que el “extranjero” llevaba puestas… gafas de sol.



Las gafas de sol hacen imposible leer la expresión de los ojos de una persona. Así como nuestros ojos son un excelente centro emisor de información y de sensaciones, sobre todo para nuestr@s dueñ@s, también los ojos y la cara de los humanos nos transmiten a nosotros muchísima información.

Las personas que han tenido o tienen un collie saben muy bien la cantidad de información que somos capaces de conseguir de su cara. Los collies podemos conseguir mucha información mirando a la cara de un individuo. Lo que vemos en ella puede que no siempre sea un reflejo exacto de lo que se le pasa por la cabeza y es posible que sólo nos dé parte de la totalidad, pero el estudio de las caras de las personas es una de las mejores maneras que tenemos para recoger información sobre el mundo que nos rodea. Por eso nos molestan tanto las gafas de sol.

Una de las razones por las que algunas personas dicen mantener unas relaciones alucinantes con su collie, es por nuestra confianza compartida en las expresiones faciales durante las interacciones sociales. Estas expresiones son ventanas a nuestras emociones más básicas. Como decía el Sr. Darwin hace mucho tiempo: “las emociones básicas de miedo, ira, alegría y rechazo son iguales en las caras de los perros como en las de los humanos”

No hay secretos para nosotros. La expresión de la cara es muy difícil que nos engañe. Porque los músculos de la cara son difíciles de controlar de manera consciente: las cejas pueden cambiar un poquito cuando las personas sienten preocupación, enfado o miedo, pero no se pueden realizar grandes movimientos de forma consciente como, por ejemplo, mover un brazo. Y todas esas expresiones o movimientos de la cara, no podemos interpretarlos adecuadamente en una persona desconocida, si lleva puestas… gafas de sol.


lunes, 29 de agosto de 2011

EL VIAJE DE MI VIDA

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría…
La vida es bella,
ya verás como, a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.
(José Agustín Goytisolo).

Ghost está feliz en Perú. Hemos visto muchas fotos y nos consta que se está adaptando muy bien. Se está cumpliendo aquello que su abuela Jolie le tatareaba: “La vida es bella, ya verás como, a pesar de los pesares, tendrás amor, tendrás amigos”.

Antes de partir me dijo que nos explicaría las peripecias de su viaje y aquí están.  Como se puede observar, para él casi todo ha sido “la primera vez”: ver un chico tatuado y con percing, el sonido de un despertador, pasar un control de policía, subirse a un sofá, dormir en una cama…y, sobre todo, viajar en avión a un país desconocido y ser acogido tan bien. Ha sido un viaje de 11.000 km. y 6 días de duración. Por eso lo ha titulado EL VIAJE DE MI VIDA.

El día 25, Ghost cumplió 6 meses

Querida Kit,

Tal como te prometí, te escribo para contarte cómo fue mi viaje hasta el Perú. Tú bien sabes que el viaje era lo que más miedo me daba de toda esta aventura, sobre todo el viaje en avión. ¿Te acuerdas cuando mi madre Amy me hacía mirar al cielo cada vez que pasaba un avión y me decía: “Ahí irás tú”?

La salida de casa ya la conoces. Fue un drama, pero yo me hice el fuerte y me acordé de las palabras de mi abuela Jolie: “Tú estás hecho para las lejanías”. 

En el trayecto hasta Girona, me dejaron libre en el maletero, para que empezara el viaje más relajado. En los asientos traseros pusieron el transportín. Eso me permitió mirar hacia atrás y os vi a toda la manada allí, sentados, en silencio. Vi lágrimas caer sobre vuestros pechos mientras se cerraba el portal y a lo lejos se ponía el sol. No fue un mero pensamiento el que dejé detrás de mí, sino un trozo de mi corazón enternecido.

El viaje fue corto, apenas unos 20 minutos, hasta la oficina de MRW. Yo en silencio y mi familia también. Rellenaron los papeles y entregaron la documentación. La despedida ya te la puedes imaginar y prefiero no explicarla. El amor solo conoce su verdadera profundidad cuando llega la hora de la separación.

Me pusieron en el canil y se fueron con los ojos llorosos. Así de simple, pero muy complicado para el corazón.

Me subieron a un furgón especialmente diseñado y acondicionado para el traslado de mascotas, con climatización controlada vía software, que marcaba 22º. La temperatura exterior era de 30º, en uno de los días más calurosos del año.

Al cabo de una hora llegamos a la Plataforma Operativa de MRW de Barcelona. Allí me trasladaron a una sala de espera acondicionada, dónde había otros perros. Ninguno salió de su transportín y no pude saber de qué raza eran. Una simpática veterinaria nos supervisó a todos durante las horas que estuvimos esperando. Al cabo de unas horas me subieron a un furgón idéntico al primero, en dirección hacia Madrid. El trayecto duró más de siete horas. Yo me quedé dormido, a pesar de los sollozos de otros perros que viajaban en el mismo furgón.

Al llegar a Madrid me llevaron con un coche “normal” hasta casa de Marc. Durante el trayecto, el mensajero me fue hablando cariñosamente para tranquilizarme. Me sorprendió su dulzura para con un perro desconocido. Al llegar a la dirección correcta, le vi por la rejilla de la puerta: un chico delgaducho, espigado, con dibujos en sus brazos y anillos en la nariz. Su aspecto no tenía nada que ver con su comportamiento. Me trató con exquisita delicadeza. “Me gustan mucho los animales y en casa tengo dos perros” –le dijo a Marc, mientras me descargaban. Le entregó la documentación y se fue.

Por fin una persona conocida. Marc me llamó por mi nombre y salí del transportín moviéndole la cola. Marc observó que el transportín estaba limpio, que no había orinado y me dejó salir a la terraza. Allí hice pipí, después de aguantarme más de 12 horas. Mi madre siempre me repetía: “Fíjate muy bien dónde haces tus necesidades”

Marc me puso agua y comida. ¡Qué bien! Por aquello del mareo, no me habían dejado comer las últimas 24 horas. “Aprofita ara per menjar el que vulguis” –me explicó Marc-, “perquè tinc ordres de no deixar-te menjar res a partir del migdia”. Comí con moderación y después de comer hice una larga siesta estirado en las frescas baldosas del piso de Marc. Al atardecer fuimos a dar un paseo. “Has d’estirar les potes” –me dijo Marc. Por la calle la gente me miraba. Algunos me llamaban “Lassie”, otros querían tocarme. Yo nunca había estado en una gran ciudad y me sentía ruborizado. Unas chicas muy guapas se acercaron a Marc y le pidieron: “¿Puedes sacarnos una foto con él?”  

Marc advirtió que cada vez me acosaba más gente y nos dimos media vuelta. Fuimos a un parque y allí sí pude estirar las patas. Empezaba a anochecer y seguía haciendo muchísimo calor. Marc me puso la correa y regresamos para casa. Por el camino me dijo: “Per què no et quedes amb mi i t’oblides d’anar-te’n al Perú?. Amb tu es lliga molt”. Entonces me acordé que tú, Kit, me habías contado que los collies somos ideales para que las personas “liguen” o establezcan relaciones sociales…

Esa noche, mi última noche en España, apenas podía conciliar el sueño. Marc me dejó fuera, en la terraza, pero seguía haciendo muchísimo calor y yo estaba incómodo. Él se fue a su habitación y yo, para llamar su atención, empecé a sollozar. No me atreví a ladrar para no ponerle en un compromiso, ya que Marc  estaba infringiendo las normas de la comunidad de vecinos. En este bloque de pisos no se pueden tener mascotas. Perros, no, pero que unos jóvenes del tercero tuviesen la música a todo volumen con las ventanas abiertas, o una pareja se discutieran a voz en grito y se oyera “¡puta!” con golpes y lloros, ¿eso sí estaba permitido?...

Seguí insistiendo y Marc me abrió la puerta. La dejó abierta por si necesitaba salir fuera a hacer mis necesidades. Se volvió a la cama y yo me fui a su habitación a lamerle la cara. El me apartaba y yo volvía, hasta que me gritó: “Prou, Ghost, tots dos necessitem dormir i a tu demà t’espera un llarg viatge”. Le hice caso, me estiré en la alfombra y me quedé dormido.

Un fuerte pitido me sobresaltó y me puse en guardia. Marc tardó bastante más en moverse. Estiró el brazo y el pitido se paró. “Sense un café no soc res”. Se levantó y se fue a la cocina. Pronto me llegó un aroma de café muy conocido. “Hem dutxo i marxem” –me dijo.

Me puso dentro del transportín y fuimos en busca de su coche. Primer contratiempo: el transportín no cabía en el maletero. Desmontó las ruedas y tampoco. 93 cm. de largo, por 65 de ancho y 68 de alto era demasiado para su pequeño coche. Mi familia pensó en un canil confortable para mí, pero nadie pensó en si cabría en el coche. Al final, Marc pudo poner el canil en los asientos traseros.


Fuimos a recoger a Jorge a su casa y partimos hacia el aeropuerto de Barajas, con suficiente tiempo para realizar todos los trámites. Jorge fue la persona que se responsabilizó de mí y que tenía la autorización de mi pasaje. Marc se informó y condujo el transportín hasta el lugar de Facturación de “bultos especiales”. “Yo soy especial, pero no soy ningún bulto” -pensé. Había una larga cola esperando que desesperó a Marc. Yo empecé a preocuparme porque no se veía ningún perro entre los “bultos”. “¿Iba a viajar solo tantas horas?” –me pregunté. “Suerte que hemos venido con tiempo” –le dijo Marc a Jorge.

Pasó más de una hora cuando el funcionario pidió mi documentación. Marc le entregó un sobre mientras le preguntaba: “¿necesita pasaporte?”. “No, el pasaporte solo es para la Comunidad Europea. Necesito el Certificado Oficial del Colegio de Veterinarios y la Cartilla Sanitaria. Para viajar el perro ha de tener más de tres meses, ha de estar vacunado y llevar microchip”. Comprobó los papeles que le había entregado Marc y dijo: “Correcto. Ahora espérese allí que vendrá un compañero para pasar por el escáner”. Marc puso cara de sorpresa, como yo. El funcionario se dio cuenta y añadió: “Hemos de saber si lleva drogas…, o diamantes…” Media hora más de espera. Vino un policía y nos invitó a seguirle. “Ha de sacar al perro de la jaula” –le dijo el policía a Marc. Otro contratiempo. Con lo bien que Marc había colocado los empapadores y el agua. Sacó el seguro de la cerradura y abriendo la puerta me dijo: “Vine, Ghost”. Salí y oí: “¡Un Lassie! ¡Qué bonito!”. Giré la cabeza y vi a dos chicas-policía detrás de una pantalla. La jaula aquí y el perro por aquella puerta” –le dijo a Marc el primer policía. Puso el transportín encima de una cinta transportadora que se lo llevó hacia las chicas-policía, que se lo miraron por la pantalla. Yo me quedé junto a Marc, sin correa, y le seguí por un marco sin puerta. Sonó una alarma. Eran las llaves de Marc. Luego me pasaron un aparato por todo el cuerpo. “Está limpio” –dijo el policía. “Vuelva a poner al perro en la jaula y puede irse. Al perro lo embarcaremos desde aquí”. Marc me dio un abrazo y me dijo: “Que tinguis molta sort, Ghost. Ets un gos encantador!” Yo, agradecido, moví la cola y le lamí las lágrimas.

Me subieron al avión. Todo el personal del aeropuerto que movió mi canil lo hicieron con mucha delicadeza y decían mi nombre. Entonces no entendí cómo sabían mi nombre. Luego supe que nuestra familia había puesto una nota informativa. Gracias a este detalle, todos me trataron muy bien. Pronto iba a dejar mi país y me sentía orgulloso por haber cumplido los consejos de mi madre: “Has de ser obediente y educado”

Sujetaron bien el canil en un compartimento separado de las maletas y me dijeron: “Buen viaje, Ghost”. Se cerraron las puertas. Unas luces quedaron encendidas y ya no hacía el sofocante calor del exterior. El ambiente estaba climatizado. Yo, para tranquilizarme, me fui repitiendo: “hay mucha gente que vuela a diario y no pasa nada”, “no voy a marearme”, “yo no tengo miedo a las alturas”, “por muchos ruidos raros que pueda oír, el avión no se va a caer”...

Primeros pasos en Perú. Al principio no quería salir del canil

Pronto oí rugir los motores, pero lo peor fue el ruido de las ruedas cogiendo velocidad sobre la pista. Creía que me iba a estallar la cabeza. Empecé a babear. ¿Es que nadie le dijo al piloto que había un collie en la bodega? Los pilotos de avión habrían de saber que los perros tenemos los tímpanos super sensibles. Y a ningún piloto le habrían de dar el título, si no sabe despegar más despacio. Por fin, mientras el canil se inclinaba, las ruedas cesaron de rodar. Los oídos me quedaron tapados y el corazón me latía muy deprisa. Al cabo de un rato, un fuerte golpe bajo el avión y todo parecía normalizarse: volvía a estar horizontal y mis oídos volvían a oír. Bebí un poco de agua. Cómo agradecí que unos días antes de partir de casa, me enseñaran a beber con este artefacto. Homologado para ir en avión, pero no se puede chupar, si quieres agua has de empujar.

Poco a poco me fui tranquilizando y me acomodé en el transportín. Mi mente se trasladó al lugar dónde nací. Recordé los momentos más felices de mi corta vida: con mi madre, con mis hermanos, con toda la manada, con mi familia humana…, pero sobre todo con mi abuela Jolie, consejera paciente y sabia, cuyas palabras son para mí una pauta a seguir: 

“Más que con la inteligencia, tú has de pensar con el corazón. Conocerás personas, otros perros, cosas, ambientes nuevos… ¡observa siempre con el corazón!. Defiende con toda tu inteligencia y todas tus fuerzas aquello que desea tu corazón. Y la regla que nunca falla para el corazón, es el amor.”

Kit, dile a Jolie que nunca olvidaré sus consejos. Y quiero que todos sepáis que no os defraudaré. Acepté el reto y no hay vuelta atrás.   

Quedaban muchas horas de vuelo y me obligué a dormir. Cuando duermo no siento ganas de orinar como cuando estoy despierto.

Un fuerte estruendo me despertó. Otra vez el ruido infernal de las ruedas. Eso quería decir que estábamos en tierra. “Espero que funcionen los frenos y paren esta locura. Y espero que estemos en Lima. ¿Y si se hubieran equivocado y me hubieran mandado a otro país?...”


Besos y abrazos en el aeropuerto de Lima
Me bajaron del avión. Hacía frío, pero no era noche cerrada como yo esperaba, después de 12 horas. Esto me sorprendió. “Seguro que se han equivocado” –volví a pensar. Pero, no. ¿Sabes, Kit? He aprendido que no es la misma hora en todos los países. Aquí en Perú son 7 horas menos que en España y eso me confundió.
En el aeropuerto de Lima los trámites fueron rápidos. Noté cómo el canil,  tirado por Jorge, se deslizaba suavemente hacia lo desconocido, un mundo nuevo que ya es mi vida.

De repente, Jorge se detuvo en medio del hall, sorprendido como yo: Ghost”, “Qué carita”, “Es un dulce”, “Ghost, mi amor”… Un sinfín de piropos de unas personas exaltadas… exaltadas de amor. Alguien abrió el canil entre luces chispeantes de las cámaras de fotografiar. Me quedé quieto, temeroso, en el fondo del canil. Necesité un tiempo para empaparme de nuevos olores, colores, voces… Pronto el palpitar de sus corazones repercutió en mi corazón y su aliento flotaba sobre mi rostro. Alguien me llamó con dulzura y con comida en la mano. Era mi pienso de toda la vida y salí. Puse en marcha mi sexto sentido (tú ya sabes, Kit, “persenex”) y sentí muy buenas vibraciones. Abrazos, besos, fotos, regalos (un peluche llamado “Parche”)… Mucho calor humano de gente sana, alegre, feliz.

Con tan buena compañía me fui tranquilizando y estuvimos mucho rato tirados por el suelo, jugando y haciendo fotos. Creo que en Perú, cuando se trata de un collie, la policía se inhibe. Y qué alegría cuando salimos al exterior y noté que en Lima la temperatura era como 20º menos que unas horas antes en Madrid. Ya sabes que a los collies no nos gusta el calor.

Llegamos a casa de Annie, donde estuve tres días. Allí conocí a Showy y Awki, dos machos Blue-Merles que me recibieron muy bien. También conocí, de lejos, otra mascota a quien llamaban ShiShi. Es la primera vez que yo veía un gato. En esta casa los collies se subían al sofá y a la cama. Yo también probé. Cansado de una jornada tan larga y emotiva, me quedé dormido junto a Annie. Me desperté porque tenía necesidad de orinar. Sin hacer ruido salté de la cama. ¿Dónde lo hago? Annie tiene un montón de macetas con plantas, pero en casa me enseñaron a respetarlas. Entonces volví a recordar las palabras de mi madre: “Fíjate muy bien dónde haces tus necesidades”. Busqué y encontré un lugar. Annie se puso muy contenta. Era el lugar adecuado.

Unos días de descanso en Lima y despedida para partir hacia Trujillo
Los días que pasé en Lima fueron muy intensos. Annie fue un flechazo y nos compenetramos muy bien. Su actitud dulce y amorosa me facilitó mucho la integración en este país. Cariñosamente me llama Rayito de Sol Español. Ella sí que es un Sol y yo me convertí en su sombra. Paseamos por el parque y corrí con sus “azules”. La convivencia con ella y sus collies sólo se vio interrumpida por numerosas visitas y sesiones de fotos. Los que no habían podido ir al aeropuerto querían verme y hacerse fotos. Se presentaban a cualquier hora y sin avisar. Yo, buena cara y a seguir el consejo de mi madre: “Has de ser obediente y educado”

Y llegó el día de mi última etapa del viaje. Vinieron a buscarme las Theres y yo no quería irme. Le cerré el paso a Annie en las escaleras y en la calle puse patas-ventosa para no moverme. Miré a sus ojos y le supliqué: “No, por favor, quiero quedarme contigo. ¿He hecho algo mal?” Ella me besó y me cargó en el coche. “Ahora debes partir  hacia Trujillo con tus otras mamis” –me susurró valiente. Pero yo sé que luego, en su casa, a escondidas, lloró mi ausencia. “Persenex” de collie.

Ghost, feliz en Trujillo, galopando tras Choco
Mi enfado duró poco. Dentro de aquel coche había mucho amor. Y yo pronto volveré a estar con Annie. Ahora me debo a las Theres. Quiero conocer sus alegrías y sus penas. Y cuando duerman, sus sueños serán mis sueños.

Me pusieron en los asientos traseros. El viaje fue largo, más de 7 horas. Aproveché para recordar las nuevas palabras que había aprendido. En este país, Kit, no conducen coches, “manejan carros”. A los collies les pueden llamar “engreídos”, “picudos”, “petisos”... Y a mí, no me acarician ni me achuchan, me “apapachan”. Iba tan relajado entre las dos Theres que creo que me quedé dormido. Pararon varias veces y en ninguna quise orinar. Tenía ganas de acabar de una vez este largo viaje.

Mi esperada llegada a Trujillo fue una encerrona muy inteligente de Théreliz. No fuimos directamente a su casa. Sus collies, con los que ahora convivo, Sirius, Orión, Mine y Zeus, nos esperaban en terreno neutral y con mucho campo verde para correr. Aquí las presentaciones fueron más fáciles. Pude correr a mis anchas con todos ellos y entablar amistad, antes de conocer mi nuevo hogar.

Trujillo está en la costa, al norte de Lima, y no hace ni frío ni calor. Es la ciudad de la primavera sin fin. La gente trujillana que he conocido es muy alegre y amable. Las Theres me tratan muy bien y aquí soy feliz.

Kit, esta es la historia de EL VIAJE DE MI VIDA. Como dice Jolie: “La vida es demasiado breve y el mundo muy pequeño. Hay que vivir intensamente cada instante”. Es lo que voy a hacer y lo que os deseo a toda la manada.

“Apapachos” para todos,

 

martes, 16 de agosto de 2011

GHOST: DESTINO PERÚ


El meu país és tan petit
que sempre cap dintre del cor,
si és que la vida et porta lluny d’aquí…
Canto i sempre em sabré
malalt d’amor pel meu país.
(Lluís Llach)


Nombre: Ghost de Cal Farré  //  Sexo: Macho  //  Edad: -6 meses 
Color: Arena  //  Peso: 18,240 k.  //  Vuelo: IB6651 Madrid-Lima
Entiende: Catalán, español y quechua


GHOST está ya de viaje. Aunque hace ya tiempo que sabe que su destino es el Perú, fue hace tres semanas cuando se confirmó que tenía vuelo y acompañante para el día 18 de agosto. Esta noche, mientras escribo este post, está viajando hacia Madrid, donde descansará 24 horas en buena compañía, antes de coger el vuelo Madrid-Lima.

Estas tres semanas de espera las ha vivido intensamente, se ha preparado y mentalizado, ha aprendido modales y ha estado hablando con toda la manada para saber más cosas. Es el primer collie de nuestra casa que parte hacia el continente americano. Las más veteranas, además de resolver todas sus dudas, le hemos animado y nos hemos congratulado de que se vaya a vivir a un país tan querido en nuestra familia como es Perú. Un país con una riqueza cultural y geográfica muy diversa, con muy buena gente y que ahora están movilizando el mundo del collie con la recién creada Asociación Peruana de Rough Collie (APERC).



La noche pasada se nos ha hecho muy larga. No sé si porque hacía mucho calor o porque era nuestra última noche con Ghost. Por la mañana todos estábamos tumbados en el porche, en silencio. El aroma del café recién hecho llegaba de la cocina y nuestra familia ha salido, como cada día, a desayunar fuera. Pero hoy han tenido que sortear nuestros cuerpos para no pisarnos. Nadie se ha movido. Sólo Ghost, que se les ha lanzado encima y ha empezado su despedida particular.

-          No ens ho posis més difícil, si us plau – le han dicho

Toda la jornada ha sido un día muy especial, sus últimas horas en casa. Aunque todos le hemos arropado, GHOST se sentía extrañamente ansioso, de un modo muy humano. La gente siempre se preocupa por lo que va a pasar. Suelen encontrar difícil quedarse inmóviles, ocupando el ahora sin preocuparse por el después. Por lo general, las personas no están conformes con lo que tienen. Les preocupa mucho qué van a tener. Los collies, en cambio, en un día canino normal, podemos quedarnos tumbados sin hacer nada durante horas sin esfuerzo alguno. Pero hoy GHOST estaba ansioso. Se sentía nervioso y preocupado, incómodo e inquieto. Daba vueltas y vueltas sin encontrar un lugar cómodo.



Por la tarde, su madre Amy le ha estado dando los últimos consejos. ¡Qué pesadas podemos ser las madres ante la partida inmediata de un hijo!

-          “¡Por qué te has de ir tan lejos!” –ha estallado Amy.

-          “Es mi destino” –le ha contestado GHOST

En casa le vamos a echar mucho de menos porque es un cachorro encantador, alegre, cariñoso, muy maduro para su edad y que se ha hecho querer por todos. Su abuela Jolie, con la que tiene una gran afinidad y con la que ha mantenido interminables charlas durante estos meses, con los ojos llorosos, le ha dicho antes de subir al coche:

-          “Sé feliz, querido. Y recuerda siempre que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres”.

El coche se ha ido, se ha cerrado el portal… Su hermana Nina se ha puesto a llorar desconsolada.



GHOST ha partido rumbo a lo desconocido, sin saber lo que le espera. Él ni se imagina la que le están preparando en Perú. Tendrá un viaje largo y pesado, pero en Lima hay mucha expectación y le están preparando un gran recibimiento. Limeños y limeñas, su vuelo de Iberia tiene prevista la llegada al aeropuerto de Lima a las 17:35 hora local, tras 12 horas de vuelo, el jueves 18 de agosto. Y luego el recorrido marcado hasta Residencial Sta. Cruz, en San Isidro.


No apapachéis demasiado al petiso engreído, ni le deis panqueques con helado. Sí, GHOST, tendrás que aprender el significado de palabras como éstas, que no has oído en tu vida. Y cuando nos veamos ya nos explicarás su significado. Porque el mundo es muy pequeño y algún día nos encontraremos. Tal vez en el malecón de Miraflores de Lima o en una de las hermosas y soleadas playas de Trujillo, la ciudad de la eterna primavera... Pero si va pasando el tiempo y nosotros no venimos a tu encuentro, haz honor al significado de tu nombre “Ghost, la sombra del amor” y aparécete en nuestra casa. Todos estaremos muy felices, especialmente tu hermana NINA, que estará esperando a su fantasma favorito.
     
Hasta siempre GHOST, “un te quiero, una caricia y un adiós…”  Que te vaya bonito, que lo pases súper chévere.



En casa alguien lo está pasando mal, escuchando esta canción pensando en ti:

Dejaré mi tierra por ti, dejaré mis campos y me iré
lejos de aquí.
Cruzaré llorando el jardín y con tus recuerdos partiré
lejos de aquí. 

De día viviré pensando en tu sonrisa,
de noche las estrellas me acompañarán.

Serás como una luz que alumbre en mi camino.
Me voy, pero te juro que mañana volveré. 

Al partir, un beso y una flor,
un te quiero, una caricia y un adiós.
Es ligero el equipaje para tan largo viaje.
Las penas pesan en el corazón. 

Más allá del mar habrá un lugar
donde el sol de cada mañana brille más.
Forjarán mi destino las piedras del camino.
Lo que nos es querido, siempre queda atrás… 

(Nino Bravo, “Un beso y una flor”)