lunes, 28 de enero de 2013

ACARICIAR: CUÁNDO, QUIÉN, CÓMO, DÓNDE


“Medita al atardecer,

mirando las estrellas

y acariciando a tu perro,

es un remedio infalible”

(Ralph Waldo Emerson)

 
Cómo me gusta el mar en invierno. Es un placer correr libre, a mis anchas, por esos senderos estrechos, la última franja entre la tierra y el mar. Definitivamente los caminos de ronda de la Costa Brava son una maravilla… a pesar de los humanos.

El otro día, en el camino de ronda de Platja d’Aro a Sant Feliu de Guixols, en un descanso en la zona de S’Agaró, se acercó una señora con un perro de raza pequeña. “A Milú le encanta que lo acaricien, ¿no es cierto Milú?”  - nos dijo, dándole unas palmaditas en la cabeza, con Milú más pendiente de Haila y de mí que otra cosa. Seguramente que aquella señora quería mucho a Milú. Sólo había un problema, mientras que ella estaba exultante de amor, Milú no parecía tan contento. La verdad es que parecía directamente desgraciado. Seguía girando la cabeza para alejarla de su mano, intentando evitar el contacto, sin ningún interés por su cariño en esos momentos, porque lo que deseaba era simplemente que le dejara en el suelo para jugar con nosotras.

No es la primera vez que observo a una persona acariciar alegremente a su perro, mientras éste no quiere y lucha para escaparse. Pero es que esta señora, además, le hacía la peor de las “caricias”: darle golpes en la cabeza.


 
Que nadie me interprete mal, no digo que a los perros no nos gusten las caricias. A los collies nos encantan las caricias. Pero también pueden no gustarnos. Comprender esto puede marcar la diferencia en lo feliz que una persona puede hacer a su perro. Si te pones en el pellejo de tu collie durante un minuto lo entenderás todo. Como a la mayoría de los humanos, seguramente que a ti te gusta un buen masaje en la espalda. Sólo pensarlo puede hacer que te sientas mejor. Pero no quieres un masaje cada minuto. ¿Qué pasa si estás en una reunión importante?, ¿qué pasa si estás viendo la final de la Champions donde tu equipo favorito está a punto de marcar?, ¿qué pasa si te has retrasado y estás preparando la cena para tus niños muertos de sueño?... ¿Querrás que venga tu amad@ y te dé un masaje en ese preciso momento? No lo creo. Los perros somos como las personas, nuestro gusto por las caricias depende de CUÁNDO, QUIÉN, CÓMO y DÓNDE.

¿CUÁNDO?

¿Quieres un masaje ahora mismo? No, supongo que no. Estás leyendo este post y has de sacar a pasear a tu collie. Pero seguro que te encantaría uno más tarde, cuando hayas apagado el ordenador, acabado con las tareas y te relajes por la noche.

Como a las personas, a los collies nos encantan las caricias en los momentos de relax, cuando nos hemos cansado de jugar, cuando nos ponemos cómodos y olvidamos el mundo exterior un rato. Nos encantan las caricias, pero no cuando estamos excitados en pleno juego, cuando estamos comiendo, o cuando estamos ocupados en general con cualquier cosa que requiera concentración.

Cuando un collie está corriendo y saltando, es mejor ignorarlo. El mejor momento para acariciarlo es cuando esté cansado, después de jugar o de un paseo largo.

¿QUIÉN?

Igual que las personas, los collies variamos mucho en cuanto a QUIÉN queremos que nos toque. En general, somos desconfiados por naturaleza y solo nuestra familia humana más cercana puede tocarnos a su antojo. Para  personas ajenas, somos selectivos y aplicamos nuestras preferencias particulares. Algunos collies son unos viciosos de verdad, les encanta acurrucarse con cualquier cosa que tenga manos, mientras que otros se sienten incómodos si los tocan personas desconocidas. Y aunque la mayoría de los collies podemos llegar a tolerar que cualquier persona nos toque, eso no quiere decir que nos guste.


 
¿CÓMO?

No como la señora de Milú, y otras muchas personas, que dan palmadas a los perros en la parte de arriba de la cabeza o abrazan al perro por el pecho, estrujándolo hasta que se le empiezan a salir los ojos. Pues, no. No es manera y no nos gusta. Nos gusta que nos toquen y acaricien con suavidad.

CÓMO acaricias a tu collie, puede parecer trivial y sin embargo es un tema importante. Las caricias, el tacto, son de vital importancia para la salud física y psicológica de los animales sociales como los humanos y los perros. Es cierto que las caricias son muy buenas y relajantes para los collies, pero también es un hecho biológico demostrado que acariciar a un perro puede bajar la tensión arterial  y reducir el estrés de la persona.

¿DÓNDE?

¿DÓNDE nos gusta que nos acaricien?

Si a los humanos no os gusta que os toquen en cualquier parte del cuerpo, a los collies tampoco. En general, a los collies nos gusta que nos acaricien en el lateral de la cabeza, debajo de las orejas y la barbilla, en el pecho y la barriga y en la base de la cola. Aunque algunos se vuelven locos por cualquier caricia, a la mayoría no nos gusta que nos toquen las patas ni nos gustan las palmaditas en la cabeza.


 
Yo no soy un ejemplo a seguir porque soy muy rara. Soy extremadamente cariñosa, pero anárquica. Soy muy buena con la gente, pero siempre voy “a mi bola”. Mi abuela Jolie me dice: “Tú ya no cambiarás. Eres un espíritu libre e inquieto al que nada ni nadie puede poner límites”

Pero la mayoría de los collies suelen ser muy tolerantes y normalmente no protestan ante una caricia mal dada, a menos que sea muy repetitiva. Cuando un collie se muestra reticente o echándose hacia atrás cuando alguien lo acaricia, es porque no le gusta. O no es el momento (CUÁNDO), o desconfía de esa persona (QUIÉN), o no le gustan las maneras (CÓMO), o no es el lugar de su cuerpo adecuado (DÓNDE).

Acariciar a tu collie es una manera de demostrarle que estás feliz a su lado. Lo puedes acariciar para premiarlo, calmarlo o hasta para sentirte bien tú. Pero hay maneras adecuadas y otras no tan adecuadas para acariciar. Aplícalas correctamente y tenlas presentes, sobre todo, cuando acaricies a perros que no son de tu familia.



 

 

jueves, 17 de enero de 2013

LA LEJÍA NUESTRA DE CADA DÍA


Hace un tiempo, una criadora de collies escribió en su muro de Facebook: Creo que algún día deberíamos hacer un homenaje a la lejía...” Pues aquí está.

Lo que actualmente llamamos LEJÍA es una disolución en agua de hipoclorito de sodio. La LEJÍA también es conocida popularmente (según países o zonas) como agua lavandina, agua de Giweissi, cloro, agua de Javel, agua Jane, clarasol o blanqueador.



La historia de la lejía tiene más de dos siglos. En 1785 Claude Louis Berthollet obtuvo lejía basada en hipoclorito de potasio y posteriormente Charles Tennant (1799) obtuvo hipoclorito de calcio en polvo.

Desde finales del siglo XVIII, se fueron encontrando usos al hipoclorito como desinfectante. Los pioneros fueron el médico francés Pierre-François Percy y el farmacéutico Antoine Germain Labarraque (1825), a quien se le atribuye la sustitución del potasio por sodio. Más tarde se utilizó como desinfectante de instrumental quirúrgico de campaña una vez se introdujo el concepto de asepsia y la idea de que las infecciones estaban causadas por microorganismos.

En 1897, la lejía se utilizó por primera vez para desinfectar el agua que se bebía y combatir una epidemia de tifus en el Reino Unido. Además su uso se amplía al campo terapéutico en 1900, cuando Henry Drysdale Dakin desarrolló la llamada “Solución de Dakin” un antiséptico que se utilizó masivamente en la primera guerra mundial para limpiar las heridas, que no era más que hipoclorito de sodio diluido.

Pero pese a toda esta larga historia, nadie hasta el momento se había molestado en investigar cómo funciona la lejía como antiséptico, cómo mata a los microorganismos. Ahora unos investigadores de la University of Michigan liderados por Ursula Jakob han desvelado los detalles del proceso mediante el cual la lejía realiza este truco. La esencia del proceso parece residir en cómo el hipoclorito ataca ciertas proteínas bacterianas.

A veces debemos mucho a las cosas más simples. Los humanos, en su lucha contra los microorganismos patógenos, han encontrado muchas armas y aliados, pero pocos tan simples como la LEJÍA. Gracias a este producto se puede desinfectar las superficies de la cocina, los trapos, esponjas y desagües y se puede evitar la transmisión de bacterias como la salmonela. Además, su uso en la limpieza de conductos de aire puede ayudar a evitar la propagación de la legionela. La LEJÍA ayuda a eliminar los restos de suciedad, malos olores y manchas de moho que suelen aparecer en estas zonas húmedas. Esto ayuda también a la prevención de alergias, puesto que las esporas desprendidas por el moho pueden exacerbar brotes de asma y otras enfermedades respiratorias, especialmente en niños.

Por su bajo coste y efectividad, la LEJÍA es el método más económico para controlar estas infecciones. Se trata, sin duda, del desinfectante más eficaz y asequible que actúa sobre todo tipo de gérmenes, bacterias, virus u hongos.

Y todo lo dicho es válido también para los collies, para la limpieza de nuestras bebedoras y la desinfección de nuestras instalaciones habituales, aunque puede suponer también un peligro por su fuerte olor o si la bebemos accidentalmente.
 
Pero hay algo más, que nos puede afectar directamente a los collies. Existe un virus muy resistente, amenazante, y que puede atacar (con mayor frecuencia a los cachorros), produciendo una grave enfermedad: la Parvovirosis.

“Se siguen vendiendo cachorros enfermos, -comentaba un conocido veterinario-, sin ningún control sanitario. La mayor parte de los que llegan a nuestro Hospital están infectados de parvovirus y más del 50% fallecen a los pocos días. También puede afectar a perros adultos porque, a causa de la crisis, hay personas que no vacunan a sus mascotas, con el peligro que esto implica para todos”

Mi sorpresa fue saber que el mayor antídoto contra el parvovirus es… la LEJÍA. Forma parte de la mezcla con suero, glucosa, vitaminas, etc. que inyectan vía intravenosa a los cachorros afectados. Y es vital también para evitar la propagación e infección de otros perros.

“El parvovirus –continuaba el veterinario- es sumamente resistente. Puede permanecer activo en suelos contaminados por material fecal infectado, hasta más de un año. No puede ser eliminado por los desinfectantes y detergentes que se consiguen en el mercado. Solo la LEJÍA se ha mostrado eficaz”

La vida moderna actual, apresurada, inestable, con crisis políticas y económicas, con crisis de valores... todo conduce a un mundo sin certezas. Pero la lejía sigue ahí para decir la verdad en los momentos más delicados de tu existir, cuando necesitas no tener dudas ante cualquier eventualidad y por encima de cualquier contingencia. La lejía te trae la buena nueva de la limpieza sin mácula y, sobre todo, sin bacterias. Es entonces cuando encontrarás la verdad. La verdad sin trampa ni cartón: sólo tú, tus circunstancias y ese inconfundible olor a lejía.

 

(Fuente: NeoFronteras y Wikipedia)

 

lunes, 31 de diciembre de 2012

FELIZ 2013

 
 


¡Feliz año nuevo 2013!

Mis mejores y más sinceros deseos de que la vida sea siempre un constante amanecer, lleno de esperanza, amor, tolerancia, ilusión y fe...

Aunque lejanos en la distancia, nos sentimos cercanos, unidos por un mismo sentimiento, de bellos momentos compartidos durante este año, que se está acabando...

Un abrazo y un brindis, desde aquí para tod@s. Gracias por haber estado conmigo en el 2012 y porque estaréis conmigo en el 2013.

¡FELIZ AÑO NUEVO!



miércoles, 26 de diciembre de 2012

AVENTURA HOSPITALARIA


Hace dos semanas apareció en los periódicos una noticia curiosa y esperanzadora para las personas que creen en los perros como terapia.

Giuseppe Buffone, un juez italiano de Varese (Italia), ha establecido un precedente importante para los animales y para quienes los aman. Emitió una sentencia en la que reconoce jurídicamente la relación afectiva entre las mascotas y los hombres. Por esto, autorizó que un perro visite a su dueña en un hospital.

Una señora, con graves patologías, tuvo que ser hospitalizada en una clínica y solicitó la compañía de su perro en la habitación, a lo que la Dirección de la clínica se negó rotundamente ya que no está permitida la entrada a animales.

La paciente recurrió a la Justicia y su solicitud llegó a manos del magistrado Buffone, que emitió una extensa sentencia, que se puede resumir en una sola frase: “El sentimiento por los animales constituye un valor y un interés garantizados por la Constitución”    
 

 
Precisamente hoy, una collie a quien conozco muy bien, me ha enviado la siguiente historia, la AVENTURA HOSPITALARIA de una familia que no tenían tiempo de recurrir a la Justicia y se saltaron las normas para que la  joven paciente pasara las Navidades en familia.

No hay duda de que los collies podemos influir en la salud de sus dueños sólo con estar ahí. Y podemos provocar respuestas positivas en personas desanimadas cuando los mejores esfuerzos de la familia y el personal médico no son suficientemente eficaces.

A continuación, la narración de mi amiga NORA. (Para preservar el anonimato de esta familia y sus dos collies, he cambiado los nombres de las protagonistas y no cito la ciudad ni el nombre del Hospital).
 

Hoy es domingo y ha salido un sol radiante como el de ayer. Usualmente los rayos de sol nos alegran, pero esta semana tenemos un motivo para darle la contra al día radiante. Extrañamos mucho a alguien de casa: María, que no está con nosotras.

El sábado pasado no quiso jugar conmigo por la tarde, prefirió quedarse echada en su cama. No la vi muy bien y subí a dormir un rato con ella. Cuando bajé y la invité a seguirme, ella se quedó allí con mucho dolor de estómago. Desde aquel momento sólo fue empeorando. El lunes se levantó muy temprano y se arregló para salir. Pensé que había decidido acompañar a la mamá a su trabajo pero cuando la vi noté que no iba muy arreglada, tenía cara de pena y estaba ida. No se despidió de ninguna de nosotras, como siempre lo hace cuando se dirige a la puerta. Así que yo fui por detrás y me abracé a su pierna mientras NADIA, a mi lado, le ladró reclamándola.

- Disculpadme rubitas, me estaba olvidando de despedirme -nos dijo, acariciándonos las cabezas.

Pero yo seguía abrazada a su pierna, algo me decía que debía despedirme bien de “mi niña”. Sexto sentido de collie.

- Nora, me tengo que ir, me va a ver un médico ahora y luego estaré mejor, para jugar con los peluches ¿vale?  -y nos sonrió cerrando la puerta tras de ella.

-  Nadia, MARÍA no está bien...

- Pero la van a curar, ¿recuerdas que hace unos meses también estuvo así y se curó?

- Sí, pero no estaba tan mal...

Llegó la hora de la comida y no volvía, ya era la hora en que la mamá regresa de su trabajo y tampoco llegaba. Nadia y yo vigilábamos desde la ventana. La espera se prolongó muchas horas más, hasta que hubo una llamada y la casa se llenó de un clima de tensión, ¿qué había pasado? ¿por qué no nos decían nada?  Las dos nos pusimos en alerta para escuchar algo. Pero no fue hasta la medianoche cuando pudimos enterarnos. La mamá llegó a esa hora y nos tenía preparada una mala noticia: María no vendría a casa hasta dentro de unos días.

- ¿Se ha ido de viaje sin mi? En ningún momento la vi arreglando su maleta, ¿a dónde se fue? -exclamé molesta.

Al ver nuestras caritas de pena, la mamá se encargó de explicarnos que no se había ido de vacaciones, sino que los médicos del hospital necesitaban verla continuamente para saber qué tiene y así poder curarla más pronto.

En un inicio la mamá nos dijo que serían un par de días, pero no fue así. Los días seguían pasando y no regresaba. No obstante, cada noche ella nos contaba sobre cómo estaba María, que no podía comer pero la hacían comer de un modo "diferente", que tenía una habitación para ella sola pues la cama de al lado no estaba ocupada, que le habían llegado muchas flores, un globo en forma de corazón y un peluche de perrito…”Cuando regrese ¿a quién se lo dará? Ojala que a mi”, pensé.

La mamá nos contó también que María estaba preocupada por nosotras, que nos extrañaba mucho, pero que sabía que entendíamos por qué no estaba en casa. Yo creo que lo decía más por Nadia, que no había querido comer en modo de protesta, y quien pasaba las noches sollozando.


 
Llegó el fin de semana y no había anuncio de retorno. Notábamos que cada día la mamá regresaba más cansada y con menos ganas de hablar. El sábado fue a visitarla su abuelita y al retornar tenía ojos de vidrio. A los humanos se les nota fácilmente cuando han llorado. Nadia le escuchó comentar que María estaba muy triste, que no podía levantarse de su cama y que no tenía ánimos de nada. Y María no es así, ¿qué está pasando con ella?.

- Nora, ¿y si María nunca regresa?

- No seas pesimista Nadia, eso no va a suceder, es sólo que tiene que estar muy sana y recuperada para volver aquí.

Yo trataba de ser positiva para Nadia, pero en el fondo yo también tenía ese miedo. Ya he vivido antes el no volver a ver, sentir, oler a alguien y es muy difícil, no quiero que me suceda de nuevo, ¡me he acostumbrando tanto a ella! La extrañaba mucho. Ahora no había quién me dijera "Nora, Noraaaaa”, cuando ladraba a los pájaros, así que ni de ladrar tenía ganas. No estaba la María que me lanzaba los peluches para jugar, que dormía conmigo la siesta, que me abrazaba fuerte diciendo que estoy gordita, que soy hermosa, que soy su amor…

Ayer por la noche la mamá llamó por teléfono a su mejor amiga, que trabaja en el Hospital. No pude seguir toda la conversación, pero estaba muy angustiada: “María no acaba de mejorar y no quieren darle el alta… El martes es Navidad y quiero que esté en casa… Ella está muy triste y desanimada… Echa de menos a sus collies… Tengo un plan y me has de ayudar… Sí, ningún enfermo puede salir del Hospital sin autorización… Sí, ya sé que es una locura y que te puede caer una sanción, pero es por el bien de María… Tantos días en esa habitación la está agobiando y si no la ayudamos, se pondrá peor… Ya sabes como es ella, necesita sol y aire… Y, sobre todo, necesita a Nadia y a Nora…” 

Hoy es domingo, como decía, y la mamá se ha despertado con mucha energía que nos contagió a todas. De pronto, después del desayuno, una gran noticia:

- Chicas, ¡hoy nos iremos de paseo!

¿Cómo es que la mamá quiere salir a pasear cuando María está solita en otro lugar? Teníamos muchas dudas.

Nos pusieron la correa y fuimos hacia la puerta. En el coche, al volante, estaba el padre de María. Subimos rápidamente, nos acomodamos al lado de la mamá en los asientos traseros, y nos marchamos. El camino era el mismo que tomamos cuando nos vamos al campo a correr, pero no han traído ningún juguete. No importa, jugaremos a correr juntos y a saltar.

- Nora, ni te imaginas a donde vamos… -me dijo con una sonrisa enorme la mamá. La miré con cara de sorprendida.

A mitad de camino el coche se detuvo frente a una puerta de reja de un lugar muy, muy grande.

- Tumbadas en el suelo y sin moverse. No os puede ver nadie –nos ordenó la mamá.

 A medida que íbamos entrando pude ver el edificio... ¡esto es el Hospital! Debo reconocer que el hospital no me gusta. Tiene vibraciones de todo tipo, buenas y malas, pero todas son muy fuertes y abrumadoras.

La mamá bajó del coche al pasar frente a una de las puertas del edificio, y nosotras seguimos avanzando por una calzada interna hasta llegar a un aparcamiento muy grande y alejado. Esta zona parece olvidada, las plantas no están bien cuidadas y nadie aparca por aquí, está desolado. Lo mejor son unos árboles de eucalipto, ¡cuánto me gusta ese olor!

El papá estacionó el coche.

- Aquí esperamos, pero no podéis bajar porque no os pueden ver –nos dijo

Pasaban los minutos y estábamos ansiosas, dábamos vueltas en el asiento de atrás, mirábamos hacia un lado y hacia otro... ¿por dónde vendría la mamá? ¿por qué se retrasaba tanto?


 
De pronto vi dos siluetas venir desde lejos por el estacionamiento, ¡eran ellas, las mamitas! La mamá venía disfrazada y parecía una médica.  María venía sentada, y rodando, empujada por la mamá. Ya he visto eso antes, le llaman silla de ruedas, es muy literal el nombre. La gente que lo usa es porque no puede caminar, ¿tan mal está María? ¿Cómo vamos a jugar juntas?

Se iba acercando y pude ver cómo me sonreía, yo movía mi cola en vaivén, ¡Qué alegría verla! Estaba vestida de blanco y tenía una manta cubriéndole los brazos, su rostro estaba diferente, más delgado, y su cabello recogido.

- ¡Hola mis rubitas bellas! - cuánto había extrañado esa voz...

Rasqué la ventana con mi pata, ¡bajadme pronto! La mamá “aparcó” a María delante del coche y abrió la puerta para que bajáramos. Me acerqué a toda velocidad, me agaché como cuando la invito a jugar y cuando estaba a punto de subirme sobre ella, pensé en lo débil que se veía, así que solo me senté a su lado. Quería decirle tantas cosas, cuando recordé una de sus frases favoritas: “el amor es más puro en silencio"

La silla de ruedas era muy fría, pero apoyé mi cabeza en ella para que María me pudiera tocar mejor.

- Ja, ja, ja, no hay orejas, ¿dónde están las orejitas Nora? -siempre nos dice eso cuando las ponemos en total sumisión.

- Os hecho mucho de menos... ¿os estáis portando bien, verdad?

Yo cerraba mis ojitos, quería sentir mejor su olor y guardarme su voz para más días... ¿cuánto tiempo más no la tendremos en casa?

- Ya estoy un poco mejor, rubitas bellas, seguro que en unos días regreso a casa e iremos a correr juntas.

Mientras hablaba yo me pegaba más a ella y cerraba mis ojos, no pude evitarlo y algunos quejiditos se escucharon, muy bajitos, como asintiendo que eso haremos, que iremos al campo juntas, aunque ella tenga que ir en esa silla...

- Mamá... ¿Es increíble, no? No ladran, ni saltan, ni hacen sonidos, como para pasar desapercibidas ¿tú les has dicho algo?

- No, pero ellas se dan cuenta.

Sexto sentido, María. Empecé a lamerle la mano con la que me acariciaba, solo una que sacaba de debajo de la manta. ¿Dónde estaba su otro brazo? Intenté buscarlo y le hacía cosquillas.

- Ja, ja, ja, no, Nora, no me hagas así, no puedo sacar el otro brazo -pero yo seguía intentando.

- Yo las sujeto, tú enséñales qué tienes para que entiendan por qué no las puedes acariciar con la otra mano - le dijo la mamá

Me cogieron de la correa, y a medida que María se descubría, vi un laberinto de mangueras. No eran como las que usan en casa para regar el jardín, estas eran transparentes y muy finas, e iban conectadas a unos frascos. Tenía tres, se veían pesados, y muchas mangueras, las cuales seguí a ver donde terminaban y cuando acabó de destaparse su otro brazo, pude ver que... ¡estaban conectadas a María! No me gustó eso, pobre María, ¿la estaban llenando de agua o se la estaban quitando?

- Por aquí es por donde me alimento, eso va directo a mis venas y no lo puedo mover porque sino se bloquea el circuito y la enfermera me lo tiene que poner de nuevo, y duele un poquito.

Entendí a la perfección lo de "comer diferente" que me había contado la mamá, y no pensaba acercarme a eso, esperé que se tapara para irme hacia su lado nuevamente.

Me puse a inspeccionar la silla, tenía olores diversos, no eran agradables, además todo este lugar tenía el olor similar a las herramientas que usa el veterinario.

- No os preocupéis rubitas, cuando vaya a casa ya no usaré esto, es sólo que ahora me duele cuando camino.

- Cinco minutos más y nos vamos -dijo la mamá

Que sean los cinco minutos más largos, deseé. Mientras me acariciada, miré repetidas veces a los ojos de María, ella sabe leer nuestras miradas, su sonrisa me lo confirmaba.

- Adiós hermosas, portaros bien. Os quiero mucho -y se agachó a besarnos, pero le dolió al hacerlo y se detuvo. Nos pusimos a su altura y la lamimos. Con este gesto logramos hacerla sonreír de nuevo.

Subimos al coche y esperamos allí a que mamá la llevara de vuelta a su habitación. La mamá se había puesto una bata de médico que le había dejado su amiga cómplice, para pasar desapercibida.

El papá contestó una llamada y avanzamos, la mamá ya nos esperaba nuevamente en la puerta, sin la bata del delito. El camino de regreso a casa, lo hice recostada, sobre sus piernas.

- Sois maravillosas, sois la mejor terapia, la estáis haciendo muy feliz -nos decía, mientras me hacía en el lomo los masajes que tanto me gustan.

Llegamos a casa y Nadia exclamó:

- Que linda aventura la de hoy.

- ¡La mejor de todas! –le contesté.

 - No sólo una aventura, la mamá me ha dicho que esto ha sido una travesura a gran escala.

- ¿Travesura?, pero si nos hemos portado muy bien.

- No por eso, sino porque están prohibidos los perros en los Hospitales. Pero María nos necesitaba.

- Eso es injusto, los collies sabemos estar a la altura y podemos ayudar a curar a nuestros dueños enfermos.

- No, Nora, ningún perro puede acceder al Hospital, ningún animal. Por eso fuimos a ese aparcamiento apartado, porque entramos en secreto -me respondió

- Es decir que... hemos sido agentes encubiertas.

- Así es, hoy hemos sido agentes de felicidad encubiertas.

Esa noche dormimos muy bien, con el corazón contento y muy satisfechas de nuestro comportamiento y de la arriesgada valentía de la mamá de María.

La AVENTURA HOSPITALARIA valió la pena y lo conseguimos. Se hizo el milagro y, a pesar de su incredulidad,  los médicos le dieron el alta a María y hemos podido pasar la Navidad juntas. Ha de hacer un régimen especial y debe cuidarse mucho para no recaer y nosotras estamos dispuestas a ayudarla. Ella, siempre muy detallista, ayer nos hizo regalos. Pero el mejor regalo para nosotras fue ella misma y volver a estar juntas.
 
 

lunes, 17 de diciembre de 2012

LA DANZA DEL AMOR


“La danza habla del amor. Habla de un vínculo mutuo y total y excepcionalmente privado y habla del tipo de conexión que es casi desconocida en las relaciones humanas porque esencialmente no implica palabras. No es siempre una danza suave y sin fisuras y no siempre es fácil o grácil (el amor puede ser una experiencia conflictiva e incierta, no importa qué especie implique) pero no es menos válida porque uno de los bailarines dance sobre cuatro patas”

(Caroline Knapp, “Pack of Two”)

 

Soy LLUM y, como cada año por estas fechas, traspaso el “Puente del Arco Iris” y me paseo por vuestro mundo humano convertida en Ángel. Hoy utilizo “mi” Blog para desvelaros nuevos episodios de nuestra vida en “El Más Allá”, al otro lado del “Puente del Arco Iris”…

Por estas fechas de Navidad, tan entrañables para los humanos, los collies nos acordamos mucho de las personas que tanto nos amaron en nuestra vida terrenal. Y lo hacemos con LA DANZA DEL AMOR… Nos reunimos todos en un lugar mágico y los recién llegados recuerdan y explican sus experiencias  con su respectiva familia humana. Hablamos de las significativas, misteriosas y algunas veces altamente complicadas danzas que ocurren entre los collies y sus respectivos dueños o dueñas… Hablamos “de un vínculo mutuo y total y excepcionalmente privado, del tipo de conexión que es casi desconocida en las relaciones humanas porque esencialmente no implica palabras…”

Algunos ojos brillantes, muchas miradas tristes, perdidas… Todos recordamos con cariño la vida compartida con nuestra familia humana. Sabemos que no fuimos un amor canino más de vuestra vida, que engrandecimos vuestro corazón y llenamos de alegría vuestro hogar. Aunque algunas personas nos puedan olvidar, aquí eso es imposible y seguimos con interés vuestro día a día.

Eros es un macho de color arena que vivió una vida larga y muy intensa junto a Patricia. Hace ya unos meses que pasó el Puente del Arco Iris y Patricia, que no puede olvidarse de él, escribía:

“Durante once años y medio Eros y yo bailamos juntos, algunas veces con tanta claridad y proximidad que era como moverse como un solo ente, algunas veces pisándonos los pies. Éramos compañeros del alma y mejores amigos… Por razones que no comprendo parecía quererme tanto como yo a él. Mi vida estaba vinculada a la de Eros en todos los sentidos. Eros era lo primero que veía por la mañana, cuando me daba con el hocico en el brazo después de que sonase el despertador, y lo último que veía por la noche mientras acariciaba su cabeza al quedarme dormida...”

Aunque ahora convive con otro collie, Patricia todavía echa de menos a Eros. Hay días ocasionales en los que aún llora desconsolada. Pero esos días cada vez son menos frecuentes y parece como si en su corazón Eros y ella estuvieran pasando página. Ambos se apoyan y se impulsan mutuamente en sus sueños, una hermosa Danza del Amor.


 
La Danza del Amor nació con el mundo, fue una forma de comunicación y es la expresión de los seres vivos. La Danza del Amor es pasión, es vida...

La respuesta a la pregunta que os hacéis las personas de por qué queréis tanto a los perros, es compleja. Es cierto que os proporcionamos “amor incondicional” o “aprecio positivo sin juzgaros”. La naturaleza alegre y cariñosa de los collies os proporciona una pureza de emoción difícil de encontrar en otros lugares. Pero se habría de contestar a esa pregunta con mayor profundidad. Tal vez vuestro amor por los collies y nuestro amor por las personas sea demasiado complejo para explicarlo solo con un factor. Parece más probable que el vínculo especial que los humanos mantenéis con los perros sea el resultado de una combinación de muchas cosas y factores, reunidos en una Danza de Amor y devoción.

Baila con tu collie. Aquí y allá. Hoy y siempre. Y no tengas miedo porque en la Danza del Amor no importa que los pasos no salgan perfectos. Sostenidos por el amor, brota la confianza y vuestra vida se moverá con alegría al ritmo de la Danza que recrea y enamora.

Como dijo Einstein: Todo danza al son de una misteriosa melodía, interpretada por un ejecutante invisible”.

FELIZ NAVIDAD
 
 
 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

TIMING


“El timing (anglicismo que proviene de la raíz inglesa “time”, que significa "tiempo")
es el uso del ritmo, velocidad y pausas…”

(Wikipedia)

 
La semana pasada fuimos a caminar por una zona con variados circuitos o “senderos de salud”. No me gustó porque tuve que ir muchas veces atada para respetar a las personas mayores (pocas) que hacían ejercicio. Llegamos a una explanada y vimos a lo lejos a un golden retriever corriendo, con su dueña persiguiéndole y gritando: “Trusqui, vine aquí” Al final, cuando el tal Trusqui decidió que ya era hora de volver, se acercó contento a su dueña. Ésta le regañó, le zarandeó y le puso la correa muy enfadada. Nos miramos con Kimba y me susurró: “Grave error”. Evidentemente esa señora no sabía qué es el “TIMING”. Cuando Trusqui hizo caso a su última llamada y se acercó junto a  ella, hubiera tenido que premiarle, por muy mal que se hubiera portado. ¿Por qué? Muy sencillo, si cuando viene Trusqui, le acaricia, le está premiando su obediencia a la última llamada. El “timing” de las acciones anteriores se había pasado y siempre hay que premiar la última acción que realiza el perro. Probablemente la mente de Trusqui asoció que ir hacia la llamada de su dueña son gritos, castigo: “Si acudo a la llamada, hay bronca…”

Otro ejemplo práctico. Núria tiene una cachorra de collie, Kira, que está en fase de aprender a hacer sus necesidades fuera de casa. Un día Núria se retrasó en el trabajo y al llegar a casa se encontró con el desaguisado de turno. Se enfadó mucho (de hecho ya llegaba con muy mal humor) y le gritó a Kira: “¡No, ahí no!”, sin darse cuenta que hacía ya horas que Kira había hecho sus necesidades. Un “timing” totalmente desfasado. Kira no podía comprender por qué le gritaba, mientras ella saltaba de alegría y felicidad por ver a su dueña. Asociación de Kira: “Si saludo cuando llega mi dueña, me grita…”
 
"Timing" otoñal. La pequeña HAILA recibiendo su premio.

En educación canina, el “timing”  es el tiempo que pasa entre que el perro realiza la acción y se le da un refuerzo o premio. Por ejemplo, vuestro collie se sienta a la orden y le dais un premio. El tiempo que pasa entre que se sienta y le dais el premio es el “timing”. Y ese espacio de tiempo no debe de ser de más de 5 segundos, de lo contrario no comprenderá lo que le estáis premiando.

Para educar bien a tu collie y que identifique qué comportamiento quieres de él, es muy importante que controles el “timing” (el "momento", la “sincronización”)  del premio o refuerzo. Debes premiarlo inmediatamente después que haya realizado el comportamiento que quieres de él. Y siempre con refuerzos positivos. Los castigos físicos no sirven para educar, ni para nada bueno. 

Como que los collies tenemos una gran capacidad de asociación, aquí tienes tres consejos para tener éxito en la educación de tu collie:

1.- Aplicar el refuerzo en el momento exacto (“timing”).

2.- Ser muy paciente y no tener prisa (todo lleva su tiempo, las repeticiones son muy importantes).

3.- Evitar el desánimo o la frustración (es un error importante si tu collie es adulto, y un error muy grave si es cachorro).

El “timing” correcto en los ejemplos anteriores, sería felicitar a Trusqui por acudir a la llamada, aunque no haya sido a la primera. Sólo así asociará ese hecho con algo positivo. En el caso de Kira, hay que saludarla sin rencor y sin transmitir frustración. Es un cachorro que aún no puede controlarse y tiene mucho tiempo por delante para aprender.

Y, por último, debes tener muy presente que un error en el “timing” puede llevar a asociaciones indeseadas o, lo que es lo mismo, a motivar un comportamiento tal vez opuesto al deseado.
 
 
 

lunes, 22 de octubre de 2012

CÓMO HUELO EL MUNDO


“Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina”

(Miguel Hernández)
 

Los humanos "ven" el mundo fundamentalmente por medio de los ojos y de los oídos. Los perros, en cambio, “olemos” el mundo. Nos movemos por él dependiendo de la nariz.

La capacidad que tenemos los collies para experimentar el mundo a través de nuestro hocico, significa para los humanos que nunca sabrán exactamente cómo es el mundo para nosotros, porque muchas de las cosas que los collies percibimos están lejos de su capacidad. Se nos da tan bien buscar e identificar olores que ninguna persona puede llegar a imaginar el aspecto que el mundo tiene para nosotros.

Los humanos tienen unos cinco millones de células olfativas frente a los 220 millones que tenemos los collies. Ningún humano, eminentemente visual, puede llegar a imaginarse lo que significa oler el mundo y obtener información a través del olfato.

Nuestro oído también es fino, más que el humano, pero nuestra vista es deficitaria y los sentidos del tacto y del gusto son limitados. En cambio nuestro hocico es una maravilla. Y además poseemos el sexto sentido (ver post anterior), inexplicable para los humanos.

Los collies interpretamos el mundo a través de nuestra nariz

Los collies interpretamos el mundo a través de nuestra nariz. Olemos a las personas, a los otros perros, el entorno y todo aquello que, a través del aire, llega a nuestras fosas nasales.

El olor de cada individuo es tan único como sus huellas dactilares. Cuando los perros nos olemos entre nosotros u olemos la orina de otros perros, en realidad lo que estamos haciendo es algo así como intercambiar nuestras tarjetas de visita. Las zonas donde muchos perros hacen sus necesidades son como un tablón de anuncios local o el muro de Facebook, donde cada uno expone su vida al resto de la comunidad. Procesando bien los olores podemos saber la edad, el sexo, si hay alguna hembra en celo, el tipo de alimentación… e incluso aspectos más íntimos como la timidez, la agresividad, el miedo, etc.

El sentido del olfato es una de las vías más rápidas por las que la información llega al cerebro y se procesa. Los collies no necesitamos ningún GPS para localizar cualquier cosa que nos resulte de interés. Nuestro olfato nos muestra unos precisos mapas mentales con todo tipo de detalles.

Cuando llegas a casa y tu collie te inspecciona con la nariz, huele tus manos, pantalones, abrigo, zapatos…, lo que en realidad está haciendo es viajar en el espacio y el tiempo y procesar toda la información. Él puede llegar a saber desde qué has comido hasta dónde y con quién has estado.

A mí hay una cosa que me da mucha rabia: la televisión, el teléfono móvil, la pantalla del ordenador, los periódicos y revistas… NO HUELEN. ¿Por qué el hombre, tan listo y capaz de inventos inverosímiles, no permite los olores en los medios de comunicación? Muy sencillo, porque los collies nos rebelaríamos al detectar la manipulación, la noticia falsa, las verdades a medias, la censura, la falta de ética y la vulneración de códigos deontológicos. Como me comentaba mi hermano  desde el otro lado del océano, “la prensa ya no es libre, ni democrática y cuando lo es, mejor ahogarla. El control de la noticia, de los medios de comunicación acaban despidiendo a los buenos periodistas, llevándolos a la cárcel o incluso matándolos, como está sucediendo en algunos países…”

Huelo que no será éste un plácido y melancólico otoño cualquiera

Nada humano nos es ajeno a los collies. Y nada inhumano nos resulta indiferente. Por eso me entristece tanto que los políticos que os gobiernan no sean buena gente. Cada uno tiene su propio olor particular, que les delata más que su cansina oratoria o cualquier expresión de su cara. Huelo que solo piensan en sus intereses partidistas en vez de reinventarse y buscar soluciones audaces, novedosas y pensando en la gente. Huelo que los estados (los gobiernos que los gestionan) están perdiendo su legitimidad a pasos agigantados, al mismo ritmo al que dejan de garantizar derechos básicos.

Tras las lluvias de estos días, hoy he ido con Jolie a pisar las hojas caídas. Me agrada la neblina, la sensación de gotas diminutas en el hocico y las pestañas,  la frescura del aire, repentinamente cargado de ozono y de iones. Jolie, mientras, me ha ido informando sobre el perfecto sistema olfativo de los perros. Un sistema muy bien aprovechado por los humanos para detectar drogas o explosivos, localizar personas, prevenir ataques de epilepsia, etc. Y es que, a pesar de todos los adelantos tecnológicos, la percepción olfativa del perro aún no ha podido ser sustituida por ninguna máquina.

¿Sabes que me gustaría hacer, Jolie? Entrar en los despachos donde los poderosos deciden sus planes, pasear por los pasillos del Parlamento, por la Casa Blanca, el Kremlin…, perderme en los edificios de las grandes multinacionales, las sedes de los bancos, los grupos editoriales… ¿Para qué? Para OLER. Oler y descubrir cuánto mienten y hasta dónde son capaces de llegar. Podría oler si en aquel despacho se han aceptado sobornos, se ha usado información privilegiada o se han concedido favores saltándose las normas. Podría oler si alguien ha estado vulnerando la ética de la convicción democrática. Y seguramente que olería mucho fraude por evasión de impuestos de empresas, grandes fortunas y bancos…

KIT y JOLIE intentando oler aromas positivos y olores de esperanza e ilusión

En el paseo he observado que la llovizna intensifica los olores. La humedad libera las moléculas, les da vida a los aromas y los lleva por el aire hasta mis fosas nasales. Los olores son más potentes, me llegan de lejos con nitidez y puedo identificarlos. Huelo que no será éste un plácido y melancólico otoño cualquiera. Tensión, miedo, ansiedad, expectativa, excitación, disgusto... Cada una de estas emociones tiene su olor característico y muchas de ellas emanan hoy de las ciudades y pueblos del mundo humano. El ambiente está tan denso que parece que pueda cortarse con un cuchillo. Más pobreza, más paro, más hambre, más recortes, más desahucios… son las consecuencias para millones de personas de la “salida” a la crisis por la que apuestan los gobernantes. Más indignación, más malestar y más desobediencia es la respuesta en la calle.

Mi abuela Jolie, regresando del paseo otoñal, me decía: “Si las personas profundizan en las causas de la crisis, su tratamiento y las consecuencias que está teniendo, no se podrán conformar en calificarla sólo como una crisis económica sino también de valores y sobre todo de derechos humanos”. Con la crisis el miedo se adueña de las personas y las paraliza. A este miedo se le contrapone, en palabras de Albert Einstein, “la fuerza más poderosa del universo: la creatividad de la humanidad en acción, capaz de superar cualquier obstáculo que se le presente. Y esta acción creativa de la humanidad se activa con la esperanza de otro mundo mejor no sólo posible sino urgente e imprescindible para preservar la Vida con mayúsculas...”  

Esperaré paciente la llegada de una primavera (que no será la próxima) para ver florecer las ramas, fructificar las flores y madurar los frutos. Quisiera oler aromas positivos y olores de esperanza e ilusión porque todavía existen personas enraizadas en el amor que llevan en sus vidas, como una siembra de esperanzas, todas las primaveras y todas las cosechas.