lunes, 17 de febrero de 2014

¿SENTIMOS DOLOR LOS COLLIES?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva),
generalmente desagradable,
que pueden experimentar todos aquellos seres vivos
que disponen de un sistema nervioso central.
(Wikipedia)


Hoy he estado con Haila y sus cachorros. Ya tienen más de un mes y he podido jugar con ellos y darles algún revolcón. Cuando se han cansado, se han amontonado y se han quedado dormidos. Entonces Haila me ha dicho:

-          Háblame del dolor.
-          ¿Por qué? ¿Sufriste mucho con el parto?
-          No, todo fue bien y rápido. Pero es que Enate me asustó cuando me dijo que ella había sufrido mucho en todos los partos.
-          Sí, mi madre también lo pasó mal en su primer parto. Pero en los siguientes ya no, porque nuestra familia humana recurrió a un tratamiento homeopático, sin efectos secundarios. A mí también me fue muy bien y tuve un parto plácido.
-          ¿Te refieres a unos gránulos pequeñitos de color blanco? Sí me dieron los 10 días anteriores al parto. Aunque lo peor para mí fue el exceso de leche. Aún siendo ocho cachorros para mamar, hacia los 15 días, no me succionaban toda la leche que producía y algunas mamas se me endurecieron y me causaban mucho dolor. Mi familia tuvo que forzarme para vaciar la leche. Ahora ya estoy bien y maman sin  dolor.



¿Sentimos dolor los collies?
Claro que sentimos dolor. Las mismas causas que provocan dolor en los humanos, nos pueden producir dolor a los collies: cirugía, fracturas, tumores, artritis... Lo que yo no sé, es si es el mismo grado de dolor que experimentan los humanos.

Para los collies, el dolor es una experiencia muy individual. Así, un collie puede expresar su dolor de una determinada manera o puede tener un dolor más intenso que otro collie en sus mismas condiciones.

Hablando de este tema con el resto de la manada, los “recuerdos” sobre el dolor son dispares. Dos de las cinco hembras que han sido sometidas a una ovariohisterectomía, el procedimiento quirúrgico para extirpar el útero y los ovarios, experimentaron un gran dolor de 24 a 48 h post cirugía.  Las otras tres, apenas lo recuerdan. ¿Por qué? ¿Es que no recibieron el mismo protocolo de tratamiento del dolor?

Yo estoy muy contenta porque las nuevas generaciones de veterinarios están cada vez más concienciadas sobre el tratamiento del dolor. Y debemos confiar en ellos. Nuestras familias humanas deberían  evitar la automedicación, sobre todo si se practica con medicamentos de personas. La automedicación es una de las principales causas de intoxicación en los perros. El veterinario es quien debe determinar el tratamiento más adecuado para tratar el dolor del perro. Actualmente los veterinarios disponen de una amplia variedad de drogas, protocolos y modalidades que pueden aliviar el dolor.

Hasta hace poco, existía la teoría de que los animales no sentíamos el dolor de la misma forma que los humanos. Durante siglos, las manifestaciones de dolor que se observaban en una cirugía, por ejemplo, se atribuían a reflejos musculares descontrolados o a respuestas nerviosas. Solo en las últimas décadas del siglo XX se empezó a reconocer que los animales podemos tener experiencias dolorosas.

A principios del siglo XXI, casi todos los veterinarios se han puesto al día y saben que las intervenciones que son dolorosas para los seres humanos también lo serán para los animales. La mayoría avalan ya la opinión de que por su semejanza, los animales, aunque carezcamos de la posibilidad de comunicar verbalmente la experiencia de dolor, sufrimos igual que los humanos frente a un estímulo doloroso. Y reconocer el comportamiento del dolor es una de las más importantes funciones del veterinario, porque no todos los animales lo expresamos de igual forma.

En la actualidad los veterinarios cuentan con nuevas drogas, más efectivas y seguras para el tratamiento de enfermedades con gran componente de dolor, lo que les permite brindarnos a los animales una mejor atención veterinaria y una mayor calidad de vida.



Es muy importante la colaboración estrecha entre la familia humana y el veterinario para poder identificar si tenemos dolor y tratar de definir el grado de dolor o incomodidad que estamos sufriendo, para poner en práctica el adecuado protocolo de tratamiento del dolor de manera individual. Y es de vital importancia que los dueños se ajusten estrictamente a la dosis y horario prescrito por el veterinario.

Los collies, aunque no seamos capaces de verbalizar el dolor como una persona, disponemos de muchos canales comunicativos para expresar que sentimos dolor y nuestra familia humana debe estar atenta. Algunas de las situaciones que nos producen dolor son las enfermedades de las articulaciones, como la artritis, y los procesos postoperatorios de las cirugías practicadas por la fractura de huesos, extirpación de tumores o esterilización.

Ante cualquier sospecha de que sufrimos dolor, hay que consultar al veterinario. Paliar ese dolor incide en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar. Es responsabilidad de nuestra familia humana evitar el dolor. Sería un error muy grave pensar que el dolor es un mal menor y algo transitorio, que superaremos sin ayuda, ya que los collies no nos quejamos.

Éstos son algunos de los signos físicos y de comportamiento en un collie, posiblemente provocados por el dolor: Inusualmente tranquilo, apático, inquieto o no responde; quejarse, gemir o aullar; lamer con insistencia una parte particular del cuerpo; actuación fuera de su carácter normal, ya sea agresiva o sumisa; orejas aplastadas contra la cabeza; dificultad para dormir o comer; buscar afecto más que de costumbre.
 
CAP con sus achaques propios de la edad, acompañado por su joven nieta SWAN

Nina, ¿y ahora por qué no hablas de los achaques? – me increpa Cap desde el suelo, mientras está tomando el sol junto a Swan.

“Achaque”: Molestia pequeña pero frecuente provocada por una enfermedad o por la edad. Indisposición o enfermedad habitual, especialmente las que acompañan a la vejez.

Los collies viejos, que empiezan a desarrollar artrosis, pueden presentar diversos grados de dolor que les impide estar juguetones o salir disparados como yo ante cualquier incidencia.  Ellos simplemente se vuelven más lentos para levantarse y menos dispuestos a participar en las actividades normales que solían disfrutar. Cap, 12 años, a eso le llama achaques.

Los collies con “achaques” pueden manifestar cambios muy sutiles en su comportamiento que pueden ser difíciles de identificar. Como el collie que solía cazar la pelota veinte veces y ahora sólo va por ella tres veces y se recuesta de inmediato. O como aquel collie muy sociable y bueno con los niños, que sin embargo ahora "sin razón aparente" se muestra gruñón con ellos cuando corren a su alrededor.

“Todo el equipo de un centro veterinario ha de estar totalmente concienciado de que debe proponer soluciones al dolor, ha de ser sensible al dolor del animal y a las sensaciones siempre negativas que el dolor produce en el propietario del animal o en su entorno.
En el siglo XXI ningún ser vivo tiene por qué sufrir, pues tenemos en nuestras manos, o deberíamos tener, los medios necesarios para evitarlo. El dolor existe y existirá. Dolor intrínseco a la dolencia o patología, pero hemos de combatirlo, minimizarlo y luchar siempre por eliminarlo totalmente. Hay que actuar y pensar de una forma multidisciplinar para combatirlo, y no despreciar, por prepotencia o por ignorancia, ninguna terapia ni tratamiento para combatir el dolor”.
(Alexandre Tarragó, miembro del Instituto Veterinario de Ortopedia y Traumatología)


martes, 21 de enero de 2014

EL COLLIE Y LAS MUJERES


Last es un collie guapo y sociable. Todo el mundo se quiere sentar a su lado en las fiestas. Tiene la habilidad de mezclarse con las mujeres en las reuniones, presentaciones o encuentros informales que organiza su dueña. Es el anfitrión ideal de esas fiestas, porque nunca se olvida de dar las gracias al personal y siempre se puede contar con él para flirtear con la mujer solitaria de la esquina. ¿Flirtear? ¿Se puede describir a un collie diciendo que flirtea o que liga? Yo le conozco muy bien y puedo asegurar que Last adora a todo el mundo, pero ama a las mujeres más que a los hombres y siempre escoge sentarse a su lado y encantarlas, meneando la cabeza, con la cara llena de felicidad, con ojos chispeantes y una de sus patas en su regazo.

Puede que existan otros collies como Last, sean macho o hembra, que sientan una cierta predilección por las mujeres. Tal vez, pero ¿y a la inversa? ¿Cómo se comporta una mujer ante un collie?

Claudia, observando a Last, le explicaba a su amiga en esa misma fiesta: “Recuerdo la llegada de mi collie a casa. Me obsesionaba cada movimiento suyo y lo observaba con admiración mientras se lamía las patas y ronroneaba de comodidad y satisfacción cuando nos acurrucábamos juntos en el sofá”.



Hay muchísimas mujeres que sienten admiración por su collie, porque les aporta una felicidad única que no se encuentra en otras relaciones. Es un amor especial, una sensación intensa de afecto tierno y compasión, de alegría pura y consuelo cálido.

Mi abuela Jolie ha estado investigando y me ha dicho que de los collies registrados en el LOE en los últimos 10 años, el 58% figuran inscritos a nombre de mujeres. Y por lo que observo, si añadimos los collies no registrados, que son muchos, ese tanto por ciento de mujeres propietarias de un collie aumentaría bastante.

Un estudio realizado en los Estados Unidos revela que aproximadamente el 10% de las mujeres prefieren a sus perros antes que a su pareja y, alrededor de un tercio de las encuestadas, sienten el mismo nivel de afecto hacia sus mascotas que el amor que sienten por su pareja.
La encuesta realizada a 2.000 mujeres y publicada en el periódico británico The Telegraph también confirmó que más de la mitad de las entrevistadas se consuelan con la compañía de sus mascotas después de una pelea con su pareja. Y otro 39% admitió buscar el afecto de los animales cuando se sienten ignoradas por sus parejas.
Según la encuesta, la principal razón por la que las mujeres dedicarían mucho amor a su perro se relaciona principalmente con el tipo de relación que tienen con sus animales. La personalidad dócil y el hecho de que los perros son compañeros muy leales, son los factores que influyen en este comportamiento. Además, el perro ayuda a aliviar el estrés y las frustraciones.
Factores como estos muestran la profundidad de la relación entre las mujeres y sus perros, y complementan otros estudios que tratan sobre esta relación, entre ellos uno que muestra que los perros actúan de forma diferente cuando pasean con mujeres o con hombres.



John Katz, en The New Work of Dogs, cuenta la historia de un hombre que amaba a su perro porque era el único individuo con el cual no tenía que hablar. Katz sospecha que los hombres muchas veces aman a los perros porque los perros nunca les piden que hablen de sus sentimientos. Las mujeres, en cambio, aman tanto a los perros, sugiere Katz, porque los ven como un gran apoyo.

“Yo creo –explicaba Claudia, que la percepción que tengo de mi collie como un apoyo aumenta por su incapacidad de decirme que me calle la boca cuando hablo demasiado”

El hecho es que algunos collies seguramente damos amor incondicional, pero no todos los collies, ni a cada minuto del día. Simplemente da esa sensación dada nuestra expresividad, nuestra alegría infantil y, como explica Claudia, nuestra incapacidad de explicarnos con palabras.

También existe alguna “loca” como Meghan Lodge, defensora de los animales, que escribió un artículo titulado 'Yo amo a mi perro más que a mi marido', donde dice:
“Mi marido lo ha sospechado durante mucho tiempo. Francamente, yo lo he negado los últimos dos años. Es la hora de decir la verdad: yo amo a mi perro más de lo que amo a mi marido. No me malinterpreten, no estoy "enamorada" de mi perro. Simplemente me encanta. Demasiado. Amo a mi esposo, también, pero mi perro Axle es el único capaz de escuchar atentamente todas mis historias, sin importar lo tontas y extensas que sean. Él conoce todos mis secretos y me ama igual...”

Ya más en serio, Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, comentaba recientemente:
"Normalmente, lo que valoras más de una persona es la fidelidad y la confidencialidad. Son aspectos muy importantes. Eso es lo que hace que, de una manera inconsciente seguramente, hablemos de cosas privadas con nuestro perro, porque sabemos que nos quiere, que nos es fiel y que, además, nos guardará el secreto"



Es cierto que los collies proporcionamos amor incondicional o aprecio positivo sin juzgar a las personas. Nuestra naturaleza alegre y cariñosa os proporciona a todos, hombres y mujeres, una pureza de emoción difícil de encontrar en otros lugares.

Tal vez el amor de las mujeres por los collies,  sea demasiado complejo para explicarlo sólo con un factor. Parece más probable que el vínculo especial que mantenemos collies y mujeres, sea el resultado de una combinación de cosas, dejémoslo así, reunidas en una “tormenta perfecta” de amor y devoción.

(Gracias por cedernos las fotografías, que son propiedad de Chiara, Beatriz y Thereliz)



lunes, 30 de diciembre de 2013

CAMPANADAS DE MEDIANOCHE


El año 2013 se nos va. Los humanos que conozco dicen que no ha sido un buen año. Dicen que el paro sigue siendo un azote para la sociedad y que han continuado los recortes en todo lo recortable: salud, educación, ciencia, dependencia y pensiones.

No son buenos tiempos para casi nadie, pero es muy triste para un collie, que sentimos una gran debilidad por los niños, escuchar que son muchos los que lo están pasando mal. Vivo en un país del primer mundo, donde millones de niños pasan hambre y frío, y eso, señores que mandan aquí, allí, bajo cualquier sigla y en cualquier Comunidad Autónoma, es una ignominia que no debería dejarles dormir por las noches.



Pero a pesar de tanta corrupción e ineptitud de los que gobiernan este país, yo no quiero escribir un post para la desesperanza. Mi mundo, pequeño pero mío, es hoy más rico que hace un año, gracias al corazón de quienes tanto pusieron a cambio de nada.

Continúan cerca de mí los que siempre están, collies y humanos. Y se han añadido entrañables personas nuevas que me reconcilian con este mundo humano tan difícil de entender.

Porque el mundo de los humanos es injusto muchas veces, demasiadas. Pero aún así, las collies soñadoras sólo sabemos soñar y creer que la utopía es posible, aún en la mayor de las desesperanzas. Porque sin sueños la vida no tiene ningún sentido. Por ello, para el 2014, voy a hacer caso a mi abuela Jolie: Sueña lo que tú quieras soñar. Ve a donde tú quieras ir. Sé lo que tú quieras ser. Porque sólo tienes una vida y una oportunidad, para hacer todas las cosas que quieres hacer”.
 
El campanario de la iglesia del pueblo. Estas son las campanas que darán la bienvenida al 2014

Este año, para las campanadas de medianoche, abandonaré mi habitual lugar bajo el abeto y me tumbaré en medio del prado, mirando al cielo. No tomaré las doce uvas, yo contaré estrellas. Sé que habrán fuegos artificiales, pero no me impedirán seguir contando. El firmamento es muy grande y se ve desde todas partes. A través del brillo de las estrellas os envío a todos mis mejores deseos y las vibraciones más positivas para el 2014. Que seamos capaces de encontrar el camino y que no nos falte valor, corazón e inteligencia. Y cuando las campanas dejen de sonar en el campanario del pueblo, yo seguiré contando estrellas hasta el amanecer para coincidir con los collies y personas del otro lado del océano, con horario diferente. A esa hora, a algunas estrellas ya les habré puesto nombre. Buscad las que cumplan mejor vuestras expectativas: “Ilusión”, “Amor”, “Trabajo”, “Salud”, “Energía”, “Paz”, “Tolerancia”, “Alegría”, “Romanticismo”, “Libertad”, “Sueños”, “Proyectos”, “Esperanzas”, “Miradas”, “Besos”, “Sonrisas”, “Momentos”…

Por mucho que lo he intentado, mis patas no pueden sujetar la copa para brindar, pero la vida de un collie es un amor muy grande y os puedo estrechar a todos en un abrazo y desearos un Gran Año 2014




viernes, 13 de diciembre de 2013

NAVIDAD: “NO COMPRES ESE PERRO”

 


NO COMPRES ESE PERRO


No seas imbécil. Ni desaprensivo. No hagas posible que dentro de unos meses algunos te mentemos a la madre al cruzarnos con el resultado de tu indiferencia y tu estupidez. Piénsalo mucho antes de dar el paso irreversible; de complicarte una vida que luego pretenderás solucionar por el camino más fácil. Aún puedes evitarlo. Impedir que te despreciemos, e incluso despreciarte a ti mismo cuando te mires en el espejo. Ya sé, de todas formas, que el autodesprecio es relativo. Tarde o temprano, hasta con las mayores atrocidades en la mochila, siempre nos las apañamos para ingeniar coartadas, justificaciones. Conozco a pocos que, hagan lo que hagan -desde faenas elementales hasta cargarse al prójimo-, no acaben durmiendo a pierna suelta tras unos pocos ejercicios de terapia personal. Aun así, permite que te lo explique antes de que ocurra, primero, y después se te olvide. Resumiendo: intenta no convertirte, innecesariamente, en un hijo de la gran puta.

Sé que tus niños quieren un perro. Que les hace una ilusión enorme y te dan la matraca desde hace mucho. Que tu hija, por ejemplo, te hace babear cuando te abraza y pide una mascota. O que te acabas de separar de tu legítima, y crees que regalándole al crío un animal, y paseando con él los fines de semana, podrás recuperar el terreno perdido, o no perderlo en el futuro. Hay mil razones, supongo. Un montón de circunstancias por las que has pensado comprar un perro estos días, para tus hijos. O para tu mujer. Tal vez para ti mismo. Un perro en casa, por Navidad.

Déjame contarte, porque de eso sé algo. He tenido cinco perros, así que calcula. Y no hay nada en el mundo como ellos. No hay compañía más silenciosa y grata. No hay lealtad tan conmovedora como la de sus ojos atentos, sus lengüetazos y su trufa próxima y húmeda. Nada tan asombroso como la extrema perspicacia de un perro inteligente. No existe mejor alivio para la melancolía y la soledad que su compañía fiel, la seguridad de que moriría por ti, sacrificándose por una caricia o una palabra. He dicho muchas veces que ningún ser humano vale lo que un buen perro. Cuando uno de nosotros muere, no se pierde gran cosa. La vida me dio esa certeza. Pero cuando desaparece un perro noble y valiente, el mundo se torna más oscuro. Más triste y más sucio.

Es muy posible, naturalmente, que aciertes. Que, tras pensarlo bien, tomes la decisión y asumas las consecuencias con feliz resultado. Que comprar un perro para tus hijos, para tu mujer o para ti sea un acierto. Que su compañía cambie vuestra vida para bien. Que os haga más conscientes de ciertas cosas. A menudo, un perro acaba haciéndote mejor persona. Te hace sentir cosas que antes no sentías. Sin embargo, no siempre es así. Un perro en el lugar inadecuado puede volverse un drama. Una incomodidad para ti y los tuyos. Y una tragedia para él.

 
Permíteme imaginar lo que podría ocurrir. Que vayas a la tienda, elijas a un perrito delicioso, y eso te valga gritos de alegría y besos familiares. No hay nada tan simpático como un cachorrillo. Al principio todo serán incidentes graciosos y situaciones tiernas. Luego, si vives en piso pequeño o lugar inadecuado, las cosas pueden ser diferentes. Un perro exige cuidados, gastos, paseos, limpieza, comida. No aparece y desaparece cuando conviene. Es un miembro de la familia con derechos y necesidades, que exige pensar en él cuando se planean vacaciones, e incluso una simple salida al cine o a un restaurante. A eso añádele la educación. Un perro mal educado puede convertirse en una pesadilla familiar y social. Además, cada uno, como las personas, tiene su carácter. Punto de vista y maneras. Eso exige un respeto que no todos los humanos somos capaces de comprender.

A estas alturas, sabes dónde voy a parar. Si eres de esa materia miserable de la que estamos hechos buena parte de los seres humanos, acabarás abandonándolo. Un viaje en coche a un campo lejano, una gasolinera, una cuneta. Abrir la puerta para que baje y seguir tu camino, acelerando sin atender los ladridos del chucho que correrá tras el automóvil hasta quedar exhausto, desorientado, incapaz de comprender que su mundo acaba de romperse para siempre. El resto no hace falta que lo detalle, pues lo sabes de sobra: él nunca lo haría, y todo eso. Los niños preguntando dónde está el perrito, papi, y tú oyendo aún esos ladridos que dejabas atrás. Avergonzado de ti mismo, o tal vez no. Ya dije antes que un rasgo del perfecto hijo de puta es arreglárselas para que sus actos acaben por no avergonzarlo en absoluto. Así que voy a pedirte un favor. Por ti, por mí, por tus hijos. Antes de ir a la tienda de mascotas esta Navidad, mírate al espejo. Y si no te convence lo que ves, mejor les compras un peluche.

 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

HUMANIZAR AL COLLIE


Mi hermano Ghost tiene muchas amigas y amigos humanos. Una de estas personas es María José, de quien siempre me cuenta maravillas. La conoció en Perú, aunque ahora ella se ha trasladado a vivir a Chile con JP, Ama y su collie Cocó.  Un día Ghost me dijo que leyera un comentario de María José en su Facebook:

“Veo en Cocó un amor que desborda por cada poro. Cuando me mira nos entendemos, es dulce, suave, calmada, sabia.
Cocó y yo nos fusionamos, ella es un miembro más de mi familia. No la veo como “hija”, ni “hermana de mi hija”, ella es un perro. Pero nuestras mascotas son parte de nuestra familia, otra especie, pero parte de ella y tan importantes como cualquier otro miembro. Pienso que al verla como hija, le haría mas daño que bien. Nosotros debemos entender que los collies tienen necesidades distintas a las nuestras, como salir a caminar sin importar el tamaño de nuestra casa, esto por un asunto de que ellos viven en manadas y toda manada necesita un líder. Esto a la larga les ayuda a sentir que estamos acá para cuidarlos y protegerlos. Su psicología es distinta a la nuestra, no saco nada con decirle amablemente “mi amorcito linda preciosa, no vuelva a hacer pis ahí”. Eso es humanizarla, cuando es primordial recordar que primero son perro, luego collie y después “Cocó”. Sus madres no hacen eso cuando ellos se portan mal. Pero también, al ser miembro de esta familia, le doy el mismo interés a su salud, alimentación, educación y felicidad que le dedico a cualquier otro miembro. Me doy cuenta cuando no se siente bien y vivo su malestar junto con ella, igualmente cuando ella está feliz, me hace inmensamente feliz a mi también…”



Hay personas que tienen tendencia a atribuir actitudes humanas a algunos animales. Los perros somos de los animales a quien más se nos ha humanizado y no somos seres humanos. El ver y tratar a un collie como un ser humano es uno de los errores más frecuentes que cometen las personas al relacionarse con nosotros.
Es una equivocación tratarnos como si fuéramos personas y ello podría derivar en problemas de convivencia. En muchos aspectos, tenemos necesidades distintas a las humanas. Aunque también es cierto, que en otras facetas, nos parecemos más a las personas de lo que creéis. La actitud correcta que debéis tomar los humanos es ser conscientes de las diferencias y semejanzas, para poder tolerar, respetar y disfrutar de la convivencia con nosotros.

¿Cómo podéis tratarnos como parte de vuestra familia sin humanizarnos? Pues bien, no es tan complicado. Para nosotros, los humanos no sois más que perros muy feos que camináis a dos patas todo el tiempo. Así que está en vuestras manos comprender el comportamiento canino para mantener una mejor relación con nosotros.

El hombre suele tener un ligero o gran complejo de rey de la naturaleza. Todo debe ser a su conveniencia, todo debe adaptarse a sus necesidades y todo tiene explicación, siempre desde su punto de vista. En relación al collie, suele pretender convertirnos en un ser a su imagen y semejanza humana, pero sin sus defectos y con todas las virtudes. Nos exige la perfección, que no tengamos el más mínimo fallo y que no causemos el menor conflicto.

Aunque consiguiéramos ser un “perro perfecto”, nunca seremos “humanos”. Los collies necesitamos que las personas comprendáis que somos perros y que no nacemos leyendo vuestra mente o entendiendo lo que queréis. Nuestros procesos de pensamiento son diferentes a los humanos. Y, a diferencia de vosotros, siempre vivimos en el presente, por lo cual no podéis esperar que pensemos en otros momentos. Carecemos de moral, no entendemos de maldad o bondad. Tampoco podemos desplazarnos mentalmente atrás en el tiempo ni pensar en abstracto.

 
Somos “animales sociales” como los humanos, pero los perros necesitamos una buena educación desde cachorros. Es muy importante y, para lograrlo, hay que tener en cuenta que no pensamos como vosotros, y no somos un niño. Uno más en la familia. Sí somos uno más, pero diferentes, con sus ventajas y sus inconvenientes. Con el tiempo y mucha paciencia, podéis llegar a conocer cómo sentimos y actuamos, y lograr una buena comunicación y entendimiento.

Son muchas las personas que aman a los perros, que nos consideran como amigos y familia, que quieren saber lo que nos pasa por la cabeza, igual que en las relaciones que mantienen con otras personas. Pero no necesitáis pensar en nosotros como “personitas peludas” para querer entender en qué medida nuestra vida emocional se parece a la vuestra. Debéis olvidar la idea de que vivís con humanos peludos, que no sabemos hablar y que andamos a cuatro patas. Hay que encontrar el equilibrio. Si asumís y respetáis que los collies somos perros, las diferencias existentes enriquecerán nuestra relación y la convivencia será satisfactoria y sin problemas.

 

lunes, 18 de noviembre de 2013

CAMBIO DE DENTADURA


Cuando este Blog lo escribía Kit, yo siempre estaba a su lado para aprender, porque me despertaba mucha curiosidad todo este mundo virtual de conexiones y mensajes… La separación de mi hermano Ghost cuando se fue al Perú, me dejó un gran vacío que solucioné, en parte, con la tecnología de los humanos. Aprendí a chatear y así nos mantenemos en contacto. Y lo mismo hago ahora con algunos de mis hijos, que me mantienen informada de sus aventuras y desventuras, de sus travesuras, de sus progresos…

Estos últimos días, uno de los temas del chat con mis hijos es…los dientes.

 
“Tengo dolor de boca –me decía hace unos días mi hijo tricolor-. Mis dientes se caen sin razón alguna  y son sustituidos por otros. Un molesto misterio…”

No es ningún misterio. Kross acaba de cumplir 4 meses y está cambiando su dentadura “de leche” ahora, entre los tres y los seis meses de edad.

De adultos, nuestra fórmula dentaria está compuesta por 42 piezas. En la mandíbula superior tenemos seis incisivos, dos caninos, ocho premolares y cuatro molares, dispuestos de forma simétrica a derecha e izquierda. Y en la mandíbula inferior tenemos seis incisivos, dos caninos, ocho premolares y seis molares (dos más que en la superior).

“Cuando mi familia humana no está en casa, - es otro de mis hijos quien me contó esta historia-, las horas que estoy solo parecen años. Aunque siempre me dejan en la terraza con toda clase de juguetes para entretenerme, ayer, mi mamá humana salió precipitadamente.  “Voy un momento al super, vuelvo enseguida” – me dijo. Pero se encontró con su amiga Maruja y tardó más de tres horas en volver.

Y yo sin saber qué hacer, mirando los juguetes tras la puerta cerrada de la terraza. Hasta que delante de mí apareció aquel bastón alargado, compacto y sugerente (que luego me enteré que los humanos llaman “pata” y a la estructura a la que pertenece, “mesa”). Allí estaba yo, con todo el aburrimiento del mundo, con un incómodo dolor de boca y con una sugerente pata de mesa delante de mi nariz.

Le di unas oliditas, pasé mi lengua y le clavé los dientes… Era de madera, no como la de la terraza que era de hierro. Fue un placer para mis piezas dentales. Como ella estaba de cháchara y tardaba en venir, me tumbé cómodamente, incliné mi cabeza y me dispuse a disfrutar de ese gran descubrimiento: una pata de mesa de madera.

Cachorro de 3 meses y medio. Cambio de los incisivos. 
 
Sumido estaba en tan placentera y reconfortante actividad cuando entró mi humana cargada con las bolsas de interesantes olores. Me dirigí a ella moviendo la cola en señal de alegría. La soledad había terminado. Ella dejó las bolsas y se dedicó a acariciarme y a emitir esas palabras que tanto placer me producen.

Tras un rato de intercambio afectivo, me fui hacia el comedor. Ella me siguió hasta donde estaba la mesa y… “¡Nooooooooooooo!”. Vaya grito. Me quedé paralizado. Se acercó como una fiera hacia la pata. Yo pensé que a lo mejor también le gustaba a ella esa estructura de madera para desahogar alguno de sus problemas. Pero no. Comenzó a increparme y a chillarme y, lo peor: me agarró con fuerza y estampó mi cara contra la pata de la mesa.

Yo no entendía nada. ¿Qué quería decirme? Me estaba agobiando muchísimo y se me escapó todo el pis que llevaba acumulado tras varias horas…”

Todos los cachorros cometen errores, pero los humanos también. Y en esta historia, la mamá humana se equivocó. Si alguien de la familia humana encuentra que su collie ha hecho un destrozo en su ausencia, no hay que regañarlo, ni gritarlo, pues esto sólo lo pondrá nervioso y no sabrá la razón del problema ni por qué se le riñe.

Cachorro de 5 meses. En el círculo 1 ya se ha caído el canino de leche desplazado por el canino definitivo. En el círculo 2 todavía conviven el canino de leche (el más largo) y el definitivo que ya aparece.
 
Un cachorro de collie es inagotable y agotador. Cuando no duerme, su estado de ánimo puede oscilar de las más absolutas tranquilidad y pasividad a una frenética actividad que ponga a prueba la estabilidad física y mental de la familia humana.

Siempre hay que ser paciente con un cachorro, pero en la época del cambio de dentadura, mucho más. Que un cachorro a esta edad deje su recuerdo en cojines, zapatos, muebles, plantas, etc. es debido al proceso natural de la dentición. Los dientes llamados "de leche", son sustituidos por los dientes de adulto, y el mordisquear sirve para mitigar las molestias y ayudar a que el nuevo diente traspase la encía.

Son los humanos quienes deben tomar medidas para evitar las tentaciones de su collie, no dejando a su alcance exquisitos bocados para sus dientes. Y teniendo siempre en cuenta que un cachorro de collie puede ser muy astuto para alcanzar las cosas que le interesan.

Además de dejar fuera de su alcance lo que no debe tocar, es necesario darle satisfacción a sus dientes, pues los cachorros tienen que aliviar el dolor de sus encías, por lo tanto es necesario proporcionarle juguetes especiales para morder, así no tendrá que utilizar sus dientes sobre objetos prohibidos.

 
El cambio de dentadura es un proceso natural. Mordisquear en este período tan importante en la vida de un cachorro no es signo de destrucción o rebeldía. Hay que comprender el proceso de dentición y orientar esa necesidad del cachorro de morder, hacia juguetes de material apropiado. Sin olvidar que el cachorro que recibe una adecuada atención, que hace suficiente ejercicio, juega y se cansa, siente menos ganas de mordisquear.
 
 
 
 
 

 

viernes, 18 de octubre de 2013

CÁNCER DE MAMA: UN COBARDE, UNA VALIENTE Y SU COLLIE


Mañana  sábado, 19 de Octubre, es el Día Mundial del Cáncer de Mama. El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres occidentales, afectando en Europa a 370.000 personas anualmente y a 230.000 en América. Con esta jornada se pretende que todas las mujeres tomen conciencia de que un diagnóstico a tiempo es la mejor solución para las pacientes, porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos, en algún lugar del mundo, se diagnostica un cáncer de mama. En España cada año se detectan cerca de 16.000 nuevos casos.

 
Mi solidaridad, apoyo, esperanza, ilusión y optimismo a todas las mujeres afectadas. Ánimos. Sí se puede. Como Laura.

Conocí a Laura el pasado mes de agosto. Vino a visitarnos con su inseparable collie Viky, nacida en casa hace 4 años. Yo estaba con mis cachorros. Mientras Laura los acariciaba y hablaba con mi familia, yo charlaba con Viky. Bueno, de hecho, fue ella la que habló y me contó su ajetreada vida:

Tenía 2 meses y medio cuando Laura me llevó a su recién estrenada casa en una urbanización de Sant Cugat, cerca de Barcelona. Ella fue una estudiante brillante y cuando terminó en ESADE (Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas), varias empresas la querían en su equipo y le ofrecieron trabajo. Ella solo les puso una condición: “Tengo una collie y quiero vivir en una casa con jardín, fuera de la gran ciudad”

Crecí deprisa y durante ese primer año entre Laura y yo se estableció un profundo cariño, además de una recíproca sensación de confianza. Por eso quedé muy sorprendida cuando se enamoró de Pere con tanta rapidez.

Lo trajo a casa, y enseguida noté que él, como ella, olía a pasión. No tuvo tiempo de presentármelo. Actuaron de manera extraña, como si la ropa se interpusiera entre ambos, se apretujaron, mordiendo labios, enmarañando cabellos. Cayeron sobre la cama. Puños cerrados sobre las sábanas, espaldas arqueadas y gritos de placer.

Cuando ella se levantó y se fue al cuarto de baño, él me acarició la cabeza, que yo tenía muy cerca de la cama. Apenas pasaba del año y aún era inmadura y todos esos gritos me habían intimidado un poco. Me dijo: “No te importa que yo también la ame, ¿verdad? No me interpondré entre vosotras”

De inmediato supe que sí se interpondría entre nosotras. Traté de no mostrar mi contrariedad, porque me daba cuenta de cuán encaprichada con él estaba Laura. Y debo admitir que no me mostré muy alegre por su presencia. Y a Pere tampoco le agradaba mucho la mía.

A veces, mientras besaba y acariciaba a Laura, me buscaba con la miraba y me guiñaba un ojo, como si alardeara… ¡Imbécil machista!

Ella lo tenía idealizado y se lo permitía todo. Pero mi sexto sentido me decía que este chico no le convenía. Intenté decírselo de muchas maneras a Laura, pero no me hacía caso y siempre recurría a la típica frase que siempre nos dicen a las collies: “Estás celosa”.

Pere decía que trabajaba en un supermercado, pero nunca supe en qué consistía su trabajo. Alternaba los turnos de mañana, tarde y noche, pero los supermercados están cerrados por la noche…

Cuando Laura se iba al trabajo, se pasaba el día en el ordenador o hablando por teléfono. A veces recibía llamadas de su madre y él se ponía histérico y la trataba muy mal, con una falta total de respeto. ¿Qué valores le habían inculcado en su familia a este chico?

Sus amigos venían cuando ella no estaba y él se burlaba de Laura y la minimizaba. La criticaba y menospreciaba sus éxitos en la empresa.

Enseguida me di cuenta que era un egoísta y solo le importaban sus propias necesidades, no las de Laura. Se mostraba muy posesivo y siempre le preguntaba a Laura por sus compañeros de trabajo. Tenía celos injustificados e intentaba controlarla.
 


 
Nunca me gustó ese chico, Nina. Aunque lo que más me repugnaba de él eran las mentiras. Mentía vilmente. Un día le decía a Laura: “Me gustaría entrar en tu vida para compartir tu tiempo, tu espacio, tu intimidad, tus intereses, tus tristezas y tus alegrías…”

Yo grité: “¡Desgraciado mentiroso! Abre los ojos, Laura, ese tío se aprovecha de ti y solo le interesan dos beneficios que tú puedes otorgarle: económicos y sexuales”

Un día los acontecimientos se precipitaron. Laura y Pere estaban desnudos en la cama. Mientras hablaban de hacer un viaje, Pere jugaba con los pechos de Laura. De repente, le dijo: “Tienes un bulto en el pecho…” Ella dio un salto de la cama y se palpó. “Es un bulto bastante grande…” Se fue a mirar al espejo y se asustó. Temblorosa y con cara de pánico llamó por teléfono a su madre. Se vistió, cogió el coche y nos fuimos a Barcelona. Yo me di cuenta de la gravedad de la situación y me subí al coche. Al menos le haría compañía. Pere no dijo nada y se quedó en casa. Fuimos al piso de su madre y ese mismo día fueron al ginecólogo. Una biopsia. Resultado: cáncer de mama.

Laura llegó a casa llorando y abrazada a su madre. Yo le salté encima cariñosamente y ella me abrazó.

Enseguida llamó para contárselo a Pere, que, por lo visto, fue incapaz de reaccionar, de animarla. Se quedó mudo al otro lado del teléfono. Esa noche dormimos en casa de su madre. Laura decidió que lo más cómodo era trasladarse por un tiempo al piso de su madre, que estaba muy cerca del hospital donde seguiría el tratamiento. Al día siguiente, Laura y yo nos acercamos un momento a Sant Cugat para recoger lo imprescindible. Pere no estaba. Había recogido sus cosas y le había dejado una nota: “Lo siento, te dejo. No soporto verte sufrir. Gracias por todo.”

Laura no lloró. Creo que lo vio tan cobarde que sintió pena por él. De repente se dio cuenta que ese chico no era como ella esperaba: un chico que la amara por encima de todo, de su profesión, de su carácter, de su aspecto físico, de sus problemas, de sus limitaciones…de su cáncer. “Suerte que tú no has huido cuando las cosas se han puesto feas” – me dijo, acariciándome la cabeza.

Cáncer, maldita y temida palabra. A partir de ese momento nuestra vida, porque mi vida ahora es Laura, se convirtió en una carrera contrarreloj.

Intentó seguir yendo al trabajo, pero estaba muy nerviosa y no se concentraba. Cogió la baja. Después de un montón de pruebas, con nombres muy raros para una collie, como tac, resonancia, gammagrafía, placa, radiografía…, los médicos le explicaron cómo era su cáncer y el tratamiento a seguir: quimioterapia para reducir el tumor, y luego cirugía para sacar el tumor y alrededores, intentando conservar la mama, o bien, una mastectomía.

El oncólogo le dijo que la biopsia de los ganglios había determinado que no estaban afectados y le planificó la quimioterapia para cuatro meses, explicándole los diferentes efectos secundarios que le podría provocar: caída de pelo, náuseas, vómitos, cansancio, sofocones, cambios de humor…

A partir de la 2ª sesión de quimioterapia, le empezó a caer el pelo de forma progresiva. Aquella larga cabellera castaña quedó en el suelo del lavabo el día que decidió pasarse “la moto”... Fue un momento muy triste para ella, tal vez el final de muchas cosas...

 
El sol se acababa de esconder tras la montaña de Rocacorba. Seguía haciendo mucho calor. Viky, que no había parado de hablar, se fue a beber agua. Laura estaba sentada en la hierba hablando del mismo tema con mi familia humana. Tenía los ojos enrojecidos. Yo me acerqué y le lamí su mejilla suavemente. Llegó Viky y se apretujó junto a ella. Mis ocho cachorros se habían dormido, pero no en su rincón habitual. Estaban todos con Laura, unos encima y otros pegados a ella. Mientras los acariciaba, Laura seguía hablando:

-          Me costó bastante superar la pérdida de mi cabellera. Al principio me obsesioné y me compre una peluca. Muy bonita, pero cuando el calor interno de la medicación se juntaba con el calor del sol, era insoportable y me hacía sudar mucho. La dejé y empecé a utilizar gorras, sombreros, pañuelos y turbantes. Y antes de salir a la calle le decía a Viky: “Ponte guapa y camina con elegancia. Hemos de desviar hacia ti todas las miradas y que se olviden de mi…”

-          Los meses de quimioterapia no fueron fáciles. Para mí fue la etapa más difícil de llevar. Luego vino la operación. Me tuvieron que hacer una mastectomía y  me extirparon la mama. De vez en cuando aún me miro en el espejo de perfil y me palpo, pero no quiero caer en la autocompasión. Yo estoy viva, otras mujeres no han tenido tanta suerte. Con pecho o sin pecho, la vida continúa.

-          Yo no he firmado ninguna sentencia de muerte. Quiero vivir. Y tengo muy claro que para vivir voy a tener que pelear duro. El oncólogo me dijo: “El peor síntoma de esta enfermedad es el miedo. Nosotros te hemos quitado el tumor, ahora te toca a ti. Sólo tienes que cambiar de hábitos, cuidarte más, vivir con alegría, reírte mucho, disfrutar de tus amistades, de tu familia... Sal a la calle y vive…”

-          Y aquí estoy, luchando. La vida me ha golpeado para que aprenda una asignatura llamada alegría. Ésa es la mejor medicina. Una buena amiga me aconseja siempre  : “¡Deja que todo el mundo te vea! ¡Deja que vean lo valiente, fuerte y luchadora que eres! Transmite alegría y la recibirás a puñados y esa alegría te mantendrá viva”.

-          La otra medicina es ella –continúa, abrazándose con cariño a Viky que está a su lado. Viky es más que una amiga, es lo mejor de lo mejor. Lo que le he visto hacer es increíble. Durante los meses de tratamiento (5 días en cama después de cada ciclo de quimioterapia) tenían que arrancarla de mi lado para que saliera a la calle. En estos años, Viky me ha visto reír, llorar, hundirme... me ha visto alegre, triste, nerviosa, insegura, desanimada... A veces pienso que sin ella, el cáncer habría podido conmigo. ¡Ay Viky, algún día tendré que devolverte todo el amor que me estás dando!

-          En uno de mis peores  días de quimio estuve a punto de claudicar, cuando me encontré de repente con la cara de Viky, mirándome fijamente con sus bonitos ojos marrones. Me pareció que me susurraba: “Prométeme que vas a luchar. Prométeme que vas a vivir y a ser feliz. Prométeme que no permitirás que esta enfermedad acabe contigo. Tú puedes con ella”. Y yo grité: ¡Te lo prometo!.. Mi madre se asustó y aún hoy recuerda aquel grito.

-          ¿Sabéis? A veces sueño que algún día todas las mujeres enfermas de cáncer de mama irán calvas, sin peluca, con su pecho desinflado, con el cuello erguido y un porte elegante, sin haber perdido las ganas de seguir luchando y mostrar así su verdadera belleza al mundo. Sin dolor, sin pudor, sin miedo, tal y como son de verdad, incluso en su peor momento. Pero cuando me despierto, pienso: Demasiadas fantasías. El mundo aún no está preparado para este tipo de belleza real. Tendré que seguir viviendo pegada a esta prótesis de látex...