domingo, 14 de mayo de 2017

MI ÚLTIMA CAMADA

“Los hijos no son el juguete de los padres,
ni la realización de su necesidad de vivir,
ni sucedáneos de sus ambiciones insatisfechas.
Los hijos son la obligación de formar seres libres y felices”
(Simone de Beauvoir)

Cuando aquel caluroso 14 de julio del 2013 nacía mi primer hijo, de nombre Turró, en mi mente se abrieron múltiples esperanzas y deseos. Fue una camada de 8 preciosos cachorros que cuidé con pasión. Los miraba e imaginé cómo podía ser su vida. Recuerdo que, mientras les lamía, quería transmitirles que en este mundo nadie tiene derecho a tratarles mal, porque ellos están hechos de emociones y de sueños, porque la dignidad de un Collie es sagrada y su felicidad un derecho que nadie puede vulnerar.

En las siguientes camadas, y sobre todo en esta MI ÚLTIMA CAMADA, 8 cachorros también como en la primera, me he esforzado en enseñarles muchas otras cosas, entre ellas a disfrutar y vivir cada momento de la mejor manera, que se atrevan a vivir sin temor… Los crío para vivir su vida, para aprender sus lecciones y para integrarse en una familia humana con valores. Y sé que lo harán.

No he sido la madre perfecta, sólo una buena madre que he respetado las virtudes y defectos de mis cachorros. Los he preparado para la inseguridad y la incertidumbre, porque el mundo es imprevisible. Entre juegos y aventuras, les he demostrado que cada día trae su propio broche, y el sol siempre está, incluso en los días nublados… Les he enseñado a ver más allá de las apariencias, para que puedan mirar con amor y encuentren belleza a cada paso.
 
Pronto podré dormir de un tirón

"¿Cuál es la edad ideal para que una collie tenga cachorros?" – nos preguntaba una de las muchas personas que han venido estos días a ver a los cachorros.

Dependerá mucho de su estado de salud en cada celo. Lo ideal es tener cachorros en la plenitud física. La mejor edad para criar es entre los 2 y los 6 años de vida. Tener cachorros demasiado joven, pone en riesgo la salud de la madre, ya que aún no ha desarrollado su físico del todo. Y quedar embarazada con 8 ó 9 años, tiene muchas probabilidades de que las cosas no vayan bien, poniendo en grave peligro la vida de ella o sus cachorros.

“¿Hasta cuándo pueden quedarse embarazadas las perras?” –seguía preguntando.

Las perras no tenemos menopausia, al menos en sentido humano, y podríamos quedarnos embarazadas siendo ya viejas. Lo que sí ocurriría es que nuestra fertilidad se vería mermada y nuestra capacidad de tener un buen embarazo y un buen parto se reduciría muchísimo. Está claro, y en esto coincidimos con las humanas,  que no es lo mimo un organismo joven y lleno de vigor que otro ya viejito y con las fuerzas menguadas.

Por eso digo que esta es MI ÚLTIMA CAMADA. Acabo de cumplir 6 años, la edad límite establecida en nuestra manada, y en unos meses pasaré por la Clínica Veterinaria para que mi amiga Maite me esterilice, para evitar riesgos y ganar más calidad de vida de cara a la vejez, que espero que sea plena y feliz.
 
Con IONA, mi última hija

Uno de estos últimos días me quedé a solas con Iona, la última en nacer, y, mirándola, recordé. Es imposible no recordar. Recordé todo el camino vivido desde mi primer embarazo, tanta lucha, tantos sueños, tantas emociones... Y ahí estaba mi recompensa, el motivo por el cual todo ha valido la pena. Todos mis cachorros son bellos, adorables, buenos y dulces. Iona y los 34 cachorros que la precedieron, lo merecen, lo compensan todo. Sobre todo cuando pienso en las familias humanas a las que han aportado y aportarán tanta alegría y felicidad. Ahora sé que yo estoy en este mundo porque ellos debían aparecer.

En estos momentos, mi memoria me trae la añoranza de recordarlos a todos y cada uno. Son 35, sé dónde están, qué hacen, con quién viven. Ya he completado mi ciclo de madre y es ahora cuando veo que el tiempo ha pasado como un suspiro, sin darme cuenta. Mis recuerdos también para Brus, Astún, Tuc y Xaloc, mis chicos guapos, machos amorosos y efectivos, sin cuya colaboración nada de esto hubiera sido posible.
 
¡Cómo echaré de menos estos momentos con mis cachorros!, pero sé que hay una última vez para todo
MI ÚLTIMA CAMADA. Tiempo de despedidas. Despedirme de estas mamas arrugadas que ya no volverán a dar leche, de esta barriga que ya no volverá a tener contracciones. Ya no albergaré más corazones. Ya no asistiré como protagonista al milagro de la vida. Ya no habré de provocar más pipis ni habré de limpiar cacas. Ya nadie se dormirá prendido a mi teta. Y los juguetes serán sólo un recuerdo. Ya no me perseguirá nadie buscando protección, ni me ladrará con carita de pucheros. Sus primeros pasitos han sido los últimos. Sus travesuras pondrán fin a una época. Sus caras de asombro descubriendo la vida son el fin de un ciclo. Pronto podré dormir de un tirón, pero creo que nunca pasarán los años suficientes para que olvide esos achuchones de madrugada, esas pequeñas patitas con uñas como alfileres, reclamando. Hace casi cuatro años que estrené mi maternidad y ha pasado toda una vida, en realidad 35, complejas e inmensas cada una de ellas, diferentes y maravillosas todas.


Tiempo de adioses y de bienvenidas. Hoy quiero disfrutar de la última vez de algo, y abrazar la primera vez de todo. Que no pare el tiempo, sólo que vaya más despacio… Y a los 35, os digo que nos vemos cuando el destino tenga ganas de juntarnos… Mientras, cuidaros y sed felices.


lunes, 24 de abril de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: BUENA GENTE


Eso de ser buena gente,
no se compra con dinero.
Quien nace con esa suerte,
ese va derecho al cielo.

Vivan las buenas personas,
que vivan las buenas gentes,
esas que nunca traicionan,
esos que nunca te venden.

Todo lo das sin fijarte
y nunca llevas la cuenta.
Vas derramando tu alma,
sin ver a quien se la entregas.

(Amigos de Ginés)


Así reza la vieja copla y así lo creo. Después del post que escribí sobre las “personas tóxicas”, alguien comentó: “Aunque las personas malas suelen hacer ‘más ruido’, creo que hay en este mundo más buena gente que mala”. Así es. He conocido y conozco, a muchas personas a las que considero BUENA GENTE. Y hoy quiero, con todo mi corazón de collie, dedicar este post a todas ellas. Hay mucho escrito sobre la gente tóxica de la que ya hablamos, pero poco o nada se escribe y se investiga sobre esa BUENA GENTE que nos hace el mundo más bonito…



Sigo pensando en las últimas tardes con Cap, que fueron muy intensas. Cómo recuerdo aquellos atardeceres y sus lecciones, que llenaron mi corazón de emociones inolvidables. Una tarde en la que el sol continuaba mostrando su fulgor, aún en medio de la constante amenaza de lluvia, Cap me contó esta bella historia:

“Hay personas mágicas que saben ser sol en momentos en los que el cielo está nublado y la vida se ha atascado en una tormenta que no nos quiere dejar salir. Es una especie rara, pero real. Se caracterizan por su habilidad para iluminar con una sonrisa un día nublado por malos pensamientos y malas experiencias. Te lo prometo, Nina. Existen. Las he visto. Se encuentran escondidas por todos los rincones del planeta. Disfrazadas de normales. Disimulando su especialidad. Procuran comportarse como los demás. Por eso, a veces, es tan difícil encontrarlas. Pero cuando las descubres… ya no hay marcha atrás, no puedes deshacerte de su recuerdo. No se lo digas a nadie, pero dicen que su magia es tan fuerte, que si te toca una vez, lo hace para siempre…”

Con Cap y Jolie habíamos debatido sobre la gente tóxica, esas personas que, si aparecen en la vida de un collie, le pueden hacer daño, manipularle y restarle tranquilidad y bienestar. Hoy, Cap quiere que hablemos de la BUENA GENTE, esas personas que están llenas de optimismo, que nos envuelven en una atmósfera de bienestar, que saben crecer con nosotros, que saben acompañarnos en los momentos buenos y malos. Son las personas ideales para cualquier Collie.

Se acerca sigilosamente Jolie, la investigadora de la manada, y nos aporta una noticia que confirma su afirmación de que los collies podemos llegar a percibir y diferenciar si un humano es “buena gente” o es una “persona tóxica”.



En la Universidad de Hokkaido (Japón) han descubierto que el «instinto» de los perros va mucho más allá de lo que mucha gente creía. Este centro nipón ha llevado a cabo una investigación en la que se demuestra que los perros somos capaces de percibir si una persona tiene buenas intenciones u otras más bien poco éticas. «Se produjeron diferentes reacciones de los perros dependiendo de si unos individuos habían sido más o menos agradables con otras personas y también se dieron respuestas negativas de los perros hacia aquellas que se comportaban de manera injusta», explican desde el Departamento de Ciencias del Comportamiento, de la Universidad de Hokkaido. Para esta investigación se analizó cómo reaccionaban los animales según la actitud que mostraban los científicos en diversas situaciones… Así, los científicos concluyeron que los perros son capaces de captar a las personas insolidarias o malas, e incluso juzgarlas en consecuencia a su comportamiento.

La doctora Stefanía Pineda, del servicio de Etología Clínica en la Universidad Complutense de Madrid, explica: «Hay una tendencia popular a creer que los animales sienten las malas energías, sin embargo, se trata más bien de una cuestión de interpretar nuestro lenguaje. Por ejemplo, cuando una persona tiene problemas emocionales, el perro es capaz de percibirlo porque tiene una gran empatía con los humanos y saben leer nuestro lenguaje corporal, nuestros gestos e incluso nuestro olor, que cambia según nuestro estado de ánimo, a través de las feromonas». En lo que respecta a las reacciones de los perros ante determinadas situaciones, como el experimento de Hokkaido, la doctora Pineda sostiene que «los perros entienden los gestos que hacemos, por ejemplo nuestras muestras de enfado. Lo que ellos interpretan no es a la persona en sí, sino su conducta y su actitud».

En general, la mayor parte de los collies somos muy afortunad@s porque nuestra familia humana es BUENA GENTE, personas que hablan el idioma de la sensibilidad, que son solidarias, buenas y respetuosas, que no intoxican nuestra vida, que conocen los buenos valores y los practican. Sabemos que podemos confiar en ellas porque actúan desde la humildad, con tacto y con agradecimiento ante la vida. A los collies nos gusta mucho nuestra familia, porque conocen el valor de la alegría y de la tristeza, porque procuran no lastimarnos ni herirnos, porque basan sus relaciones en el aprecio y no en el interés.



A todos nos gusta la gente auténtica, la que actúa desde el corazón, la que vibra con sus sueños, la que asume la responsabilidad de sus decisiones y de sus actos. Nos gustan las personas que son justas y agradecidas, las que no buscan recompensas fuera de sí mismas, las que actúan de manera desinteresada, las que confían en nosotros y nos animan a perseguir nuestros sueños. Las personas que nos gustan contagian sinceridad y hablan con franqueza, son fieles y leales, y persisten para alcanzar sus sueños. Son personas de las que nos encanta rodearnos porque juegan con valores que nos hacen sentir bien y sanan las heridas del pasado. No se avergüenzan de reconocer sus defectos, aceptan sus errores y aprenden de ellos. Son esas personas las que nos abrazan y recomponen nuestras partes rotas, haciendo que nuestros males se diluyan en el mar del olvido.

¿Sabes en qué nos parecemos los collies y la BUENA GENTE? En que “Todo lo das sin fijarte… Vas derramando tu alma…” Somos especiales, irradiamos optimismo y contagiamos energía positiva y buenas vibraciones.





Fuente: “La mente es maravillosa”

domingo, 26 de marzo de 2017

ME JUBILO Y QUIERO UN COLLIE

“No es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos,
para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos...
Tengo los años necesarios para perder ya el miedo
y hacer lo que quiero y siento...”

(José Saramago)



La jubilación es una etapa trascendental para las personas. Supone un sinfín de cambios que la desaparición de la vida laboral conlleva: psicológicos, familiares, económicos, sociales… La clave es saber gestionarlo y mantenerse activo, porque el fin de la actividad laboral no implica el final de la vida, sino el inicio de una etapa que puede ser mucho mejor. Todo depende de cómo se afronte.

“Me jubilo y quiero un Collie” –este era el ‘asunto’ del e-mail que Fernando envió a nuestra familia hace unos meses. “Me jubilo y ahora tendré más tiempo libre para hacer las cosas que me gustan y nadie me obliga. No habré de madrugar ni aguantar las broncas del jefe. Me siento joven, sano y feliz, ¿qué más se puede pedir?... Pues eso, un Collie, un compañero cariñoso, un socio que me acompañe y me ayude a mantener una rutina de actividad física diaria”.

Muy bien, Fernando. Un collie aporta una razón para levantarse cada mañana, sentirse útil y mantener el equilibrio emocional. Caminar es una de las actividades físicas más recomendadas para las personas jubiladas, ya que les ayuda a mantener un cerebro sano, así como fortalecer huesos y músculos. Un collie es un amigo incondicional que contribuye a reducir la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la ansiedad y por lo tanto reduce los factores de riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Además, salir a caminar evita el aislamiento ya que permite conocer a otros dueños de perros. Un perro aporta una excelente excusa para romper el hielo y comenzar una conversación, hacer nuevos amigos y socializar. 

Recuerdo que hace varios años, Dámaso nos sorprendió cuando nos escribió: “Quiero que me apuntéis en la lista de reservas para que cuando me jubile, dentro de dos años, pueda obtener un collie”. Y así fue. Uno de mis hijos, Tilk, llegó a su vida hace ya tres años para alegría de toda la familia. Hasta entonces, estábamos acostumbrados a que fueran las familias con niños las que se interesaran por un Collie, pero en los últimos años son varias las personas que han incorporado un collie a su vida de jubilados. Amistades peludas que cambian la vida…

Tras toda una vida de trabajo, llega el día más soñado por la mayoría de personas: el día de la jubilación. Un día que se espera con ansiedad e ilusión pero también con algo de miedo. ¿Y ahora qué? ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué hago con tanto tiempo libre?... La mayoría busca alguna salida positiva, se dedica a viajar, pintar, aprender idiomas, labores…, una serie de cosas con que llenar ese tiempo libre. Otras, por el contrario, no saben gestionar bien esta etapa, se encierran en sí mismas y solo viven pensando en los dolores y acercándose peligrosamente a una depresión.

Pero hay una muy buena forma de evitar la depresión: un collie. Seguramente que la mayoría de personas que se han jubilado o están a punto de jubilarse ni se plantean la idea de tener un collie. Y no se lo plantean, sencillamente, porque desconocen las numerosas ventajas que un collie aporta a su nueva etapa de vida.



Sandra Ferrer, experta en educación canina, sostiene que “Un perro ayuda a mantenerse en forma. Sobre todo a esta edad, mantener una buena forma física es fundamental para alargar la esperanza de vida y aumentar en calidad de vida... Un perro mejora tu salud. No es broma. Parece que cuando ya por fin tienes tiempo de relajarte, como que brota todo. Por eso, un perro tiene numerosos efectos positivos en tu salud: reduce la presión arterial, reduce los niveles de colesterol, mejora la salud cardiovascular, alivia los efectos de la depresión, aumenta la rapidez en la mejora de numerosas enfermedades y dolencias, etc. Un perro mejora tus relaciones sociales. Hasta las personas más introvertidas se abren a otras personas totalmente desconocidas para entablar una conversación, cómo no, girando alrededor de tu perro. Pero claro, es que se empieza por hablar del perro y un tema lleva a otros, estableciéndose relaciones que jamás te hubieras planteado. Un perro es una motivación. Si no tenías apenas motivos para levantarte de la cama, te aseguro que el perro te cambiará este concepto. Si pensabas que tu vida ya no tenía chispa, con tu peludo la chispa está asegurada. Está comprobado que los propietarios de perros se vuelven más disciplinados que los que no tienen perro, dado que se ven obligados a mantener una rutina diaria de obligaciones: dar de comer al perro, sacarlo a pasear, cepillarlo, jugar con él, etc.”

Abundando en las palabras de Sandra, numerosos estudios, como los que lleva a cabo la Fundación Affinity, demuestran que “convivir con animales aporta numerosos beneficios. Tener animales en casa estimula la comunicación, fomenta el contacto físico y anima a demostrar los sentimientos. En definitiva, convivir con animales hace aflorar el amor y hace que sus dueños se sientan queridos. Por no hablar de cómo disfrutar de un peludo favorece que las personas mayores se relacionen con otras y se hagan nuevos amigos. Además los animales de compañía alivian la soledad, lo que beneficia directamente a las personas que viven solas. De esta forma, siempre se encuentran acompañadas y disfrutan recibiendo una efusiva bienvenida cuando vuelven a casa. Ya sean perros, gatos o cualquier otro animal, evitan que las personas mayores estén decaídas y se dejen llevar por la apatía. Las personas mayores que comparten su tiempo con animales tienen una actitud más positiva, ríen más y padecen menos estrés lo que incide de forma positiva en su salud.”



Eder, Kika, Lua, Tilk, Adra, Roi, Mel, Boy son collies que dejaron nuestra manada para compartir su vida con una persona jubilada. Ahí están, diariamente, ayudando a vivir la vida con ilusión, sin prisa, sin preocupaciones, sin estrés. Transmitiendo felicidad, sosiego, alegría y ternura. Enseñando a dar las gracias por vivir, a valorar los pequeños momentos que son los que realmente nos hacen felices, a amar incondicionalmente, a ser tolerantes… Estos collies son una bendición, sobretodo, en una etapa tan complicada, y a la vez deseada, como es la jubilación.



domingo, 19 de febrero de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: PERSONAS TÓXICAS

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo
a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas,
a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica,
a personas equivocadas que permanentemente evalúan
 lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos”
 
(Bernardo Stamateas)


No había ninguna esperanza de lluvia aquella tarde de otoño, así que disfruté, fascinada, de aquellos colores del atardecer. Luego me encaminé a mi cita diaria con Cap, bajo un cielo azul que se negaba a oscurecer. Cuando llegué, Cap estaba charlando con mi abuela Jolie, su gran amor de juventud.

-       “Una persona tóxica no te quiere, no te respeta y no te escucha” –le estaba diciendo Cap, cuando me acerqué. “No le importas lo más mínimo, en absoluto, nada… Para una persona tóxica no eres más que un simple instrumento al servicio de sus intereses”.

-       “¿De quién estáis hablando?” –pregunté.

-       “Estamos recordando viejos tiempos. Tú aún no habías nacido. Fue la primera vez que oímos la palabra ‘tóxica’ aplicada a una persona. Fue un episodio muy triste, porque afectó de pleno a Kao, uno de nuestros hijos de la camada del 2008” –me explica Jolie.

-       “En efecto,” –sigue Cap- “Vicky vino a buscar a Kao muy ilusionada y con grandes proyectos para él. Pero 8 meses después, nos devolvió a Kao antes de que pasara lo peor. Vicky se encontraba atrapada en una relación tóxica. Recibía constantes malos tratos, tanto físicos como psicológicos, por parte de su pareja, y había perdido toda esperanza de poder escapar. Y lo peor es que utilizaba a Kao para hacerle daño a ella. Por eso, un día, a escondidas de su pareja, nos envió a Kao y a continuación fue a comisaría a denunciar a su pareja”. 


Este fue un caso claro de un tipo de maltrato animal, a veces ignorado, que se produce para causar daño y sufrimiento psicológico a la pareja. En estas situaciones, las mascotas somos utilizadas como chivos expiatorios, mecanismos para maltratar a la pareja, para someterla, amenazarla, para evitar que se vaya o para asegurar su silencio respecto a su situación de víctima. Se consigue así, que siga siendo víctima en silencio, mientras dura la relación.

-       “Pero Vicky” –explica Jolie- “reaccionó de una manera no prevista por su maltratador y apartó a Kao de esa persona tóxica. Fue un gran sacrificio para ella, pero salvó a Kao. Llegó a casa muy asustado, temeroso y desconfiado, y con visibles señales de maltrato físico. Nuestra familia humana le curó sus heridas y toda la manada nos volcamos en él para recuperarle lo antes posible”.

-       “Hoy Kao vive feliz y es amado, como merece todo collie, lejos de aquí, en otra región y con otro nombre. Cuando recuperó la ilusión y las ganas de vivir, nuestra familia humana seleccionó una familia de acogida a la que informaron de todo. No todo son personas tóxicas, también existe la buena gente. Tú les conoces, Nina” -me dice Cap. “Hace tres años estuvieron de vacaciones en la Costa Brava y nos hicieron una visita. ¡Qué guapo estaba nuestro hijo y cómo se parecía a ti, Jolie!”

Esta historia me transportó a reflexionar sobre las personas tóxicas, más allá de la violencia de género (de la que ya hablé en otros posts). Y como el comportamiento, la actitud y la energía de las personas, son claves en la relación con sus perros, pregunté:

-       “¿Qué hace un Collie si su humano es una persona tóxica?”

-       “Las personas tóxicas” –es Cap quien me contesta- “anulan y roban el bienestar emocional de quien está cerca. Son personas victimistas, negativas, criticonas y faltas de toda empatía. Y son más peligrosas cuanto más cercanas sean para su víctima. Por tanto la capacidad de influir en el comportamiento de los que las rodean (personas o perros) está demostrada”.

-       “Los collies –añade Jolie- “somos animales leales y nobles que nos entregamos con amor incondicional. Lamentablemente, las personas tóxicas suelen dificultar esta tarea -muchas veces sin intención- con actitudes que nos molestan y que pueden destruir la confianza, generándonos cambios de comportamiento”.

-       “Una persona tóxica” –continua Jolie- “es capaz de confundir a su collie, alabándolo un día, y al día siguiente actuando con menosprecio y jugando con sus sentimientos hasta hacer que se sienta inseguro. Una persona tóxica es un vampiro emocional y en la vida de un collie es un grave problema de difícil solución. Porque los collies ni sabemos ni queremos “jugar” con las emociones. ¿Qué puede hacer un collie cuando hay alguien en su vida que intenta hacer que se sienta indigno, inferior o miserable sin motivo aparente?... Huir. Y si no es posible, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones. Los collies no podemos permitir que una persona tóxica pueda absorber nuestra alegría de vivir, a través de su propia negatividad”.

-       ¿Y los propios humanos? – sigo preguntando. “Como no existen collies tóxicos, ¿saben los humanos identificar a las personas tóxicas?”

-       “Para esa pregunta, Nina” –me explica Cap- “he de escarbar en el agujero donde guardo mis cosas. Tengo unas interesantes reflexiones de un humano para los seguidores de tu Blog…”



He aquí algunos fragmentos del artículo del “humano” al que se refería Cap, publicado en El Periódico (14/10/2014). Se trata del psicólogo Tomàs Navarro, autor de “Fortaleza emocional”:

¿Crees que sabes identificar a una persona tóxica? Posiblemente no sea así. Ten cuidado con las buenas personas, ten cuidado con las víctimas de un mundo que no les comprende, vigila con las personas que invierten mucho tiempo en proyectar una imagen positiva de ellas mismas. Ten cuidado sea quien sea: tu madre, tu padre, tu profesor, tu pareja, tu hijo, tu hermano, tu compañero de trabajo, tu vecino o tu jefe pueden ser personas tóxicas.
Una persona tóxica necesita estar cerca de su víctima y no la debes ver venir. ¿O de qué manera podría captar tu confianza y eliminar tus defensas? ¿Quién desconfía de una cándida e ingenua buena persona? ¿Quién no siente el deseo de ayudar a una pobre víctima? Es posible que hagan cosas por ti, pero cuidado. Como decía Cicerón, “quien hace el bien por un interés es una persona astuta, que no buena”. No te confundas.
Una persona tóxica te hace sentir mal, culpable, exigente, egoísta o desconsiderado. No es más que su moneda de cambio. Una persona tóxica te aísla de tu entorno, se adueña de tu autonomía, neutraliza tu seguridad, destruye la confianza en ti mismo y termina por cambiarte la personalidad y fagocitarte. Una persona tóxica menosprecia tus logros, te desprecia a ti y a lo que representas… y lo hace poco a poco, sin levantar sospechas, sin que te des cuenta, sin dejar de avanzar hacia su objetivo…
Identifica a las personas tóxicas que te rodean y aléjate de ellas. Vete, sal de su círculo de influencia sin dar ninguna explicación. Al fin y al cabo recuerda que no les importas lo más mínimo y que tan solo eres una terapia barata para descargar sus frustraciones. Una persona tóxica no te dejará ir porque te necesita. Si quieres vivir feliz sal de su círculo de influencia sabiendo que te perseguirá; no porque le importes, sino porque te necesita para satisfacer sus perversiones.
No creas que cambiará. No mezcles el deseo con la realidad. No sobrevalores tus propias capacidades. No creas que controlas. No subestimes su poder de manipulación. Una persona tóxica es tóxica, cruel, despiadada, manipuladora y disfruta viéndote sufrir bajo sus dominios.
Perdónala, no dejes que siga torturándote en el recuerdo. Olvídala. Cierra el pasado y céntrate en disfrutar el presente. Descárgate, desintoxícate, reconstrúyete y verás que después de una tormenta inicial volverá la calma y tu vida mejorará… es más… te darás cuenta de que la vida es preciosa, siempre y cuando estés rodeado de personas bellas y respetuosas...




jueves, 19 de enero de 2017

VALORES DE VIDA

“El objetivo de la educación es el conocimiento
no de los hechos, sino de los valores”
(William Ralph Inge)
  
Mi hija Kheyra
Hablar sobre la educación de las niñas y los niños humanos, no es un tema muy propio de este Blog, pero se trata de una petición personal de mi hija Kheyra, que está viviendo muy de cerca este tema en su familia humana, con una niña y un niño, y unos padres preocupados y responsables. Además, las últimas estadísticas de mi abuela Jolie, dicen que, de las familias que tienen un Collie en casa, el 36% tienen hijos de esta edad (6-10 años).

Los humanos viven en un mundo en el que ser los primeros, es lo más importante. Examinan a sus hijos continuamente y ellos sólo buscan el sobresaliente. Se les prepara para afrontar el éxito, para celebrar los triunfos. Se les repite hasta la saciedad: “No llores. Tienes que ser fuerte. ¡Eres el mejor!”

Kheyra me decía hace unos días que, en su habitual paseo matinal, vio a “su” humana echarse las manos a la cabeza cuando una amiga le comentaba que en algunos colegios hacían olimpiadas de matemáticas con cronómetro en mano y frente a un tribunal, olimpiadas de ciencias, olimpiadas de deletrear y todo ello con niños de apenas 7-8 años. ¿Pero estamos locos o qué?exclamó. Y el único ganador era el primero…los 25 niños restantes de la clase se veían como perdedores.



-       ¿Qué está pasando?

-       No sé, Kheyra... Los humanos invierten años en preparar a sus hijos para el éxito y no se dan cuenta que la vida está llena fracasos, de decepciones, de pequeños y de grandes obstáculos, de momentos de tristeza, de duelo, de soledad. ¿Y eso es signo de debilidad de la especie humana? No. Es la vida.

-       ¿De verdad piensan las personas que los niños de hoy en día están preparados para afrontar dificultades? ¿Es casualidad que pediatras, psicólogos y psiquiatras infantiles cada vez tengan más casos de depresión infantil y de ansiedad? ¿En qué cabeza cabe que a un niño de 9 años se le diagnostique de Depresión o de Trastorno de Ansiedad Generalizada teniéndolo todo, supuestamente, a su alcance? Es evidente que algo no están haciendo bien los humanos.

-       Cierto, Kheyra, los maestros y las familias deberían saber que el mundo cambia cada vez más deprisa y que eso hace que ya no sea tan importante memorizar todos los contenidos posibles en un sentido enciclopédico. Hoy es más importante disponer de las destrezas y habilidades que permitirá a las personas aprender de forma autónoma a lo largo de su vida... y eso no se mide con una nota numérica. Recuerdo ahora las palabras de Eva, una maestra del siglo XXI, el día que vino a recoger a su Collie: “La escuela de la nueva educación es creativa, despierta el espíritu crítico, promueve la iniciativa emprendedora, transmite valores y trabaja las emociones. También trabaja las matemáticas, la literatura, las ciencias... pero de manera integrada en proyectos y de forma que los alumnos estén en disposición de aplicar sus recursos para alcanzar el aprendizaje.”


-       Siguiendo con el paseo matinal, hubo un momento en que “mi” humana explotó: “Me importa un pimiento que mi hijo sea el más rápido en cálculo mental. Lo que no consiento es que se venga abajo por ser el segundo, el tercero o incluso, porque no haya sido seleccionado entre los 10 primeros.
Lo que de verdad me importa, lo que me quita el sueño, en lo que invierto toda mi energía y esfuerzo, es en desarrollar su inteligencia emocional. Lucho porque sea generoso, porque la empatía sea su punto fuerte. Me desvivo porque muestre sus emociones, porque me hable de sus debilidades, porque él mismo, encuentre soluciones a sus problemas. Peleo a diario por hacer de mis dos hijos personas autosuficientes emocionalmente. No pasa nada por no ser el primero de clase si se han esforzado al máximo. Premio el esfuerzo, la entrega, la generosidad, la lealtad, la lucha y la solidaridad. Esos son los valores vitales, los valores de vida
¿Sabes, Nina? Se hizo el silencio en el parque. Hasta los perros que suelen salir a esa hora, dejaron de jugar.
Su amiga Ana la miraba estupefacta. “Mi” humana bebió un poco de agua y continuó:
“¿Quién prepara a los niños para el fracaso, para la decepción, para el desengaño? ¿Lo habéis pensado alguna vez?
La sociedad recibe con los brazos abiertos a los triunfadores, les prepara para los aplausos. Yo prefiero preparar a mis hijos para las dificultades, fortalecer su autoestima, su capacidad resolutiva, su positivismo, su espíritu de lucha. ¿Por qué valoramos tanto el éxito? Porque antes hemos pasado por un camino más o menos angosto de lucha ¿o no?
No somos máquinas. Nosotros, los padres, no lo somos, lo sabéis muy bien. No pretendas entonces que tu hijo lo sea. No quiero que mis hijos piensen que su madre es una superwoman, siempre preparada, siempre lista para todo, siempre cantarina y perfecta. ¿Ese es el ejemplo que quiero que sigan? Y si con el paso de los años van encontrando dificultades a lo largo de sus vidas ¿Qué pensarán? ‘Yo no he sido capaz… Mamá se decepcionaría… No puedo mostrar debilidad. Mi madre siempre ha sido tan fuerte…’
Bueno, hijos –les he dicho a mis niños en alguna ocasión- mamá no es perfecta. Mamá también se equivoca y cuando lo hace, rectifica y pide perdón. Mamá, como todo el mundo, llora cuando está triste.
Quiero que mis hijos vean que su madre es de carne y hueso. Que no se avergüenza por llorar o por estar un poquito triste en circunstancias puntuales, que no se esconde. Quiero que lo vivan como algo natural… porque cuando a ellos les ocurra se acordarán de mí y lo asumirán como normal. Aceptarán su estado de ánimo y sacarán la fuerza necesaria para superar todo lo que obstaculice el camino hacia su felicidad.
Los hijos no necesitan súper-padres, ni dioses. Les da igual que su papá sea médico, abogado, camarero o que esté en el paro. Los hijos quieren un padre y una madre que estén a su lado, que jueguen con ellos, que les expliquen las cosas, que les cuenten historias…que hablen su mismo lenguaje. No quieren que les colmemos de regalos materiales. Es mucho más sencillo: sólo quieren tiempo junto a nosotros. Los niños deben vernos como seres humanos, no como super-héroes, para eso ya tienen las películas. Si te equivocas con tu hijo, no pasa nada, pídele perdón: ‘Perdona cariño, me he equivocado. ¿Me perdonas? ¿Empezamos de nuevo?...’ ¿Sabéis lo que supone para un hijo que sea el padre o la madre el que le diga eso? No hay mejor ejemplo”.
Esta es “mi” humana, Nina. Estoy muy orgullosa de ella.


Un niño, es único, especial e irrepetible, como lo somos los collies. Y si hay algo que necesitan siempre los niños es comprensión. Los humanos no deberían dar tantas órdenes a sus hijos ni llenarlos de reglas. Más bien, deberían elogiar su buena conducta con besos, con abrazos, con mucho, mucho cariño. Enseña a tus hijos a disfrutar de los placeres sencillos, en ellos está la verdadera felicidad. Cuéntales historias. Historias reales, de tu trabajo, de tu día a día. Estimula su imaginación, su creatividad, su empatía… Emociónate con ellos. Anímales a que sean emprendedores. A que no tengan miedo a equivocarse, sino a no intentarlo. A rectificar si van por el camino equivocado. A levantarse ellos solos si se caen. A pedir perdón y a aceptarlo también. Contra la frustración: la perseverancia, la constancia. Y recuerda que educar no es repetir siempre las mismas palabras. Educar es enseñarles a soñar, a probar, a crear, a luchar y a creer en ellos mismos.

Kheyra me contó, que ese mismo día por la noche, el más pequeño de la familia, después de estar jugando con espadas de madera y pistolas de plástico, se abrazó a su madre y creo que le susurró algo así: “Mamá, háblame bajito para darme calma, para que pueda crecer con tu afecto, con tu buen hacer. Mamá, háblame bonito para que me inicie cuanto antes en el mundo de las emociones, para que el miedo no forme parte de mí y pueda descubrir el mundo sintiéndome querido en todo momento”.

Los niños, como los collies, no queremos grandes cosas, sólo pequeñas cosas que hagan grande nuestra vida. Queremos que los padres, “nuestros” humanos, nos den calidad de vida. Que el tiempo que estén con nosotros sea siempre el mejor, el más sincero. Que no duden en hacer cosas juntos con ellos, en jugar, hablar, cocinar, pasear… Que cierren el móvil y se rían con sus hijos, sin preocuparse en si son o no son el padre o la madre “perfecta”. El corazón tiene respuestas que Google desconoce. Para enseñar a un niño, se necesita más corazón que ciencia.




Fuente: Lucía Galán, madre y pediatra

martes, 3 de enero de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: EL SEXO Y LA VEJEZ



En el post que escribí tras la partida de CAP, prometí publicar parte de lo que él me transmitió durante los tres últimos meses de su vida. Quiero revivir sus sabias explicaciones, repletas de vivencias, experiencias y sueños…, bajo el título de “ÚLTIMAS TARDES CON CAP”

Hoy, mi estado en período de celo, me ha recordado un tema que comentamos varias veces con Cap y que posiblemente va a resultar tabú para algunos humanos, muy polémico para muchos y desconocido para la mayoría: la vida sexual de los collies y el sexo en la vejez.

La especie humana, hombres y mujeres, puede tener sexo todo el año y no en ciclos como las collies. En nuestra raza hay una gran diferencia entre los machos y las hembras. Nosotras solamente tenemos sexualidad una o dos veces al año, en la época de celo. Los machos, en cambio, son activos sexualmente durante todo el año. Ellos no tienen celo y siempre están a punto, siempre y cuando reciban el poderoso olor de la feromona de una hembra en celo.

El sexo en la especie humana tiene varias connotaciones que trascienden el mero hecho de la reproducción. La motivación sexual puede estar vinculada también al deseo, al placer, al amor y, en la mayoría de los casos, hay una gratificación, que además influye en el vínculo entre las personas.

Aunque las hormonas -eso que los humanos llamáis testosterona-, juegan un papel relevante en todas las especies, en algunas, como en el caso de los perros, son el único disparador de la búsqueda reproductiva.
 
CAP, tumbado junto a SWAN en celo
En los collies -ya sean machos o hembras- el apetito sexual es un mecanismo biológico activado por las hormonas, que a su vez disparan el instinto de aparearse, sin ningún otro factor anexo más que la preservación de la especie. Dicen -aunque Cap y yo no estamos de acuerdo- que la principal función del sexo es la reproducción, que nuestra reacción ante un estímulo sexual es meramente instintiva y no corresponde a una búsqueda del placer.

Sobre si los collies sentimos o no placer en el acto reproductivo, algunos investigadores señalan que experimentamos sensaciones similares al orgasmo humano. Aunque su hipótesis se basa solo en la observación del lenguaje corporal y expresiones de varios ejemplares en determinado momento de la monta, Cap y yo podemos afirmar de que es cierto y estamos con el etólogo Jonathan Balcombe, cuando escribe en “Applied Animal Behaviour Science”:
“Los científicos no solo deben ver el comportamiento sexual de los perros a través de los prismáticos de la evolución. Es precisamente porque la reproducción es tan importante para la supervivencia de una especie que la evolución la hizo también placentera para los animales. Tanto humanos como no humanos están motivados para buscarla, incluso cuando la concepción es indeseable o imposible. La necesidad de buscar ese tipo de placer es una combinación de instinto, por un lado, y un poderoso deseo de lograr una recompensa, por el otro. El placer sexual no está restringido solo a nosotros los seres humanos”.
 
CAP, acompañando a ARA en celo
¿Y en la vejez? Se supone que la sexualidad y la vejez son mutuamente exclusivas. Pero, según Cap, que llevó una vida sexual muy activa en su juventud, hay otra sexualidad. “Pienso más en el afecto que en el sexo en sí” –me comentaba a sus 15 años. Y así nos lo demostró a todas las hembras de la manada. Cuando el tamaño y la firmeza de sus testículos disminuyó y la testosterona ya no era la misma, su nariz seguía siendo un prodigio a la hora de detectar el celo de las hembras. Su comportamiento sexual en la vejez siempre fue responsable, respetuoso, buscando el placer de una manera diferente: lamiéndonos, acariciándonos, o simplemente estando tumbado a nuestro lado. Y eso, a pesar de nuestras provocaciones, de nuestros golpes de cadera con la cola ladeada, de nuestros juegos sexuales de hembras en celo.

De machos sé mucho, pero del sexo de las hembras en la vejez, poco puedo contar. Las mayores de 6 años de la manada están operadas y, con la desaparición del ciclo menstrual, a diferencia de las hembras humanas, mi madre y mi abuela me explican que se acaba la vida sexual.

Cuando yo llegue a vieja ya os contaré si me ocurre lo mismo que a Cap, que me decía. “Mi grado de satisfacción sexual ahora, en la vejez, depende más de factores como los sentimientos de proximidad, empatía y ternura”.



jueves, 29 de diciembre de 2016

QUERIDOS COLLIES MAGOS

“Sueña. Sueña con lo que quieres, con lo que tienes y con lo que no.
Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo.
Sueña como si tu sueño fuera verdad y suéñate a ti misma en ese sueño.
Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños”
(Brando. Pensamientos de Luc)




Para la mayoría de las personas, cuando llegan estas fechas, todo son buenos propósitos para el Año Nuevo. Pero observo que la especie humana está fallando año tras año. Su escala de valores sigue alterada a finales de cada año, porque las personas siguen anteponiendo el dinero a la conciencia, y el poder a los sentimientos. Hoy me siento tan decepcionada, que recurro a la magia de todos los collies del mundo.

Este post, por tanto, no va dirigido a los humanos. Te pido, pues, persona que me estás leyendo, que se lo transmitas a tu Collie. Ella o él sí será capaz de cumplir los propósitos para el 2017.



Queridos Collies Magos:

Accionad vuestra memoria olfativa y recordad los cientos de historias que habéis vivido en vuestra familia humana o su entorno, con madres llorando desconsoladas, padres abrumados, conflictos familiares de difícil solución. Esos niños y niñas con decenas de preguntas sin respuesta sobre la sociedad actual, sobre guerras que no entienden, sobre política, sobre refugiados…

Ante el nuevo año, apelo a una conspiración de collies. Os pido vuestras mejores vibraciones y vuestro genial saber hacer.

Si tenéis acceso a algún político, solo habéis de conseguir dos cosas: que no mientan y que no roben. Nada más.

Los que vivís en familias con profesores, maestros y educadores, exigidles mucho amor y comprensión con los niños y mucha inteligencia emocional. Recordadles que en sus manos tienen el futuro, porque, como decía  Nelson Mandela, "la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo".

Algunos collies sé que vivís con médicos. Pedidles empatía, compasión y ternura. Hay que humanizar más aún su profesión.

Los collies que estáis viviendo con parejas de recién casados, lo tenéis más fácil para que mantengan siempre viva la ilusión. Siempre hay cosas nuevas y bonitas por llegar, aunque en ocasiones hay que buscarlas.

Todos los collies que estáis sufriendo porque vuestros humanos han decidido separarse, ayudadles a tener serenidad, fuerza y luz para no ofuscarse y garantizar la felicidad de sus hijos por encima de sus propios intereses. Ya sé que los collies siempre estamos de parte de los niños, pero en estos casos hay que procurar que ellos no juzguen ni tomen partido, porque sus padres los quieren por encima de todo.

Los que vivís en una familia con hijos adolescentes, procurad que los padres tengan más comunicación con ellos y menos autoritarismo.

En las familias donde convivís con abuelos que crían a sus nietos, mostradles vuestra gratitud y ayudadles para que vivan con salud.

A los padres que pasan muchas horas al día fuera de casa, retenedlos para que dediquen tiempo de calidad a sus hijos. ¡Que se tiren al suelo y jueguen con ellos, como hacemos los collies!

A las madres, amas de casa, con las que compartís tantas horas, decidles que no importa que la casa no esté impecable. Que se cuiden a sí mismas, su salud física y emocional. Que sean genuinas, luchadoras, generosas, compasivas y optimistas.

Y para nosotras, querid@s Collies Mag@s, pidamos al Año Nuevo lo mismo que para todas las personas de buena voluntad: espíritu luchador, negarnos a mirar hacia otro lado, pasión, generosidad y optimismo para afrontar el 2017 con una sonrisa y con la valentía para seguir luchando, pase lo que pase. ¿Valentía?, sí, valentía…

“Valiente es el que mira siempre a los ojos, el que se levanta cada mañana dispuesto a luchar por lo justo, a dar lo mejor de él mismo. Valiente es el que toma decisiones sin miedo, el que arriesga, el que no se esconde. Valiente es el que se cae y en cada caída se rehace y se reconstruye y aún así, en ese estado a veces resquebrajado, ayuda al que tiene a su lado”. (Lucía Galán)



¿Demasiadas cosas para el 2017, querid@s Collies Mag@s? Quizá. De sueños, voy servida. Y ante una especie humana tan dividida, tan cobarde, tan egoísta, tan injusta…, las collies soñadoras sólo sabemos soñar y creer que la utopía es posible, aún en la mayor de las desesperanzas. Porque sin sueños la vida no tiene ningún sentido.

También tú, persona que estás leyendo este post, si quieres, puedes unirte a la conspiración de los collies y entre todos seamos capaces de dar sentido a aquellos valores tan de collie como lealtad, solidaridad, amistad, tolerancia, igualdad, compromiso y sobre todo amor, mucho amor.




Fuente: Lucía Galán