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martes, 5 de septiembre de 2017

ENSEÑANDO A LOS HUMANOS



“Un collie te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te será fiel toda la vida. Un collie te enseña a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor” (Raquel)

“Mi collie me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir “te quiero” cada día y, además, decirlo sin palabras” (Patri)

Gracias Raquel y Patri por vuestros comentarios. Realmente la convivencia con un collie es una fuente inagotable de bienestar y de enseñanzas para las personas, porque los collies vivimos toda nuestra vida ENSEÑANDO A LOS HUMANOS...

... A ser tolerantes.

No nos importa si sois ricos o pobres, gordos o flacos, ni cual es vuestra religión, vuestro sexo o vuestro país. Os aceptamos como sois y os queremos sea cual sea vuestra condición. Nuestro amor es incondicional y os respetamos y amamos por encima de todo. ¿Por qué no sois los humanos igual de tolerantes? Tolerancia, comprensión y respeto por las diferentes formas de pensar y de vivir.

... A vivir cada momento intensamente.

Los collies no pensamos en el pasado ni estamos preocupados por el futuro. Vivimos el momento, el aquí y el ahora. El pasado ya pasó y el futuro está por venir, en realidad las personas no podéis hacer nada por ello. Pero si vivís el presente y os centráis en lo que estáis haciendo, como hacemos los collies, aprenderéis a vivir y a disfrutar cada momento intensamente.



... A amar sin condiciones.

El amor de un collie es incondicional, un amor de pase lo que pase. Un collie ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada… Aprended también los humanos a amar sin condiciones, sin tiempo ni lugar, dando todo cuanto sois y poniendo el corazón en todo cuanto hacéis. ¿Sabéis cual es el poder de la entrega de un collie?: Si deseas recibir amor, todo lo que tienes que hacer es darlo. Cuanto más amor entregues, más recibirás.

... A ser pacientes y a perdonar.

Un collie es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une a nuestra familia humana para siempre. Os comprendemos y conocemos el valor de no tener segundas intenciones, porque nuestra bondad es absoluta.
En realidad cada día os enseñamos a no enfadaros, a ser pacientes y a perdonar.

... A saber escuchar.

Los collies sabemos escuchar con atención, porque sabemos muy bien que lo que muchas personas necesitan no es una mente brillante que les hable, sino un corazón paciente que les escuche. Sabemos escuchar y sabemos valorar el silencio en un mundo de ruido. Y como sabemos guardar silencio, son muchas las confidencias y secretos que recibimos de nuestra familia humana. Hay cosas que solo el silencio sabe explicar, sentimientos que solo en silencio pueden transmitirse. Nada como la voz del silencio para aquellos que saben escucharlo, para aquellos que saben entenderlo. “Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio. Solo una mente serena, pero extraordinariamente activa puede aprender” (Krishnamurti)


... A sonreír.

Los collies somos especialistas en sorprender a las personas y nos gusta hacer sonreír a nuestra familia humana. Por eso nuestras locas ocurrencias y desparpajo, nuestras posturas acrobáticas, la manera de pedir comida, esos ruiditos tan peculiares que emitimos cual palabras, esa pata delantera que os toca con suavidad, esa lengua húmeda inesperada, esa carita ladeada con ojitos de pena… todo, por una sonrisa.
Y si alguna vez, humano querido, un collie no te da la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.
Sonreír y no amargarse la vida por nada ni por nadie, esa es la actitud que os proponemos los collies. Sonreíd siempre, porque la vida es algo maravilloso y hay muchas cosas por las que sonreír.
Dicen que sonreír es contagioso… Iniciemos una epidemia ¡ya! y contagiemos el mundo.

 ... A mantenerse en forma.

Los collies nos convertimos muchas veces en entrenadores personales, pues obligamos a nuestro humano a mantenerse físicamente activo. Cada día nos saca a correr, a pasear, a jugar; así que, de media, siempre va a hacer más ejercicio que los que no tienen perro.
Con el ejercicio, los collies os ayudamos a controlar el estrés, el estado de ánimo y vuestro estado físico.

... A ser sociable.

El hombre, por naturaleza, es un ser social y sus actos repercuten en el mundo que le rodea. Los collies también. Y somos buenos facilitadores para que los humanos se relacionen y conozcan a otras personas. Las personas más jóvenes sostienen que ayudamos a “ligar”.
Los collies tenemos la autoestima muy alta. Cuando nos peináis para salir a la calle, nos sentimos guapos y admirados. Las personas, para ser más sociables, debéis reforzar vuestra autoestima. Nadie es perfecto. Y lo que habéis de hacer es olvidaros de los aspectos negativos y dejar que brille más lo mejor de vosotros mismos. Autoestima es aceptarse uno como es y conseguir ser lo que los sentimientos le indican. Empatizar y no rivalizar, entrar en sintonía con las personas y las cosas, quitar las barreras.
Los collies somos optimistas y positivos. Para ser más sociable, hay que pensar en positivo. Os ayudará a tener una actitud abierta para socializar con otras personas.



Son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más, para quien quiera captarlos,  en nuestra convivencia diaria. Porque los collies tenemos una capacidad extraordinaria para calmar el cuerpo y la mente de las personas. Somos auténticos y nos guiamos por la conexión emocional que establecemos con los humanos. Con nuestros cuerpos peludos, os ofrecemos miles de cosas maravillosas y os podemos enseñar muchos valores. Sin nuestras enseñanzas sobre valores como el amor, la amistad y la fidelidad, las personas seguramente serían menos personas.

Mi abuela Jolie dice que, para l@s human@s, un collie es ese “alguien” decidido, vacío de miedos y lleno de retos, con un toque de locura que invade tu vida. Que viene y va sin planear, sin buscar porqués, sin que haya más razón que tú, que pasar un rato juntos. Que te da una ración diaria de cariño, sin edulcorantes ni artificios, sin colorantes ni conservantes. Que hace bonito tu mundo, permaneciendo siempre a tu lado. Te reconforta, te saca una sonrisa, te sosiega y te mantiene fuerte ante la vida. Un collie es ese “alguien” con quien las relaciones son siempre sólidas, consistentes y leales.




martes, 6 de junio de 2017

AMBAR

"Todo y todos estamos hechos de una misma sustancia viva,
la esencia de la vida, el origen de todo lo que es.
Es una inteligencia suprema que rige las órbitas de los astros,
los ciclos del sol y de la luna, día y noche,
el transcurrir de las estaciones.
Una fuerza creadora que gesta y sostiene
el milagro de cada nueva vida,
que hace florecer la naturaleza
y latir nuestro corazón"
(Yllara Bettina Müsch)
 
AMBAR, la última en llegar a nuestra manada, un regalo del destino
Ésta es AMBAR, la última en incorporarse a nuestra manada. Ha sido un regalo del destino. Dice que tiene 40 millones de años y que vivía en el norte de Europa, en una región que ahora está cubierta por el Mar Báltico. Millones de años atrás, por efecto de los huracanes, las grandes tormentas o algún cataclismo, las coníferas se rompieron, y la resina fluyó por el tronco en inmensas bolas que finalmente se separaron y cayeron en grandes cantidades. Cuando alcanzaron el suelo del bosque, la resina se oxidó y más tarde, cuando la región se inundó y la resina se lavó de nuevo con agua, se volvió dura y consistente. Luego se fosilizó. Y en una de esas bolas quedó atrapada la pequeña AMBAR. Nunca había estado con personas, porque en aquella época la especie humana aún no existía.

Posteriormente, como resultado de los movimientos de los glaciares y la formación de ríos y mares, esa resina fosilizada se esparció por toda Europa. Los primeros humanos que la descubrieron la llamaron “piedra del sol” u “oro nórdico”. Hoy en día, se conoce con el nombre de “ámbar”. Aunque se le llame piedra, en realidad tiene origen orgánico. El “ámbar” es conocido y usado por el hombre desde tiempos prehistóricos. Es la piedra preciosa más antigua conocida y ocupa un lugar muy especial entre las otras gemas preciosas y semipreciosas. Por lo general es de color miel-dorado. Cada pieza de “ámbar” es única y nunca se han encontrado dos piedras de “ámbar” completamente idénticas.

Durante siglos, la gente ha creído que el “ámbar” posee poderes mágicos y sobrenaturales. Esta gema inusual ha inspirado a magos, médicos, científicos y artistas. En la antigua medicina oriental se creía que el vapor de “ámbar” fortalece el espíritu y da coraje.
 
Una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones
Hoy, los científicos valoran especialmente las piezas de “ámbar” que contienen dentro la evidencia única, conservada para siempre, de la flora y fauna de hace millones de años en el norte de Europa. Son diferentes insectos y otros organismos que han sido capturados en la resina. Se calcula que una de cada mil piezas de “ámbar” tiene incrustaciones de insectos, plantas o semillas... y de un collie, como ha descubierto recientemente una niña de Sevilla.

Alejandra, 9 años, al salir del colegio, fue a ayudar a su madre a abrir los paquetes que le habían llegado con su último pedido. Ella, la madre, tiene una exclusiva tienda de minerales y piedras preciosas: Fluorita, cuarzo, astrofilita, cornalina, calcopirita, moscovita, ágata, amatista, calcita, labradorita, turquesa, malaquita, lapislázuli, etc. Aunque lo cierto es que la niña se prestó a ayudar a su madre esa tarde, porque en ese pedido habían de llegar unas piezas de “olivina”, la piedra favorita de Alejandra, junto con otras adquisiciones, algunas de las cuales de mucho valor, como las de “ámbar” del Mar Báltico.

Mientras su madre atendía al teléfono, Alejandra empezó a sacar de la caja los paquetes individuales, cuidadosamente envueltos. Cogió el primero, y con la delicadeza que siempre le inculca su madre, abrió el papel burbuja acolchado que protege y aísla frente a posibles roturas. Era una gran pieza de “ámbar”, que, al mirarla, dejó sin respiración a Alejandra. Se puso a llorar y con voz temblorosa, gritó: “Mamá, mamá, mira” Su madre colgó el teléfono y se acercó. Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella como la que le entregaba Alejandra. Le dio la vuelta y se quedó estupefacta. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura. “Mamá, nos mira como los nuestros. Es un collie  y parece estar vivo. ¿Cómo podemos sacarlo de la piedra?” Su madre estaba en éxtasis y no le respondió.
 
Nunca había visto una pieza de “ámbar” tan bella. Allí había incrustados unos ojitos almendrados que miraban con dulzura
Desenvolvieron todas las piezas y encontraron normal el resto del pedido, incluidas las otras piedras de “ámbar. Las piezas de “olivina”, tan esperadas por Alejandra, eran muy bonitas, pero ya no le interesaron ante el descubrimiento del “ámbar” con ojitos de collie.

Alejandra le pidió a su madre que no guardara esa pieza en la tienda y se la llevaron a casa. Al llegar, hizo partícipe del descubrimiento a su hermano pequeño, y éste demostró tanto interés en aquella piedra, que dejó de jugar con sus espadas y pistolas, para convertirse en su primer aliado. Cuando llegó su padre, Alejandra le dijo: “Esta piedra no se puede vender. Hay que devolverle la vida a ese collie. Has de convencer a mamá”. “Ya sabes, hija, -le respondió su padre, que no me entrometo en los negocios de tu madre, pero la conozco y seguro que ya está buscando alguna solución”

Efectivamente, buscó la agenda de contactos y, en pocos minutos, ya estaba llamando a la única persona que no la tomaría por loca y la podría orientar. “Existe una bruja que te puede ayudar –le dijo desde el otro lado del teléfono. Es conocida como La Gran Diosa, dadora de vida y de muerte. Ni su físico, ni su personalidad coinciden con el arquetipo de bruja. No come niños, no viaja en escobas, no suelta carcajadas histéricas, no tiene tratos con el diablo y, por no tener, ni siquiera tiene una verruga en el mentón. Es una bruja moderna, joven y guapa. Y, como tantas mujeres de hoy en día, prefieren fingir que no existen. Aunque haberlas, haylas. «Haz lo que quieras, mientras no perjudiques a nadie» y «todo lo que hagas, bueno o malo, vuelve a ti multiplicado por tres» son sus normas éticas. La Gran Diosa puede ayudarte porque es el principio cósmico femenino del que todo nace y al que todo regresa, incesantemente. Para hablar con ella, deberás viajar hasta la poza de Malatosca, donde tiene su santuario, una gruta escondida tras la cascada”.

“Yo no puedo acompañarte” –le dijo su marido. “Dile a tu amiga Ana que te acompañe”. “No, iré sola” –le respondió.

Esa misma noche, por internet, compró un billete de avión Sevilla-Barcelona y alquiló un coche. Para encontrar a La Gran Diosa, debía estar allí al día siguiente, 11 de abril, noche de luna llena. Y encontrar el agujero que da acceso a la gruta. “Lo verás junto a la cascada. Es muy estrecho. Habrás de grimpar unos dos metros y seguramente te mojarás”. La poza de Malatosca guarda una leyenda sobre comadronas y brujas. Dice la voz popular que en las noches de luna llena todas las brujas de la comarca se reunían en la poza de Malatosca para hacer sus aquelarres. Está situada en una hondonada sombría y misteriosa. El salto de agua, por acción erosiva, ha recubierto las paredes con una capa de roca porosa. Su situación y la presencia de agua abundante de la riera, ha creado un ambiente húmedo que ha favorecido el crecimiento de una vegetación de ribera abundante, de musgos y pequeños helechos que se arraigan en las paredes del salto.

Cuando llegó a la poza de Malatosca, apenas había luz del día y esperó a que anocheciera por completo. Estaba sola. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada,  dejando volar la imaginación bajo la luna. En ningún momento se desprendió de la pequeña mochila donde llevaba el misterioso tesoro, aquella piedra de “ámbar” con los ojitos de un collie fosilizado.
 
En la poza de Malatosca, apenas había luz del día. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol, escuchando el agua de la cascada, dejando volar la imaginación bajo la luna
A medianoche, bajo la clara luz de la luna, trepó por la pared mojada, salpicada por la cascada, hasta el estrecho agujero de entrada a la cueva. Sintió el frío y la humedad adherirse como una segunda piel a su cuerpo y un estremecimiento la recorrió cuando con su cabeza golpeó una “esquella”, pequeña campana que llevan los bueyes de la zona, puesta allí para avisar a la Gran Diosa.
Una pequeña escalinata, devorada por la humedad y la erosión del tiempo, bajaba hasta el interior. El fuego de unas velas aromatizantes era lo único que daba luz a la estancia. Y el único sonido provenía del chisporroteo de unas hierbas de romero quemándose en un rincón. Sentada en una roca, rígida entre las velas y cubierta de la cabeza a los pies por un velo negro, la figura de La Gran Diosa era majestuosa, imponente.

-       “Bienvenida, diosa hermana” –la saludó. “¿Cuál es el motivo de tu visita?”

Ella no sabía qué decir, ni qué responder. La belleza de aquella bruja, esa mirada que la penetraba hasta lo más íntimo, el lugar cargado de magia y fuerza… Todo hacía que las palabras no llegaran a su boca y sólo pudo hacer un amago de sonrisa, mientras de la mochila sacaba la piedra de “ámbar” con unos ojitos incrustados. Se acercó, le entregó la pieza de “ámbar” y le contó la historia desde el principio. 

-       “Aquí hay vida” –le dijo, devolviéndole el “ámbar”. “Yo te voy a explicar qué debes hacer para desfosilizar esta piedra. Me gusta que la sensibilidad y la inquietud de tu hija Alejandra, te hayan empujado para ir más allá de los límites establecidos y me hayas visitado. Te voy a ayudar porque tú eres una mujer que sientes la Presencia de la Diosa y oyes el eco de la Magia. La Diosa y la Bruja que vive en ti, reclaman Su Poder y podrás hacer realidad tus sueños más profundos, deseos y anhelos. Interactuando con Ella en tu día a día, nada de lo que desees escapará de tus manos. Porque ser Bruja es hacer que el mundo cambie”.

La madre de Alejandra pronto se sintió cómoda y relajada. La Gran Diosa tenía un magnetismo especial. Estuvieron hablando muchas horas. Ambas tenían una gran capacidad para empatizar, captar y proteger las emociones ajenas. La Gran Diosa le explicó detalladamente el proceso a seguir. “No olvides ningún detalle y, sobre todo, piensa que, para que sea un éxito, el rito final lo ha de efectuar un ser inocente y puro como tu hija Alejandra y su hermano”.

Ya amanecía cuando salió de la cueva. El coche estaba cerca y allí tenía ropa limpia para cambiarse. Miró el reloj y se dijo: “Con un poco de suerte aún podré coger el vuelo de Vueling de las 10:05 a Sevilla”. En el navegador puso: Aeropuerto del Prat. Y arrancó el coche.

Sevilla, 12 de abril. Después de una reconfortante siesta, le explicó todo a su marido y le dijo que habrían de viajar hasta el Pirineo aragonés con la piedra de “ámbar”, para cumplir con todo el ritual que le ha propuesto La Gran Diosa. “Muy bien” –asintió él, “dentro de tres semanas es la Feria de Abril y los niños y yo tenemos fiesta. Alquilaremos una caravana y nos iremos al Pirineo”

En la Antigüedad hubo un consenso claro en señalar agua, tierra, fuego y aire como la base del universo. Los cuatro elementos que se hallan en el origen de todo, según La Gran Diosa, serán los protagonistas de este ritual para devolver a la vida a un collie. Agua, tierra, fuego y aire han sido recurrentes para muchas culturas a lo largo de la Historia como modos para purificarse y renacer. En la actualidad se han renovado las formas y se ha diluido el trasfondo religioso, pero el simbolismo de antaño se conserva más o menos intacto.

La Gran Diosa, para cumplir con el elemento “tierra”, le pidió barro, vino y romero. Una olla de barro de Triana, vino tinto de la variedad Merlot de la Serranía de Ronda y manojos de romero para quemar.

Hace más de 3000 años, en Triana, aprovechando la arcilla del río Guadalquivir, los Tartessos comenzaron con el oficio de alfarero. Hoy en día se ha perdido mucho esta tradición, y para conseguir la olla de barro, tuvieron que contactar con el último alfarero de Triana, uno de los pocos que quedan en Sevilla que ejercitan su oficio a la antigua usanza, o sea, usando el torno como compañero básico e imprescindible del trabajo del barro. 

Iniciaron el largo viaje pasando por la Serranía de Ronda donde consiguieron dos litros de vino Merlot, una de las partes fundamentales del ritual. Este vino se caracteriza por su finura y suavidad, sin dejar de ser aromático y carnoso. Es de color rubí muy intenso y, según los persas, curaba el alma de los desdichados.  

El Merlot desempeñará un papel mediador con lo imaginario y el deseo

Alrededor del vino emergen emociones y pasiones.  El vino simboliza alegría y vida. En la evolución del vino a través de la historia, es difícil discernir la leyenda y la realidad, ya que ambas se confunden y se mezclan en la boca de poetas, trovadores y brujas. El simbolismo del vino nos remite a la inmortalidad, la sangre, la vida y el sacrificio. El Merlot desempeñará, de manera especial, un papel mediador con lo imaginario y el deseo. Desde siempre, el vino Merlot convive con el misterio, el mito y la realidad. Son innumerables las leyendas que dicen que el Merlot te pone en contacto con la espiritualidad y la trascendencia.

El otro fruto de la “tierra”, el romero, lo fueron recogiendo por diferentes lugares durante el viaje. La Gran Diosa le dijo que debían hacer el fuego con romero. Al quemarse, emite unas poderosas vibraciones limpiadoras y purificadoras, y ahuyenta las fuerzas negativas. El romero se utiliza en hechizos para  limpieza de malas energías,  protección,  poderes mentales, depresión,  etc.

Y el romero nos conduce al elemento “fuego”. El fuego participa en casi todas las pociones y brebajes de las brujas. Cuando la familia de Alejandra lleguen al destino, el fuego de romero servirá para calentar los dos litros de Merlot en la olla de barro de Triana.

El tercer elemento, el “aire”, es muy sutil y las brujas lo utilizan como vehículo. Es un elemento invisible que la Gran Diosa usa para que contenga determinada energía. El aire, el viento, lo que se lleva y se trae, está presente en rituales muy complejos y potentes. Dentro de los cuatro elementos, es el más difícil de manejar. Aquí servirá para avivar el fuego de romero.

Y llegamos al cuarto elemento, el “agua”, fundamental para el desarrollo de la vida. Es un elemento muy común en brujería porque el agua está relacionada con las emociones.

“Habréis de ir a la cuenca alta del río Ara” -le dijo la Gran Diosa. “El Ara es el gran señor del Pirineo. Es el último río virgen, el único recorrido salvaje. Sus aguas son las lágrimas de la diosa Pirene”.

Dicen que la bella Pirene consiguió escapar del acoso de Hércules, huyendo más allá del jardín de las Hespérides y se refugió, acogida por los pastores, en estas hermosas montañas que recibieron su nombre. Hércules, desorientado, empezó a recorrer el universo en busca suya. Jamás renunciaría al amor de Pirene. Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa, al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso y caprichoso dios. Hércules, de lejos, vio la terrible humareda del Pirineo que se elevaba hasta lo alto del cielo. Imaginando la tragedia, a grandes zancadas se dirigió a estas montañas. Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua: los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos, convertidos en carbón. Empezó a rebuscar por todos los recónditos parajes, valles, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía: las lágrimas de Pirene que salpicaban la montaña y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso que todavía podemos hoy contemplar. Sólo al llegar la madrugada pudo encontrar a la diosa de sus amores. Quiso rescatarla del incendio, pero ya era tarde. Estaba agonizando y, entre los estertores de la muerte, se la veía sonreír con gesto de triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus. Jamás, ni ella ni su monte, se someterían a nada ni a nadie. Uno de esos ibones de lágrimas es el Ibón Alto de Batanes, de donde parte el agua del Ara, milagro de la vida para AMBAR.
 
Llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, puente románico del siglo XIII, sobre el río Ara
Siguiendo las instrucciones de la Gran Diosa, Alejandra y sus padres llegan al punto culminante: El puente de Bujaruelo, un puente románico del siglo XIII sobre el río Ara. El día alarga, la temperatura sube y las nieves van desapareciendo de las cimas del Vignemale, del Cilindro, del Taillón y el Monte Perdido. Los ibones (lagos) de deshielan y el río Ara y los barrancos aumentan su caudal con una agua blanca, estruendosa. A partir de ahora, y hasta final de junio, el Ara es un imponente espectáculo desde su nacimiento en el macizo del Vignemale y en todo su recorrido, de norte a sur, por Bujaruelo, la Garganta de los Navarros, Torla, Broto, Sarvisé, Fiscal, Boltaña y su muerte en Aínsa, donde regala sus aguas al río Cinca.

Por suerte, no hay nadie a esas horas en el Puente de Bujaruelo. Junto a la misma pared del puente, Alejandra enciende el romero entre tres piedras que sirven de soporte a la olla de barro con los dos litros de Merlot en su interior. El aire sopla de repente y se aviva el fuego. Cuando el vino ya está muy caliente, Alejandra introduce en la olla la pieza de “ámbar”, cuidadosamente protegida durante el viaje, para que se ablande y coja elasticidad.  8 minutos, no más” –le explicó la Gran Diosa. “El 8 es el numero de la evolución y las transformaciones, representa el poder de la naturaleza de sanar y regenerarse”. Pasados los 8 minutos, con la ayuda de su hermano, cogieron la olla y la lanzaron al río, desde lo alto del puente. La olla se rompió y el Merlot con el “ámbar” se mezcló con el agua del Ara. “Habréis de esperar otros 8 minutos para que el ritual finalice y el Ara os entregue con vida esos ojitos atrapados, por capricho de la naturaleza, durante millones de años”

Alejandra bajó del puente, emocionada. Con la mirada fija en aquellas aguas cristalinas, se fue acercando despacio hasta que, sin saber el por qué, su boca se ensanchó en una sonrisa. Una felicidad desconocida, sin causa ni motivo, la inundó y, como en un sueño, notó que aquel ser crecía ante sus ojos, le iba viendo la cara, esa cara de felicidad, de inocencia, de ausencia de toda malicia… ¿Cómo iba a reaccionar al ver un humano por primera vez?... Alejandra, sin darse apenas cuenta, se había metido en el agua y, de repente, se encontró unas patitas agarradas a su cuello, una lengua que le lamía la cara, mientras emitía unos gemidos muy familiares. Salieron del río y aquella bola de pelo se sacudía el agua, mientras iba saludando con alegría al resto de la familia.

Mientras los niños jugaban y acariciaban aquel regalo del Ara, Alejandra, siempre observadora, añadió un dato que nadie se había cuestionado hasta el momento: “Es una chica” –exclamó “y se llamará AMBAR”

¿Y cómo llegó AMBAR a nuestra manada? La Gran Diosa le había dicho a la madre de Alejandra que el ser que vuelve a la vida después de estar atrapado en un fósil, ha de vivir siempre en libertad. Cuando, en el viaje de regreso, se esforzaba para explicárselo a sus hijos, Alejandra miró a AMBAR, que la tenía en sus brazos, y le dijo a su madre: No te preocupes, mamá, ya sé dónde la dejaremos para que corra libre y sea feliz”.  Y su hermano pequeño asintió, muy a su pesar.

Gran persona esta niña y mucha madurez para su edad. Para estos niños, la vida se presenta como una aventura maravillosa. Su mente sin fronteras y su viva imaginación les abren a un mundo ilimitado. Han sido puestos en este mundo para luchar, aprender y sentirse dichosos. Seguro que la vida tiene hermosas sorpresas para ellos. ¡Que las vivan!

Bienvenida, AMBAR

En casa, damos la bienvenida a AMBAR, que ha aceptado vivir y ser feliz en nuestra manada. Unigénita y única. Ella es la libertad de espíritu, el ser libre e indómito, sin ataduras ni equipajes del pasado. Es simple y natural. AMBAR es un ser de luz y está protegida por la luz. La sabiduría cósmica se revela a través de ella. Como buen cachorro, disfruta de la vida y sus regalos… ¡y es libre!





lunes, 21 de noviembre de 2016

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Muchas veces, al intentar decir algo a otra persona, los humanos, a pesar de la variedad expresiva que tiene su lengua, no encuentran las palabras justas para expresarse, sobre todo cuando se refiere a temas relacionados con los sentimientos y las emociones.

Sin embargo, más allá de las palabras, está el expresivo lenguaje de los gestos, porque el cuerpo habla y los gestos dicen mucho más de lo que la persona se propone manifestar. Este es el lenguaje en el que mejor nos desenvolvemos los collies.

“El lenguaje verbal y no verbal (gestos, mímicas, expresiones faciales, etc.), componen parte del valioso entramado que rige la comunicación entre los seres humanos y hace posible el acercamiento, el entendimiento, o bien la confusión y la separación. Porque más allá de estos elementos que lo integran, subyace el sentimiento que alimenta las palabras y las dota de sentido”. (Esteban Pérez)
 
Para comunicarse no siempre hacen falta palabras, algunos se entienden a la perfección sin ellas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, casi lo mismo que un gesto. Según humanos estudiosos de los Estados Unidos, el 35% de la comunicación entre personas durante una charla es verbal y el restante 65% corresponde a gestos, porque todos los seres humanos tienen habilidades innatas que les permiten expresar sus emociones a través del cuerpo. Seres humanos… y collies. Nuestra gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas, nos permite mantener interesantes y fluidas “conversaciones” con las personas con quien convivimos.

“¿Es cierto que los collies entienden más de 150 palabras concretas de los humanos?” –preguntaba una de las personas que vino a recoger a uno de mis nietos.

No sé cuántas palabras entiendo a mi edad. Lo que sí sé es que los collies estamos observando constantemente a nuestro human@. Esta actitud nos permite, no solo entender las palabras que nos va enseñando, cortas y precisas, sino también entender las que emite en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Y más allá de las palabras, interpretamos su lenguaje corporal.

Recuerdo cuando fui a visitar a Rosaura, una señora mayor que vive sola con Adra, una de mis hijas. Sus circunstancias personales y la situación aislada de su casa, en medio del bosque, lejos de vecinos humanos, le permite convivir a todas horas y forman prácticamente una única entidad.

Adra siempre camina cerca de Rosaura y los pasos de una se solapan con los de la otra. Apenas hacen falta órdenes verbales. Más allá de las palabras, una simple mirada, un gesto o un movimiento del cuerpo, es más que suficiente. Se comportan como una pareja bien avenida y disfruté de las “conversaciones” que se desarrollan entre ambas. Rosaura le cuenta cosas o le pide algo, y Adra le presta su total atención o cumple rápidamente el deseo de su incondicional amiga.

Me hace feliz observar a Rosaura y Adra. Al entenderse tan bien y comunicarse sin malentendidos, su apego es cada vez más fuerte. Rosaura sabe que su voz es un medio importante para hacerse entender por Adra, pero también sabe que Adra, como todos los collies, hacemos más caso al tono de voz y al volumen, que a la palabra en sí.

Dando órdenes a tu collie, querid@ human@, tu voz ha de ser amable, volumen bajo. Los collies tenemos muy buen oído. Nunca des órdenes a tu collie en tono militar. Cuando quieras que haga algo, limítate a darle una orden clara: una palabra, combinada con un gesto. Combina bien tu voz con tu lenguaje corporal, tu mímica y tus gestos. Es decir, tu cuerpo y tu mímica tienen que decir lo mismo que tu palabra. Entonces tu collie te entenderá y te tomará en serio. Desgraciadamente muchas personas dan mensajes que se contradicen: un ¡NO! verbal con voz amable y sonrisa, o, una orden normal, como ¡VEN!, con cara enfadada y postura corporal amenazante. Es muy confuso para el collie. Y los collies, cuando recibimos mensajes contradictorios, finalmente hacemos caso al mensaje no-verbal, porque es el lenguaje habitual entre los perros.

La felicitación verbal tiene que ser con voz amable y cara sonriente. Tu voz tiene que transmitir al collie que estás contento con él y orgulloso de él. Los collies, igual que las personas, necesitamos experimentar éxitos. Eso nos motiva para seguir colaborando a gusto.
 
Más allá de las palabras, países o religiones, el lenguaje de los collies hace posible el acercamiento, el entendimiento…
Más allá de las palabras… "Cuando hablan los sentimientos, nos vemos obligados a escuchar y a veces, a actuar, aun cuando no siempre comprendamos el porqué. No tener conciencia de los propios sentimientos, no comprenderlos o no saber cómo utilizarlos y expresarlos es peor que la ceguera, la sordera o la parálisis. No sentir es no estar vivo. Más que ninguna otra cosa, los sentimientos nos hacen humanos. Nos hacen, en fin, semejantes." (David Viscott). 

Más allá de las palabras, me gusta escuchar las miradas, me gusta escuchar los gestos, me gusta escuchar el alma de la gente…


jueves, 21 de abril de 2016

EL CORAZÓN DE UN COLLIE NO TIENE EDAD

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar”
(Robert Browing)


Los días pasan muy deprisa. Mis cachorros tienen 6 semanas y ya no necesitan tanto mis cuidados. Al ser solamente tres, ha sido todo muy fácil, y estoy dedicando mucho tiempo para estar con Cap, el más viejo de la manada, que pasa muchas horas en la zona de cría, más tranquila, lejos de las carreras y “locuras” de las más jóvenes de la manada.

La primavera cálida que tenemos nos ha permitido a Cap y a mí, con permiso de los cachorros,  estar muchas horas tumbados en la hierba, charlando, viendo florecer los perales y el manzano. Aunque yo más que charlar, lo que he hecho es escuchar:

En este momento de mi vida busco solo aquello que me haga SENTIR y ser yo mismo. Estoy en una etapa en la que no necesito impresionar a nadie. Yo no vivo para impresionar al mundo, sino para ser feliz y realizarme. Lo que de verdad cobra importancia ahora, es vivir lo que me queda de vida sin destacar para los demás, solo para mí, mi familia humana y la manada.
 
Nina charlando con Cap

El corazón de un collie no sabe de edades, ni del paso del tiempo, ni de sexos, ni de colores, estatus o posiciones. Él late, se impulsa y genera su vibración en sí mismo, en un ejercicio de amor-expansión, en el cual ignora todo lo demás, porque sólo le importa su propia energía al son del amor que emite.

A medida que pasa el tiempo –me sigue comentando Cap- uno va entendiendo que todo puede deteriorarse menos el propio corazón. Incluso los dolores físicos propios de mi avanzada edad que me están afectando, no pueden penetrar, ni afectarán nunca, a la esencia pura del corazón y a lo que éste proyecta de forma integral.

Podemos ir perdiendo vista, escuchar peor, caminar dificultosamente, incluso ir abandonando todos los placeres que en otros tiempos parecían la razón de la existencia. Podemos alejarnos de la vida y hacerlo, irremediablemente, perdiendo las facultades que brillaron en nuestro cuerpo cuando se encontraba en plenitud, pero tendremos, al menos, la tranquilidad de que nuestro corazón no cede y sigue fiel a sí mismo, sin hundirse, dando todo el amor de que es capaz en cada momento de nuestra existencia.

No des mucha importancia a la edad de tu cuerpo físico, querida Nina. Sé siempre joven de espíritu. El corazón no tiene edad. La mente jamás envejece. Aunque el cuerpo sufra los síntomas de la edad física, tú consérvate joven y bien dispuesta, porque esto depende de tu mentalidad positiva. Procura que la juventud de tu espíritu se irradie a través de tu cuerpo, tengas la edad que tengas.

Es muy gratificante pensar que no hay barreras para el corazón, que puede estar aquí y ahí, en los collies y en las personas. Que es capaz de seguir sintiendo, de emocionarse, de generar su energía amorosa, una y otra vez en su centro como si nada pasase. Es delicioso sentirlo palpitar en el interior y saber que en cada latido ha ido sumando afectos desde las emociones y sentimientos.

Es maravilloso advertir cómo a pesar de todo, hay algo en el corazón de un collie que no cambia nunca, que nació con una inmensa capacidad de dar y recibir, que se engrandece a lo largo de la vida y que nunca muere.

Grandes amigos. dándose soporte. Cap y Jolie, mermados físicamente, pero con un corazón enorme

Dicen que la vida es corta, que pasa en un suspiro y que cuando nos damos cuenta, estamos ya viviendo más de los recuerdos que de lo que acontece a nuestro alrededor. Y la verdad, es que más que temer a esa fugacidad de nuestra existencia, lo que de verdad asusta no son los errores, ni las caídas, ni aún menos las veces que nos hemos perdido en el camino. Lo que aterra, es una vida no vivida.

Cap ama a todo el mundo, no porque todas las personas lo merezcan, sino porque es su forma de vivir. Su corazón nunca rechaza, porque el rechazo siempre trae sufrimiento. Su corazón vibra, se expande en positivo, para incluir, también aquello que parece difícil, con fuerza, alegría y sintonía con la vida. 


martes, 22 de diciembre de 2015

CUENTO DE NAVIDAD


“Disfrutad de lo bueno y aprended de lo malo” –nos decía ayer CAP a toda la manada, tumbadas a la espera de un sol que se peleaba con la neblina. CAP siempre nos cuenta historias. Aunque los achaques de la vejez le han dejado sordo y con manifiesta artrosis, su memoria es tan prodigiosa como lo es su olfato. Es el mayor y mejor contador de historias, de experiencias, de cuentos… A veces se queda en silencio, con la mirada perdida. En una ocasión le pregunté qué le pasaba y él me explicó que así vaciaba su mente para entregarse a la experiencia que le proporcionan los recuerdos.

Cada historia, cada vivencia, es única, y es única porque, como buen contador, vive y hace vivir lo contado. Por desgracia, CAP se va apagando y él lo sabe. “No me queda mucho tiempo”, -me decía la semana pasada, consciente de que su vida está llegando a la meta. Me lo dijo en privado, porque ante la manada él está orgulloso de sus años, se pavonea de su edad. Muchos años de  historias y vivencias desglosadas en momentos únicos y especiales que guardo en lo más profundo de mi corazón. Ahora, con el paso de los años, pienso que con cada relato, se va despidiendo de todo, de los que aún estamos con él y de los que le faltan. La reciente muerte de ENATE y WEISS le ha afectado mucho. Ellas fueron sus primeros amores y habían envejecido juntos. 
   
“El yayo y sus batallitas” -le vacila su bisnieta BRUIXA. Pero hace unos días, la propia BRUIXA me decía: “Ojalá que mis hijos y mis nietos, el día que yo falte de este mundo, me recuerden con tanto cariño como todos recordaremos a CAP. Y así poder demostrar que ni tan siquiera la muerte es capaz de acabar con los sueños.”

Todas atentas, escuchando al venerable CAP

“Se acerca la Navidad –continúa CAP, y hoy os voy a contar un cuento muy antiguo, que quiero que NINA publique en el Blog, para todos los humanos. Siempre he pensado que el HOGOL protagonista del cuento, es una reencarnación de collie. Y no me reprochéis que los viejos hablamos con metáforas y moralejas. Eso es así. Y hay que saber escuchar. Y entender.”


El cuento de Navidad de Hogol

Cuenta una leyenda que hace ya mucho tiempo un joven Hogol llegó al mundo de los humanos, en busca de un nuevo lugar donde vivir. Allí encontró ríos y lagos, montañas y llanuras, marismas y desiertos, nieve, agua, nubes, y el mar... “Qué bonito es el mar” -pensaba el Hogol. Pero lo que más abundaba allí era la gente. El mundo de los humanos está repleto de gente y la gran mayoría viven en pueblos y ciudades. A buen seguro que son buenas personas para poder convivir todos juntos, y con este pensamiento el Hogol decidió quedarse a vivir con los humanos.

“Qué bonito es el mar” -pensaba el Hogol

Pero rápidamente se dio cuenta que las cosas no eran tan bonitas como él imaginaba. La gente que allí vivía era físicamente igual que él y externamente no se podían diferenciar. Pero el interior, la esencia de su ser, tenía algo desconocido para él.
Se dio cuenta que los humanos no decían lo que pensaban. Muchas veces incluso decían lo contrario de lo que pensaban. Se enteró que muchas personas luchaban contra otras personas por motivos que él no entendía, que la ignorancia y el desconocimiento provocaba el miedo y el odio. El Hogol no comprendía nada... allí nadie hacía nada por el mero placer de hacerlo. Todas las cosas tenían un precio. Alguien le dijo que incluso la amistad tenía un precio. ¿Cómo se pueden comprar los sentimientos, y con qué moneda se pueden pagar? Poco a poco, la pequeña lamparita que iluminaba su corazón se fue apagando cada vez más. Aquello era muy diferente de lo que él había imaginado y se sentía atrapado en un mundo cruel y despiadado. La gente lo miraba de reojo y a veces podía sorprender a alguien que lo señalaba con el dedo tras de sí.
“Aquí el primero es uno mismo y el resto importa poco” -pensó Hogol mientras una lágrima se resistía a salir de sus ojos.

El Hogol-collie “iba hasta la playa y allí, solo, mirando el horizonte, a menudo lloraba su tristeza”.

Aún así, había una cosa de aquel mundo que él amaba: el mar. Era tan inmenso, tan misterioso, tan tranquilo cuando estaba en calma, y tan poderoso cuando se enojaba... Siempre que se sentía triste iba hasta la playa y allí, solo, mirando el horizonte, a menudo lloraba su tristeza.
Pero un día, mientras el Hogol se encontraba en la playa, repentinamente un viento suave y lejano acarició sus mejillas. Y entre el rumor del viento pudo reconocer la voz del Hermano Árbol, el árbol sabio que vive en Hogoland y gran amigo de todos los hogol.
- ¡Hermano! ¡Qué alegría poder escuchar tu voz!
- Hace tiempo que te veo en esta playa, joven Hogol. Y cada vez que lo hago te veo llorando. ¿Cuál es el mal que ha ahogado tu corazón?
- Tengo mucho miedo Hermano Árbol...
- ¿De qué tienes miedo?
- La gente... aquí la gente es diferente. No dicen lo que piensan y no hacen lo que sienten. Tengo miedo de volverme como ellos, Hermano.
- No creas que son tan diferentes de vosotros pero tienes razón: podrías convertirte en uno de ellos. Ten cuidado.
- ¿Quizás tú podrías ayudarme Hermano?
- ¿Ayudarte cómo, joven Hogol?
- Quizás podrías evitar que me vuelva como ellos y hacer que sea feliz para siempre y que nunca más vuelva a llorar. O aún mejor, ¿por qué no los cambias a todos? Este mundo sería mucho mejor, Hermano!
- Sí, realmente sería un sitio maravilloso para vivir, pero aunque tengo poderes mágicos, no son tan poderosos como para conseguirlo.

“Entre el rumor del viento pudo reconocer la voz del Hermano Árbol…”

La expresión de ilusión que por un momento se había dibujado en la cara del Hogol se volvió a convertir en tristeza y volvió a bajar su mirada.
- No llores, joven Hogol. Así no solucionarás tu problema.
-¿Y qué quieres que haga, Hermano? Ni siquiera tú, con tus poderes, puedes hacer nada! ¿Qué puede hacer este pobre Hogol?
- Puedes hacer muchas cosas (le sonrió la voz). Tu mismo lo has dicho antes, piénsalo un poco.
- ¿Qué es lo que he dicho antes?
- Que tenías miedo de volverte como ellos. Si te puedes volver como ellos, no crees que ellos se pueden volver como tú?
- ¿Cómo?
- Los humanos son como vosotros en una cosa muy importante: no son malos por instinto. Los hacen volverse así. Por los motivos que sean se vuelven así, pero no lo son por naturaleza. Ahora piensa un poco: si a ti te sorprende su manera de ser, de vivir, de sentir, ¿no crees que ellos también se sorprenden cuando te ven a ti? Quizás les puedas enseñar a ver las cosas de otro modo, a hacer sonreír cuando alguien está triste, a abrazar cuando alguien tiene miedo, a dar amor cuando encuentras un corazón roto.
- ¿Crees que serviría de algo? Aquí hay muchísima gente y yo conozco a muy pocas personas.
- No te preocupes por la cantidad, lo importante es que contagies tu felicidad a la gente que conozcas. La felicidad de uno mismo nunca lo es del todo, si la gente que te rodea no es feliz. Si haces lo que te pido Hogol, yo te concederé lo que me has pedido antes.
- ¿Hacer feliz todo este mundo?
- Hacer feliz todo este mundo, sí, pero únicamente un día al año. Mis poderes no son tan grandes, pero puedo hacer feliz a todos una vez al año, siempre que tú cumplas tu parte del trato.
- Parece muy difícil eso que me pides Hermano, los humanos tienen un mundo maravilloso pero viven de espaldas a él. Pero lo intentaré, Hermano Árbol.
- Has hablado con mucha sabiduría joven Hogol, recuerda: mientras tú hagas lo que has prometido, yo cumpliré mi parte, ¿de acuerdo?
- Sí, de acuerdo.

El Hogol-collie “se descubrió de pie en la playa…, igual que hacía cuando era pequeño allá en Hogoland, junto al Hermano Árbol cuando el viento soplaba”.

El Hogol se descubrió de pie en la playa con los brazos extendidos, igual que hacía cuando era pequeño allá en Hogoland, junto al Hermano Árbol cuando el viento soplaba.
Ya no lloraba, se sentía muy bien. El Hermano Árbol había venido de muy lejos para hablar con él. Esto no era muy corriente... Quizás era una persona especialmente querida por el Hermano Árbol. Por primera vez en mucho tiempo, el Hogol sonrió mientras miraba cómo el sol se hundía en el horizonte y la Luna empezaba a perseguirle.
“¿Qué le habrá hecho el Sol a la Luna para que siempre lo esté persiguiendo?” -se preguntaba el Hogol. Y con este enigma en su cabeza volvió a casa para pasar la noche.
Al día siguiente por la mañana, el Hogol salió a la calle y se quedó maravillado. ¡Había nevado! Todo era de color blanco, ¡qué bonito! Pero algo extraño pasaba... todas las personas que caminaban por la calle llevaban una sonrisa en su cara, y cuando se cruzaban, se saludaban. Y mirándolos a los ojos mientras lo hacían, el Hogol vio que esta vez sí decían lo que pensaban y sí hacían lo que sentían. Las calles estaban llenas de luces y colores y los niños corrían de un lugar a otro para poder verlas todas, igual que las mariposas que vuelan hasta la luz de un farol.
- ¿Que sucede? -preguntó el Hogol a un hombre que paseaba por la calle
- ¡Hoy es Navidad!
- ¿Navidad?
- ¡Claro! Hoy es un día de felicidad para todos. Nos reunimos en nuestras casas y pasamos el día con la gente que queremos y deseamos a todos que sean felices.
El Hogol sonrió al darse cuenta que el Hermano Árbol había cumplido su palabra y que, al menos una vez al año, aquel mundo se parecía a Hogoland.
Y desde entonces aquel Hogol ha estado viajando por aquel mundo, siempre intentando compartir su felicidad con la gente que ha ido conociendo. Haciendo sonreír al que está triste, abrazando al que tiene miedo y dando amor al que tiene el corazón roto, tal como le pidió el Hermano Árbol. Él, a cambio, cada año envía un día de felicidad para todos. Y así será mientras el Hogol cumpla su parte del trato.


Autor del cuento: Joan Moret