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domingo, 10 de enero de 2016

EL SUEÑO DE UNA HUMANA


Acaba de ser publicado hoy mismo en la prensa. La humana es la periodista y escritora Rosa Montero. Con su permiso, copio literalmente su artículo.


TENGO UN SUEÑO

Sueño que un día no muy lejano, los humanos aceptemos la total continuidad orgánica que nos une con el resto de los animales y seamos capaces de actuar en consecuencia. Que respetemos sus derechos; que no los torturemos, esclavicemos y maltratemos atrozmente con ciego desdén a su dolor. Que comprendamos de una maldita vez que son seres sintientes y no objetos.

Tengo un sueño, el sueño de la hermandad animal. No viviré para verlo, pero sé que está cerca.
Dentro de unas décadas, nuestros hijos mirarán hacia atrás y se horrorizarán al ver cómo tratamos hoy a los animales, del mismo modo que hoy nos espantamos al recordar los desmanes de la esclavitud y de la segregación racial. Por eso he pedido prestadas las famosas palabras de Martin Luther King en aquella multitudinaria marcha de 1963. Seguro que ya hay lectores torciendo el gesto por mi osadía al unir la cuestión racial y el maltrato animal. Y sin embargo son problemas muy parecidos. En ambos casos son pura barbarie, ignorancia y rancios prejuicios. Los racistas que creen que un negro es inferior a ellos son como los energúmenos que piensan que un animal es una cosa con la que se puede cometer cualquier salvajada. O sea, seres profundamente incultos e incapaces de empatía. Por cierto, se ha demostrado que los maltratadores de animales lo son también de personas; según un importante estudio hecho en Escocia con psiquiatras, médicos de familia, asistentes sociales y policías, en el 86% de las mujeres maltratadas que tenían animales de compañía, la mascota también había sufrido daños; y de un 30% a un 88% de los tipos condenados por exhibicionismo, acoso, violación, abuso familiar y asesinato tenían antecedentes de maltrato animal. Y estamos hablando de antecedentes policiales, o sea, que debieron de ser especialmente brutales. A saber cuántos más quedaron en el anonimato. Deberíamos castigar con mucha más contundencia el abuso animal aunque sólo fuera para defendernos nosotros mismos de los violentos.

Pero es que no se trata sólo de autodefensa; es sobre todo una cuestión de ética, pura justicia elemental y desarrollo cívico. El progreso social pasó por la Declaración de los Derechos del Hombre del siglo XVIII; después, por la inclusión de la mujer en esos derechos; y ahora tendrá que pasar por el reconocimiento de los derechos de los demás seres vivos. Sólo así podremos crecer y progresar.

El mundo se está moviendo en esa dirección, impulsado sobre todo por los avances científicos, que echan por tierra nuestro etnocentrismo. En 2012, trece eminentes neurocientíficos de las más importantes instituciones del mundo firmaron en la Universidad de Cambridge, junto a Stephen Hawking, el llamado Manifiesto de Cambridge, en el que declaran que las investigaciones demuestran que los animales tienen conciencia. Y, hace un mes, una juez argentina ha reconocido el estatuto de persona no humana a una orangutana. En América hay varios procesos más parecidos en marcha, y también peticiones de habeas corpus. En España, como somos especialmente bárbaros y unos analfabetos, nos hemos puesto a hacer chistecitos con lo de persona no humana. Sin embargo, no nos parece nada raro que una empresa sea persona jurídica. La decisión de la juez argentina tan sólo indica que considera que la orangutana tiene derechos (que es lo mismo que sucede con las empresas).

El progreso social tendrá que pasar por el reconocimiento de los derechos de los demás seres vivos
Los otros animales poseen menos inteligencia que los humanos, obvio (del mismo modo que una medusa no es igual que un perro), pero, en sus diversos grados, tienen conciencia, sufren y son inteligentes, algunos inteligentísimos, como los grandes simios, con quienes nos separa tan sólo un 1% del genoma. Somos tan semejantes a los simios que incluso podemos intercambiar transfusiones con los chimpancés y los bonobos. Y la gorila Koko, que aprendió el lenguaje de signos y entiende y usa varios miles de palabras, puntúa entre 70 y 95 en nuestros exámenes de inteligencia, lo que quiere decir que, si fuera una persona, se la consideraría de aprendizaje lento, pero no retrasada. Pero no nos limitemos a los primates; los elefantes tienen ritos de muerte, los cuervos fabrican herramientas, una collie ha demostrado que los perros entienden mil palabras… Y sin embargo, ¿qué estamos haciendo con todas esas criaturas tan complejas con capacidad para amar y sentir y sufrir? Brutalidades.

Aun así, las cosas están cambiando. Tengo un sueño, el sueño de la hermandad animal. No viviré para verlo, pero sé que está cerca. Por lo pronto, incluso en este bárbaro país nuestro, el PACMA, el partido animalista, ha sacado 220.000 votos al Congreso y más de un millón al Senado (500.000 de ellos únicos al cabeza de lista). Es decir, ha sacado más votos que UPyD y Vox juntos. Nuestra injustísima ley electoral les ha dejado sin escaño, pero ahí está la presencia de su fuerza. Somos muchos quienes estamos soñando.



Fuente: Rosa Montero, El País Semanal 10/01/2016

lunes, 3 de junio de 2013

CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES Y VIOLENCIA HUMANA


“Aquel que es cruel con los animales
se vuelve difícil también en su trato con los hombres.
Podemos juzgar el corazón de una persona
por la forma en que trata a los animales”

(Immanuel Kant)

Llueve y vuelve a llover. Empiezo a estar cansada de esta primavera marcada por el agua y también por el granizo. Necesito el sol, necesito caminar. Entre el tiempo triste y gris y mi estado, estoy “blanda” y “mimosina” y busco el contacto humano. Por eso paso muchas horas dentro de casa.

En casa he descubierto una ventana de colores abierta al mundo… que no me ha gustado. Si hago caso a esa caja tonta, el mundo humano está muy mal. Casi todo son noticias malas. ¿De verdad que en España o en el mundo no hay noticias buenas? Estoy cansada de oír lo peor que pasa en cada lugar y eso no me gusta, porque da una visión del mundo humano que yo no deseo. Quiero pensar que solo se trata de una guerra de audiencias, porque las tragedias, las muertes, los fraudes, los desahucios, la corrupción, y en general cualquier noticia mala o muy mala, vende muy bien. ¡Qué pena!

 
Jueves, 30 de mayo, escucho en el telediario:

“Según la Agencia Europa Press, agentes de la Policía Nacional han detenido este miércoles por la noche en Granada a un hombre por haber presuntamente apuñalado con un cuchillo a su esposa en la Plaza de San Juan de Letrán de la capital granadina, en el portal del despacho de abogados que tramita su divorcio.
Ésta es la tercera mujer que resulta herida grave esta semana a manos de su pareja sentimental, después del caso registrado en Girona, donde un hombre mató a su cuñada e hirió a su mujer de la que estaba en trámites de separación, y el registrado el lunes en la localidad granadina del Atarfe.
La semana pasada fueron cuatro las víctimas mortales de la violencia de género y son ya 25 las mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año…”

¿Por qué tanta violencia de género?  ¿Se han vuelto locos los humanos?

Triste e indignada salgo afuera a desahogarme con la manada. Como todo está mojado y aún está lloviznando, nos reunimos en el porche.

-          La violencia de género es un mal destructivo incrustado en la sociedad.  Hace falta una educación global-social para erradicar esta lacra –comenta Cap, el más veterano. Ya no es un problema de carácter doméstico, la violencia de género es un asunto de interés público. La mayoría de los profesionales estudiosos del tema están de acuerdo en que los casos de violencia de género deben ser explicados como un delito contra los derechos humanos.

-          Seguro que los autores de esas muertes violentas no tienen ni han tenido nunca un collie. Y seguro que alguno de ellos ha maltratado alguna vez a algún animal –apunta KIT.

-          ¿Maltratar a los animales puede derivar en el maltrato a las personas? – nos pregunta la joven Haila

He observado que, a pesar de la terrible brutalidad que encierran, los actos de crueldad contra los animales no interesan a las televisiones, ni ocupan las primeras páginas de ningún periódico, ni parecen escandalizar demasiado a la población. Sin embargo, tienen un significado último que debería interesar muy mucho a las personas como sociedad.

Jolie, la especialista en estadísticas, nos explica:

-          Aquellos que abusan de los animales, según indican los expertos, son hasta cinco veces más propensos a cometer crímenes violentos contra las personas.

Estudios realizados indican una fuerte correlación entre el maltrato de animales y el posterior maltrato de humanos. Gran parte de los criminales que han sido violentos hacia personas comparten un pasado de excesiva y repetida crueldad hacia animales.

En países como EEUU, el interés por este tipo de actos es creciente. No sólo por la mayor sensibilización que tienen hacia los animales, sino por las evidencias cada vez más numerosas de la relación entre los actos de crueldad con los animales y otros crímenes.

-          Alan Felthous, experto en Psiquiatría Forense -continua Jolie, llevó a cabo varias investigaciones que mostraban de forma consistente cómo detrás de las agresiones a personas había, en muchas ocasiones, una historia de abuso a animales.

En un estudio comparativo entre hombres encarcelados por crímenes violentos e individuos libres y no violentos, el 25% de los criminales violentos reportaron “crueldad” hacia los animales en su infancia, mientras que entre los individuos no encarcelados ninguno reportó antecedentes de maltrato de animales.

En España estos conceptos del maltrato a los animales en un contexto de la violencia doméstica es un campo de estudio novedoso y no desarrollado, que proporciona valiosas informaciones para elaborar estrategias en la ayuda de las victimas de la violencia doméstica.

Cada vez hay más evidencia que confirma que los actos de violencia no son separados ni distintos, sino más bien forman parte de un ciclo. Estos descubrimientos deben alertar a los padres de familia, profesores, asistentes sociales, fiscales y jueces sobre la importancia de la crueldad hacia los animales como indicador de una futura conducta antisocial y agresiva hacia los humanos.

Parece evidente que existe una relación entre el maltrato a perros y otros animales, y la posterior violencia o agresiones sobre otras personas. Muchos casos de asesinos en serie comenzaron maltratando a perros y gatos, como estos tres ejemplos que localizó Jolie:

- Albert Desalvo, "El estrangulador de Boston"
Entre los años 1962 y 1963, mató nada menos que a 13 mujeres, y violó a otras 4. Siendo niño, metía a perros y gatos en jaulas y se divertía lanzándoles flechas a través de las rejas.

- Jeffrey L. Dahmer, "El carnicero de Milwaukee"
Cuando era niño, empalaba a perros y clavaba maderas a gatos en su propio jardín. Ya de adulto, confesó haber asesinado, desmembrado y cometido actos de canibalismo a 17 hombres.

- Edmund Emil, “Kemper III”
Condenado en 1973 por el asesinato de su propia madre y otras 7 mujeres. A los 13 años de edad, maltrataba a gatos. A algunos los enterraba vivos, a otros los mataba y ponía sus cabezas en estacas y se dedicaba a hacer conjuros. A su madre, la mató haciendo lo mismo que hizo de niño con su propio gato: lo decapitó, le cortó la cabeza en rebanadas, y troceó su cuerpo.

¡Qué asco! No te puedes fiar de alguien capaz de maltratar a un animal. Si hace eso, podría hacer cualquier cosa. Identificando a quien maltrata a un animal, se puede prevenir futuros casos de violencia de género y detectar posibles criminales.

Hoy, 3 de junio, por fin con buen tiempo, y yo mucho más animada, soy optimista y mantengo firme mi esperanza en la llegada próxima de una nueva cultura. Ojala esos recientes casos de violencia de género, que me han dado pie para escribir este post, sean la última gesticulación del machismo que agoniza.

Y ahora, ya sin viento, sin lluvia y con las temperaturas más normalizadas, empiezo a creer que hay primavera.


(Fuentes: revista “Espai Social” y hemeroteca del diario “El Mundo”)