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martes, 5 de septiembre de 2017

ENSEÑANDO A LOS HUMANOS



“Un collie te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te será fiel toda la vida. Un collie te enseña a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor” (Raquel)

“Mi collie me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir “te quiero” cada día y, además, decirlo sin palabras” (Patri)

Gracias Raquel y Patri por vuestros comentarios. Realmente la convivencia con un collie es una fuente inagotable de bienestar y de enseñanzas para las personas, porque los collies vivimos toda nuestra vida ENSEÑANDO A LOS HUMANOS...

... A ser tolerantes.

No nos importa si sois ricos o pobres, gordos o flacos, ni cual es vuestra religión, vuestro sexo o vuestro país. Os aceptamos como sois y os queremos sea cual sea vuestra condición. Nuestro amor es incondicional y os respetamos y amamos por encima de todo. ¿Por qué no sois los humanos igual de tolerantes? Tolerancia, comprensión y respeto por las diferentes formas de pensar y de vivir.

... A vivir cada momento intensamente.

Los collies no pensamos en el pasado ni estamos preocupados por el futuro. Vivimos el momento, el aquí y el ahora. El pasado ya pasó y el futuro está por venir, en realidad las personas no podéis hacer nada por ello. Pero si vivís el presente y os centráis en lo que estáis haciendo, como hacemos los collies, aprenderéis a vivir y a disfrutar cada momento intensamente.



... A amar sin condiciones.

El amor de un collie es incondicional, un amor de pase lo que pase. Un collie ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada… Aprended también los humanos a amar sin condiciones, sin tiempo ni lugar, dando todo cuanto sois y poniendo el corazón en todo cuanto hacéis. ¿Sabéis cual es el poder de la entrega de un collie?: Si deseas recibir amor, todo lo que tienes que hacer es darlo. Cuanto más amor entregues, más recibirás.

... A ser pacientes y a perdonar.

Un collie es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une a nuestra familia humana para siempre. Os comprendemos y conocemos el valor de no tener segundas intenciones, porque nuestra bondad es absoluta.
En realidad cada día os enseñamos a no enfadaros, a ser pacientes y a perdonar.

... A saber escuchar.

Los collies sabemos escuchar con atención, porque sabemos muy bien que lo que muchas personas necesitan no es una mente brillante que les hable, sino un corazón paciente que les escuche. Sabemos escuchar y sabemos valorar el silencio en un mundo de ruido. Y como sabemos guardar silencio, son muchas las confidencias y secretos que recibimos de nuestra familia humana. Hay cosas que solo el silencio sabe explicar, sentimientos que solo en silencio pueden transmitirse. Nada como la voz del silencio para aquellos que saben escucharlo, para aquellos que saben entenderlo. “Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio. Solo una mente serena, pero extraordinariamente activa puede aprender” (Krishnamurti)


... A sonreír.

Los collies somos especialistas en sorprender a las personas y nos gusta hacer sonreír a nuestra familia humana. Por eso nuestras locas ocurrencias y desparpajo, nuestras posturas acrobáticas, la manera de pedir comida, esos ruiditos tan peculiares que emitimos cual palabras, esa pata delantera que os toca con suavidad, esa lengua húmeda inesperada, esa carita ladeada con ojitos de pena… todo, por una sonrisa.
Y si alguna vez, humano querido, un collie no te da la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.
Sonreír y no amargarse la vida por nada ni por nadie, esa es la actitud que os proponemos los collies. Sonreíd siempre, porque la vida es algo maravilloso y hay muchas cosas por las que sonreír.
Dicen que sonreír es contagioso… Iniciemos una epidemia ¡ya! y contagiemos el mundo.

 ... A mantenerse en forma.

Los collies nos convertimos muchas veces en entrenadores personales, pues obligamos a nuestro humano a mantenerse físicamente activo. Cada día nos saca a correr, a pasear, a jugar; así que, de media, siempre va a hacer más ejercicio que los que no tienen perro.
Con el ejercicio, los collies os ayudamos a controlar el estrés, el estado de ánimo y vuestro estado físico.

... A ser sociable.

El hombre, por naturaleza, es un ser social y sus actos repercuten en el mundo que le rodea. Los collies también. Y somos buenos facilitadores para que los humanos se relacionen y conozcan a otras personas. Las personas más jóvenes sostienen que ayudamos a “ligar”.
Los collies tenemos la autoestima muy alta. Cuando nos peináis para salir a la calle, nos sentimos guapos y admirados. Las personas, para ser más sociables, debéis reforzar vuestra autoestima. Nadie es perfecto. Y lo que habéis de hacer es olvidaros de los aspectos negativos y dejar que brille más lo mejor de vosotros mismos. Autoestima es aceptarse uno como es y conseguir ser lo que los sentimientos le indican. Empatizar y no rivalizar, entrar en sintonía con las personas y las cosas, quitar las barreras.
Los collies somos optimistas y positivos. Para ser más sociable, hay que pensar en positivo. Os ayudará a tener una actitud abierta para socializar con otras personas.



Son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más, para quien quiera captarlos,  en nuestra convivencia diaria. Porque los collies tenemos una capacidad extraordinaria para calmar el cuerpo y la mente de las personas. Somos auténticos y nos guiamos por la conexión emocional que establecemos con los humanos. Con nuestros cuerpos peludos, os ofrecemos miles de cosas maravillosas y os podemos enseñar muchos valores. Sin nuestras enseñanzas sobre valores como el amor, la amistad y la fidelidad, las personas seguramente serían menos personas.

Mi abuela Jolie dice que, para l@s human@s, un collie es ese “alguien” decidido, vacío de miedos y lleno de retos, con un toque de locura que invade tu vida. Que viene y va sin planear, sin buscar porqués, sin que haya más razón que tú, que pasar un rato juntos. Que te da una ración diaria de cariño, sin edulcorantes ni artificios, sin colorantes ni conservantes. Que hace bonito tu mundo, permaneciendo siempre a tu lado. Te reconforta, te saca una sonrisa, te sosiega y te mantiene fuerte ante la vida. Un collie es ese “alguien” con quien las relaciones son siempre sólidas, consistentes y leales.




domingo, 14 de mayo de 2017

MI ÚLTIMA CAMADA

“Los hijos no son el juguete de los padres,
ni la realización de su necesidad de vivir,
ni sucedáneos de sus ambiciones insatisfechas.
Los hijos son la obligación de formar seres libres y felices”
(Simone de Beauvoir)

Cuando aquel caluroso 14 de julio del 2013 nacía mi primer hijo, de nombre Turró, en mi mente se abrieron múltiples esperanzas y deseos. Fue una camada de 8 preciosos cachorros que cuidé con pasión. Los miraba e imaginé cómo podía ser su vida. Recuerdo que, mientras les lamía, quería transmitirles que en este mundo nadie tiene derecho a tratarles mal, porque ellos están hechos de emociones y de sueños, porque la dignidad de un Collie es sagrada y su felicidad un derecho que nadie puede vulnerar.

En las siguientes camadas, y sobre todo en esta MI ÚLTIMA CAMADA, 8 cachorros también como en la primera, me he esforzado en enseñarles muchas otras cosas, entre ellas a disfrutar y vivir cada momento de la mejor manera, que se atrevan a vivir sin temor… Los crío para vivir su vida, para aprender sus lecciones y para integrarse en una familia humana con valores. Y sé que lo harán.

No he sido la madre perfecta, sólo una buena madre que he respetado las virtudes y defectos de mis cachorros. Los he preparado para la inseguridad y la incertidumbre, porque el mundo es imprevisible. Entre juegos y aventuras, les he demostrado que cada día trae su propio broche, y el sol siempre está, incluso en los días nublados… Les he enseñado a ver más allá de las apariencias, para que puedan mirar con amor y encuentren belleza a cada paso.
 
Pronto podré dormir de un tirón

"¿Cuál es la edad ideal para que una collie tenga cachorros?" – nos preguntaba una de las muchas personas que han venido estos días a ver a los cachorros.

Dependerá mucho de su estado de salud en cada celo. Lo ideal es tener cachorros en la plenitud física. La mejor edad para criar es entre los 2 y los 6 años de vida. Tener cachorros demasiado joven, pone en riesgo la salud de la madre, ya que aún no ha desarrollado su físico del todo. Y quedar embarazada con 8 ó 9 años, tiene muchas probabilidades de que las cosas no vayan bien, poniendo en grave peligro la vida de ella o sus cachorros.

“¿Hasta cuándo pueden quedarse embarazadas las perras?” –seguía preguntando.

Las perras no tenemos menopausia, al menos en sentido humano, y podríamos quedarnos embarazadas siendo ya viejas. Lo que sí ocurriría es que nuestra fertilidad se vería mermada y nuestra capacidad de tener un buen embarazo y un buen parto se reduciría muchísimo. Está claro, y en esto coincidimos con las humanas,  que no es lo mimo un organismo joven y lleno de vigor que otro ya viejito y con las fuerzas menguadas.

Por eso digo que esta es MI ÚLTIMA CAMADA. Acabo de cumplir 6 años, la edad límite establecida en nuestra manada, y en unos meses pasaré por la Clínica Veterinaria para que mi amiga Maite me esterilice, para evitar riesgos y ganar más calidad de vida de cara a la vejez, que espero que sea plena y feliz.
 
Con IONA, mi última hija

Uno de estos últimos días me quedé a solas con Iona, la última en nacer, y, mirándola, recordé. Es imposible no recordar. Recordé todo el camino vivido desde mi primer embarazo, tanta lucha, tantos sueños, tantas emociones... Y ahí estaba mi recompensa, el motivo por el cual todo ha valido la pena. Todos mis cachorros son bellos, adorables, buenos y dulces. Iona y los 34 cachorros que la precedieron, lo merecen, lo compensan todo. Sobre todo cuando pienso en las familias humanas a las que han aportado y aportarán tanta alegría y felicidad. Ahora sé que yo estoy en este mundo porque ellos debían aparecer.

En estos momentos, mi memoria me trae la añoranza de recordarlos a todos y cada uno. Son 35, sé dónde están, qué hacen, con quién viven. Ya he completado mi ciclo de madre y es ahora cuando veo que el tiempo ha pasado como un suspiro, sin darme cuenta. Mis recuerdos también para Brus, Astún, Tuc y Xaloc, mis chicos guapos, machos amorosos y efectivos, sin cuya colaboración nada de esto hubiera sido posible.
 
¡Cómo echaré de menos estos momentos con mis cachorros!, pero sé que hay una última vez para todo
MI ÚLTIMA CAMADA. Tiempo de despedidas. Despedirme de estas mamas arrugadas que ya no volverán a dar leche, de esta barriga que ya no volverá a tener contracciones. Ya no albergaré más corazones. Ya no asistiré como protagonista al milagro de la vida. Ya no habré de provocar más pipis ni habré de limpiar cacas. Ya nadie se dormirá prendido a mi teta. Y los juguetes serán sólo un recuerdo. Ya no me perseguirá nadie buscando protección, ni me ladrará con carita de pucheros. Sus primeros pasitos han sido los últimos. Sus travesuras pondrán fin a una época. Sus caras de asombro descubriendo la vida son el fin de un ciclo. Pronto podré dormir de un tirón, pero creo que nunca pasarán los años suficientes para que olvide esos achuchones de madrugada, esas pequeñas patitas con uñas como alfileres, reclamando. Hace casi cuatro años que estrené mi maternidad y ha pasado toda una vida, en realidad 35, complejas e inmensas cada una de ellas, diferentes y maravillosas todas.


Tiempo de adioses y de bienvenidas. Hoy quiero disfrutar de la última vez de algo, y abrazar la primera vez de todo. Que no pare el tiempo, sólo que vaya más despacio… Y a los 35, os digo que nos vemos cuando el destino tenga ganas de juntarnos… Mientras, cuidaros y sed felices.


jueves, 19 de enero de 2017

VALORES DE VIDA

“El objetivo de la educación es el conocimiento
no de los hechos, sino de los valores”
(William Ralph Inge)
  
Mi hija Kheyra
Hablar sobre la educación de las niñas y los niños humanos, no es un tema muy propio de este Blog, pero se trata de una petición personal de mi hija Kheyra, que está viviendo muy de cerca este tema en su familia humana, con una niña y un niño, y unos padres preocupados y responsables. Además, las últimas estadísticas de mi abuela Jolie, dicen que, de las familias que tienen un Collie en casa, el 36% tienen hijos de esta edad (6-10 años).

Los humanos viven en un mundo en el que ser los primeros, es lo más importante. Examinan a sus hijos continuamente y ellos sólo buscan el sobresaliente. Se les prepara para afrontar el éxito, para celebrar los triunfos. Se les repite hasta la saciedad: “No llores. Tienes que ser fuerte. ¡Eres el mejor!”

Kheyra me decía hace unos días que, en su habitual paseo matinal, vio a “su” humana echarse las manos a la cabeza cuando una amiga le comentaba que en algunos colegios hacían olimpiadas de matemáticas con cronómetro en mano y frente a un tribunal, olimpiadas de ciencias, olimpiadas de deletrear y todo ello con niños de apenas 7-8 años. ¿Pero estamos locos o qué?exclamó. Y el único ganador era el primero…los 25 niños restantes de la clase se veían como perdedores.



-       ¿Qué está pasando?

-       No sé, Kheyra... Los humanos invierten años en preparar a sus hijos para el éxito y no se dan cuenta que la vida está llena fracasos, de decepciones, de pequeños y de grandes obstáculos, de momentos de tristeza, de duelo, de soledad. ¿Y eso es signo de debilidad de la especie humana? No. Es la vida.

-       ¿De verdad piensan las personas que los niños de hoy en día están preparados para afrontar dificultades? ¿Es casualidad que pediatras, psicólogos y psiquiatras infantiles cada vez tengan más casos de depresión infantil y de ansiedad? ¿En qué cabeza cabe que a un niño de 9 años se le diagnostique de Depresión o de Trastorno de Ansiedad Generalizada teniéndolo todo, supuestamente, a su alcance? Es evidente que algo no están haciendo bien los humanos.

-       Cierto, Kheyra, los maestros y las familias deberían saber que el mundo cambia cada vez más deprisa y que eso hace que ya no sea tan importante memorizar todos los contenidos posibles en un sentido enciclopédico. Hoy es más importante disponer de las destrezas y habilidades que permitirá a las personas aprender de forma autónoma a lo largo de su vida... y eso no se mide con una nota numérica. Recuerdo ahora las palabras de Eva, una maestra del siglo XXI, el día que vino a recoger a su Collie: “La escuela de la nueva educación es creativa, despierta el espíritu crítico, promueve la iniciativa emprendedora, transmite valores y trabaja las emociones. También trabaja las matemáticas, la literatura, las ciencias... pero de manera integrada en proyectos y de forma que los alumnos estén en disposición de aplicar sus recursos para alcanzar el aprendizaje.”


-       Siguiendo con el paseo matinal, hubo un momento en que “mi” humana explotó: “Me importa un pimiento que mi hijo sea el más rápido en cálculo mental. Lo que no consiento es que se venga abajo por ser el segundo, el tercero o incluso, porque no haya sido seleccionado entre los 10 primeros.
Lo que de verdad me importa, lo que me quita el sueño, en lo que invierto toda mi energía y esfuerzo, es en desarrollar su inteligencia emocional. Lucho porque sea generoso, porque la empatía sea su punto fuerte. Me desvivo porque muestre sus emociones, porque me hable de sus debilidades, porque él mismo, encuentre soluciones a sus problemas. Peleo a diario por hacer de mis dos hijos personas autosuficientes emocionalmente. No pasa nada por no ser el primero de clase si se han esforzado al máximo. Premio el esfuerzo, la entrega, la generosidad, la lealtad, la lucha y la solidaridad. Esos son los valores vitales, los valores de vida
¿Sabes, Nina? Se hizo el silencio en el parque. Hasta los perros que suelen salir a esa hora, dejaron de jugar.
Su amiga Ana la miraba estupefacta. “Mi” humana bebió un poco de agua y continuó:
“¿Quién prepara a los niños para el fracaso, para la decepción, para el desengaño? ¿Lo habéis pensado alguna vez?
La sociedad recibe con los brazos abiertos a los triunfadores, les prepara para los aplausos. Yo prefiero preparar a mis hijos para las dificultades, fortalecer su autoestima, su capacidad resolutiva, su positivismo, su espíritu de lucha. ¿Por qué valoramos tanto el éxito? Porque antes hemos pasado por un camino más o menos angosto de lucha ¿o no?
No somos máquinas. Nosotros, los padres, no lo somos, lo sabéis muy bien. No pretendas entonces que tu hijo lo sea. No quiero que mis hijos piensen que su madre es una superwoman, siempre preparada, siempre lista para todo, siempre cantarina y perfecta. ¿Ese es el ejemplo que quiero que sigan? Y si con el paso de los años van encontrando dificultades a lo largo de sus vidas ¿Qué pensarán? ‘Yo no he sido capaz… Mamá se decepcionaría… No puedo mostrar debilidad. Mi madre siempre ha sido tan fuerte…’
Bueno, hijos –les he dicho a mis niños en alguna ocasión- mamá no es perfecta. Mamá también se equivoca y cuando lo hace, rectifica y pide perdón. Mamá, como todo el mundo, llora cuando está triste.
Quiero que mis hijos vean que su madre es de carne y hueso. Que no se avergüenza por llorar o por estar un poquito triste en circunstancias puntuales, que no se esconde. Quiero que lo vivan como algo natural… porque cuando a ellos les ocurra se acordarán de mí y lo asumirán como normal. Aceptarán su estado de ánimo y sacarán la fuerza necesaria para superar todo lo que obstaculice el camino hacia su felicidad.
Los hijos no necesitan súper-padres, ni dioses. Les da igual que su papá sea médico, abogado, camarero o que esté en el paro. Los hijos quieren un padre y una madre que estén a su lado, que jueguen con ellos, que les expliquen las cosas, que les cuenten historias…que hablen su mismo lenguaje. No quieren que les colmemos de regalos materiales. Es mucho más sencillo: sólo quieren tiempo junto a nosotros. Los niños deben vernos como seres humanos, no como super-héroes, para eso ya tienen las películas. Si te equivocas con tu hijo, no pasa nada, pídele perdón: ‘Perdona cariño, me he equivocado. ¿Me perdonas? ¿Empezamos de nuevo?...’ ¿Sabéis lo que supone para un hijo que sea el padre o la madre el que le diga eso? No hay mejor ejemplo”.
Esta es “mi” humana, Nina. Estoy muy orgullosa de ella.


Un niño, es único, especial e irrepetible, como lo somos los collies. Y si hay algo que necesitan siempre los niños es comprensión. Los humanos no deberían dar tantas órdenes a sus hijos ni llenarlos de reglas. Más bien, deberían elogiar su buena conducta con besos, con abrazos, con mucho, mucho cariño. Enseña a tus hijos a disfrutar de los placeres sencillos, en ellos está la verdadera felicidad. Cuéntales historias. Historias reales, de tu trabajo, de tu día a día. Estimula su imaginación, su creatividad, su empatía… Emociónate con ellos. Anímales a que sean emprendedores. A que no tengan miedo a equivocarse, sino a no intentarlo. A rectificar si van por el camino equivocado. A levantarse ellos solos si se caen. A pedir perdón y a aceptarlo también. Contra la frustración: la perseverancia, la constancia. Y recuerda que educar no es repetir siempre las mismas palabras. Educar es enseñarles a soñar, a probar, a crear, a luchar y a creer en ellos mismos.

Kheyra me contó, que ese mismo día por la noche, el más pequeño de la familia, después de estar jugando con espadas de madera y pistolas de plástico, se abrazó a su madre y creo que le susurró algo así: “Mamá, háblame bajito para darme calma, para que pueda crecer con tu afecto, con tu buen hacer. Mamá, háblame bonito para que me inicie cuanto antes en el mundo de las emociones, para que el miedo no forme parte de mí y pueda descubrir el mundo sintiéndome querido en todo momento”.

Los niños, como los collies, no queremos grandes cosas, sólo pequeñas cosas que hagan grande nuestra vida. Queremos que los padres, “nuestros” humanos, nos den calidad de vida. Que el tiempo que estén con nosotros sea siempre el mejor, el más sincero. Que no duden en hacer cosas juntos con ellos, en jugar, hablar, cocinar, pasear… Que cierren el móvil y se rían con sus hijos, sin preocuparse en si son o no son el padre o la madre “perfecta”. El corazón tiene respuestas que Google desconoce. Para enseñar a un niño, se necesita más corazón que ciencia.




Fuente: Lucía Galán, madre y pediatra

jueves, 29 de diciembre de 2016

QUERIDOS COLLIES MAGOS

“Sueña. Sueña con lo que quieres, con lo que tienes y con lo que no.
Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo.
Sueña como si tu sueño fuera verdad y suéñate a ti misma en ese sueño.
Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños”
(Brando. Pensamientos de Luc)




Para la mayoría de las personas, cuando llegan estas fechas, todo son buenos propósitos para el Año Nuevo. Pero observo que la especie humana está fallando año tras año. Su escala de valores sigue alterada a finales de cada año, porque las personas siguen anteponiendo el dinero a la conciencia, y el poder a los sentimientos. Hoy me siento tan decepcionada, que recurro a la magia de todos los collies del mundo.

Este post, por tanto, no va dirigido a los humanos. Te pido, pues, persona que me estás leyendo, que se lo transmitas a tu Collie. Ella o él sí será capaz de cumplir los propósitos para el 2017.



Queridos Collies Magos:

Accionad vuestra memoria olfativa y recordad los cientos de historias que habéis vivido en vuestra familia humana o su entorno, con madres llorando desconsoladas, padres abrumados, conflictos familiares de difícil solución. Esos niños y niñas con decenas de preguntas sin respuesta sobre la sociedad actual, sobre guerras que no entienden, sobre política, sobre refugiados…

Ante el nuevo año, apelo a una conspiración de collies. Os pido vuestras mejores vibraciones y vuestro genial saber hacer.

Si tenéis acceso a algún político, solo habéis de conseguir dos cosas: que no mientan y que no roben. Nada más.

Los que vivís en familias con profesores, maestros y educadores, exigidles mucho amor y comprensión con los niños y mucha inteligencia emocional. Recordadles que en sus manos tienen el futuro, porque, como decía  Nelson Mandela, "la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo".

Algunos collies sé que vivís con médicos. Pedidles empatía, compasión y ternura. Hay que humanizar más aún su profesión.

Los collies que estáis viviendo con parejas de recién casados, lo tenéis más fácil para que mantengan siempre viva la ilusión. Siempre hay cosas nuevas y bonitas por llegar, aunque en ocasiones hay que buscarlas.

Todos los collies que estáis sufriendo porque vuestros humanos han decidido separarse, ayudadles a tener serenidad, fuerza y luz para no ofuscarse y garantizar la felicidad de sus hijos por encima de sus propios intereses. Ya sé que los collies siempre estamos de parte de los niños, pero en estos casos hay que procurar que ellos no juzguen ni tomen partido, porque sus padres los quieren por encima de todo.

Los que vivís en una familia con hijos adolescentes, procurad que los padres tengan más comunicación con ellos y menos autoritarismo.

En las familias donde convivís con abuelos que crían a sus nietos, mostradles vuestra gratitud y ayudadles para que vivan con salud.

A los padres que pasan muchas horas al día fuera de casa, retenedlos para que dediquen tiempo de calidad a sus hijos. ¡Que se tiren al suelo y jueguen con ellos, como hacemos los collies!

A las madres, amas de casa, con las que compartís tantas horas, decidles que no importa que la casa no esté impecable. Que se cuiden a sí mismas, su salud física y emocional. Que sean genuinas, luchadoras, generosas, compasivas y optimistas.

Y para nosotras, querid@s Collies Mag@s, pidamos al Año Nuevo lo mismo que para todas las personas de buena voluntad: espíritu luchador, negarnos a mirar hacia otro lado, pasión, generosidad y optimismo para afrontar el 2017 con una sonrisa y con la valentía para seguir luchando, pase lo que pase. ¿Valentía?, sí, valentía…

“Valiente es el que mira siempre a los ojos, el que se levanta cada mañana dispuesto a luchar por lo justo, a dar lo mejor de él mismo. Valiente es el que toma decisiones sin miedo, el que arriesga, el que no se esconde. Valiente es el que se cae y en cada caída se rehace y se reconstruye y aún así, en ese estado a veces resquebrajado, ayuda al que tiene a su lado”. (Lucía Galán)



¿Demasiadas cosas para el 2017, querid@s Collies Mag@s? Quizá. De sueños, voy servida. Y ante una especie humana tan dividida, tan cobarde, tan egoísta, tan injusta…, las collies soñadoras sólo sabemos soñar y creer que la utopía es posible, aún en la mayor de las desesperanzas. Porque sin sueños la vida no tiene ningún sentido.

También tú, persona que estás leyendo este post, si quieres, puedes unirte a la conspiración de los collies y entre todos seamos capaces de dar sentido a aquellos valores tan de collie como lealtad, solidaridad, amistad, tolerancia, igualdad, compromiso y sobre todo amor, mucho amor.




Fuente: Lucía Galán

lunes, 21 de noviembre de 2016

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Muchas veces, al intentar decir algo a otra persona, los humanos, a pesar de la variedad expresiva que tiene su lengua, no encuentran las palabras justas para expresarse, sobre todo cuando se refiere a temas relacionados con los sentimientos y las emociones.

Sin embargo, más allá de las palabras, está el expresivo lenguaje de los gestos, porque el cuerpo habla y los gestos dicen mucho más de lo que la persona se propone manifestar. Este es el lenguaje en el que mejor nos desenvolvemos los collies.

“El lenguaje verbal y no verbal (gestos, mímicas, expresiones faciales, etc.), componen parte del valioso entramado que rige la comunicación entre los seres humanos y hace posible el acercamiento, el entendimiento, o bien la confusión y la separación. Porque más allá de estos elementos que lo integran, subyace el sentimiento que alimenta las palabras y las dota de sentido”. (Esteban Pérez)
 
Para comunicarse no siempre hacen falta palabras, algunos se entienden a la perfección sin ellas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, casi lo mismo que un gesto. Según humanos estudiosos de los Estados Unidos, el 35% de la comunicación entre personas durante una charla es verbal y el restante 65% corresponde a gestos, porque todos los seres humanos tienen habilidades innatas que les permiten expresar sus emociones a través del cuerpo. Seres humanos… y collies. Nuestra gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas, nos permite mantener interesantes y fluidas “conversaciones” con las personas con quien convivimos.

“¿Es cierto que los collies entienden más de 150 palabras concretas de los humanos?” –preguntaba una de las personas que vino a recoger a uno de mis nietos.

No sé cuántas palabras entiendo a mi edad. Lo que sí sé es que los collies estamos observando constantemente a nuestro human@. Esta actitud nos permite, no solo entender las palabras que nos va enseñando, cortas y precisas, sino también entender las que emite en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Y más allá de las palabras, interpretamos su lenguaje corporal.

Recuerdo cuando fui a visitar a Rosaura, una señora mayor que vive sola con Adra, una de mis hijas. Sus circunstancias personales y la situación aislada de su casa, en medio del bosque, lejos de vecinos humanos, le permite convivir a todas horas y forman prácticamente una única entidad.

Adra siempre camina cerca de Rosaura y los pasos de una se solapan con los de la otra. Apenas hacen falta órdenes verbales. Más allá de las palabras, una simple mirada, un gesto o un movimiento del cuerpo, es más que suficiente. Se comportan como una pareja bien avenida y disfruté de las “conversaciones” que se desarrollan entre ambas. Rosaura le cuenta cosas o le pide algo, y Adra le presta su total atención o cumple rápidamente el deseo de su incondicional amiga.

Me hace feliz observar a Rosaura y Adra. Al entenderse tan bien y comunicarse sin malentendidos, su apego es cada vez más fuerte. Rosaura sabe que su voz es un medio importante para hacerse entender por Adra, pero también sabe que Adra, como todos los collies, hacemos más caso al tono de voz y al volumen, que a la palabra en sí.

Dando órdenes a tu collie, querid@ human@, tu voz ha de ser amable, volumen bajo. Los collies tenemos muy buen oído. Nunca des órdenes a tu collie en tono militar. Cuando quieras que haga algo, limítate a darle una orden clara: una palabra, combinada con un gesto. Combina bien tu voz con tu lenguaje corporal, tu mímica y tus gestos. Es decir, tu cuerpo y tu mímica tienen que decir lo mismo que tu palabra. Entonces tu collie te entenderá y te tomará en serio. Desgraciadamente muchas personas dan mensajes que se contradicen: un ¡NO! verbal con voz amable y sonrisa, o, una orden normal, como ¡VEN!, con cara enfadada y postura corporal amenazante. Es muy confuso para el collie. Y los collies, cuando recibimos mensajes contradictorios, finalmente hacemos caso al mensaje no-verbal, porque es el lenguaje habitual entre los perros.

La felicitación verbal tiene que ser con voz amable y cara sonriente. Tu voz tiene que transmitir al collie que estás contento con él y orgulloso de él. Los collies, igual que las personas, necesitamos experimentar éxitos. Eso nos motiva para seguir colaborando a gusto.
 
Más allá de las palabras, países o religiones, el lenguaje de los collies hace posible el acercamiento, el entendimiento…
Más allá de las palabras… "Cuando hablan los sentimientos, nos vemos obligados a escuchar y a veces, a actuar, aun cuando no siempre comprendamos el porqué. No tener conciencia de los propios sentimientos, no comprenderlos o no saber cómo utilizarlos y expresarlos es peor que la ceguera, la sordera o la parálisis. No sentir es no estar vivo. Más que ninguna otra cosa, los sentimientos nos hacen humanos. Nos hacen, en fin, semejantes." (David Viscott). 

Más allá de las palabras, me gusta escuchar las miradas, me gusta escuchar los gestos, me gusta escuchar el alma de la gente…


jueves, 29 de octubre de 2015

EN LA FERIA

Hoy es San Narciso y Girona está de fiestas, “les Fires de Sant Narcís”, la fiesta grande de Girona. En pleno otoño, la temperatura de la ciudad parece subir un poco con la alegría de “gironins i gironines” y de la gran cantidad de visitantes que no quieren perderse esta fiesta.
Hay propuestas para pasarlo bien en cualquier rincón de Girona, pero el centro neurálgico está en “la Devesa”. Éste es el nombre del parque que ocupa 40 hectáreas de terreno en plena ciudad de Girona. Está compuesto por más de 2.500 “plataners”, algunos centenarios y con más de 60 m. de altura. Es el pulmón de la ciudad y aquí es donde están instaladas las atracciones de los feriantes y la Feria Comercial.


Ayer, al pasar por Girona después de visitar a mi hermano Gory, mi familia humana decidió ir a comprar castañas a la feria y les acompañé. Aunque el verano sigue invadiendo el otoño y apenas hace frío, la humareda y el aroma inconfundible, nos indicaba que se siguen asando castañas. Un poco de carbón, una rejilla de hierro donde asarlas y un papel de periódico para hacer el cucurucho y meterlas dentro, es todo lo necesario para disfrutar de ellas. 

Yo me sentí incómoda con tanto estruendo, luces, sirenas, bullicio, gritos... Esto no es para mí, acostumbrada a la tranquilidad del campo.

De pronto observé a una pareja joven tirando de un cachorro de pastor alemán aterrorizado: cuerpo agazapado contra el suelo, orejas hacia atrás, rabo entre las patas, tensión corporal…
Cuando nos acercamos y mi familia les preguntó qué pasaba, contestaron: “No le pasa nada. Pensamos que éste sería un lugar estupendo para socializarlo”.

A mí no me parecía un lugar tan estupendo y no creo que el cachorro opinase diferente. Sam, así se llamaba el cachorro, tenía tanto miedo que temblaba. Rodeado de un montón de personas ruidosas y niños gritones que le lanzaban la mano para tocarlo, el pobre cachorro estaba superado. Estaba aprendiendo, sí, estaba aprendiendo a tener miedo mortal a las personas.


Por desgracia es una escena que las personas que adquieren un cachorro, provocan con las mejores intenciones. Hay cachorros que se traumatizan por no entender lo que significa un proceso sano de socialización. En vez de exponer al cachorro a diferentes entornos y situaciones de forma gradual, éste puede acabar traumatizado al lanzarlo a situaciones aterradoras que lo superan.

Un período sano de desarrollo no significa cualquier tipo de exposición, sino de una exposición que les permita a los cachorros aprender cosas sobre la vida a su propio ritmo.

Un buen plan de socialización debe estar diseñado para prevenir las experiencias traumáticas, no para crearlas. Hay que tener esto en cuenta al llevar al cachorro a según qué lugares. Lo ideal es buscar un equilibrio entre una gran cantidad de exposición y estimulación y una sensación de seguridad. El equilibrio correcto dependerá de la predisposición genética del cachorro y los estímulos (entorno enriquecido) recibidos durante su desarrollo.

La ignorancia de algunos propietarios de perros es determinante. La falta de una socialización suficiente y adecuada, es la causa que más frecuentemente da lugar a perros miedosos. La joven pareja propietaria del pastor alemán se puso muy nerviosa y el chico hizo lo que nunca se debe hacer: castigar a un perro que tiene miedo. Hacerlo, además del que ya tiene, es añadir el miedo al castigo y será peor. Luego, la chica, para arreglar la situación, cometió otro grave error: acariciar e intentar calmar al perro. Esta actitud con un perro asustado, sólo consigue reforzar su conducta miedosa.


Al final, la pareja cogió en brazos a su cachorro y se fueron. Nosotros también, pero antes había que comprar las castañas. ¿Para qué tan calentitas, si el tiempo es primaveral? Cada mes tiene una imagen, un aroma o un color. Noviembre llega con olor a castañas asadas y espero que llegue también el otoño. ¿O es que este año ya no habrá otoño y pasaremos directamente al invierno?



lunes, 22 de junio de 2015

PERROS Y PETARDOS


El año pasado, en una de mis excursiones  (concretamente al Puigsacalm), uno de los integrantes del grupo, contaba maravillas de su hija y sus actividades con los perros. Se trata de Roser Feliu, Veterinaria, Especialista en Adiestramiento Canino, Instructora de Unidades Caninas de Trabajo,  Formadora de Guías caninos para empresas de seguridad privada,  Directora de Seguridad con la certificación del Cuerpo Nacional de Policía (CNP)…,  y creadora de LLADRUC (http://www.lladruc.com), un innovador servicio de educación canina a domicilio en la provincia de Girona, que se adapta el máximo a las necesidades de sus clientes (de dos y de cuatro patas), basado en la confianza, la empatía y la profesionalidad. Es un equipo de profesionales (educadores caninos, veterinarios y maestros), que trabajan con ilusión, día tras día, para mejorar la relación entre perros y propietarios.

Hoy no soy yo, desde mi visión canina, sino una especialista como Roser, quien escribe este post. Aunque está basado en la noche de San Juan, muy arraigada en Catalunya, sus consejos son también válidos para otras celebraciones y para otras latitudes, como mis amig@s de Perú, Chile, Ecuador, Argentina, etc.

Connor y Fura (detectores de drogas) y Burka (detectora de explosivos) estaban así de tranquilos durante la última pirotecnia futbolera, pero si tu perro lo pasa mal sigue leyendo… 

Qué NO hemos de hacer
Llega el 23 de Junio y en toda Catalunya se celebran las verbenas de San Juan, donde es habitual la pirotecnia y las macro-fiestas de madrugada que provocan un ruido ensordecedor al cual muchos perros reaccionan mal. Muchos propietarios, per simple desconocimiento, (¡y quizás con toda la buena intención del mundo!) cometen unos errores que, en muchos casos, no hacen más que empeorar el problema. Veamos cuales son…

¿CUALES SON LOS DIEZ ERRORES MÁS HABITUALES QUE PUEDES COMETER CON TU PERRO LA NOCHE DE SANT JOAN? 

1. Medicar a tu perro sin la supervisión del veterinario, sobre todo si lo haces con tranquilizantes, sedantes o relajantes musculares que sean de tu botiquín. Puedes provocarle náuseas, vómitos, bradicardias e incluso poner en peligro su vida. Recuerda también que algunos medicamentos veterinarios inhiben la capacidad motora, pero no la sensitiva, es decir, el perro es consciente en todo momento de lo que pasa sin poder moverse. ¿Te lo imaginas?

2. Regañar a tu perros por mostrar miedo porque eso puede aumentar su nerviosismo, su ansiedad y los síntomas asociados (ladridos, gemidos, vómitos, micciones y defecaciones involuntarias, etc.)

3. Gritar o expulsar al perro cuando se esconde en la bañera, bajo la cama o dentro de un armario, ya que seguramente está buscando un lugar de tranquilidad. Si tu perro está correctamente habituado al trasportín puedes ponerlo en un lugar protegido con la puerta abierta o bien puedes construirle un refugio con una caja de cartón o de madera con mantas que amortigüen el ruido.

4. En el otro extremo, piensa que si lo sobreproteges excesivamente, corres el riesgo de convertirlo en incapaz de gestionar las situaciones conflictivas per si mismo. ¡Evita premiar el miedo!

5. Intentar hacer terapia a tu perro mientras tu estás histérico. Recuerda que los perros son capaces de notar el aumento de nuestra adrenalina en situaciones de pánico. Si tú no estás calmado… ¿de verdad pretendes que tu perro le esté?

6. No cerrar bien puertas, ventanas ni terrazas, incluso las de espacios más pequeños, como la despensa o el lavabo: hacerlo ayudará a apaciguar el ruido y crear un ambiente más tranquilo.

7. Poner la música a todo volumen para “disimular el ruido exterior” ya que, sin quererlo, puedes producir una inundación de estímulos que sobreexciten al animal. Sigue el punto 6 y, si aún así, decides poner música, que sea suave y a un volumen mediano, al nivel necesario para enmascarar ligeramente el ruido.

8. Pasear a tu perro desatado o con el collar poco ajustado por zonas donde pueda haber venta o ensayos de pirotecnia. Hasta los perros con un mejor control pueden mostrar un comportamiento de huida si sienten un estímulo que los sobrepasa. Piensa que no solo corres el riesgo de extraviarlo sino que también puede producir un accidente de tránsito. Sé responsable.

9. Llevar a tu perro a una verbena, aunque esté habituado. Hace poco tuve una discusión con un adiestrador de otra empresa por este motivo: él creía que, al tener un perro bien habituado a los ruidos, podría ir tranquilamente por todas partes y yo le respondí que era la peor estupidez que, como profesional, podía hacer. No porque el perro no pudiera responder como se esperaba, sino porque nunca se sabe a qué insensato se le puede ocurrir “animarle la fiesta” a tu perro tirándole un petardo entre las patas…  Como decía Einstein, ”la estupidez humana no tiene límites”.

10. Finalmente el error más típico es “hacer experimentos“. Todos tenemos la tentación de consultar Internet, seguir los consejos de los compañeros de paseo o buscar ayuda en fórums, pero piensa que solo un equipo de profesionales como LLADRUC te ayudará a planificar una terapia efectiva i creada especialmente para ti, según tu lugar de residencia, tus costumbres, las verbenas de la zona, etc. Si tienes dudas… llámanos!


Roser Feliu



Fuente:

Roser Feliu, blog en catalán: https://lladruc.wordpress.com/

miércoles, 13 de agosto de 2014

NOMOFOBIA

Estoy indignada, muy indignada. Bueno, todo lo indignada que puede estar una collie, que no es mucho.

Vino a hacernos una visita una familia con una adolescente de unos 14 años. Querían ver los cachorros y ver la posibilidad de hacer una reserva para la próxima camada. Mis hijos esos días estaban más achuchables que nunca y se pusieron muy contentos cuando vieron una niña con quien jugar. Pero se llevaron la primera decepción de su corta vida. La niña vestía un pantalón-short tejano, un top de color blanco y unas chancletas, lo más inadecuado para ir a ver cachorros de dos meses. En la mano, eso sí, un teléfono de última generación. Cuando levantó el smartphone, mis hijos se pusieron bien para la foto, acostumbrados a otras visitas. Pero no, esta vez no había foto… La niña exclamó: “¡Vaya mierda! Aquí no hay cobertura”

El padre, avergonzado, se acercó a su hija, recriminándole su actitud. Ella, muy crispada, le dijo: “Vámonos de aquí. No quiero ningún perro”. Y se alejó, seguida por su padre.

La madre, con lágrimas en los ojos, se dirigió a mi familia humana: “Perdonad el numerito. Nuestra hija es Nomofóbica. Se pasa infinidad de horas tras la pantalla de su smartphone y tiene fobia a la desconexión. Hace unos días decidimos confiscarle el móvil y por la noche, cuando dormíamos, lo recuperó y  se escapó de casa. Al día siguiente, la policía local la encontró sola, en una plaza, consultando el teléfono como una posesa. Pensamos que responsabilizarse de un collie la ayudaría, pero ya vemos que no le interesa. Ahora vamos a ver qué nos dice el psicólogo…” 


Nomofobia es una palabra nueva aceptada en la educación y en los tratamientos médicos. Es una de las varias enfermedades que han surgido con el desarrollo tecnológico de la telefonía. España lidera el ranking europeo, ya que el 75% de las personas entre 18 y 24 años padecen Nomofobia. Esta palabra proviene del inglés al unir “No Mobile Phobia” y representa el miedo, la angustia, el pánico y el sufrimiento a no estar conectado a Internet o al teléfono. Es un sin vivir, una excesiva afición al teléfono convertida en una obsesión compulsiva de tener que estar mirándolo constantemente.

Los nuevos móviles han posibilitado una comunicación permanente tal, que ha provocado en las personas pánico a la sensación de estar ilocalizables. En consecuencia, circunstancias tan simples como agotar la batería del teléfono o moverse por zonas sin cobertura, como en casa, son desencadenantes de actitudes agresivas, inestables, de falta de concentración y de malestar general.

El gesto de mirar continuamente el teléfono, se convierte en una voluntaria o involuntaria acción compulsiva obsesiva o tic nervioso, que altera a las otras personas presentes. Ese tic interrumpe cualquier conversación y no respeta ni el sitio ni las circunstancias del momento. La persona Nomofóbica no puede estar quieta sin mirar su teléfono continuamente. Pierde el respeto por la atención que se merecen las otras personas.

Esta fobia está fuertemente vinculada a la adicción o ansiedad permanente a estar siempre conectados a la tecnología, lo que genera la necesidad de revisar constantemente cada mensaje, alerta o sonido que genera el teléfono. Algunos creen que es para no quedarse atrás en la modernidad y lo único que consiguen es deshumanizar la humanidad.      


Nomofobia es la enfermedad del siglo XXI que muchas personas padecen y no lo saben. Según los expertos, el miedo a estar sin el teléfono se puede diagnosticar ya como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello.

El mejor teléfono móvil, ya sea de última generación o un "zapatófono" de toda la vida, es aquel que las personas usan sólo cuando de verdad les es útil. Y aquel del que pueden prescindir sin que les ocasione ningún tipo de alteración. ¿Cuántas personas están en condiciones, hoy en día, de poder decirlo?

Como es obvio, la dependencia del móvil es especialmente preocupante entre los más jóvenes. Francisca López Torrecilla, experta en adicciones y directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada (UGR), manifestaba que las consecuencias que acarrean este miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima, se resumen en que los jóvenes se aburren cada vez más con las actividades habituales de ocio. Según López Torrecilla, los adictos al móvil suelen presentar algunas características de personalidad comunes, como una baja autoestima, problemas con la aceptación del propio cuerpo y déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos. 

El nuevo collar para luchar contra la Nomofobia

Los teléfonos, internet, las redes sociales, los whatsapps, etc., son grandes herramientas para el desarrollo del ser humano. Pero cuando se abusa de su consumo, como es el caso actual de gran número de personas, puede llegar a ser un veneno para la persona, la familia, la sociedad… y tal vez para los collies.

Porque lo que vi y oí el otro día, paseando por algunos parques de la ciudad,  no me gustó nada y me dio mucho que pensar.

"Mamá, ¿puedes dejar de usar el teléfono y jugar conmigo?" –le reclamaba un niño a su joven madre.

En el parque, y también en un partido de futbol “de campeonato” que jugaban en la cancha de al lado. Varios padres pasaban mucho tiempo agachados, utilizando el teléfono móvil, ajenos al esfuerzo de sus hijos, que trataban de atraer la atención de sus padres.

Seguramente este fenómeno eventualmente afectará los valores personales y sociales de los hijos. La dependencia que tienen muchas parejas jóvenes con estos aparatos y esta tecnología, es preocupante. Los niños aprenden de sus padres y si no se les da un buen ejemplo, acabarán teniendo miles de “amigos virtuales” y muy pocos de carne y hueso. Crecerán sin saber nada del lenguaje corporal, de las emociones, de los sentimientos, de los abrazos…

Tras ese paseo por el parque, me quedé sorprendida y no pude dejar de pensar en mis pequeños cachorros que han partido hace poco hacia sus nuevos hogares, ¿les sucederá lo mismo que a esos hijos de padres nomofóbicos? Si tienes un collie debes participar en toda, absolutamente en toda, actividad que realice mientras estés con él fuera de casa. Olvídate del teléfono.  ¿Sabes que con un collie mejorarás tus relaciones, sin necesidad de ninguna pantalla de teléfono? ¿Sabes que, gracias simplemente a la presencia de tu collie, hablarás más con la gente que te rodea? ¿Sabes que la compañía de tu collie será una buena excusa para iniciar conversaciones y conocer personas nuevas?



Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias