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jueves, 29 de octubre de 2015

EN LA FERIA

Hoy es San Narciso y Girona está de fiestas, “les Fires de Sant Narcís”, la fiesta grande de Girona. En pleno otoño, la temperatura de la ciudad parece subir un poco con la alegría de “gironins i gironines” y de la gran cantidad de visitantes que no quieren perderse esta fiesta.
Hay propuestas para pasarlo bien en cualquier rincón de Girona, pero el centro neurálgico está en “la Devesa”. Éste es el nombre del parque que ocupa 40 hectáreas de terreno en plena ciudad de Girona. Está compuesto por más de 2.500 “plataners”, algunos centenarios y con más de 60 m. de altura. Es el pulmón de la ciudad y aquí es donde están instaladas las atracciones de los feriantes y la Feria Comercial.


Ayer, al pasar por Girona después de visitar a mi hermano Gory, mi familia humana decidió ir a comprar castañas a la feria y les acompañé. Aunque el verano sigue invadiendo el otoño y apenas hace frío, la humareda y el aroma inconfundible, nos indicaba que se siguen asando castañas. Un poco de carbón, una rejilla de hierro donde asarlas y un papel de periódico para hacer el cucurucho y meterlas dentro, es todo lo necesario para disfrutar de ellas. 

Yo me sentí incómoda con tanto estruendo, luces, sirenas, bullicio, gritos... Esto no es para mí, acostumbrada a la tranquilidad del campo.

De pronto observé a una pareja joven tirando de un cachorro de pastor alemán aterrorizado: cuerpo agazapado contra el suelo, orejas hacia atrás, rabo entre las patas, tensión corporal…
Cuando nos acercamos y mi familia les preguntó qué pasaba, contestaron: “No le pasa nada. Pensamos que éste sería un lugar estupendo para socializarlo”.

A mí no me parecía un lugar tan estupendo y no creo que el cachorro opinase diferente. Sam, así se llamaba el cachorro, tenía tanto miedo que temblaba. Rodeado de un montón de personas ruidosas y niños gritones que le lanzaban la mano para tocarlo, el pobre cachorro estaba superado. Estaba aprendiendo, sí, estaba aprendiendo a tener miedo mortal a las personas.


Por desgracia es una escena que las personas que adquieren un cachorro, provocan con las mejores intenciones. Hay cachorros que se traumatizan por no entender lo que significa un proceso sano de socialización. En vez de exponer al cachorro a diferentes entornos y situaciones de forma gradual, éste puede acabar traumatizado al lanzarlo a situaciones aterradoras que lo superan.

Un período sano de desarrollo no significa cualquier tipo de exposición, sino de una exposición que les permita a los cachorros aprender cosas sobre la vida a su propio ritmo.

Un buen plan de socialización debe estar diseñado para prevenir las experiencias traumáticas, no para crearlas. Hay que tener esto en cuenta al llevar al cachorro a según qué lugares. Lo ideal es buscar un equilibrio entre una gran cantidad de exposición y estimulación y una sensación de seguridad. El equilibrio correcto dependerá de la predisposición genética del cachorro y los estímulos (entorno enriquecido) recibidos durante su desarrollo.

La ignorancia de algunos propietarios de perros es determinante. La falta de una socialización suficiente y adecuada, es la causa que más frecuentemente da lugar a perros miedosos. La joven pareja propietaria del pastor alemán se puso muy nerviosa y el chico hizo lo que nunca se debe hacer: castigar a un perro que tiene miedo. Hacerlo, además del que ya tiene, es añadir el miedo al castigo y será peor. Luego, la chica, para arreglar la situación, cometió otro grave error: acariciar e intentar calmar al perro. Esta actitud con un perro asustado, sólo consigue reforzar su conducta miedosa.


Al final, la pareja cogió en brazos a su cachorro y se fueron. Nosotros también, pero antes había que comprar las castañas. ¿Para qué tan calentitas, si el tiempo es primaveral? Cada mes tiene una imagen, un aroma o un color. Noviembre llega con olor a castañas asadas y espero que llegue también el otoño. ¿O es que este año ya no habrá otoño y pasaremos directamente al invierno?



lunes, 22 de junio de 2015

PERROS Y PETARDOS


El año pasado, en una de mis excursiones  (concretamente al Puigsacalm), uno de los integrantes del grupo, contaba maravillas de su hija y sus actividades con los perros. Se trata de Roser Feliu, Veterinaria, Especialista en Adiestramiento Canino, Instructora de Unidades Caninas de Trabajo,  Formadora de Guías caninos para empresas de seguridad privada,  Directora de Seguridad con la certificación del Cuerpo Nacional de Policía (CNP)…,  y creadora de LLADRUC (http://www.lladruc.com), un innovador servicio de educación canina a domicilio en la provincia de Girona, que se adapta el máximo a las necesidades de sus clientes (de dos y de cuatro patas), basado en la confianza, la empatía y la profesionalidad. Es un equipo de profesionales (educadores caninos, veterinarios y maestros), que trabajan con ilusión, día tras día, para mejorar la relación entre perros y propietarios.

Hoy no soy yo, desde mi visión canina, sino una especialista como Roser, quien escribe este post. Aunque está basado en la noche de San Juan, muy arraigada en Catalunya, sus consejos son también válidos para otras celebraciones y para otras latitudes, como mis amig@s de Perú, Chile, Ecuador, Argentina, etc.

Connor y Fura (detectores de drogas) y Burka (detectora de explosivos) estaban así de tranquilos durante la última pirotecnia futbolera, pero si tu perro lo pasa mal sigue leyendo… 

Qué NO hemos de hacer
Llega el 23 de Junio y en toda Catalunya se celebran las verbenas de San Juan, donde es habitual la pirotecnia y las macro-fiestas de madrugada que provocan un ruido ensordecedor al cual muchos perros reaccionan mal. Muchos propietarios, per simple desconocimiento, (¡y quizás con toda la buena intención del mundo!) cometen unos errores que, en muchos casos, no hacen más que empeorar el problema. Veamos cuales son…

¿CUALES SON LOS DIEZ ERRORES MÁS HABITUALES QUE PUEDES COMETER CON TU PERRO LA NOCHE DE SANT JOAN? 

1. Medicar a tu perro sin la supervisión del veterinario, sobre todo si lo haces con tranquilizantes, sedantes o relajantes musculares que sean de tu botiquín. Puedes provocarle náuseas, vómitos, bradicardias e incluso poner en peligro su vida. Recuerda también que algunos medicamentos veterinarios inhiben la capacidad motora, pero no la sensitiva, es decir, el perro es consciente en todo momento de lo que pasa sin poder moverse. ¿Te lo imaginas?

2. Regañar a tu perros por mostrar miedo porque eso puede aumentar su nerviosismo, su ansiedad y los síntomas asociados (ladridos, gemidos, vómitos, micciones y defecaciones involuntarias, etc.)

3. Gritar o expulsar al perro cuando se esconde en la bañera, bajo la cama o dentro de un armario, ya que seguramente está buscando un lugar de tranquilidad. Si tu perro está correctamente habituado al trasportín puedes ponerlo en un lugar protegido con la puerta abierta o bien puedes construirle un refugio con una caja de cartón o de madera con mantas que amortigüen el ruido.

4. En el otro extremo, piensa que si lo sobreproteges excesivamente, corres el riesgo de convertirlo en incapaz de gestionar las situaciones conflictivas per si mismo. ¡Evita premiar el miedo!

5. Intentar hacer terapia a tu perro mientras tu estás histérico. Recuerda que los perros son capaces de notar el aumento de nuestra adrenalina en situaciones de pánico. Si tú no estás calmado… ¿de verdad pretendes que tu perro le esté?

6. No cerrar bien puertas, ventanas ni terrazas, incluso las de espacios más pequeños, como la despensa o el lavabo: hacerlo ayudará a apaciguar el ruido y crear un ambiente más tranquilo.

7. Poner la música a todo volumen para “disimular el ruido exterior” ya que, sin quererlo, puedes producir una inundación de estímulos que sobreexciten al animal. Sigue el punto 6 y, si aún así, decides poner música, que sea suave y a un volumen mediano, al nivel necesario para enmascarar ligeramente el ruido.

8. Pasear a tu perro desatado o con el collar poco ajustado por zonas donde pueda haber venta o ensayos de pirotecnia. Hasta los perros con un mejor control pueden mostrar un comportamiento de huida si sienten un estímulo que los sobrepasa. Piensa que no solo corres el riesgo de extraviarlo sino que también puede producir un accidente de tránsito. Sé responsable.

9. Llevar a tu perro a una verbena, aunque esté habituado. Hace poco tuve una discusión con un adiestrador de otra empresa por este motivo: él creía que, al tener un perro bien habituado a los ruidos, podría ir tranquilamente por todas partes y yo le respondí que era la peor estupidez que, como profesional, podía hacer. No porque el perro no pudiera responder como se esperaba, sino porque nunca se sabe a qué insensato se le puede ocurrir “animarle la fiesta” a tu perro tirándole un petardo entre las patas…  Como decía Einstein, ”la estupidez humana no tiene límites”.

10. Finalmente el error más típico es “hacer experimentos“. Todos tenemos la tentación de consultar Internet, seguir los consejos de los compañeros de paseo o buscar ayuda en fórums, pero piensa que solo un equipo de profesionales como LLADRUC te ayudará a planificar una terapia efectiva i creada especialmente para ti, según tu lugar de residencia, tus costumbres, las verbenas de la zona, etc. Si tienes dudas… llámanos!


Roser Feliu



Fuente:

Roser Feliu, blog en catalán: https://lladruc.wordpress.com/

miércoles, 25 de junio de 2014

LA CULTURA DEL RUIDO

Ha pasado ya la noche de San Juan, la noche más corta del año, y ha vuelto la tranquilidad a la manada. San Juan es una de las festividades más celebradas por la mayoría de hombres y mujeres que viven la cultura catalana. Es “la nit del foc”, la noche del fuego, pero, desgraciadamente, se está convirtiendo también en una fiesta muy temida por todos los perros (y propietarios).


El 23 de junio es el día en que los pueblos han celebrado siempre el solsticio de verano, que es el momento del año en que el Sol está en su punto más alto, y, por tanto el momento del año en el que el Sol ha calentado más tiempo la Tierra. Si la luz y la energía del Sol dan vida, es en esta noche cuando toda la Tierra se presenta con su máximo esplendor y con todas sus virtudes…

Agua, tierra, viento, fuego… Seres fantásticos, demonios, brujas, “dones d’aigua”… Guirnaldas trenzadas, saltos de hogueras, bendiciones, ritos, símbolos, tradiciones… “La flama del Canigó”… Aquí y en muchas partes del mundo. Pero ¿qué significado tienen los petardos y cohetes? ¿Por qué tantos petardos y cohetes indiscriminadamente? ¿No se han convertido en demasiado vulgares y previsibles todas las verbenas de esta noche mágica?

¿Algún humano nos puede explicar a todos los perros “maltratados por el ruido”   porqué, en una sola noche, se han consumido en Catalunya 20 toneladas de pólvora? “Una noche tranquila” -anunciaron ayer los medios. Aunque 255 personas hayan recibido asistencia médica, 15 con quemaduras graves, 74 han sufrido amputaciones y 42 con lesiones oculares… Y, para mayor tristeza, la mayoría han sido niños. Me pregunto si los humanos están bien de la cabeza…

Por desgracia, la irresponsabilidad de algunas personas, nos afecta muy mucho a los collies, que tenemos una sensibilidad auditiva muy superior a los humanos y por lo tanto los petardos y cohetes nos afectan en mayor grado. Nos crean confusión, desorden, agitación, pérdida de armonía y equilibrio. Aumentan nuestras pulsaciones, se modifica el ritmo respiratorio, se produce tensión muscular y presión arterial, perdemos agudeza de visión…
 
Perla y Jolie, nerviosas debajo del sofá
Yo pasé la noche aislada con mis 6 hijos, escuchando música de Eyna para relajarme. Los cachorros apenas tienen un mes y no se enteraron de nada. Su oído aún no está suficientemente desarrollado. El resto de la manada tenían la opción de entrar en casa y así lo hicieron la mayoría, menos las tres más jóvenes, Swan, Lassie y Ara, que se quedaron fuera a jugar sin importarles los petardos. Cap, el más viejo, tampoco se movió de su lugar habitual porque su oído está ya muy gastado para oír lo que no quiere oír.

“Por San Juan, es la fecha del año en que se pierden más perros, que huyen presos de pánico –me explicaba Cristina. Algunas de estas huidas las provocan los graciosos de turno que lanzan petardos en los jardines o en las puertas donde hay perros. Desgraciadamente tenemos imbéciles por todas partes”.

Ha pasado San Juan, pero habrá otras fiestas en las se utilizará también pirotecnia y volverá el mismo problema: el miedo de la mayoría de los perros a los petardos. Es una gran cantidad de estímulos sonoros y luminosos a los que no todos los perros están acostumbrados. Para poder ayudarnos, los humanos nos habéis de comprender, ya que el simple desconocimiento de lo que nos pasa y una mala intervención, nos puede generar más efectos contraproducentes.

“Reñir a vuestro collie porque tiene miedo –continúa Cristina, es absurdo y cruel. No está haciendo nada malo, no lo hace a propósito: tiene miedo. Y cuando uno tiene miedo, no controla lo que hace, solo sufre. Tampoco es una buena opción aplicar una terapia de shock. Es decir, no penséis que para eliminar ese miedo sea bueno llevar al collie al medio de los petardos para ver si así se le pasa. Será peor y será él quien entre en un estado de shock”.


Los estruendos que se lanzan durante las fiestas, se repiten todos los años y en todos los países. Sin duda, es la cultura del ruido que predomina en la mayoría de la gente. Si se dice que el silencio da salud, el ruido descontrolado produce stress, afecta los nervios y produce sensación de malestar. ¿Qué humano puede pensar constructivamente en medio de ese caos? Qué pocas personas saben disfrutar de ese don universal que es el silencio. Los humanos vivís en medio del estruendo. Construís el entorno ruidoso porque teméis enfrentaros al silencio que os obliga a encontraros con vosotros mismos, a ir a vuestro interior. Como dijo Soren Kiergaard, “Solo una persona que sabe permanecer esencialmente en silencio, sabe hablar y actuar esencialmente. El silencio es la esencia de la vida interior”.

En medio de esta cultura del ruido en que vivís las personas, los collies os podemos ofrecer momentos de silencio, un encuentro nuevo con lo más hondo de la vida que os posibilite también un encuentro profundo con los demás. Las personas, cada vez más, necesitáis espacios de silencio, lugares donde se pueda percibir la sabiduría del recogimiento, la armonía de lo esencial, la quietud del espíritu, el ritmo sosegado, la vida en profundidad. Ahí nos tendréis siempre, porque los collies somos de vida interior.


lunes, 24 de marzo de 2014

LA NIÑA DEL MONTGRÍ


Desde el lugar donde vivimos, en los días más claros y nítidos, mirando hacia el este, podemos ver un gran macizo. Es el Montgrí. Toda la manada conocemos su silueta característica, cuando la atmósfera está limpia, porque es por donde nos llegan los primeros rayos de sol.

El macizo del Montgrí es un macizo montañoso al borde del mar Mediterráneo en Cataluña. Se trata de un surgimiento de roca calcárea formado por una falla orientada de este a oeste. Su creación es sincrónica a la del Pirineo. Por sus elevaciones destacan los picos de la Muntanya d'Ullà (308 m), el Montgrí (301 m) y el Montplà (311 m), cercanos a Torroella de Montgrí, y la Torre Moratxa (218 m) y Roca Maura (226 m) en la vertiente cercana a l'Estartit. El archipiélago de las Islas Medas constituye la parte oriental del macizo.

En la cima del Montgrí se ve la figura emblemática de una enorme edificación, es el castillo del Montgrí. A finales del siglo XIII, el rey Jaume II hizo construir este imponente castillo como muestra de poder frente al condado de Empúries. Hoy es un excelente mirador del golfo de Roses, la llanura circundante de l’Empordà y la montaña del Canigó, en Francia.
 
El collado de la Creu, cruce de caminos, desde donde se ve el Castillo del Montgrí
A esta zona es a donde hemos ido de excursión. Hoy, por fin, nuestra familia, nos ha dicho: “Anem a pujar al Montgrí”. Y, como es un lugar inaccesible a coches, motos y bicicletas, y podemos correr libres, en vez de dos, hemos ido tres: Perla, Swan y yo.

El camino está señalizado con las marcas blancas y rojas del GR 92 (sendero de Gran Recorrido), que sube hacia el norte entre campos de olivos.

A la media hora, tras una fuerte subida por el empedrado original del camino, se llega al collado de la Creu (hay una gran cruz). Es una encrucijada de caminos. Tomamos el de la derecha que remonta en dirección hacia el castillo, ya a la vista. En media hora más, tras una última ascensión muy pronunciada, llegamos al rellano donde está el castillo del Montgrí.
 
La llegada al castillo del Montgrí
Es una gran explanada donde nos lo hemos pasado muy bien persiguiéndonos, entrando y saliendo del castillo, como si fuéramos collies de la Edad Media.

Después de comernos nuestro yogurt y beber agua, hemos iniciado el descenso por el otro lado, mucho más difícil y complicado, en dirección a la ermita de Santa Caterina. Luego, por otro camino muy bien trazado, hemos vuelto a subir hasta el ya conocido collado de la Creu.

Al iniciar esta última subida me he detenido y he parado las orejas. Efectivamente, se podían oír voces y ver a lo lejos minúsculos cuerpecitos que bajaban de la Muntanya d'Ullà hacia el collado de la Creu. Hoy no es festivo y no hemos encontrado a nadie hasta ahora. Es un grupo numeroso, con mucho griterío. Debe de ser una excursión escolar.

Llegamos al collado de la Creu y bajamos retomando el mismo camino GR 92 por el que hemos subido.




De repente, Perla se detiene bruscamente. Swan y yo hacemos lo mismo. Hemos oído algo, parece un gemido. Swan abandona el camino, desviándose hacia la derecha. Yo la sigo. Swan ha encontrado una niña sollozando, sentada en el suelo, y le está lamiendo las lágrimas. Perla ha alertado a nuestra familia y se acercan.

-          ¿Estás bien? -le preguntan
-          Me han dejado sola -contesta con voz entrecortada
-          No estás sola –le contesta nuestra familia. Swan está contigo.

Entonces se gira hacia Swan, que seguía lamiéndole la cara con suavidad, y se abraza con fuerza a ella, llorando desconsoladamente.

Pasan los minutos y la niña y Swan siguen abrazadas. Por su sudoración intensa, el temblor de todo su cuerpo y su respiración rápida, es evidente que esa niña sufre una crisis de pánico o de angustia, agravado por un sentimiento de abandono y de soledad.

Mientras Swan hace su trabajo terapéutico, Perla y yo nos lanzamos montaña abajo ladrando con potencia para llamar la atención. Apenas hay vegetación y ya no  vemos ni rastro de la excursión escolar. Por suerte, un chico de color está retrocediendo. Hace calor y se ha sacado el jersey, que se ha dejado olvidado en un descanso junto a una de las varias capillas que hay en esta zona, correspondientes al camino de romería que lleva a la ermita de Santa Caterina. Mas abajo dos niñas se han detenido al oír los ladridos. El chico de color recoge su jersey y, con nuestros movimientos y ladridos, conseguimos que mire hacia arriba. Desde aquí se puede ver a la niña, con Swan y nuestra familia, que están bajando muy despacio. La niña lleva una camiseta verde chillón y el chico la reconoce. Llama a las dos chicas para que esperen. Ellas deciden subir, asombradas de que su amiga se haya quedado atrás.

La niña de la camiseta verde chillón, para nosotras “la niña del Montgrí”, se abraza a sus amigas, ya más tranquila.

-          ¿Qué te ha pasado? -le pregunta la más alta.
-          Me he mareado y me he sentado un momento. Luego he querido bajar recto y me he caído. Entonces os he perdido de vista y me he puesto muy nerviosa. Me he quedado agarrotada, me he asustado mucho y me he puesto a llorar, hasta que ellos me han encontrado.

“Ellos” somos nosotras, sobre todo Swan, a quien se vuelve a abrazar y le da unos besos de despedida. Las tres chicas y el chico de color continúan el descenso. Nosotras nos sentamos y bebemos agua de la mochila.
 
El descenso del castillo por la otra vertiente
Llegamos al coche e iniciamos el viaje de regreso hacia casa. Hoy tenemos unas sensaciones muy extrañas. Todo ha sucedido muy rápido y apenas notamos el cansancio físico habitual.

-          Podía haber sucedido una gran desgracia –exclama Perla
-          Alguien ha cometido una gran irresponsabilidad. Algún profesor hoy no ha cumplido con su obligación. No se puede salir de excursión con un grupo de niños y no controlarlos.
-          Tienes razón, Nina. Si a nosotras, nuestra familia, siempre nos piden que no nos alejemos, ¿cómo es posible que un grupo de niños vayan tan descontrolados?
-          ¿Qué pensarán los padres, si se enteran del peligro que han corrido sus hijos? ¿Acaso los profesores han pedido permiso a los padres de todos y cada uno de esos menores para que sus hijos estén en una situación de peligro, cuando deberían estar cuidados y vigilados?

Algunos humanos se han equivocado, pero, al menos, los collies hemos cumplido y Swan ha podido poner en práctica todas sus habilidades. Las personas utilizan diferentes formas de abrazos y hasta llevan nombre,  como el “abrazo de oso”. Yo hoy quiero reivindicar el “abrazo de collie”, ese abrazo de Swan que ha salvado a la “niña del Montgrí”

-          ¿Cómo lo has hecho Swan?
-          Cuando lamí sus lágrimas, noté un gusto muy salado. Estaban mezcladas con sudor de miedo, de tensión, de ansiedad. Esta niña necesita un abrazo que le aporte ternura, afecto, cariño -pensé. Le puse mi pata derecha en su espalda y con la izquierda la invitaba a que me abrazara. Utilicé toda mi energía positiva para activar sus endorfinas y aliviar la ansiedad. Mis buenas vibraciones alejaron el sentimiento de soledad y la ayudaron a superar el miedo.

¡Cuánto silencio acompañó aquel abrazo! y ¡cuánto transmitió a través del mismo! ¡Swan, infinita ternura!  Porque Swan es así. Su llegada a la manada nos aportó a todos una gran dosis de delicadeza, suavidad, dulzura. Es todo amor. Cualquier ser humano es su debilidad, pero con los niños se derrite.

Estamos ya llegando a casa y Perla le pregunta a Swan:

-          ¿Por qué eres tan así?
-          Mira, Perla. Los dos primeros meses de mi vida, hubo una niña que, junto con mi madre, me cuidó muy bien. Yo siempre le estaré agradecida porque, sin darse cuenta, ella me inculcó unos valores que ahora van apareciendo.

Con Swan somos muy amigas y me ha contado muchas cosas de esa niña de su infancia. De collie bien nacido es ser agradecido. Swan es muy especial. Gracias, Nazaret. 


lunes, 3 de junio de 2013

CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES Y VIOLENCIA HUMANA


“Aquel que es cruel con los animales
se vuelve difícil también en su trato con los hombres.
Podemos juzgar el corazón de una persona
por la forma en que trata a los animales”

(Immanuel Kant)

Llueve y vuelve a llover. Empiezo a estar cansada de esta primavera marcada por el agua y también por el granizo. Necesito el sol, necesito caminar. Entre el tiempo triste y gris y mi estado, estoy “blanda” y “mimosina” y busco el contacto humano. Por eso paso muchas horas dentro de casa.

En casa he descubierto una ventana de colores abierta al mundo… que no me ha gustado. Si hago caso a esa caja tonta, el mundo humano está muy mal. Casi todo son noticias malas. ¿De verdad que en España o en el mundo no hay noticias buenas? Estoy cansada de oír lo peor que pasa en cada lugar y eso no me gusta, porque da una visión del mundo humano que yo no deseo. Quiero pensar que solo se trata de una guerra de audiencias, porque las tragedias, las muertes, los fraudes, los desahucios, la corrupción, y en general cualquier noticia mala o muy mala, vende muy bien. ¡Qué pena!

 
Jueves, 30 de mayo, escucho en el telediario:

“Según la Agencia Europa Press, agentes de la Policía Nacional han detenido este miércoles por la noche en Granada a un hombre por haber presuntamente apuñalado con un cuchillo a su esposa en la Plaza de San Juan de Letrán de la capital granadina, en el portal del despacho de abogados que tramita su divorcio.
Ésta es la tercera mujer que resulta herida grave esta semana a manos de su pareja sentimental, después del caso registrado en Girona, donde un hombre mató a su cuñada e hirió a su mujer de la que estaba en trámites de separación, y el registrado el lunes en la localidad granadina del Atarfe.
La semana pasada fueron cuatro las víctimas mortales de la violencia de género y son ya 25 las mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año…”

¿Por qué tanta violencia de género?  ¿Se han vuelto locos los humanos?

Triste e indignada salgo afuera a desahogarme con la manada. Como todo está mojado y aún está lloviznando, nos reunimos en el porche.

-          La violencia de género es un mal destructivo incrustado en la sociedad.  Hace falta una educación global-social para erradicar esta lacra –comenta Cap, el más veterano. Ya no es un problema de carácter doméstico, la violencia de género es un asunto de interés público. La mayoría de los profesionales estudiosos del tema están de acuerdo en que los casos de violencia de género deben ser explicados como un delito contra los derechos humanos.

-          Seguro que los autores de esas muertes violentas no tienen ni han tenido nunca un collie. Y seguro que alguno de ellos ha maltratado alguna vez a algún animal –apunta KIT.

-          ¿Maltratar a los animales puede derivar en el maltrato a las personas? – nos pregunta la joven Haila

He observado que, a pesar de la terrible brutalidad que encierran, los actos de crueldad contra los animales no interesan a las televisiones, ni ocupan las primeras páginas de ningún periódico, ni parecen escandalizar demasiado a la población. Sin embargo, tienen un significado último que debería interesar muy mucho a las personas como sociedad.

Jolie, la especialista en estadísticas, nos explica:

-          Aquellos que abusan de los animales, según indican los expertos, son hasta cinco veces más propensos a cometer crímenes violentos contra las personas.

Estudios realizados indican una fuerte correlación entre el maltrato de animales y el posterior maltrato de humanos. Gran parte de los criminales que han sido violentos hacia personas comparten un pasado de excesiva y repetida crueldad hacia animales.

En países como EEUU, el interés por este tipo de actos es creciente. No sólo por la mayor sensibilización que tienen hacia los animales, sino por las evidencias cada vez más numerosas de la relación entre los actos de crueldad con los animales y otros crímenes.

-          Alan Felthous, experto en Psiquiatría Forense -continua Jolie, llevó a cabo varias investigaciones que mostraban de forma consistente cómo detrás de las agresiones a personas había, en muchas ocasiones, una historia de abuso a animales.

En un estudio comparativo entre hombres encarcelados por crímenes violentos e individuos libres y no violentos, el 25% de los criminales violentos reportaron “crueldad” hacia los animales en su infancia, mientras que entre los individuos no encarcelados ninguno reportó antecedentes de maltrato de animales.

En España estos conceptos del maltrato a los animales en un contexto de la violencia doméstica es un campo de estudio novedoso y no desarrollado, que proporciona valiosas informaciones para elaborar estrategias en la ayuda de las victimas de la violencia doméstica.

Cada vez hay más evidencia que confirma que los actos de violencia no son separados ni distintos, sino más bien forman parte de un ciclo. Estos descubrimientos deben alertar a los padres de familia, profesores, asistentes sociales, fiscales y jueces sobre la importancia de la crueldad hacia los animales como indicador de una futura conducta antisocial y agresiva hacia los humanos.

Parece evidente que existe una relación entre el maltrato a perros y otros animales, y la posterior violencia o agresiones sobre otras personas. Muchos casos de asesinos en serie comenzaron maltratando a perros y gatos, como estos tres ejemplos que localizó Jolie:

- Albert Desalvo, "El estrangulador de Boston"
Entre los años 1962 y 1963, mató nada menos que a 13 mujeres, y violó a otras 4. Siendo niño, metía a perros y gatos en jaulas y se divertía lanzándoles flechas a través de las rejas.

- Jeffrey L. Dahmer, "El carnicero de Milwaukee"
Cuando era niño, empalaba a perros y clavaba maderas a gatos en su propio jardín. Ya de adulto, confesó haber asesinado, desmembrado y cometido actos de canibalismo a 17 hombres.

- Edmund Emil, “Kemper III”
Condenado en 1973 por el asesinato de su propia madre y otras 7 mujeres. A los 13 años de edad, maltrataba a gatos. A algunos los enterraba vivos, a otros los mataba y ponía sus cabezas en estacas y se dedicaba a hacer conjuros. A su madre, la mató haciendo lo mismo que hizo de niño con su propio gato: lo decapitó, le cortó la cabeza en rebanadas, y troceó su cuerpo.

¡Qué asco! No te puedes fiar de alguien capaz de maltratar a un animal. Si hace eso, podría hacer cualquier cosa. Identificando a quien maltrata a un animal, se puede prevenir futuros casos de violencia de género y detectar posibles criminales.

Hoy, 3 de junio, por fin con buen tiempo, y yo mucho más animada, soy optimista y mantengo firme mi esperanza en la llegada próxima de una nueva cultura. Ojala esos recientes casos de violencia de género, que me han dado pie para escribir este post, sean la última gesticulación del machismo que agoniza.

Y ahora, ya sin viento, sin lluvia y con las temperaturas más normalizadas, empiezo a creer que hay primavera.


(Fuentes: revista “Espai Social” y hemeroteca del diario “El Mundo”)

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL HOMBRE DE LAS GAFAS DE SOL

Ayer tuvimos una visita que alteró por unos momentos la paz de la manada. Aunque yo me encuentro aislada del grupo porque estoy en pleno celo, pude seguir perfectamente todo lo que pasó. 

Una pareja joven vino a vernos en moto. A los collies no nos gusta el ruido de las motos y los ladridos fueron generales cuando la moto se detuvo delante del portal de casa. Cuando apagaron el motor, se acabaron los ladridos. Tocaron el timbre y nuestra familia abrió la puerta. Una chica joven, de baja estatura, avanzó hacia los primeros collies del grupo, evidentemente las más jóvenes, Nina, Perla y Kimba, que la recibieron con gran alegría, para satisfacción de la joven, cuya ilusión desde niña era tener uno...

Minutos más tarde, su acompañante, un hombre con gafas de sol, se acercó y entonces Ness estalló en ladridos agudos, con los ojos redondos, las pupilas dilatadas y los morritos ofensivos… Amy hizo lo mismo, y Kimba, y Weiss, y Venus, y yo misma… hasta la pequeña Nina, con apenas 6 meses, dejó de jugar con la chica y se puso a ladrar.

Nuestra familia reaccionó rápido y le dijeron al chico, que se había quedado quieto como una estatua:

- ¿Puedes quitarte las gafas de sol, por favor?

Se quitó las gafas y todos nos fuimos calmando poco a poco.



En general, los collies somos desconfiados por naturaleza con las personas desconocidas, y solemos ser más desconfiados con los hombres que con las mujeres. Según las circunstancias, algunos collies podemos reaccionar relajados cuando se nos aproxima una persona y con unos ladridos nerviosos, incluso agresivos, cuando se nos acerca otra.

En este caso, la chica era bastante más baja que el chico y caminó hacia nosotros con las manos pegadas al cuerpo y con una cara que irradiaba alegría. Muy bien. Él, en cambio, apareció gesticulando con las manos, caminando torpemente y… con gafas de sol. Además no le gustan las mascotas. Mal para ir al encuentro de unos perros que no te conocen. Las gafas de sol nos parecen enormes ojos oscuros con pupilas totalmente dilatadas, que nos dan un miedo especial. Cuando se sacó las gafas nos dejamos acariciar, aunque él no nos hizo ni caso.

Ness y Kimba, en guardia, en la playa nudista del Borró

Entonces recordé un caso similar que me comentó Kimba. Fue este invierno en una excursión junto a Ness por un camino de ronda del Norte de la Costa Brava, cerca de Llançà. Ness y Kimba seguían el camino que une las diferentes calas del Borró, un área nudista. Evidentemente en invierno las playas están vacías, pero ese día de finales de enero hacía un buen sol y de repente apareció de frente un hombre totalmente desnudo con una gorra en la cabeza y… gafas de sol. Ness se detuvo, levantó los labios, enseñó los dientes y empezó a gruñir. Kimba, en un principio, pensó  que a Ness no le gustaba “aquello” que colgaba, hasta que se dio cuenta que no había para tanto. Kimba también se puso en guardia al observar que el “extranjero” llevaba puestas… gafas de sol.



Las gafas de sol hacen imposible leer la expresión de los ojos de una persona. Así como nuestros ojos son un excelente centro emisor de información y de sensaciones, sobre todo para nuestr@s dueñ@s, también los ojos y la cara de los humanos nos transmiten a nosotros muchísima información.

Las personas que han tenido o tienen un collie saben muy bien la cantidad de información que somos capaces de conseguir de su cara. Los collies podemos conseguir mucha información mirando a la cara de un individuo. Lo que vemos en ella puede que no siempre sea un reflejo exacto de lo que se le pasa por la cabeza y es posible que sólo nos dé parte de la totalidad, pero el estudio de las caras de las personas es una de las mejores maneras que tenemos para recoger información sobre el mundo que nos rodea. Por eso nos molestan tanto las gafas de sol.

Una de las razones por las que algunas personas dicen mantener unas relaciones alucinantes con su collie, es por nuestra confianza compartida en las expresiones faciales durante las interacciones sociales. Estas expresiones son ventanas a nuestras emociones más básicas. Como decía el Sr. Darwin hace mucho tiempo: “las emociones básicas de miedo, ira, alegría y rechazo son iguales en las caras de los perros como en las de los humanos”

No hay secretos para nosotros. La expresión de la cara es muy difícil que nos engañe. Porque los músculos de la cara son difíciles de controlar de manera consciente: las cejas pueden cambiar un poquito cuando las personas sienten preocupación, enfado o miedo, pero no se pueden realizar grandes movimientos de forma consciente como, por ejemplo, mover un brazo. Y todas esas expresiones o movimientos de la cara, no podemos interpretarlos adecuadamente en una persona desconocida, si lleva puestas… gafas de sol.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

NO LLORÉIS POR MÍ

Hoy ha sido un día muy duro. Los collies aguantamos mucho, pero hoy ha sido demasiado para nuestra manada. JOLIE nos ha reunido a todos para darnos una muy mala noticia:

- Tengo un tumor y mi vida está en peligro.

- ¡No puede ser! -ha gritado NESS, su hijo.

Las más jóvenes, KIMBA y PERLA, se han puesto a llorar. Su hija AMY, también.

JOLIE ha continuado:

- No lloréis por mí, si de verdad me queréis. Mañana entro en el quirófano para que me hagan una biopsia y poder determinar el tipo de tumor y el mejor tratamiento para vencerlo. Yo estoy preparada para todo. La vida y la muerte son una misma cosa.

- Tú, ¡no!, JOLIE. Por favor, ¡no nos dejes!

- No os dejaré fácilmente. He decidido luchar con todas mis fuerzas físicas, y cuando éstas se agoten, con mi fortaleza de carácter. Esta batalla la tengo que ganar yo.

En casa, JOLIE es nuestra ídolo, nuestra modelo a seguir. Por su personalidad, por su carácter, por su belleza, por su manera de ser… Ella lo sabe y ahora se muestra serena, tranquila, pero los que la conocemos, sabemos que no está bien. Está débil, cansada. Hasta mi padre CAP, veterano y curtido en mil batallas, está sollozando en un rincón.

- No lloréis por mí. Os prometo que voy a luchar lo indecible porque aún me queda un camino por recorrer. No sé si el camino es largo o corto, pero mientras haya camino yo estaré aquí…

JOLIE se ha callado. Tod@s nos hemos quedado pensativ@s… y preocupad@s. Yo, en nombre de la manada, le he dicho:

- Amiga JOLIE, sabemos que estos momentos no son fáciles, pero no estarás sola. Nos unimos a ti y juntos lucharemos para derrotar al “enemigo”. Nos equiparemos de las armas más destructivas: la confianza, la valentía, la tenacidad, la fuerza y la tozudez de los collies.

jueves, 23 de julio de 2009

MIEDO A LOS COHETES

Se acerca la época del año, agosto-septiembre, en la que se celebran la mayor parte de las fiestas mayores en las barriadas y los pueblos de España. Y para nosotros, los perros, se renueva un grave problema: el miedo o la fobia a los cohetes y petardos.

En el post anterior pudimos constatar la angustia de toda una familia por la reacción que tuvo Yanko tras el lanzamiento de un cohete.

Han pasado ya once días desde la “aventura” de Yanko en el mar y en los pueblos de la Ría de Vigo todavía se preguntan cómo pudo un collie atreverse a pasar de una orilla a otra.

Un día "normal" de Yanko en la Ría de Vigo

Hoy, Yanko, totalmente recuperado, nos cuenta su historia.

“El pasado domingo, 12 de junio, lo recordaré como uno de los peores de mi vida. Estaba paseando con mi familia por la playa, como todos los fines de semana, cuando, de repente, el ruido de un cohete de una fiesta vecina sacudió con fuerza mi cerebro y salí desbocado, sin control.
Me ocurrió algo. No sé qué. Me sentí atacado, acorralado. Y entonces sentí un impulso incontenible de correr, de escapar. De modo que corrí.
Corrí 6, 7, 8 km. El lugar era muy conocido para mí. Demasiado fácil. Necesitaba regresar al salvajismo. La cabeza me estallaba. ¡Necesitaba hacer algo! Necesitaba sentirme a mi mismo, entenderme a mí y entender este mundo horrible en el que estamos atrapados. Necesitaba hacer cuanto podía por aplastar aquello que me atacaba y agredía a mi manera de vivir. Así que me detuve. Estaba en la playa de Samil. Miré a lo lejos, al otro lado de la Ría, y me dije: allá hay tierra, naturaleza salvaje... y me lancé al agua.


Nadé y nadé como nunca lo había hecho. Después de más de dos horas en el agua, mi cabeza se tranquilizó. Sentí cansancio, frío. Volvía a ser yo. ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo en el mar? Estaba agarrotado, mis ojos irritados, el hocico lleno de sal. Y tenía sed, mucha sed. Alcé la cabeza. Volví la vista atrás y vi la inconfundible playa de arena blanca y fina de Samil, la mayor playa de la Ría de Vigo. Estaba muy lejos para regresar. Delante, bastante más cerca, tenía Cangas, un pequeño paraíso, en el que el mar y la montaña se funden para el deleite de los sentidos. Pero todos mis sentidos se estaban agotando. No podía más. Los collies podemos aguantar mucho corriendo, pero no estamos hechos para nadar. Esto es el fin. ¡No! ¡No!. No puedo salir así de la vida de Trini. Es mi chica. Luchó mucho para conseguirme y no está preparada para estar sin mi. No puede ser mi hora. Toda mi familia me quieren mucho. No puedo fallarles.

La playa de Samil, por donde Yanko entró en el mar

La vista de Cangas que Yanko vio desde el mar

De pronto oí el motor de una lancha que venía hacia mi. Gasté mis últimas fuerzas para elevarme y que me vieran. Pero no. Tragué mucha agua y casi me atropellan. Esto se acaba...

De repente, oí el grito de una niña, que iba en la proa:

- ¡Papá!, ¡Papá!, da la vuelta. Allá he visto algo que se mueve.

Se acercaron despacio.

- Es un perro y parece que aún está vivo. Vamos a subirlo.
- ¡Papá! ¡Es Lassie!
- Con cuidado. Trae toallas para secarlo y limpiarlo.
- Está muy mal.
- Hemos de regresar de inmediato. Voy a llamar a la Policía de Cangas.


Tosí y vomité agua. La niña me secó un poco y me limpió. Tenía las fosas nasales llenas de sal. Y los ojos me picaban. Tenía frío. Mis patas estaban agarrotadas y no podía moverme. Me quedé estirado en el regazo de la niña. Sus caricias fueron para mí un masaje revitalizante.

- Papá, nos lo podemos quedar.
- No, hija. Debe llevar un microchip y podrán localizar a sus dueños.

Llegamos al puerto de Cangas y ya estaba esperando la Policía. Era domingo y no habían encontrado ningún veterinario. Habían avisado a la Protectora del Morrazo y llegó Lela, su presidenta. Me cogieron en brazos y me pusieron en el coche de Lela. La niña me abrazó y yo le lamí la cara, agradecido. Su padre, su madre y su hermano me rascaron la cabeza, como despedida. Yo apenas pude mover la cola, pero nunca los olvidaré.

Lela no me llevó al Refugio, sino a su casa. Enseguida me di cuenta que era una persona especial, muy sensible y cariñosa.
- Después de lo que has pasado –me dijo, no puedo dejarte allá arriba, en el Refugio, para aumentar más tu pena. Estás aún muy asustado y en mi casa estarás mejor.

Cuando llegamos a su casa, me cogió con suavidad y me dejó en el suelo, en el garaje. Me dieron comida, pero no comí. Me dieron agua y bebí. Bebí mucho. Allí estuve estirado un rato, respirando aún con dificultad. Lela dejó entrar a uno de sus perros para que me hiciera compañía.

Me dolían todos los huesos. Esa noche apenas dormí. La pasé inmóvil, estirado en el suelo, con los ojos abiertos y la mirada perdida. Por mi mente fueron desfilando los grandes momentos de mi vida junto a Trini y su familia. ¿Los volvería a ver? ¿Podría volver a jugar con Rudy, Kenia y Dora?...

Trini pasó la noche como yo, sin poder dormir y muy preocupada sin saber nada de mi. Dio la alarma por todos los pueblos de la ribera de la Ría.

Por la mañana, Lela avisó a un veterinario para que trajera el lector de chips. Yo ya empecé a mover mis patas y alegrarme un poco. Sabía que el pitido del lector al identificar mi microchip, me iba a poner en contacto con Trini y acabaría con su angustia y con la mía.

Efectivamente, localizaron a Trini y vino a recogerme. Me miró con cara de incredulidad y se puso a llorar. Me abrazó. Yo también me puse a llorar y me frotaba contra ella como un niño. La alegría de verla me hizo olvidar el dolor, el cansancio, el sueño, el hambre...

Al llegar a casa comí y dormí y procuré comportarme como siempre. Pero en mi interior siento una gran pena y no sé hasta qué punto soy culpable de lo sucedido. ¿Volveré a perder el control, a sentir pánico, terror, cuando mis oídos se estremezcan ante un cohete, un petardo, un trueno o un tiro?”

El miedo es una respuesta natural que presenta cualquier animal, incluidos los humanos, ante un estímulo nocivo o peligroso. Si ese estímulo es un cohete, un petardo, un trueno o un tiro, nos afecta muchísimo por esa fina sensibilidad que dicen los expertos que tenemos los collies en los oídos.

A mí no me gustan esos impactantes métodos de diversión humana. Algunos collies viven en un estado de miedo continuo en estas épocas festivas y se producen una serie de reacciones que pueden ir desde hacer sus necesidades en el interior de la casa por miedo a salir a la calle, hasta soltarse de la correa durante un paseo si suena cerca algún petardo, con el consiguiente riesgo de desaparición, el peligro de atropello o de provocar un accidente de circulación grave.
Si, además de esta tendencia natural que tenemos los collies a temer a los ruidos fuertes, se dan otra serie de circunstancias como una falta de hábito a este tipo de ruidos, una predisposición individual especial, o una exposición a los cohetes demasiado frecuente y a una intensidad muy elevada, que nos genere una experiencia muy negativa, tenemos los ingredientes necesarios para que se produzca la fobia.

Las posibles soluciones a estos problemas de miedo son complicadas. Habría que empezar desde la edad de cachorro con una socialización adecuada hacia los petardos y ruidos similares y evitar experiencias traumáticas severas. Los collies que de cachorros han tenido una sola experiencia muy negativa con los petardos o cohetes, pueden adquirir una fobia que perdure el resto de su vida y sea muy difícil de corregir posteriormente.

Actualmente existen diferentes posibilidades de tratamiento que suelen combinar la utilización de medicación con la realización de ejercicios de modificación de conducta.

Muchas personas no quieren los tranquilizantes para sus perros por sus efectos colaterales. En el caso de utilizar sedantes, se aconseja consultar con un veterinario la medicación y la dosificación correspondiente.
Yo sólo los usaría si no queda más remedio, pero prefiero las Flores de Bach o productos homeopáticos, que funcionan muy bien en estos casos. Aunque la solución mágica no existe.

En cuanto a las terapias de modificación de conducta como “desensibililización” y “contracondicionamiento”, deben ser enseñadas por un especialista en conductismo animal y hay que tener una gran paciencia porque es un proceso largo, que puede durar semanas o meses.

Últimamente se está utilizando la técnica de la “Feromonoterpia”. En este caso se puede usar la feromona apaciguadora canina, una feromona sintética en forma de difusor, que se pone en el lugar donde descansa habitualmente el perro y puede aportar un efecto tranquilizador.

Pero la solución a los miedos y fobias sigue siendo muy compleja. No todos los perros son iguales, ni todos tienen el mismo problema. Cada uno ha de conocer muy bien a su collie y detectar si el miedo a los cohetes es genético o adquirido. Y cada uno se ha de conocer también a sí mismo y saber controlarse. ¿Y si resulta que el miedo que tiene tu collie se lo provocas tú, inconscientemente, con tu inseguridad, tus dudas, tu pesimismo, tu indisciplina o tu ignorancia?

martes, 14 de julio de 2009

YANKO, LOS COHETES Y EL MAR

El pasado domingo día 12, a las 19:04 h. recibimos el siguiente mensaje:

“Hoy he perdido a YANKO a causa de los cohetes, ya que se asustó y ha echado a correr”

Golden Yanko de Cal Farré es un collie macho de 2 años, hijo de Nut (como yo) y de Enate. Vive en Vigo (Pontevedra).

Mi familia se puso rápidamente en contacto con Trini:

- Yanko se asustó por los cohetes de la fiesta de Alcabre y se escapó, después de romper la correa extensible, en dirección a Samil, que fue el ultimo lugar donde lo vieron. Estamos pateando toda la zona y más...., vamos a pegar carteles y ya hemos llamado a la Policía, Cruz Roja, Protectora, Limpieza de playas...
- Tranquila, ya verás como aparece.
- No sé, estoy desesperada. Yanko corre mucho y vete a saber hasta donde ha ido. Le ha podido pasar cualquier cosa o que alguien se lo quede.
- No pierdas la esperanza. También lo puede encontrar buena gente.

Ayer, lunes día 13, a las 22:17 h., recibimos el mensaje más esperado por todos:

“Recuperado Yanko”
Yanko y Trini
Trini, exultante y feliz, nos escribía:

“Ayer Yanko se asustó tanto que se tiró al mar y nadó sin rumbo hasta que lo encontró una lancha de recreo cerca de Cangas, a la altura de Masso, semiahogado. Llamaron a la policía y lo llevaron a la Protectora del Morrazo. Doy muchísimas gracias a Lela, su presidenta, que se ha puesto en contacto conmigo y me lo ha devuelto sano y salvo.
Yo ya había perdido la esperanza de encontrarlo. Yanko es muy dulce y muy bueno. Vuelvo a ser feliz.
No hagáis como yo si algún día os veis en esta tesitura (Dios no lo quiera). No perdáis la esperanza y haced todo lo posible por recuperarlo, porque siempre habrá gente buena como Lela y la gente de la lancha de recreo, que os lo devuelva...
Muchísimas gracias también a dos de mis mejores amigas, Laura y Conchi, que no me dejaron en tan difícil momento y muchas gracias también a sus amigos y conocidos que han hecho todo lo posible e imposible para que Yanko apareciese. Gracias a todos de todo corazón. Un beso.”

Desde cachorro, Trini había acostumbrado a Yanko a nadar en el mar. Y tras el susto y el pánico del cohete, cansado de correr por tierra firme, se lanzó precisamente al agua del mar, que yo tanto temo. Los collies tenemos mucho aguante, pero atravesar la Ría de Vigo me parece una locura.

Yanko 3 meses

Yanko 5 meses

Yanko 1 año

La historia de mi hermano Yanko ha tenido un final feliz, pero el miedo a los cohetes, petardos, truenos, tiros, etc. ha significado la muerte de muchos perros.

El miedo a ese tipo de ruidos suele ser habitual entre los collies, en mayor o menor medida. En casa hay quien pasa olímpicamente y quien se muere de miedo, cada uno es como es.

Algunos collies pueden reaccionar de manera imprevisible. Los cohetes generan un estrés muy grande que provoca un estado de terror que los lleva a tirarse contra puertas y vidrios o a ladrar furiosamente a los ruidos y llegan a sufrir ataques de pánico que los llevan a huir de sus hogares o incluso a reaccionar de forma violenta contra las personas o arrojarse de los balcones.

Aunque todos los animales somos sensibles a los ruidos fuertes, los perros somos los más afectados debido a nuestro delicado sistema auditivo, cuatro veces más potente que el del ser humano.

¿Qué hacer en situaciones como éstas? ¿Hay alguna solución?