jueves, 29 de octubre de 2015
EN LA FERIA
lunes, 22 de junio de 2015
PERROS Y PETARDOS
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Connor
y Fura (detectores de drogas) y Burka (detectora de explosivos) estaban así de
tranquilos durante la última pirotecnia futbolera, pero si tu perro lo pasa mal
sigue leyendo…
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miércoles, 25 de junio de 2014
LA CULTURA DEL RUIDO
lunes, 24 de marzo de 2014
LA NIÑA DEL MONTGRÍ
lunes, 3 de junio de 2013
CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES Y VIOLENCIA HUMANA
(Immanuel Kant)
La semana pasada fueron cuatro las víctimas mortales de la violencia de género y son ya 25 las mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año…”
Parece evidente que existe una relación entre el maltrato a perros y otros animales, y la posterior violencia o agresiones sobre otras personas. Muchos casos de asesinos en serie comenzaron maltratando a perros y gatos, como estos tres ejemplos que localizó Jolie:
- Albert Desalvo, "El estrangulador de Boston"
- Jeffrey L. Dahmer, "El carnicero de Milwaukee"
- Edmund Emil, “Kemper III”
¡Qué asco! No te puedes fiar de alguien capaz de maltratar a un animal. Si hace eso, podría hacer cualquier cosa. Identificando a quien maltrata a un animal, se puede prevenir futuros casos de violencia de género y detectar posibles criminales.
lunes, 12 de septiembre de 2011
EL HOMBRE DE LAS GAFAS DE SOL
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| Ness y Kimba, en guardia, en la playa nudista del Borró |
miércoles, 29 de septiembre de 2010
NO LLORÉIS POR MÍ
- Tengo un tumor y mi vida está en peligro.
- ¡No puede ser! -ha gritado NESS, su hijo.
Las más jóvenes, KIMBA y PERLA, se han puesto a llorar. Su hija AMY, también.
JOLIE ha continuado:
- No lloréis por mí, si de verdad me queréis. Mañana entro en el quirófano para que me hagan una biopsia y poder determinar el tipo de tumor y el mejor tratamiento para vencerlo. Yo estoy preparada para todo. La vida y la muerte son una misma cosa.
- Tú, ¡no!, JOLIE. Por favor, ¡no nos dejes!
- No os dejaré fácilmente. He decidido luchar con todas mis fuerzas físicas, y cuando éstas se agoten, con mi fortaleza de carácter. Esta batalla la tengo que ganar yo.
En casa, JOLIE es nuestra ídolo, nuestra modelo a seguir. Por su personalidad, por su carácter, por su belleza, por su manera de ser… Ella lo sabe y ahora se muestra serena, tranquila, pero los que la conocemos, sabemos que no está bien. Está débil, cansada. Hasta mi padre CAP, veterano y curtido en mil batallas, está sollozando en un rincón.
- No lloréis por mí. Os prometo que voy a luchar lo indecible porque aún me queda un camino por recorrer. No sé si el camino es largo o corto, pero mientras haya camino yo estaré aquí…
JOLIE se ha callado. Tod@s nos hemos quedado pensativ@s… y preocupad@s. Yo, en nombre de la manada, le he dicho:
- Amiga JOLIE, sabemos que estos momentos no son fáciles, pero no estarás sola. Nos unimos a ti y juntos lucharemos para derrotar al “enemigo”. Nos equiparemos de las armas más destructivas: la confianza, la valentía, la tenacidad, la fuerza y la tozudez de los collies.
jueves, 23 de julio de 2009
MIEDO A LOS COHETES
En el post anterior pudimos constatar la angustia de toda una familia por la reacción que tuvo Yanko tras el lanzamiento de un cohete.
Han pasado ya once días desde la “aventura” de Yanko en el mar y en los pueblos de la Ría de Vigo todavía se preguntan cómo pudo un collie atreverse a pasar de una orilla a otra.
Un día "normal" de Yanko en la Ría de Vigo
Hoy, Yanko, totalmente recuperado, nos cuenta su historia.“El pasado domingo, 12 de junio, lo recordaré como uno de los peores de mi vida. Estaba paseando con mi familia por la playa, como todos los fines de semana, cuando, de repente, el ruido de un cohete de una fiesta vecina sacudió con fuerza mi cerebro y salí desbocado, sin control.
Me ocurrió algo. No sé qué. Me sentí atacado, acorralado. Y entonces sentí un impulso incontenible de correr, de escapar. De modo que corrí.
Corrí 6, 7, 8 km. El lugar era muy conocido para mí. Demasiado fácil. Necesitaba regresar al salvajismo. La cabeza me estallaba. ¡Necesitaba hacer algo! Necesitaba sentirme a mi mismo, entenderme a mí y entender este mundo horrible en el que estamos atrapados. Necesitaba hacer cuanto podía por aplastar aquello que me atacaba y agredía a mi manera de vivir. Así que me detuve. Estaba en la playa de Samil. Miré a lo lejos, al otro lado de la Ría, y me dije: allá hay tierra, naturaleza salvaje... y me lancé al agua.

Nadé y nadé como nunca lo había hecho. Después de más de dos horas en el agua, mi cabeza se tranquilizó. Sentí cansancio, frío. Volvía a ser yo. ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo en el mar? Estaba agarrotado, mis ojos irritados, el hocico lleno de sal. Y tenía sed, mucha sed. Alcé la cabeza. Volví la vista atrás y vi la inconfundible playa de arena blanca y fina de Samil, la mayor playa de la Ría de Vigo. Estaba muy lejos para regresar. Delante, bastante más cerca, tenía Cangas, un pequeño paraíso, en el que el mar y la montaña se funden para el deleite de los sentidos. Pero todos mis sentidos se estaban agotando. No podía más. Los collies podemos aguantar mucho corriendo, pero no estamos hechos para nadar. Esto es el fin. ¡No! ¡No!. No puedo salir así de la vida de Trini. Es mi chica. Luchó mucho para conseguirme y no está preparada para estar sin mi. No puede ser mi hora. Toda mi familia me quieren mucho. No puedo fallarles. 
La playa de Samil, por donde Yanko entró en el mar
La vista de Cangas que Yanko vio desde el mar
De pronto oí el motor de una lancha que venía hacia mi. Gasté mis últimas fuerzas para elevarme y que me vieran. Pero no. Tragué mucha agua y casi me atropellan. Esto se acaba...
De repente, oí el grito de una niña, que iba en la proa:
- ¡Papá!, ¡Papá!, da la vuelta. Allá he visto algo que se mueve.
Se acercaron despacio.
- Es un perro y parece que aún está vivo. Vamos a subirlo.
- ¡Papá! ¡Es Lassie!
- Con cuidado. Trae toallas para secarlo y limpiarlo.
- Está muy mal.
- Hemos de regresar de inmediato. Voy a llamar a la Policía de Cangas.
- Papá, nos lo podemos quedar.
- No, hija. Debe llevar un microchip y podrán localizar a sus dueños.
Llegamos al puerto de Cangas y ya estaba esperando la Policía. Era domingo y no habían encontrado ningún veterinario. Habían avisado a la Protectora del Morrazo y llegó Lela, su presidenta. Me cogieron en brazos y me pusieron en el coche de Lela. La niña me abrazó y yo le lamí la cara, agradecido. Su padre, su madre y su hermano me rascaron la cabeza, como despedida. Yo apenas pude mover la cola, pero nunca los olvidaré.
Lela no me llevó al Refugio, sino a su casa. Enseguida me di cuenta que era una persona especial, muy sensible y cariñosa.
- Después de lo que has pasado –me dijo, no puedo dejarte allá arriba, en el Refugio, para aumentar más tu pena. Estás aún muy asustado y en mi casa estarás mejor.
Cuando llegamos a su casa, me cogió con suavidad y me dejó en el suelo, en el garaje. Me dieron comida, pero no comí. Me dieron agua y bebí. Bebí mucho. Allí estuve estirado un rato, respirando aún con dificultad. Lela dejó entrar a uno de sus perros para que me hiciera compañía.
Me dolían todos los huesos. Esa noche apenas dormí. La pasé inmóvil, estirado en el suelo, con los ojos abiertos y la mirada perdida. Por mi mente fueron desfilando los grandes momentos de mi vida junto a Trini y su familia. ¿Los volvería a ver? ¿Podría volver a jugar con Rudy, Kenia y Dora?...
Trini pasó la noche como yo, sin poder dormir y muy preocupada sin saber nada de mi. Dio la alarma por todos los pueblos de la ribera de la Ría.
Por la mañana, Lela avisó a un veterinario para que trajera el lector de chips. Yo ya empecé a mover mis patas y alegrarme un poco. Sabía que el pitido del lector al identificar mi microchip, me iba a poner en contacto con Trini y acabaría con su angustia y con la mía.
Efectivamente, localizaron a Trini y vino a recogerme. Me miró con cara de incredulidad y se puso a llorar. Me abrazó. Yo también me puse a llorar y me frotaba contra ella como un niño. La alegría de verla me hizo olvidar el dolor, el cansancio, el sueño, el hambre...
Al llegar a casa comí y dormí y procuré comportarme como siempre. Pero en mi interior siento una gran pena y no sé hasta qué punto soy culpable de lo sucedido. ¿Volveré a perder el control, a sentir pánico, terror, cuando mis oídos se estremezcan ante un cohete, un petardo, un trueno o un tiro?”
El miedo es una respuesta natural que presenta cualquier animal, incluidos los humanos, ante un estímulo nocivo o peligroso. Si ese estímulo es un cohete, un petardo, un trueno o un tiro, nos afecta muchísimo por esa fina sensibilidad que dicen los expertos que tenemos los collies en los oídos.
A mí no me gustan esos impactantes métodos de diversión humana. Algunos collies viven en un estado de miedo continuo en estas épocas festivas y se producen una serie de reacciones que pueden ir desde hacer sus necesidades en el interior de la casa por miedo a salir a la calle, hasta soltarse de la correa durante un paseo si suena cerca algún petardo, con el consiguiente riesgo de desaparición, el peligro de atropello o de provocar un accidente de circulación grave.
Si, además de esta tendencia natural que tenemos los collies a temer a los ruidos fuertes, se dan otra serie de circunstancias como una falta de hábito a este tipo de ruidos, una predisposición individual especial, o una exposición a los cohetes demasiado frecuente y a una intensidad muy elevada, que nos genere una experiencia muy negativa, tenemos los ingredientes necesarios para que se produzca la fobia.
Las posibles soluciones a estos problemas de miedo son complicadas. Habría que empezar desde la edad de cachorro con una socialización adecuada hacia los petardos y ruidos similares y evitar experiencias traumáticas severas. Los collies que de cachorros han tenido una sola experiencia muy negativa con los petardos o cohetes, pueden adquirir una fobia que perdure el resto de su vida y sea muy difícil de corregir posteriormente.
Actualmente existen diferentes posibilidades de tratamiento que suelen combinar la utilización de medicación con la realización de ejercicios de modificación de conducta.
Muchas personas no quieren los tranquilizantes para sus perros por sus efectos colaterales. En el caso de utilizar sedantes, se aconseja consultar con un veterinario la medicación y la dosificación correspondiente.
Yo sólo los usaría si no queda más remedio, pero prefiero las Flores de Bach o productos homeopáticos, que funcionan muy bien en estos casos. Aunque la solución mágica no existe.
En cuanto a las terapias de modificación de conducta como “desensibililización” y “contracondicionamiento”, deben ser enseñadas por un especialista en conductismo animal y hay que tener una gran paciencia porque es un proceso largo, que puede durar semanas o meses.
Últimamente se está utilizando la técnica de la “Feromonoterpia”. En este caso se puede usar la feromona apaciguadora canina, una feromona sintética en forma de difusor, que se pone en el lugar donde descansa habitualmente el perro y puede aportar un efecto tranquilizador.
Pero la solución a los miedos y fobias sigue siendo muy compleja. No todos los perros son iguales, ni todos tienen el mismo problema. Cada uno ha de conocer muy bien a su collie y detectar si el miedo a los cohetes es genético o adquirido. Y cada uno se ha de conocer también a sí mismo y saber controlarse. ¿Y si resulta que el miedo que tiene tu collie se lo provocas tú, inconscientemente, con tu inseguridad, tus dudas, tu pesimismo, tu indisciplina o tu ignorancia?
martes, 14 de julio de 2009
YANKO, LOS COHETES Y EL MAR
“Hoy he perdido a YANKO a causa de los cohetes, ya que se asustó y ha echado a correr”
Golden Yanko de Cal Farré es un collie macho de 2 años, hijo de Nut (como yo) y de Enate. Vive en Vigo (Pontevedra).
Mi familia se puso rápidamente en contacto con Trini:
- Yanko se asustó por los cohetes de la fiesta de Alcabre y se escapó, después de romper la correa extensible, en dirección a Samil, que fue el ultimo lugar donde lo vieron. Estamos pateando toda la zona y más...., vamos a pegar carteles y ya hemos llamado a la Policía, Cruz Roja, Protectora, Limpieza de playas...
- Tranquila, ya verás como aparece.
- No sé, estoy desesperada. Yanko corre mucho y vete a saber hasta donde ha ido. Le ha podido pasar cualquier cosa o que alguien se lo quede.
- No pierdas la esperanza. También lo puede encontrar buena gente.
Ayer, lunes día 13, a las 22:17 h., recibimos el mensaje más esperado por todos:
“Recuperado Yanko”
Yanko y Trini“Ayer Yanko se asustó tanto que se tiró al mar y nadó sin rumbo hasta que lo encontró una lancha de recreo cerca de Cangas, a la altura de Masso, semiahogado. Llamaron a la policía y lo llevaron a la Protectora del Morrazo. Doy muchísimas gracias a Lela, su presidenta, que se ha puesto en contacto conmigo y me lo ha devuelto sano y salvo.
Yo ya había perdido la esperanza de encontrarlo. Yanko es muy dulce y muy bueno. Vuelvo a ser feliz.
No hagáis como yo si algún día os veis en esta tesitura (Dios no lo quiera). No perdáis la esperanza y haced todo lo posible por recuperarlo, porque siempre habrá gente buena como Lela y la gente de la lancha de recreo, que os lo devuelva...
Muchísimas gracias también a dos de mis mejores amigas, Laura y Conchi, que no me dejaron en tan difícil momento y muchas gracias también a sus amigos y conocidos que han hecho todo lo posible e imposible para que Yanko apareciese. Gracias a todos de todo corazón. Un beso.”
Desde cachorro, Trini había acostumbrado a Yanko a nadar en el mar. Y tras el susto y el pánico del cohete, cansado de correr por tierra firme, se lanzó precisamente al agua del mar, que yo tanto temo. Los collies tenemos mucho aguante, pero atravesar la Ría de Vigo me parece una locura.
Yanko 3 meses
Yanko 5 meses

Yanko 1 año
La historia de mi hermano Yanko ha tenido un final feliz, pero el miedo a los cohetes, petardos, truenos, tiros, etc. ha significado la muerte de muchos perros.
El miedo a ese tipo de ruidos suele ser habitual entre los collies, en mayor o menor medida. En casa hay quien pasa olímpicamente y quien se muere de miedo, cada uno es como es.
Algunos collies pueden reaccionar de manera imprevisible. Los cohetes generan un estrés muy grande que provoca un estado de terror que los lleva a tirarse contra puertas y vidrios o a ladrar furiosamente a los ruidos y llegan a sufrir ataques de pánico que los llevan a huir de sus hogares o incluso a reaccionar de forma violenta contra las personas o arrojarse de los balcones.
Aunque todos los animales somos sensibles a los ruidos fuertes, los perros somos los más afectados debido a nuestro delicado sistema auditivo, cuatro veces más potente que el del ser humano.
¿Qué hacer en situaciones como éstas? ¿Hay alguna solución?
















