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lunes, 21 de noviembre de 2016

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Muchas veces, al intentar decir algo a otra persona, los humanos, a pesar de la variedad expresiva que tiene su lengua, no encuentran las palabras justas para expresarse, sobre todo cuando se refiere a temas relacionados con los sentimientos y las emociones.

Sin embargo, más allá de las palabras, está el expresivo lenguaje de los gestos, porque el cuerpo habla y los gestos dicen mucho más de lo que la persona se propone manifestar. Este es el lenguaje en el que mejor nos desenvolvemos los collies.

“El lenguaje verbal y no verbal (gestos, mímicas, expresiones faciales, etc.), componen parte del valioso entramado que rige la comunicación entre los seres humanos y hace posible el acercamiento, el entendimiento, o bien la confusión y la separación. Porque más allá de estos elementos que lo integran, subyace el sentimiento que alimenta las palabras y las dota de sentido”. (Esteban Pérez)
 
Para comunicarse no siempre hacen falta palabras, algunos se entienden a la perfección sin ellas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, casi lo mismo que un gesto. Según humanos estudiosos de los Estados Unidos, el 35% de la comunicación entre personas durante una charla es verbal y el restante 65% corresponde a gestos, porque todos los seres humanos tienen habilidades innatas que les permiten expresar sus emociones a través del cuerpo. Seres humanos… y collies. Nuestra gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas, nos permite mantener interesantes y fluidas “conversaciones” con las personas con quien convivimos.

“¿Es cierto que los collies entienden más de 150 palabras concretas de los humanos?” –preguntaba una de las personas que vino a recoger a uno de mis nietos.

No sé cuántas palabras entiendo a mi edad. Lo que sí sé es que los collies estamos observando constantemente a nuestro human@. Esta actitud nos permite, no solo entender las palabras que nos va enseñando, cortas y precisas, sino también entender las que emite en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Y más allá de las palabras, interpretamos su lenguaje corporal.

Recuerdo cuando fui a visitar a Rosaura, una señora mayor que vive sola con Adra, una de mis hijas. Sus circunstancias personales y la situación aislada de su casa, en medio del bosque, lejos de vecinos humanos, le permite convivir a todas horas y forman prácticamente una única entidad.

Adra siempre camina cerca de Rosaura y los pasos de una se solapan con los de la otra. Apenas hacen falta órdenes verbales. Más allá de las palabras, una simple mirada, un gesto o un movimiento del cuerpo, es más que suficiente. Se comportan como una pareja bien avenida y disfruté de las “conversaciones” que se desarrollan entre ambas. Rosaura le cuenta cosas o le pide algo, y Adra le presta su total atención o cumple rápidamente el deseo de su incondicional amiga.

Me hace feliz observar a Rosaura y Adra. Al entenderse tan bien y comunicarse sin malentendidos, su apego es cada vez más fuerte. Rosaura sabe que su voz es un medio importante para hacerse entender por Adra, pero también sabe que Adra, como todos los collies, hacemos más caso al tono de voz y al volumen, que a la palabra en sí.

Dando órdenes a tu collie, querid@ human@, tu voz ha de ser amable, volumen bajo. Los collies tenemos muy buen oído. Nunca des órdenes a tu collie en tono militar. Cuando quieras que haga algo, limítate a darle una orden clara: una palabra, combinada con un gesto. Combina bien tu voz con tu lenguaje corporal, tu mímica y tus gestos. Es decir, tu cuerpo y tu mímica tienen que decir lo mismo que tu palabra. Entonces tu collie te entenderá y te tomará en serio. Desgraciadamente muchas personas dan mensajes que se contradicen: un ¡NO! verbal con voz amable y sonrisa, o, una orden normal, como ¡VEN!, con cara enfadada y postura corporal amenazante. Es muy confuso para el collie. Y los collies, cuando recibimos mensajes contradictorios, finalmente hacemos caso al mensaje no-verbal, porque es el lenguaje habitual entre los perros.

La felicitación verbal tiene que ser con voz amable y cara sonriente. Tu voz tiene que transmitir al collie que estás contento con él y orgulloso de él. Los collies, igual que las personas, necesitamos experimentar éxitos. Eso nos motiva para seguir colaborando a gusto.
 
Más allá de las palabras, países o religiones, el lenguaje de los collies hace posible el acercamiento, el entendimiento…
Más allá de las palabras… "Cuando hablan los sentimientos, nos vemos obligados a escuchar y a veces, a actuar, aun cuando no siempre comprendamos el porqué. No tener conciencia de los propios sentimientos, no comprenderlos o no saber cómo utilizarlos y expresarlos es peor que la ceguera, la sordera o la parálisis. No sentir es no estar vivo. Más que ninguna otra cosa, los sentimientos nos hacen humanos. Nos hacen, en fin, semejantes." (David Viscott). 

Más allá de las palabras, me gusta escuchar las miradas, me gusta escuchar los gestos, me gusta escuchar el alma de la gente…


martes, 30 de julio de 2013

TACTO, EL GRAN OLVIDADO DE NUESTROS SENTIDOS

Para los humanos, de los cinco sentidos, el tacto es el segundo en importancia tras la vista. La comunicación a través del sentido del tacto es una parte muy importante para su crecimiento emocional. Y, aunque no todas las personas lo utilizan por igual, tocar y ser tocados es una necesidad.

Para los collies, en cambio, el sentido del tacto no es tan importante y ocupa el penúltimo lugar. Apenas lo utilizamos para jugar con nuestr@s dueñ@s y recibir sus caricias. Con una notable excepción: es el primer sentido que utilizamos cuando nacemos, ya que el oído y la vista no los activamos hasta pasados 11 días.


Mi madre ya me lo había explicado y ahora lo estoy experimentando con mis bebés. El tacto es el primero de los sentidos que entra en actividad tan pronto nace el cachorro, y del que éste se vale para detectar la proximidad de la madre y localizar las tetas. En nuestra raza, la mayor sensibilidad táctil en estos primeros momentos se encuentra en la fina piel de la nariz del cachorrito y de su lengua. Se trata de una sensibilidad de orden térmico o de reacción a la temperatura. Mis cachorros, acercando su nariz a mis mamas, perciben la temperatura de éstas, y mediante el tacto localizan el pezón al que de inmediato se prenden. Ahora, que ya tienen 16 días, observo con satisfacción cómo se “pelean” por tomar una buena posición. Me encanta ver con qué entusiasmo chupan y cómo rodean el pezón con su lengua, de esa manera tan característica. Ello es debido a que, a través de la lengua, perciben la temperatura de la leche, la misma que la temperatura fisiológica corporal.

Esta observación tiene una importancia vital cuando por la circunstancia que sea, se hace necesario que un humano críe al cachorro con biberón, ya que si la leche que le da no guarda la temperatura adecuada, el cachorro desechará toda oferta que le haga. La sensibilidad de la lengua del cachorro es tan acentuada, que bastará la pequeña diferencia de tres o cuatro grados en la temperatura para que se produzca un rechace. La temperatura que debe tener y mantener el biberón ha de estar entre 37º y 38º. En cuanto esta temperatura desciende, el cachorro rechaza la tetina, lo que puede ser erróneamente interpretado como que el cachorro ya no tiene más ganas de leche.

Hoy, aunque mis hijos ya han abierto los ojos y empiezan a escuchar los primeros sonidos, siguen utilizando el sentido del tacto (junto con el olfato), para saber  dónde estoy situada. Y cuando sienten un roce en su cuerpo (tacto corporal) saben si han sido tocados por alguien de nuestra familia humana, por mí o bien por sus hermanos de camada. Se buscan, se amontonan, se lamen… Ellos saben que cualquier roce es positivo para la estabilidad de su futura vida de adulto. Si a uno de estos cachorros se le impidiera todo contacto, su cerebro se vería privado del estímulo que necesita para crecer y funcionar. El tacto a esta edad es muy importante para que más adelante los cachorros desarrollen un sistema emocional equilibrado y puedan integrarse y convivir plácidamente con la familia humana y su entorno.

 
A medida que el cachorro va creciendo, el uso del tacto lo irá aplicando a nuevas necesidades. Sus almohadillas plantares llegarán incluso a captar las sensaciones del suelo que pisa, llegando con el tiempo a ser capaz de percibir las vibraciones de éste hasta tal extremo, que si a un cachorro de tres meses le taponáramos los oídos de forma que no pudiera captar ningún sonido, recogería a través de su tacto con las almohadillas de sus patas las vibraciones de los pasos de su dueñ@ y se percataría de su presencia o aproximación sin necesidad del auxilio auditivo ni del visual.

La sensibilidad táctil está repartida por todo el cuerpo a través de la piel y del pelaje. Tenemos unos bigotes, es decir, pelos sensibles más gruesos alrededor de los ojos, del hocico y por debajo de la mandíbula que nos permiten captar la velocidad y dirección del aire. Pero conforme se van perfeccionando nuestras facultades olfativas, auditivas y visuales, el sentido del tacto va perdiendo importancia. Con el paso del tiempo nuestras almohadillas se endurecen y pierden sensibilidad. Los receptores infrarrojos de nuestra trufa, capaces de captar cambios de temperatura, también van perdiendo potencial, en beneficio del olfato.

Nuestra parte más sensible del tacto, en nuestra edad adulta, se encuentra a lo largo de la columna vertebral, del cuello a la cola. Por ello, nos gusta rodar por la hierba y que los humanos nos acaricien, puesto que esto nos produce un efecto calmante, relajante y antiestrés.
 

 

lunes, 28 de enero de 2013

ACARICIAR: CUÁNDO, QUIÉN, CÓMO, DÓNDE


“Medita al atardecer,

mirando las estrellas

y acariciando a tu perro,

es un remedio infalible”

(Ralph Waldo Emerson)

 
Cómo me gusta el mar en invierno. Es un placer correr libre, a mis anchas, por esos senderos estrechos, la última franja entre la tierra y el mar. Definitivamente los caminos de ronda de la Costa Brava son una maravilla… a pesar de los humanos.

El otro día, en el camino de ronda de Platja d’Aro a Sant Feliu de Guixols, en un descanso en la zona de S’Agaró, se acercó una señora con un perro de raza pequeña. “A Milú le encanta que lo acaricien, ¿no es cierto Milú?”  - nos dijo, dándole unas palmaditas en la cabeza, con Milú más pendiente de Haila y de mí que otra cosa. Seguramente que aquella señora quería mucho a Milú. Sólo había un problema, mientras que ella estaba exultante de amor, Milú no parecía tan contento. La verdad es que parecía directamente desgraciado. Seguía girando la cabeza para alejarla de su mano, intentando evitar el contacto, sin ningún interés por su cariño en esos momentos, porque lo que deseaba era simplemente que le dejara en el suelo para jugar con nosotras.

No es la primera vez que observo a una persona acariciar alegremente a su perro, mientras éste no quiere y lucha para escaparse. Pero es que esta señora, además, le hacía la peor de las “caricias”: darle golpes en la cabeza.


 
Que nadie me interprete mal, no digo que a los perros no nos gusten las caricias. A los collies nos encantan las caricias. Pero también pueden no gustarnos. Comprender esto puede marcar la diferencia en lo feliz que una persona puede hacer a su perro. Si te pones en el pellejo de tu collie durante un minuto lo entenderás todo. Como a la mayoría de los humanos, seguramente que a ti te gusta un buen masaje en la espalda. Sólo pensarlo puede hacer que te sientas mejor. Pero no quieres un masaje cada minuto. ¿Qué pasa si estás en una reunión importante?, ¿qué pasa si estás viendo la final de la Champions donde tu equipo favorito está a punto de marcar?, ¿qué pasa si te has retrasado y estás preparando la cena para tus niños muertos de sueño?... ¿Querrás que venga tu amad@ y te dé un masaje en ese preciso momento? No lo creo. Los perros somos como las personas, nuestro gusto por las caricias depende de CUÁNDO, QUIÉN, CÓMO y DÓNDE.

¿CUÁNDO?

¿Quieres un masaje ahora mismo? No, supongo que no. Estás leyendo este post y has de sacar a pasear a tu collie. Pero seguro que te encantaría uno más tarde, cuando hayas apagado el ordenador, acabado con las tareas y te relajes por la noche.

Como a las personas, a los collies nos encantan las caricias en los momentos de relax, cuando nos hemos cansado de jugar, cuando nos ponemos cómodos y olvidamos el mundo exterior un rato. Nos encantan las caricias, pero no cuando estamos excitados en pleno juego, cuando estamos comiendo, o cuando estamos ocupados en general con cualquier cosa que requiera concentración.

Cuando un collie está corriendo y saltando, es mejor ignorarlo. El mejor momento para acariciarlo es cuando esté cansado, después de jugar o de un paseo largo.

¿QUIÉN?

Igual que las personas, los collies variamos mucho en cuanto a QUIÉN queremos que nos toque. En general, somos desconfiados por naturaleza y solo nuestra familia humana más cercana puede tocarnos a su antojo. Para  personas ajenas, somos selectivos y aplicamos nuestras preferencias particulares. Algunos collies son unos viciosos de verdad, les encanta acurrucarse con cualquier cosa que tenga manos, mientras que otros se sienten incómodos si los tocan personas desconocidas. Y aunque la mayoría de los collies podemos llegar a tolerar que cualquier persona nos toque, eso no quiere decir que nos guste.


 
¿CÓMO?

No como la señora de Milú, y otras muchas personas, que dan palmadas a los perros en la parte de arriba de la cabeza o abrazan al perro por el pecho, estrujándolo hasta que se le empiezan a salir los ojos. Pues, no. No es manera y no nos gusta. Nos gusta que nos toquen y acaricien con suavidad.

CÓMO acaricias a tu collie, puede parecer trivial y sin embargo es un tema importante. Las caricias, el tacto, son de vital importancia para la salud física y psicológica de los animales sociales como los humanos y los perros. Es cierto que las caricias son muy buenas y relajantes para los collies, pero también es un hecho biológico demostrado que acariciar a un perro puede bajar la tensión arterial  y reducir el estrés de la persona.

¿DÓNDE?

¿DÓNDE nos gusta que nos acaricien?

Si a los humanos no os gusta que os toquen en cualquier parte del cuerpo, a los collies tampoco. En general, a los collies nos gusta que nos acaricien en el lateral de la cabeza, debajo de las orejas y la barbilla, en el pecho y la barriga y en la base de la cola. Aunque algunos se vuelven locos por cualquier caricia, a la mayoría no nos gusta que nos toquen las patas ni nos gustan las palmaditas en la cabeza.


 
Yo no soy un ejemplo a seguir porque soy muy rara. Soy extremadamente cariñosa, pero anárquica. Soy muy buena con la gente, pero siempre voy “a mi bola”. Mi abuela Jolie me dice: “Tú ya no cambiarás. Eres un espíritu libre e inquieto al que nada ni nadie puede poner límites”

Pero la mayoría de los collies suelen ser muy tolerantes y normalmente no protestan ante una caricia mal dada, a menos que sea muy repetitiva. Cuando un collie se muestra reticente o echándose hacia atrás cuando alguien lo acaricia, es porque no le gusta. O no es el momento (CUÁNDO), o desconfía de esa persona (QUIÉN), o no le gustan las maneras (CÓMO), o no es el lugar de su cuerpo adecuado (DÓNDE).

Acariciar a tu collie es una manera de demostrarle que estás feliz a su lado. Lo puedes acariciar para premiarlo, calmarlo o hasta para sentirte bien tú. Pero hay maneras adecuadas y otras no tan adecuadas para acariciar. Aplícalas correctamente y tenlas presentes, sobre todo, cuando acaricies a perros que no son de tu familia.



 

 

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL HOMBRE DE LAS GAFAS DE SOL

Ayer tuvimos una visita que alteró por unos momentos la paz de la manada. Aunque yo me encuentro aislada del grupo porque estoy en pleno celo, pude seguir perfectamente todo lo que pasó. 

Una pareja joven vino a vernos en moto. A los collies no nos gusta el ruido de las motos y los ladridos fueron generales cuando la moto se detuvo delante del portal de casa. Cuando apagaron el motor, se acabaron los ladridos. Tocaron el timbre y nuestra familia abrió la puerta. Una chica joven, de baja estatura, avanzó hacia los primeros collies del grupo, evidentemente las más jóvenes, Nina, Perla y Kimba, que la recibieron con gran alegría, para satisfacción de la joven, cuya ilusión desde niña era tener uno...

Minutos más tarde, su acompañante, un hombre con gafas de sol, se acercó y entonces Ness estalló en ladridos agudos, con los ojos redondos, las pupilas dilatadas y los morritos ofensivos… Amy hizo lo mismo, y Kimba, y Weiss, y Venus, y yo misma… hasta la pequeña Nina, con apenas 6 meses, dejó de jugar con la chica y se puso a ladrar.

Nuestra familia reaccionó rápido y le dijeron al chico, que se había quedado quieto como una estatua:

- ¿Puedes quitarte las gafas de sol, por favor?

Se quitó las gafas y todos nos fuimos calmando poco a poco.



En general, los collies somos desconfiados por naturaleza con las personas desconocidas, y solemos ser más desconfiados con los hombres que con las mujeres. Según las circunstancias, algunos collies podemos reaccionar relajados cuando se nos aproxima una persona y con unos ladridos nerviosos, incluso agresivos, cuando se nos acerca otra.

En este caso, la chica era bastante más baja que el chico y caminó hacia nosotros con las manos pegadas al cuerpo y con una cara que irradiaba alegría. Muy bien. Él, en cambio, apareció gesticulando con las manos, caminando torpemente y… con gafas de sol. Además no le gustan las mascotas. Mal para ir al encuentro de unos perros que no te conocen. Las gafas de sol nos parecen enormes ojos oscuros con pupilas totalmente dilatadas, que nos dan un miedo especial. Cuando se sacó las gafas nos dejamos acariciar, aunque él no nos hizo ni caso.

Ness y Kimba, en guardia, en la playa nudista del Borró

Entonces recordé un caso similar que me comentó Kimba. Fue este invierno en una excursión junto a Ness por un camino de ronda del Norte de la Costa Brava, cerca de Llançà. Ness y Kimba seguían el camino que une las diferentes calas del Borró, un área nudista. Evidentemente en invierno las playas están vacías, pero ese día de finales de enero hacía un buen sol y de repente apareció de frente un hombre totalmente desnudo con una gorra en la cabeza y… gafas de sol. Ness se detuvo, levantó los labios, enseñó los dientes y empezó a gruñir. Kimba, en un principio, pensó  que a Ness no le gustaba “aquello” que colgaba, hasta que se dio cuenta que no había para tanto. Kimba también se puso en guardia al observar que el “extranjero” llevaba puestas… gafas de sol.



Las gafas de sol hacen imposible leer la expresión de los ojos de una persona. Así como nuestros ojos son un excelente centro emisor de información y de sensaciones, sobre todo para nuestr@s dueñ@s, también los ojos y la cara de los humanos nos transmiten a nosotros muchísima información.

Las personas que han tenido o tienen un collie saben muy bien la cantidad de información que somos capaces de conseguir de su cara. Los collies podemos conseguir mucha información mirando a la cara de un individuo. Lo que vemos en ella puede que no siempre sea un reflejo exacto de lo que se le pasa por la cabeza y es posible que sólo nos dé parte de la totalidad, pero el estudio de las caras de las personas es una de las mejores maneras que tenemos para recoger información sobre el mundo que nos rodea. Por eso nos molestan tanto las gafas de sol.

Una de las razones por las que algunas personas dicen mantener unas relaciones alucinantes con su collie, es por nuestra confianza compartida en las expresiones faciales durante las interacciones sociales. Estas expresiones son ventanas a nuestras emociones más básicas. Como decía el Sr. Darwin hace mucho tiempo: “las emociones básicas de miedo, ira, alegría y rechazo son iguales en las caras de los perros como en las de los humanos”

No hay secretos para nosotros. La expresión de la cara es muy difícil que nos engañe. Porque los músculos de la cara son difíciles de controlar de manera consciente: las cejas pueden cambiar un poquito cuando las personas sienten preocupación, enfado o miedo, pero no se pueden realizar grandes movimientos de forma consciente como, por ejemplo, mover un brazo. Y todas esas expresiones o movimientos de la cara, no podemos interpretarlos adecuadamente en una persona desconocida, si lleva puestas… gafas de sol.


lunes, 6 de septiembre de 2010

INTERPRETAR LOS LADRIDOS

KIT y MAY a los 45 días, ¿Qué querían?

La noticia apareció hace un tiempo, en la revista especializa “Animal Cognition”, en su edición online. Unos científicos húngaros, especialistas en comportamiento animal, han creado un programa de software que permite decodificar el ladrido de los perros y detecta, por ejemplo, si el animal quiere salir a pasear, pelearse o jugar.

El software, creado por el especialista Csaba Molnar y su equipo de la Universidad Eötvös de Budapest, analizó más de 6.000 sonidos de ladrido de 14 perros de pastor húngaro (Mudi). El programa puede decodificar seis situaciones cotidianas de los perros: “extraño”, “ataque”, “paseo”, “solo”, “pelota” y “jugar”.

Tres Mudis, perros de pastor húngaros

En un primer intento, el software atribuyó correctamente el ladrido en el 43 % de los casos. Las situaciones más fáciles de atribuir fueron “ataque” y “extraño”, la más difícil “jugar”.

Con una tasa de aciertos del 52 por ciento, el programa logró distinguir a cada uno de los Mudi según su ladrido. Para una persona, esta es una tarea prácticamente imposible. A la vista de estos resultados, se puede afirmar que los perros reaccionamos ante distintas situaciones con distintos ladridos, que expresan agresividad, comportamiento amistoso u obediencia.

Según los autores, el método aporta “perspectivas completamente novedosas para la comprensión de la comunicación animal”.

Bien, yo puedo aseguraros que mi familia humana, sin necesidad de un programa informático, saben detectar mis ladridos… y mucho más. Los collies también nos comunicamos mediante miradas, signos, gestos o posturas.

Comunicación no verbal entre Patri y SISLEY (3 meses), muy atenta

Por lo tanto, propongo que os den un premio a todas las personas, hombres o mujeres, que tenéis un collie, y que, sin tantos estudios ni investigaciones, nos entendéis a la perfección. Cuando tomasteis la decisión de compartir vuestra vida con nosotros, os esforzasteis en adaptaros a nuestro sistema de expresión y comunicación. Después de un tiempo de observarnos y horas de convivencia, nuestra gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas os permitió entendernos.

Nuestra lengua no es capaz de vocalizar palabras como las personas. “Hablamos” de otra manera. El gran abanico de sonidos (gemidos, aullidos, ladridos, gruñidos) que podemos emitir, combinados con diferentes tonos y frecuencias, consigue suplir la existencia de la palabra en nuestro lenguaje y se han convertido en un excelente instrumento de comunicación.

Máxima comunicacion de TACHI con Carlota: con la mirada y con la pata

Pero hay más, los collies tenemos otros modos de manifestarnos, capaces de transmitir información, de comunicar. Y lo sabéis bien las personas que tenéis un collie (por eso propongo que os den un premio). Nuestros ojos, orejas, cola, hocico y las múltiples posturas que somos capaces de adoptar, ¿a que os facilitan saber lo que queremos?...

La cola es uno de los centros emisores de información que mejor sabéis captar los humanos, pero los ojos, los ojos de un collie, es nuestro mejor medio de comunicación. En ellos podéis interpretar nuestro estado de ánimo, nuestras sensaciones, incluso nuestro estado de salud.

Los ojos de LLUM, que tanto "hablaron"


Bienvenidos los avances técnicos y el programa de software para interpretar los ladridos de los perros. Pero, ya sabéis, los collies somos otra historia.

Cuando acabes de leer este post, tú que tienes la suerte de tener un collie, acércate a él (o ella) y mírale a los ojos. Deja que su mirada te “hable”… ¿Te das cuenta? Sus ojos son hermosos porque no mienten, porque se expresan sin ocultar. Dicen lo que son, dicen lo que sienten. Siempre y humildemente te entregan su alma.