Mostrando entradas con la etiqueta Dolor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dolor. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de febrero de 2017

ÚLTIMAS TARDES CON CAP: PERSONAS TÓXICAS

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo
a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas,
a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica,
a personas equivocadas que permanentemente evalúan
 lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos”
 
(Bernardo Stamateas)


No había ninguna esperanza de lluvia aquella tarde de otoño, así que disfruté, fascinada, de aquellos colores del atardecer. Luego me encaminé a mi cita diaria con Cap, bajo un cielo azul que se negaba a oscurecer. Cuando llegué, Cap estaba charlando con mi abuela Jolie, su gran amor de juventud.

-       “Una persona tóxica no te quiere, no te respeta y no te escucha” –le estaba diciendo Cap, cuando me acerqué. “No le importas lo más mínimo, en absoluto, nada… Para una persona tóxica no eres más que un simple instrumento al servicio de sus intereses”.

-       “¿De quién estáis hablando?” –pregunté.

-       “Estamos recordando viejos tiempos. Tú aún no habías nacido. Fue la primera vez que oímos la palabra ‘tóxica’ aplicada a una persona. Fue un episodio muy triste, porque afectó de pleno a Kao, uno de nuestros hijos de la camada del 2008” –me explica Jolie.

-       “En efecto,” –sigue Cap- “Vicky vino a buscar a Kao muy ilusionada y con grandes proyectos para él. Pero 8 meses después, nos devolvió a Kao antes de que pasara lo peor. Vicky se encontraba atrapada en una relación tóxica. Recibía constantes malos tratos, tanto físicos como psicológicos, por parte de su pareja, y había perdido toda esperanza de poder escapar. Y lo peor es que utilizaba a Kao para hacerle daño a ella. Por eso, un día, a escondidas de su pareja, nos envió a Kao y a continuación fue a comisaría a denunciar a su pareja”. 


Este fue un caso claro de un tipo de maltrato animal, a veces ignorado, que se produce para causar daño y sufrimiento psicológico a la pareja. En estas situaciones, las mascotas somos utilizadas como chivos expiatorios, mecanismos para maltratar a la pareja, para someterla, amenazarla, para evitar que se vaya o para asegurar su silencio respecto a su situación de víctima. Se consigue así, que siga siendo víctima en silencio, mientras dura la relación.

-       “Pero Vicky” –explica Jolie- “reaccionó de una manera no prevista por su maltratador y apartó a Kao de esa persona tóxica. Fue un gran sacrificio para ella, pero salvó a Kao. Llegó a casa muy asustado, temeroso y desconfiado, y con visibles señales de maltrato físico. Nuestra familia humana le curó sus heridas y toda la manada nos volcamos en él para recuperarle lo antes posible”.

-       “Hoy Kao vive feliz y es amado, como merece todo collie, lejos de aquí, en otra región y con otro nombre. Cuando recuperó la ilusión y las ganas de vivir, nuestra familia humana seleccionó una familia de acogida a la que informaron de todo. No todo son personas tóxicas, también existe la buena gente. Tú les conoces, Nina” -me dice Cap. “Hace tres años estuvieron de vacaciones en la Costa Brava y nos hicieron una visita. ¡Qué guapo estaba nuestro hijo y cómo se parecía a ti, Jolie!”

Esta historia me transportó a reflexionar sobre las personas tóxicas, más allá de la violencia de género (de la que ya hablé en otros posts). Y como el comportamiento, la actitud y la energía de las personas, son claves en la relación con sus perros, pregunté:

-       “¿Qué hace un Collie si su humano es una persona tóxica?”

-       “Las personas tóxicas” –es Cap quien me contesta- “anulan y roban el bienestar emocional de quien está cerca. Son personas victimistas, negativas, criticonas y faltas de toda empatía. Y son más peligrosas cuanto más cercanas sean para su víctima. Por tanto la capacidad de influir en el comportamiento de los que las rodean (personas o perros) está demostrada”.

-       “Los collies –añade Jolie- “somos animales leales y nobles que nos entregamos con amor incondicional. Lamentablemente, las personas tóxicas suelen dificultar esta tarea -muchas veces sin intención- con actitudes que nos molestan y que pueden destruir la confianza, generándonos cambios de comportamiento”.

-       “Una persona tóxica” –continua Jolie- “es capaz de confundir a su collie, alabándolo un día, y al día siguiente actuando con menosprecio y jugando con sus sentimientos hasta hacer que se sienta inseguro. Una persona tóxica es un vampiro emocional y en la vida de un collie es un grave problema de difícil solución. Porque los collies ni sabemos ni queremos “jugar” con las emociones. ¿Qué puede hacer un collie cuando hay alguien en su vida que intenta hacer que se sienta indigno, inferior o miserable sin motivo aparente?... Huir. Y si no es posible, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones. Los collies no podemos permitir que una persona tóxica pueda absorber nuestra alegría de vivir, a través de su propia negatividad”.

-       ¿Y los propios humanos? – sigo preguntando. “Como no existen collies tóxicos, ¿saben los humanos identificar a las personas tóxicas?”

-       “Para esa pregunta, Nina” –me explica Cap- “he de escarbar en el agujero donde guardo mis cosas. Tengo unas interesantes reflexiones de un humano para los seguidores de tu Blog…”



He aquí algunos fragmentos del artículo del “humano” al que se refería Cap, publicado en El Periódico (14/10/2014). Se trata del psicólogo Tomàs Navarro, autor de “Fortaleza emocional”:

¿Crees que sabes identificar a una persona tóxica? Posiblemente no sea así. Ten cuidado con las buenas personas, ten cuidado con las víctimas de un mundo que no les comprende, vigila con las personas que invierten mucho tiempo en proyectar una imagen positiva de ellas mismas. Ten cuidado sea quien sea: tu madre, tu padre, tu profesor, tu pareja, tu hijo, tu hermano, tu compañero de trabajo, tu vecino o tu jefe pueden ser personas tóxicas.
Una persona tóxica necesita estar cerca de su víctima y no la debes ver venir. ¿O de qué manera podría captar tu confianza y eliminar tus defensas? ¿Quién desconfía de una cándida e ingenua buena persona? ¿Quién no siente el deseo de ayudar a una pobre víctima? Es posible que hagan cosas por ti, pero cuidado. Como decía Cicerón, “quien hace el bien por un interés es una persona astuta, que no buena”. No te confundas.
Una persona tóxica te hace sentir mal, culpable, exigente, egoísta o desconsiderado. No es más que su moneda de cambio. Una persona tóxica te aísla de tu entorno, se adueña de tu autonomía, neutraliza tu seguridad, destruye la confianza en ti mismo y termina por cambiarte la personalidad y fagocitarte. Una persona tóxica menosprecia tus logros, te desprecia a ti y a lo que representas… y lo hace poco a poco, sin levantar sospechas, sin que te des cuenta, sin dejar de avanzar hacia su objetivo…
Identifica a las personas tóxicas que te rodean y aléjate de ellas. Vete, sal de su círculo de influencia sin dar ninguna explicación. Al fin y al cabo recuerda que no les importas lo más mínimo y que tan solo eres una terapia barata para descargar sus frustraciones. Una persona tóxica no te dejará ir porque te necesita. Si quieres vivir feliz sal de su círculo de influencia sabiendo que te perseguirá; no porque le importes, sino porque te necesita para satisfacer sus perversiones.
No creas que cambiará. No mezcles el deseo con la realidad. No sobrevalores tus propias capacidades. No creas que controlas. No subestimes su poder de manipulación. Una persona tóxica es tóxica, cruel, despiadada, manipuladora y disfruta viéndote sufrir bajo sus dominios.
Perdónala, no dejes que siga torturándote en el recuerdo. Olvídala. Cierra el pasado y céntrate en disfrutar el presente. Descárgate, desintoxícate, reconstrúyete y verás que después de una tormenta inicial volverá la calma y tu vida mejorará… es más… te darás cuenta de que la vida es preciosa, siempre y cuando estés rodeado de personas bellas y respetuosas...




martes, 20 de octubre de 2015

EUTANASIA

Eutanasia (del griego «euthanasía», que significa «buena muerte») es la acción u omisión que acelera la muerte de un paciente desahuciado, con la intención de evitar sufrimiento y dolor.
(Wikipedia)

Hace unos días estaba dormitando dentro de casa, hasta que una noticia de la televisión me llamó la atención. Unos padres humanos de Galicia pedían que dejaran morir a su hija desahuciada. Me impresionó Estela, la madre de Andrea, cuando decía: Es un acto de amor dejarla ir en paz y sin sufrir”. Admirable la demostración de amor y humildad, de aceptar el perder físicamente a su hija, y desde sus corazones dejarla ir... "La eutanasia no es matar a nadie, es un acto de amor", afirmaba, poco después, el filósofo Javier Sádaba.



Creo que es un tema muy delicado entre los humanos y que suscita muchas controversias. Salvando las distancias, esta noticia despertó mi interés de collie, porque hace unos meses viví una experiencia muy dura, con fuertes discusiones entre los miembros de una familia humana por la muerte de su collie enfermo, claramente desahuciado. Yo no lo entendía muy bien hasta que ayer volví a vivir muy de cerca una situación similar con una persona muy próxima, amiga de la familia, que se negaba a “dormir” a su collie de 14 años y en un estado lamentable. No quería ir al veterinario porque ya sabía qué le diría. Al final cedió y mi familia humana y yo la acompañamos. Me pareció un gran veterinario y mejor persona.

“Hemos agotado todas las alternativas y sabemos que ya no hay nada más que hacer” –le dijo con firmeza. “Sé que es duro, pero en esta situación es mejor ayudar a morir que ayudar a vivir. La eutanasia es un regalo de amor a tu amigo incondicional, con el que has pasado tan buenos momentos”. Grandes sollozos de mi amiga humana interrumpían al veterinario. “Si tanto lo quieres, no dejes que siga sufriendo”.

Luego le explicó en qué consistía el procedimiento y le dijo que su collie no tendría ningún dolor ni sufrimiento, que la inyección le produciría una parálisis cardio-respiratoria en cuestión de segundos.

Sin duda la decisión más difícil y dura para aquel que comparte su vida con un collie es la relacionada con la eutanasia. Decidir si ha llegado el momento de que tu mejor amigo deje esta vida no es nada fácil, como tampoco lo es saber cuán grandes son los dolores que sufre por enfermedad o vejez.

“Eutanasia –nos contó el veterinario- quiere decir muerte sin dolor ni sufrimiento, muerte suave y sin agonía. Particularmente, para aconsejar la eutanasia, yo suelo aplicar uno de estos tres criterios (a veces los tres a la vez): enfermedad terminal, vejez extrema, animal gravemente herido (accidente). Estas tres situaciones tienen algo en común: calidad de vida del animal = cero. Pero, atención, no es nada más que una referencia mía personal y no quiere decir que haya que sacrificar a todo animal inmediatamente si se presenta uno de estos eventos. El único con capacidad de evaluar cada caso en particular es tu veterinario”.



La eutanasia, por tanto, solo se recomienda cuando el collie es víctima de una enfermedad sin cura, si persisten dolores intratables o su calidad de vida es nula. Aún así, entiendo que a los humanos, la ética y la moral os puede hacer sentir culpables, pero en realidad, si el caso se debe a los anteriormente mencionados, le estáis dando a vuestro collie una vida y una muerte digna.

La muerte es una parte natural de la vida y los collies no somos una excepción. Aunque tengamos una vida sana y feliz, en la mayoría de los casos moriremos antes que nuestra familia humana. Cuando llegue ese momento, la familia humana debe estar preparada. No sólo reconocer los signos del declive de salud de tu collie te ayudará a prepararte para la muerte, sino que también puedes comenzar a pensar en el difícil proceso de tomar la decisión de la eutanasia. Es duro pensar en sacrificar a un perro querido, pero podría ser la opción más compasiva, y es importante que conozcas las señales, antes de que tu collie tome una decisión que no te va a gustar: huir. Mi abuela Jolie me contó que algunos collies, cuando sienten que llega su hora, se marchan a morir solos para evitar que su familia humana sufra la pena de verlos en ese estado y de esta forma conservan su dignidad.

La decisión de practicar la eutanasia con tu collie, debes consultarla siempre con el veterinario. No va a resultar fácil ni para él ni para ti, pero debes pensar en todo momento en lo mejor para tu collie y no en tu soledad.


Acompaña a tu collie en su último momento. Si egoísta es alargarle la vida cuando está sufriendo mucho sin ninguna oportunidad de mejoría, únicamente para seguir manteniéndolo a tu lado, también eres egoísta si no estás junto a él en ese momento crucial diciendo no quiero verlo”. No va a ser fácil, pero debes estar junto a él, acariciándole. Él estará mucho más tranquilo si no le abandonas en su último viaje. No permitas que pase por ese momento solo, porque luego te arrepentirás de no haber estado a su lado. 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

TOROS, ¿CULTURA O TORTURA?

“Ni como naturalista ni como biólogo puedo ser partidario de las corridas de toros. Es asombroso que exista un público que disfrute y sienta placer viendo como un hombre mata a un animal en la plaza de toros. La mal llamada fiesta nacional es la máxima exaltación de la agresividad humana”
(Félix Rodriguez de la Fuente)

Aún estoy indignada por el vil asesinato de “Rompesuelas”, el Toro de la Vega, en Tordesillas, a manos de una marabunta de cobardes. Me duele en el alma que España sea uno de los países donde, en pleno siglo XXI, el maltrato a los toros sea el “aliciente” de un gran número de fiestas populares (corridas, encierros, correbous...etc.). Es una “tradición” cuya continuidad no se justifica en una sociedad civilizada.


En una de mis excursiones anuales por la zona del Delta del Ebro y los Puertos, me encontré con un toro soberbio, diferente a los que encuentro en mis excusiones al Pirineo. Nos miramos fijamente y movimos nuestras colas. Mirada profunda, limpia, sincera. De agresividad, nada.

“Yo soy un toro indultado –me dijo. Tuve suerte y me perdonaron la vida. No es habitual que un Juez de Plaza otorgue el indulto a un toro. Pensó que yo era un toro bravo, bello y de buenas formas, noble al embestir, elegante en movimientos, resistente y fuerte. Dijo que merecía vivir para tener descendencia que herede esas características. Puede que yo sea un toro bello, noble, elegante, resistente y fuerte, pero lo que no soy es “bravo”. Por mucho que lo intentaron. Antes de salir a la plaza, me maltrataron para despertar una agresividad que no poseo. Me golpearon con sacos de arena, me clavaron dolorosas puyas en los músculos del cuello para que no pudiera girar la cabeza y embistiera siempre de frente, me limaron los cuernos, me pusieron un líquido irritante en los ojos... Y luego, ya en el ruedo, un hombre con un caballo me clavó y retorció una lanza en los músculos de la espalda y del cuello para asegurar la máxima pérdida de sangre… Aguanté todo lo que pude y al final, me indultaron. Y aquí estoy, viviendo feliz. Ahora soy un simple herbívoro pacífico pastando y rumiando en paz”.

Tengo un amigo en Perú que siempre me está increpando por las corridas de toros. Hace un tiempo me escribía: “No entiendo, realmente no entiendo como alguien puede pensar que las corridas de toros es un arte. No es arte, esto es maltrato, sufrimiento, nada bueno. Es todo malo, tanto para el toro, animal indefenso debo decir, como para las personas que lo ven y lo apoyan, personas con malos sentimientos que disfrutan de ver sufrir, agonizar y morir a pobres animales, que están indefensos…”

Yo, una simple collie, no tengo la solución. A mí también me cuesta entender cómo hombres, mujeres y niños, pueden ir a presenciar algo tan lúgubre como ver perecer un animal tan fríamente. Es la cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor.
 
“Lo compré en la ganadería Domecq y estaba destinado a ser toreado en Barcelona. Cuando les pregunté si era difícil educar a un toro me contestaron: ‘si lo cuidas bien, verás que es incluso más fiel que un perro’. Esto demuestra que ellos saben bien el tipo de animal que tienen y que mandan a las corridas”. (Christophe Thomas)
“Explican los amantes de esta fiesta que los toros es parte de la cultura española y eliminarla sería desdeñar nuestra tradición, nuestra idiosincrasia de país. Ninguna tradición justifica el maltrato animal para el deleite de unos pocos. Era tradición antiguamente quemar a personas por no ser de una religión concreta. Muchas cosas horribles eran tradiciones que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. También es tradición en la actualidad la ablación femenina en países orientales y no por ello debemos mostrarnos impávidos. Es estúpido identificar a un país únicamente por una sola tradición. Y más estúpido es si hablamos de un país como España, uno de los países más ricos en cuanto a cultura y tradición.
Muchos taurinos se jactan de que mejor que ellos nadie trata a este animal. Que nadie como ellos respetan y admiran su existencia. Y me resulta esto tremendamente contradictorio, pues si respetas y aprecias algo o a alguien, no lo demuestras precisamente por medio de la tortura. Es por eso que las personas que disfrutan de este tipo de eventos las considero de un perfil muy bajo en cuanto a nivel intelectual y emocional. Carentes de empatía, delicadeza y ternura. No son mis ganas de pretender ofender, simplemente, no puedo pensar otra cosa. ¿Quién disfruta torturando a un animal? ¿Qué tipo de personas es? ¿Y qué tipo de personas van a verlo por entretenimiento?
Comentan los taurinos que las corridas de toros son una muestra de arte, de baile y un ejemplo de virilidad y valentía por parte del diestro. No veo la valentía si no te enfrentas al animal en igualdad de condiciones. Este tipo de argumento además sólo denota arrogancia, un tufo de petulancia y altanería. Además, a los toros se les recorta la encornadura y son drogados. Así no veo yo tanta valentía.
Que el toro no sufre, dicen. La sola imagen del animal sangrando, jadeando, es muestra suficiente. No se puede negar lo evidente. Los neurólogos no sólo saben que el toro es capaz de sufrir sino que, además, lo usan como modelo en estudios sobre el dolor.
No puede haber arte en el derramamiento de sangre, no puede haber nada bello en celebrar la muerte de un ser vivo por simple placer. Es inhumano”.
(Alvaro Rojas, “Anhelarium.com”)


“En España, las leyes de protección animal de todas las Comunidades Autónomas y la del Estado prohíben y penalizan el maltrato animal. Los festejos taurinos son la excepción, permitiendo que un rumiante, que sólo se defiende cuando es maltratado, sea torturado hasta la muerte. La tradición y la mal entendida cultura, que no es cultura sino tortura, permiten este tipo de actividad, que quieren hacer Bien de Interés Cultural, lo que les hará llegar aún más dinero público, más de nuestro dinero, y que puede facilitar que nuestros hijos aprendan en los colegios e institutos cómo se hace sufrir a estos animales por diversión. La Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT) exige que no sea así y que el maltrato animal legalizado, del que la tauromaquia es el máximo exponente, sea abolido”. (José Enrique Zaldívar Laguía, veterinario, presidente de la Asociación de Veterinarios  Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal y vicepresidente de la Plataforma LTNC “La Tortura No es Cultura”)

Cada año, miles de toros son brutalmente asesinados en plazas de varios países del mundo. ¿Cultura o tortura? Defendida como una tradición cultural, este pasatiempo mortal no tiene lugar en una sociedad civilizada.
El periodista y escritor Francisco González Ledesma, escribía hace unos días en El País: “Gente docta me dice: te equivocas. Esto es una tradición. Cierto. Pero gente docta me recuerda: teníamos la tradición de quemar vivos a los herejes en la plaza pública, la de ejecutar a garrote ante toda una ciudad, la de la esclavitud, la de la educación a palos. Todas esas tradiciones las hemos ido eliminando a base de leyes, cultura y valores humanos. ¿No habrá una ley para prohibir esa última tortura, por la cual además pagamos?”

A tod@s mis amig@s, a cualquier persona que pueda viajar a México, América del Sur, Portugal, España o Francia, no os veáis tentados a ver de qué tratan las corridas de toros. No colaboréis con vuestro dinero a perpetuar estos espectáculos mortales. No son cultura, son tortura.



domingo, 30 de noviembre de 2014

ALMOHADILLAS, NUESTRO ÚNICO CALZADO

Mi prima ARA ha cumplido ya 10 meses y la otra semana la acompañé a realizar uno de sus muchos deseos: ver el mar. “Mis hermanas MIA y NALA se lo pasan muy bien junto al mar” –me dijo un día. “Sí, ya lo sé, pero una en Asturias y la otra en Mallorca, lo tienen muy cerca” –le contesté.

Fuimos a una de mis zonas preferidas, al Parc Natural del Cap de Creus, esta vez a Cala Jòncols, Cala Pelosa y Cala Montjoi. ARA se lo pasó muy bien, pero acabó muy cansada.

Ya en el coche, en el viaje de vuelta, me dijo: “Me duelen las almohadillas. En la arena he galopado muy a gusto, pero caminar por la roca erosionada por el viento de la tramontana, no me ha ido tan bien”. Nos detuvimos en un semáforo. Estábamos en Roses. ARA se quedó pensativa mirando con curiosidad una gran tienda de calzados, a su izquierda. Me preguntó: “¿Cuántos pares de calzados gasta una persona a lo largo de su vida?”

ARA junto al Mediterráneo, en la arena y caminando por la roca erosionada

Me di cuenta por dónde iba. ARA había asociado sus doloridas almohadillas con la gran variedad de calzados que pueden elegir los humanos. Nos quedaba una hora y media de viaje e intenté explicárselo.

El calzado, para los humanos, ha trascendido su función original de cubrir los pies para convertirse en un objeto de deseo y atracción. Dicen que los españoles compran, a pesar de la crisis, de cuatro a cinco pares de zapatos al año, según datos del sector. Sin tener en cuenta el calzado que más ha evolucionado, que es, sin duda, el calzado deportivo. Todas las disciplinas deportivas tienen un calzado específico, con diseños especiales en función de los diferentes movimientos que requiere cada deporte para facilitar la práctica del mismo y prevenir posibles lesiones. Teniendo también en cuenta el terreno sobre el que se realizará el deporte. No es lo mismo correr sobre tierra, asfalto, suelos sintéticos, etc.

Los humanos pueden elegir el calzado que quieran. Para los collies, en cambio, las almohadillas son nuestro único calzado, por lo que esas “suelas” deben estar en las mejores condiciones para todo tipo de terreno, para cualquier época del año y para toda la vida.
 
A TUC, de cachorro, le gustaba el calzado humano.
La naturaleza, siempre tan savia, ha dotado a nuestras almohadillas de una constitución anatómica propia de un “calzado-todo-terreno”. Lo primero que se ve es una gruesa lámina de queratina, que hace que tengan una consistencia adecuada a su función. Justo por debajo, las almohadillas poseen una mezcla de tejido elástico y grasa, lo que le permite que los impactos propios de la locomoción se vean amortiguados y protejan unas estructuras vitales como son los dedos y las uñas. Esa elasticidad le permite adaptarse a cualquier necesidad y cambio de la dureza del terreno. Esa grasa también actúa como aislante de las temperaturas, tanto del calor como del frío.

Asimismo, las almohadillas poseen un entramado de fibras nerviosas y de conductos vasculares. Por ello un corte provoca sangrado y dolor que deben ser atendidos a la mayor brevedad posible.

Finalmente, existen diversas glándulas (sudoríparas, sebáceas…) que facilitan el mantenimiento de la almohadilla, proporcionan información a otros animales (marcaje) y mejoran el agarre de la lámina de queratina durante la locomoción.

El estado de nuestras almohadillas es muy importante para conseguir realizar con éxito cualquier actividad al aire libre. Por ello debemos fortalecerlas progresivamente, teniendo siempre muy presente la sincronización de estos dos factores: tiempo y superficie. La duración del ejercicio puede ser mayor o menor en función de la superficie que pisemos (hierba, arena, asfalto…) Teniendo también muy presentes la temperatura, la lluvia, la nieve, etc.

¿Habéis probado los humanos a tocar alguna vez el asfalto o el hormigón un día de calor? Estos materiales absorben especialmente el calor y en los días de verano, con una fuerte irradiación solar, el asfalto puede llegar a calentarse hasta los 70º. No hace falta que os explique cómo lo va a pasar vuestro collie si le hacéis caminar durante horas en contacto directo con estas temperaturas y lo que van a sufrir sus almohadillas por la abrasión.
 
Así le quedaron las almohadillas a SIRIUS, después de caminar más de 6 horas

La persona propietaria de un collie debe prever y prevenir los problemas de las almohadillas. Revisiones y cuidados habituales aseguran su bienestar. Las almohadillas son nuestro principal contacto con cualquiera que sea el terreno por el que transitemos. Por ello, los humanos debéis dedicarnos algo más que una mirada cuando aparece una cojera u otra dificultad locomotora. Puede que solo sea una espiga, una piedrecilla o incluso un chicle que se haya quedado pegado, pero también podría ser una almohadilla levantada o agrietada. Recuerda que los collies somos ancestralmente muy duros y sufridores, que podemos tener las uñas destrozadas o las almohadillas lastimadas y seguir corriendo sin dar muestras de dolor… hasta llegar a casa y observar los resultados.

A los collies nos crece mucho el pelo entre las almohadillas, incluso sobresale entre los dedos. Hay que recortar este pelo sobrante. Además de por razones estéticas, es importante controlar el crecimiento del pelo en esta zona para evitar problemas. Si crece demasiado es posible que se formen nudos y es más fácil que se enganchen espigas o simplemente barro que se acumula y se endurece entre los dedos, causándonos dolor e irritación. En verano conviene que las tengamos despejadas de pelo para liberar calor, ya que sudamos por las almohadillas.

Las almohadillas de un collie sano deben ser duras, ásperas y al mismo tiempo elásticas. No deberían estar resecas ni agrietadas. Las quemaduras y abrasiones en las almohadillas pueden ser extremadamente dolorosas, ya que los collies tenemos mucha sensibilidad en esta zona. En ocasiones, aunque nos veáis cojear o caminar de forma diferente, las quemaduras no son fácilmente visibles, pero sí podréis notar las almohadillas demasiado "lisas y suaves" y más sensibilidad de la normal al tacto. En este caso conviene hidratarlas y protegerlas con alguno de los buenos productos que existen en el mercado, que contengan vitamina A. El aloe vera es estupendo, mejor si es directamente de la hoja.

Para las personas que vivís en zonas con mosquitos flebótomos es importante y a tener muy en cuenta que unas uñas que crecen en exceso, almohadillas permanentemente levantadas y agrietadas sin razón aparente y que no mejoran a pesar de los cuidados, heridas en las almohadillas que no terminan de cicatrizar, deberían poneros en alerta y consultar a vuestro veterinario de confianza para realizar un análisis de leishmania a vuestro collie.
 
SHIRA, la hermana de PERLA, acostumbrada a usar botines en sus excursiones por Sierra Nevada.
Aunque sigo pensando que las almohadillas son nuestro único calzado y hay que cuidarlas porque son para toda la vida, el sector de la moda canina ha resuelto, a su manera, el peligro que en ocasiones supone transitar por algunas superficies: botines caninos. Hay modelos pensados para todos los terrenos, para caminar en nieve, para el asfalto o para la arena. Sin embargo, caminar con este tipo de calzado canino no siempre es sencillo. A mí no me gusta. Lo probé una vez y me sentí rara e insegura. Además, ahora estoy pensando que unas almohadillas tapadas no dejan huella. Y los collies estamos en este mundo para dejar huella. Como decía un humano sabio: “No somos lo que hacemos ni lo que pensamos. Tan sólo somos la huella que dejamos”


lunes, 17 de febrero de 2014

¿SENTIMOS DOLOR LOS COLLIES?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva),
generalmente desagradable,
que pueden experimentar todos aquellos seres vivos
que disponen de un sistema nervioso central.
(Wikipedia)


Hoy he estado con Haila y sus cachorros. Ya tienen más de un mes y he podido jugar con ellos y darles algún revolcón. Cuando se han cansado, se han amontonado y se han quedado dormidos. Entonces Haila me ha dicho:

-          Háblame del dolor.
-          ¿Por qué? ¿Sufriste mucho con el parto?
-          No, todo fue bien y rápido. Pero es que Enate me asustó cuando me dijo que ella había sufrido mucho en todos los partos.
-          Sí, mi madre también lo pasó mal en su primer parto. Pero en los siguientes ya no, porque nuestra familia humana recurrió a un tratamiento homeopático, sin efectos secundarios. A mí también me fue muy bien y tuve un parto plácido.
-          ¿Te refieres a unos gránulos pequeñitos de color blanco? Sí me dieron los 10 días anteriores al parto. Aunque lo peor para mí fue el exceso de leche. Aún siendo ocho cachorros para mamar, hacia los 15 días, no me succionaban toda la leche que producía y algunas mamas se me endurecieron y me causaban mucho dolor. Mi familia tuvo que forzarme para vaciar la leche. Ahora ya estoy bien y maman sin  dolor.



¿Sentimos dolor los collies?
Claro que sentimos dolor. Las mismas causas que provocan dolor en los humanos, nos pueden producir dolor a los collies: cirugía, fracturas, tumores, artritis... Lo que yo no sé, es si es el mismo grado de dolor que experimentan los humanos.

Para los collies, el dolor es una experiencia muy individual. Así, un collie puede expresar su dolor de una determinada manera o puede tener un dolor más intenso que otro collie en sus mismas condiciones.

Hablando de este tema con el resto de la manada, los “recuerdos” sobre el dolor son dispares. Dos de las cinco hembras que han sido sometidas a una ovariohisterectomía, el procedimiento quirúrgico para extirpar el útero y los ovarios, experimentaron un gran dolor de 24 a 48 h post cirugía.  Las otras tres, apenas lo recuerdan. ¿Por qué? ¿Es que no recibieron el mismo protocolo de tratamiento del dolor?

Yo estoy muy contenta porque las nuevas generaciones de veterinarios están cada vez más concienciadas sobre el tratamiento del dolor. Y debemos confiar en ellos. Nuestras familias humanas deberían  evitar la automedicación, sobre todo si se practica con medicamentos de personas. La automedicación es una de las principales causas de intoxicación en los perros. El veterinario es quien debe determinar el tratamiento más adecuado para tratar el dolor del perro. Actualmente los veterinarios disponen de una amplia variedad de drogas, protocolos y modalidades que pueden aliviar el dolor.

Hasta hace poco, existía la teoría de que los animales no sentíamos el dolor de la misma forma que los humanos. Durante siglos, las manifestaciones de dolor que se observaban en una cirugía, por ejemplo, se atribuían a reflejos musculares descontrolados o a respuestas nerviosas. Solo en las últimas décadas del siglo XX se empezó a reconocer que los animales podemos tener experiencias dolorosas.

A principios del siglo XXI, casi todos los veterinarios se han puesto al día y saben que las intervenciones que son dolorosas para los seres humanos también lo serán para los animales. La mayoría avalan ya la opinión de que por su semejanza, los animales, aunque carezcamos de la posibilidad de comunicar verbalmente la experiencia de dolor, sufrimos igual que los humanos frente a un estímulo doloroso. Y reconocer el comportamiento del dolor es una de las más importantes funciones del veterinario, porque no todos los animales lo expresamos de igual forma.

En la actualidad los veterinarios cuentan con nuevas drogas, más efectivas y seguras para el tratamiento de enfermedades con gran componente de dolor, lo que les permite brindarnos a los animales una mejor atención veterinaria y una mayor calidad de vida.



Es muy importante la colaboración estrecha entre la familia humana y el veterinario para poder identificar si tenemos dolor y tratar de definir el grado de dolor o incomodidad que estamos sufriendo, para poner en práctica el adecuado protocolo de tratamiento del dolor de manera individual. Y es de vital importancia que los dueños se ajusten estrictamente a la dosis y horario prescrito por el veterinario.

Los collies, aunque no seamos capaces de verbalizar el dolor como una persona, disponemos de muchos canales comunicativos para expresar que sentimos dolor y nuestra familia humana debe estar atenta. Algunas de las situaciones que nos producen dolor son las enfermedades de las articulaciones, como la artritis, y los procesos postoperatorios de las cirugías practicadas por la fractura de huesos, extirpación de tumores o esterilización.

Ante cualquier sospecha de que sufrimos dolor, hay que consultar al veterinario. Paliar ese dolor incide en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar. Es responsabilidad de nuestra familia humana evitar el dolor. Sería un error muy grave pensar que el dolor es un mal menor y algo transitorio, que superaremos sin ayuda, ya que los collies no nos quejamos.

Éstos son algunos de los signos físicos y de comportamiento en un collie, posiblemente provocados por el dolor: Inusualmente tranquilo, apático, inquieto o no responde; quejarse, gemir o aullar; lamer con insistencia una parte particular del cuerpo; actuación fuera de su carácter normal, ya sea agresiva o sumisa; orejas aplastadas contra la cabeza; dificultad para dormir o comer; buscar afecto más que de costumbre.
 
CAP con sus achaques propios de la edad, acompañado por su joven nieta SWAN

Nina, ¿y ahora por qué no hablas de los achaques? – me increpa Cap desde el suelo, mientras está tomando el sol junto a Swan.

“Achaque”: Molestia pequeña pero frecuente provocada por una enfermedad o por la edad. Indisposición o enfermedad habitual, especialmente las que acompañan a la vejez.

Los collies viejos, que empiezan a desarrollar artrosis, pueden presentar diversos grados de dolor que les impide estar juguetones o salir disparados como yo ante cualquier incidencia.  Ellos simplemente se vuelven más lentos para levantarse y menos dispuestos a participar en las actividades normales que solían disfrutar. Cap, 12 años, a eso le llama achaques.

Los collies con “achaques” pueden manifestar cambios muy sutiles en su comportamiento que pueden ser difíciles de identificar. Como el collie que solía cazar la pelota veinte veces y ahora sólo va por ella tres veces y se recuesta de inmediato. O como aquel collie muy sociable y bueno con los niños, que sin embargo ahora "sin razón aparente" se muestra gruñón con ellos cuando corren a su alrededor.

“Todo el equipo de un centro veterinario ha de estar totalmente concienciado de que debe proponer soluciones al dolor, ha de ser sensible al dolor del animal y a las sensaciones siempre negativas que el dolor produce en el propietario del animal o en su entorno.
En el siglo XXI ningún ser vivo tiene por qué sufrir, pues tenemos en nuestras manos, o deberíamos tener, los medios necesarios para evitarlo. El dolor existe y existirá. Dolor intrínseco a la dolencia o patología, pero hemos de combatirlo, minimizarlo y luchar siempre por eliminarlo totalmente. Hay que actuar y pensar de una forma multidisciplinar para combatirlo, y no despreciar, por prepotencia o por ignorancia, ninguna terapia ni tratamiento para combatir el dolor”.
(Alexandre Tarragó, miembro del Instituto Veterinario de Ortopedia y Traumatología)


domingo, 28 de febrero de 2010

PARTO SIN DOLOR

Amy y sus cachorros (12 días) han salido hoy a tomar el sol

Dicen que el parto es uno de los momentos más dolorosos en la vida de una mujer. Y también puede serlo para algunas collies.
Yo nunca he tenido ningún problema en mis partos, pero no pueden decir lo mismo mi madre Enate o mi amiga Amy.

Amy, por ejemplo, el año pasado, en su primer parto, lo pasó fatal. El nacimiento de cada cachorro fue un sufrimiento enorme y necesitó ayuda. Recuerdo que me comentó: “nunca más”.
Pero nuestra familia la convencieron para que este año lo intentara de nuevo, prometiéndole un PARTO SIN DOLOR. Ella aceptó porque siempre dice que “lo mío es ser madre”. El parto se produjo el día 16 y ha tenido 8 preciosos cachorros.



Hasta hoy no he podido hablar con ella, ahora que sus bebés ya tienen 12 días.

- Estoy muy intrigada, Amy, ¿ha sido realmente un PARTO SIN DOLOR?
- Pues sí, Kit, nada que ver con el año pasado.

- ¿Te dieron algún medicamento?
- No. Nuestra familia recurrió a un tratamiento homeopático, sin efectos secundarios.

- ¿Y en qué consistió?
- 10 días antes del parto me daban 6 pastillas por la mañana y 6 por la tarde.

- ¿Pastillas de qué?
- Bueno más que pastillas, pastillitas: 3 de Caulophyllum 5CH y 3 de Actéa Racemosa 5CH. Una combinación perfecta para la dilatación del cuello del útero y para la regulación de las contracciones.

- ¿Y eso fue todo? Te veo muy recuperada y tus bebés están hermosos.
- Sí, estamos todos muy bien, pero gracias también al cariño y apoyo humano.


El parto en las collies nos puede durar varias horas. Y, homeopatía aparte, nos ayuda mucho si alguien de nuestra familia humana está presente. Nos sentimos más relajadas, más cómodas, si somos tocadas, acariciadas o masajeadas. El contacto físico, por ser una fuente de contraestimulación, puede ayudarnos a aliviar el dolor.