jueves, 21 de abril de 2016

EL CORAZÓN DE UN COLLIE NO TIENE EDAD

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar”
(Robert Browing)


Los días pasan muy deprisa. Mis cachorros tienen 6 semanas y ya no necesitan tanto mis cuidados. Al ser solamente tres, ha sido todo muy fácil, y estoy dedicando mucho tiempo para estar con Cap, el más viejo de la manada, que pasa muchas horas en la zona de cría, más tranquila, lejos de las carreras y “locuras” de las más jóvenes de la manada.

La primavera cálida que tenemos nos ha permitido a Cap y a mí, con permiso de los cachorros,  estar muchas horas tumbados en la hierba, charlando, viendo florecer los perales y el manzano. Aunque yo más que charlar, lo que he hecho es escuchar:

En este momento de mi vida busco solo aquello que me haga SENTIR y ser yo mismo. Estoy en una etapa en la que no necesito impresionar a nadie. Yo no vivo para impresionar al mundo, sino para ser feliz y realizarme. Lo que de verdad cobra importancia ahora, es vivir lo que me queda de vida sin destacar para los demás, solo para mí, mi familia humana y la manada.
 
Nina charlando con Cap

El corazón de un collie no sabe de edades, ni del paso del tiempo, ni de sexos, ni de colores, estatus o posiciones. Él late, se impulsa y genera su vibración en sí mismo, en un ejercicio de amor-expansión, en el cual ignora todo lo demás, porque sólo le importa su propia energía al son del amor que emite.

A medida que pasa el tiempo –me sigue comentando Cap- uno va entendiendo que todo puede deteriorarse menos el propio corazón. Incluso los dolores físicos propios de mi avanzada edad que me están afectando, no pueden penetrar, ni afectarán nunca, a la esencia pura del corazón y a lo que éste proyecta de forma integral.

Podemos ir perdiendo vista, escuchar peor, caminar dificultosamente, incluso ir abandonando todos los placeres que en otros tiempos parecían la razón de la existencia. Podemos alejarnos de la vida y hacerlo, irremediablemente, perdiendo las facultades que brillaron en nuestro cuerpo cuando se encontraba en plenitud, pero tendremos, al menos, la tranquilidad de que nuestro corazón no cede y sigue fiel a sí mismo, sin hundirse, dando todo el amor de que es capaz en cada momento de nuestra existencia.

No des mucha importancia a la edad de tu cuerpo físico, querida Nina. Sé siempre joven de espíritu. El corazón no tiene edad. La mente jamás envejece. Aunque el cuerpo sufra los síntomas de la edad física, tú consérvate joven y bien dispuesta, porque esto depende de tu mentalidad positiva. Procura que la juventud de tu espíritu se irradie a través de tu cuerpo, tengas la edad que tengas.

Es muy gratificante pensar que no hay barreras para el corazón, que puede estar aquí y ahí, en los collies y en las personas. Que es capaz de seguir sintiendo, de emocionarse, de generar su energía amorosa, una y otra vez en su centro como si nada pasase. Es delicioso sentirlo palpitar en el interior y saber que en cada latido ha ido sumando afectos desde las emociones y sentimientos.

Es maravilloso advertir cómo a pesar de todo, hay algo en el corazón de un collie que no cambia nunca, que nació con una inmensa capacidad de dar y recibir, que se engrandece a lo largo de la vida y que nunca muere.

Grandes amigos. dándose soporte. Cap y Jolie, mermados físicamente, pero con un corazón enorme

Dicen que la vida es corta, que pasa en un suspiro y que cuando nos damos cuenta, estamos ya viviendo más de los recuerdos que de lo que acontece a nuestro alrededor. Y la verdad, es que más que temer a esa fugacidad de nuestra existencia, lo que de verdad asusta no son los errores, ni las caídas, ni aún menos las veces que nos hemos perdido en el camino. Lo que aterra, es una vida no vivida.

Cap ama a todo el mundo, no porque todas las personas lo merezcan, sino porque es su forma de vivir. Su corazón nunca rechaza, porque el rechazo siempre trae sufrimiento. Su corazón vibra, se expande en positivo, para incluir, también aquello que parece difícil, con fuerza, alegría y sintonía con la vida. 


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