viernes, 28 de agosto de 2009

LA JUBILACIÓN: ¿DEPRESIÓN O ALEGRÍA?

Llum, Rosa y Enate



“LA JUBILACIÓN es el nombre que recibe el acto administrativo por el que un trabajador en activo, ya sea por cuenta propia o ajena, pasa a una situación pasiva o de inactividad laboral, después de alcanzar una determinada edad máxima legal para trabajar”.


¡Qué fríos sois los humanos con vuestras definiciones! ¿No es más bonito partir de la etimología latina? El diccionario nos traduce la palabra "iubilatio" como “canto alegre, júbilo, gozo”, y el verbo "iubilare" significa "dar saltos de alegría". Anda que no hay diferencia. Y más si pienso en Rosa.

Se dice que hacer frente a la jubilación no siempre es tarea fácil. Llegar a los 65 años puede suponer un difícil momento que en muchas ocasiones produce depresión y estrés. El jubilado, dicen los expertos, experimenta al principio momentos de euforia, pero después puede caer en estados depresivos que se acentúan en función de las circunstancias personales. Aún así, el panorama para un jubilado no tiene por qué ser frustrante. Entre los elementos positivos está la disponibilidad de un tiempo precioso para realizar actividades que antes eran impensables...

Hoy Rosa ha madrugado como todos los días para ir a trabajar. Pero hoy Rosa cumple 65 años y su vida va a cambiar. Al salir de casa, ha ido sorteando (como siempre) nuestros cuerpos inmóviles hasta llegar al coche. Las noches son más largas y ¡qué bien dormimos ahora los collies al amanecer!. Pero yo no. Yo no dormía. He disimulado y cuando he oído alejarse el coche, me he apresurado para “conectarme” y escribir este post. Ella no lo sabe y espero que no se enfade. Ella siempre ha sido muy discreta, pero hoy es un día muy importante en su vida y la familia de collies queremos estar con ella. Cuando a la tarde regrese a casa, su vida habrá cambiado... y la nuestra también.

Marzo 2004, con Enate y Golden en Cantabria





Enero 2005, en Oporto con Weiss y Cap





Marzo 2006, en Santillana de Mar, con Enate, Jolie y Venus



Enero 2008, con Babaty y Urko, cachorros de Weiss


Sí, querida Rosa, hoy es el día “oficial” de tu JUBILACIÓN...

Ahora descubrirás que puedes permitirte el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarte, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y, a pesar de ello, quererte mucho y aún amar, sentir, vibrar, compartir.

Ahora, cuando te mires al espejo, ya no buscarás a la que fuiste en el pasado… sonreirás a la que eres HOY… Te alegrarás del camino andado y asumirás tus errores. Saludarás a la joven que fuiste, con cariño, pero la dejarás a un lado porque ahora te estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía ya no te interesa. Te interesa ser tú, aquí y ahora, jubilada, con tu edad, con tu experiencia y con tu exquisita madurez.
¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños! ¡Qué bien poder disfrutar de la lectura, del silencio y de los pensamientos! ¡Qué bonitos son los recuerdos y sonreír tras ellos!


Diciembre 2008 con Brus y Ness

Ahora, nada de tristeza, nada de estrés... Tu siempre has tenido el corazón abierto a la alegría. Así ha sido en el trabajo y así ha de ser ahora. Has guardado tu alegría, como se guarda el amor, para ir dándola a lo largo del camino que ahora empiezas.


Hoy, a los 65 años, empieza el resto de tu vida. Trata de vivirla en plenitud, gozando cada minuto, cada momento, cada un te quiero, cada rayo de sol que te acaricia.

Ahora podrás soñar lo que tú quieras soñar, ir a donde tú quieras ir, ser lo que tú quieras ser... Porque sólo tienes una vida y una oportunidad, para hacer todas las cosas que quieres hacer.

Sin embargo, ten siempre muy presente esto: para el mundo eres solamente una persona, pero para una persona tú eres el mundo.

Ahora, nosotr@s los collies, disfrutaremos mucho más de tu compañía, de tu cariño, de tus mimos, de tus susurros, de tus concesiones... Compartiremos tantas y tantas cosas... y cuando alguno o alguna de nosotros nos vayamos a vivir a alguna estrella, gritaremos por todo el firmamento que eres una jubilada completa, imprescindible e inolvidable.

De momento, ahora, que tus momentos serán de paz y todos los días serán grandiosos, nunca nos dejes de AMAR.

martes, 18 de agosto de 2009

LA LEISHMANIOSIS O EL CÁNCER DE LOS PERROS


Va pasando el tiempo y sigo encontrando a faltar a DIA. Durante unos días me distraje con CORNELIO, pero desde que él se fue a Leioa yo paso momentos muy tristes. Por cierto, tengo noticias de CORNELIO y sé que hizo caso a mis consejos y se porta muy bien.

Últimamente busco mucho el contacto con mi familia y entro a la casa con ellos. Me gusta escuchar. Como no puedo hablar, escucho muy bien. Nunca interrumpo, nunca desvío el curso de la conversación. Las personas alteran constantemente el curso de las conversaciones de los demás. ¡Hay que aprender a escuchar! Intenta pensar que eres un perro como yo y escucha a la gente, en lugar de querer reemplazar sus anécdotas con las tuyas.

La semana pasada, el día 15, hubo celebración familiar (humana) en casa. Dos María celebraban su santo. Una joven de 34 años y la otra una “joven” de 103 años. A ambas les gustan mucho los collies. Vino gente que yo no conocía. Uno era veterinario o biólogo, no me enteré muy bien, pero sabía muchísimo de un tema que me interesa: la "leishmania" en los perros. Desde que mi madre me contó que mi bisabuela GOLDEN murió de leishmaniosis, siempre he querido saber sobre esta enfermedad. El tema despertó interés entre los presentes y acribillaron a preguntas al “experto”. Yo me limité a pasar desapercibida y a escuchar. Y escuché y oí.
María, diciembre 2006, a los 100 años, con 2 cachorros tricolor

La leishmaniosis canina, más conocida como la enfermedad del "mosquito", es una enfermedad producida por un parásito (leishmania) que se transmite de perro a perro mediante la picadura de la hembra de un mosquito llamado flebotomo. El desarrollo de la enfermedad varía en función de los órganos que se vean afectados. Los primeros síntomas pueden aparecer meses después de recibir la picadura del mosquito. La sintomatología más frecuente es pérdida parcial del pelaje, caspa, pérdida de peso y heridas en la piel.

- ¿Quién es el culpable de la Leishmaniosis en los perros?

- La enfermedad la origina un parásito unicelular llamado “Leishmania Infantum”, que vive en las células de la sangre.

- ¿Cómo puede coger la enfermedad mi perro?

- La Leishmaniosis se propaga entre los perros a través de la picadura de un tipo determinado de mosquito que pertenece al género “Phlebotomus”. En realidad se trata de una mosca pequeña con las alas tipo ángel. Es un mosquito que habita frecuentemente en los países de la cuenca mediterránea y en América Latina y sólo las hembras tienen la capacidad de picar y chupar sangre de los animales.
Si una hembra de mosquito pica a un perro que es portador de “Leishmanias”, puede ingerir el parásito y en su aparato digestivo se producen una serie de multiplicaciones y transformaciones durante un período de 4 a 20 días. El parásito coge una forma diferente con capacidad de infestar a otro perro, si es picado por el mismo mosquito. Por tanto, siempre es el mosquito el que actúa como transmisor de la enfermedad.

- ¿Es posible el contagio por contacto directo?

- No. Tal como he explicado, para haber contagio entre perros es siempre necesaria la actuación de las hembras del mosquito donde el parásito se transforma hasta convertirse en infestante. Por lo tanto, es imprescindible la presencia del mosquito como huésped intermediario para que se produzca el contagio. Otras formas de contagio, estadísticamente, no se conocen y es difícil que se presenten.

- ¿Qué perros tienen más riesgo de adquirir la enfermedad?

- Como en la mayoría de enfermedades, en este caso también existen grupos de riesgo. Como la picadura del mosquito suele ser habitualmente al amanecer y al atardecer, el grupo de riesgo más importante lo constituyen aquellos perros que viven siempre en el jardín y los perros que duermen fuera.

- ¿Pueden sufrir esta enfermedad otros animales? ¿Y las personas?

- Sí. Las personas y muchas especies de animales domésticos y salvajes pueden adquirir Leishmaniosis. Pero la especie canina tiene una particular susceptibilidad a las “leishmanias” porque su sistema inmunitario no es capaz de actuar con eficacia contra el parásito. En España la Leishmaniosis humana tiene una baja incidencia y normalmente afecta a algunas personas que tienen su función inmunitaria disminuida.

- ¿Aumenta el riesgo de contagio en las personas por el hecho de convivir con un perro enfermo de Leishmaniosis?

- No. No se puede producir contagio por el contacto físico con un perro enfermo, ni siquiera por contacto con la sangre. No hay ningún riesgo de adquirir la enfermedad por convivir con un perro enfermo de Leishmaniosis.
El riesgo de contagio no radica en el perro, sino en el hecho de vivir en una zona infestada. Este hecho se basa en que el parásito tarda de 4 a 20 días en transformarse en una forma infestante dentro del mosquito. Este margen de tiempo hace que la proximidad a un perro portador no sea un factor decisivo en el contagio. En condiciones normales, este tipo de mosquitos pueden volar entre 1-5 Km de distancia, mucho más si les ayuda el viento.

- ¿Qué síntomas presentan los perros?

- El parásito se puede encontrar en cualquier tejido del organismo y los síntomas estarán en función de los órganos afectados. Hemos de sospechar Leishmaniosis cuando el perro presenta uno o más de los siguientes síntomas clínicos:
1. Adelgazamiento, dejar de comer o estar abatido.
2. Presentar zonas sin pelo (casi siempre en la cara y extremidades), mucha caspa, úlceras en diferentes partes del cuerpo.
3. Hemorragias nasales.
4. Fiebre que no baja con los tratamientos habituales.
5. Ganglios linfáticos más voluminosos.
6. Diarreas crónicas.
7. Lesiones en los ojos y párpados.

- Mi perro está aparentemente sano, ¿puede tener “leishmanias”?

- Sí. Desde la picadura del mosquito hasta que aparecen los primeros síntomas clínicos pueden pasar varios meses o años. Es decir, un perro puede estar clínicamente sano, pero puede tener la enfermedad en fase de incubación. Los perros que no tienen síntomas clínicos evidentes, pero que con técnicas de diagnóstico se les detecta la enfermedad, son los que mejor perspectivas de curación tienen. Es recomendable pues, en las zonas donde se halla esta enfermedad de forma endémica, hacer controles analíticos una o dos veces al año.

El "maldito" mosquito Phlebotomus


- ¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

- Hay diferentes técnicas con análisis de los anticuerpos de la sangre, inmunofluorescencia, etc... Pero sea cual sea el sistema utilizado es muy importante hacer una exploración general del perro y un análisis de sangre para tener el perfil bioquímico y saber cómo se encuentra el funcionamiento del hígado y del riñón.

- ¿Cuál es el tratamiento de la Leishmaniosis? ¿Se puede curar?

- El tratamiento más habitual es una sal derivada del antimonio (glucantime) que se puede inyectar bajo la piel. En algunos casos puede que se haya de aplicar antibióticos si existen infecciones de tipo secundario. También son recomendables otras moléculas del tipo alopurinol que ayudan a evitar la reproducción del parásito. Hay que tener presente que se ha de evaluar de forma individualizada cada caso clínico para elegir el tratamiento y las dosis más adecuadas para cada perro. No se puede establecer un mismo tratamiento de manera generalizada.
La mayoría de los perros mejoran mucho, pero en general, es difícil que queden totalmente libres de “Leishmanias” y curados. La clave está en detectar a tiempo la enfermedad. Si en el momento del diagnóstico la Leishmaniosis ha afectado al riñón o al hígado, el pronóstico será muy malo. En cambio, los perros que tengan pocos síntomas clínicos en el momento de detectar este parásito serán los que tendrán más posibilidades de sobrevivir y hasta llevar una vida normal.

- ¿Hemos de tratar a los perros enfermos o hemos de decidir su eutanasia?

- La respuesta a esta pregunta estará en relación al pronóstico de la enfermedad del perro y a la disposición que tenga el propietario para hacerse cargo de un animal que necesitará un tratamiento largo y controles analíticos durante mucho tiempo. Si el perro no está en fase terminal es aconsejable tratarlo. Lo que no es admisible es tener animales positivos a la enfermedad sin ninguna clase de tratamiento, ya que representan un claro foco de contagio. Los perros que están en tratamiento no pueden transmitir las “leishmanias”.

- Tengo una hembra que tiene Leishmaniosis, ¿la puedo dejar criar?

- Hay que decir que la Leishmaniosis no puede transmitirse por la vía uterina, ni por la leche durante la lactancia. Es decir, los cachorros de una hembra enferma no nacerán con “Leishmanias”. Si son contagiados será únicamente por la picadura del mosquito.
No obstante, hay que estar muy seguro (consultar al veterinario) del estado de la hembra diagnosticada de Leishmaniosis, ya que el sobreesfuerzo que representa la gestación y la lactancia normalmente producen una bajada de defensas que puede hacer rebrotar la enfermedad.

- ¿Qué podemos hacer para prevenir la Leishmaniosis?

- Desgraciadamente en la actualidad no existe ninguna vacuna que sea efectiva contra la Leishmaniosis. Los esfuerzos de prevención han de ir dirigidos a evitar la picadura del mosquito. Hay productos como collares antiparasitarios, pipetas, sprays... que ayudan a prevenirla. Consultad siempre a vuestro veterinario.
Evitar en lo posible que los perros duerman en el exterior, en especial en las épocas de actividad de los “Phlebotomus”, que en España suele ser desde el mes de mayo al mes de octubre. También es de gran importancia realizar análisis, al menos una vez al año, para poder diagnosticar la enfermedad en la primera fase de su desarrollo.

Zonas de España con riesgo de Leishmania


Hasta hace poco se estimaba que en España el 7% de la población canina está infectada, y que existen regiones donde se alcanza más de un 20% (Málaga, Catalunya, Aragón...)
Pero los datos recientemente presentados (el 6 de febrero de 2009) por el miembro del CVBD World Forum, el Profesor Patrick Bourdeau, de la École Nationale Veterinarie de Nantes (Francia), ponen de manifiesto que la leihsmaniosis canina es del 71% en algunos países endémicos del sur de Europa, en particular España, Portugal, Francia y Grecia. Esta cifra, mucho mas elevada de lo que se pensaba, es la conclusión del incremento del número de casos de Leishmaniosis observada en las clínicas veterinarias en estos países.

¿Qué está pasando con la vacuna? ¿Qué ha sido de la noticia que apareció en Octubre de 2004 que decía: “Un grupo de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una vacuna contra la Leishmaniosis visceral que previene contra la infección en los perros en el 60% de los casos, según datos provisionales obtenidos en fase de ensayo”?. ¿Cinco años ensayando? ¿Es cuestión de presupuesto para seguir investigando? ¿Es una lucha entre laboratorios para su comercialización?.

Por favor, a quien corresponda, cada vez hay más perros necesitados y son muchos los que morirán si no aparece pronto la vacuna.

lunes, 3 de agosto de 2009

LA LLEGADA DE UN CACHORRO A CASA

Cornelio, a punto de marchar hacia su nueva casa

Todavía estoy muy triste por la pérdida de DIA. No sé si algún día llegaré a superarlo. De momento, estos días paso muchas horas con mi hermano Cornelio. Él es muy divertido y me ayuda a no pensar en DIA. Ya ha cumplido los dos meses y está aprendiendo muy deprisa. Habla ya bastante bien. Es muy listo. Es hijo de Nut (como yo) y de Enate. Esta semana va a conocer a su nueva familia y su nuevo hogar. Está un poco inquieto y nervioso y no para de hacerme preguntas.
- ¿Gutaré yo?
- Claro que les gustarás. Ya te conocen por fotos.
- ¿Hay niñoz equeños?
- Sí, tienen una niña que se llama Maia y te está esperando con muchísima ilusión para jugar.
- ¡Eh! que yo no zoy un juguete.
- No te preocupes que sus padres han enseñado a Maia a tratar a los animales con cuidado y respeto y ya le han hecho ver que un cachorro no es un juguete, sino un ser vivo que necesita cuidados, descansar y dormir. Y serás uno más de la familia.

- ¿Ónde domiré?
- Tranquilo. Todo está previsto: el lugar donde vas a dormir, dónde vas a comer y beber, tus juguetes..., hasta el lugar para hacer tus necesidades antes no salgas a la calle.
- ¿Domiré zolo? ¿Y si engo miedo?
- Oye, Cornelio, la mayoría de los cachorros lloran y ladran las primeras noches, pero tú no. Ya hace días que te han acostumbrado a dormir solo. Por lo tanto ni se te ocurra molestar a tu familia la primera noche. Además, yo los avisaré para que no te hagan caso.
- ¿Si ze m’ezcapa un pipí ze enfadarán?
- No. No se enfadarán. Van a tener mucha paciencia contigo y más bien te ayudarán. Saben que se te puede escapar un pipí, pero te has de aguantar con las cacas y adaptarte a los horarios que te irán marcando para salir afuera.
- El oto día onocí a Maite. Me cocó y dijo que eztaba bien. Ambién me picó pa curarme. Zi me pongo malo, ¿habrá Maitez a onde voy a vivir?
- Claro que hay veterinario. Será una chica como Maite y pronto la conocerás.
- ¿Ponto? Zi no s’toy enfemo.
- Es igual. Dentro de unas semanas te han de revacunar.
- ¿Ota vez? ¿Y tambén me picarán en el cuello?
- No, el pinchazo en el cuello es una vez a la vida. Maite te infiltró bajo la piel un microchip de identificación. Pero las vacunas que te puso, hay que reforzarlas para que puedas ir por todas partes. Además la veterinaria quiere conocerte, ver tu cartilla sanitaria y marcarte un calendario de vacunaciones.
- Llum, me potaré bien, pero ¿y zi hago algo que no lez guzta? ¿Me caztigarán?
- No, Cornelio, tu nueva familia no va a utilizar ningún castigo para educarte. Más bien será al revés, y recompensarán tus actitudes positivas.
- ¿Y tú cómo lo zabez?
- Porque han tenido collies toda la vida y saben que somos muy sensibles y “a la fuerza” no se consigue nada.
- Pero d’ezto hace mucho y yo zoy un collie moderno.
- No, no, no. Te equivocas. Hace muy poco que murieron sus dos últimos collies. Por eso te están esperando con tanta ilusión.
- ¡Jo!, Llum, me van a compadar con elloz... ¿y zi no eztoy a zu altura?
- No te van a comparar. Tú no vas a sustituir a nadie. Tú eres tú, Cornelio. Flavio y Giácomo significaron mucho para ellos. Pero su corazón es muy grande y ahora han hecho un sitio para ti. Flavio y Giácomo, desde “allá arriba” así lo desean y quieren verte feliz.
- ¿Y qué he de hacer?
- Seguir los impulsos de tu corazón y cumplir con la misión del buen collie: hacer feliz a tu familia humana y proteger y cuidar a Maia.
- Gracias, Llum. Ya tengo ganaz de que llegué el gran día. Eztoy muy contento de tener una hermana mayor como tú. Ya t’ezcribiré y te mandaré fotoz. Oz hecharé de menoz a todos... Bueno zolo unoz diaz... poque zoy guapo y bueno y me querran enseguida...
- Guapo sí eres y bueno... me has de prometer que serás bueno.
- Zi, Zi, prometo... Llum, ¿qué ez prometo?
- ¡Ay, Dios mío!... En fin, pórtate muy bien...

Con nuestro primo Ness, su mejor amigo

Todos los cachorros se preocupan, como Cornelio, ante un cambio más o menos brusco de vida: dejar su entorno y pasar a un hábitat completamente distinto... Y tendrá que ser su nueva familia la encargada de sustituir a sus anteriores compañeros de juego y a su madre, debiendo ofrecerle protección y confianza. Hay que proporcionarle caricias, juegos y elogios.

Al llegar a su nueva casa, el cachorro se sentirá desubicado y hasta contrariado. Tan pronto como llegue, hay que mostrarle el sitio donde dormirá y dejarlo que olfatee. Luego que investigue todo el lugar y se vaya acostumbrando a los ruidos y rutinas de la casa. Hay que tener especial paciencia en lo referente a que aprenda dónde ha de hacer sus necesidades. Y aquí juega un importante papel la paciencia de los integrantes de la familia, que tratarán de anticiparse a la necesidad del cachorro. Normalmente siempre hace sus necesidades después de comer.

Tal vez llore por la noche, sencillamente porque echa de menos a su madre y a sus hermanos. Por ello necesita muchos cuidados y cariño. Si el cachorro vive este período tranquilo y protegido, tendrá un desarrollo emocional correcto, sin traumas.

La llegada de un cachorro a casa es motivo de alegría, pero también de obligaciones. La educación del cachorro empieza desde el primer día y todos los miembros de la familia deben llegar a un consenso sobre la forma de llevarla a cabo.

Cornelio jugando con su madre Enate

Ningún cachorro nace educado, hay que educarlo. Aunque el carácter del perro viene en parte determinado por la genética, las experiencias con su madre y sus hermanos de camada y la primera fase de su socialización por parte del criador durante los dos primeros meses de vida, la mayor parte de sus pautas de conducta dependerán del aprendizaje que haga con su nueva familia.

Sean cuales sean las normas de educación establecidas, es importante que todos los miembros de la familia las sigan de la misma forma. Si se decide que el cachorro no suba al sofá o no obtenga comida de la mesa, todas las personas de la familia deben velar para que esas normas se cumplan.
En muchos casos, alguno de los miembros de la familia se salta las normas y permite que el perro haga cosas "a escondidas". Esta actitud (frecuente en los niños y en las personas ancianas) es sumamente perjudicial para su educación.
Los collies no somos máquinas cuyas acciones puedan programarse. El proceso de aprendizaje es progresivo y no está libre de errores. Si la conducta del cachorro no cumple de inmediato las expectativas, hay que darle tiempo. La paciencia es la clave para conseguir collies educados y con un temperamento equilibrado.

De izquierda a derecha: Yo (arriba), su tía Jolie, CORNELIO, su prima Amy, su primo Ness y su madre Enate

miércoles, 29 de julio de 2009

HA MUERTO MI MEJOR AMIGA

Cuando un collie se va, se va algo más que un amigo...

Hoy en casa hay tristeza y lágrimas. Nuestra familia hemos sufrido un durísimo golpe. Ha muerto mi mejor amiga. DIA nos ha dejado con apenas 14 meses, toda una vida por delante. Una larga enfermedad ha acabado con su alegría de vivir y con muchas ilusiones. Dicen que es la vida, pero esto no es justo. Dicen que estamos de paso, pero me parece que es muy pronto para un ser tan angelical y bueno como DIA.

Aquí estamos las dos galopando, llenas de vitalidad

Hoy sus ojos se han cerrado para siempre. Y no es así como DIA hubiera querido irse: llena de medicamentos, acribillada de inyecciones, con tubos en las venas. Mi familia lo ha hecho por amor, claro. Ellos no saben lo último que me dijo DIA antes de ingresar en la Clínica hace una semana:

- No quiero que me mantengan con vida artificialmente. Aunque soy muy joven, sé lo que viene después. Cuando un collie termina de vivir su vida, si ha sido bueno, pasa a reencarnarse como humano. Siempre me sentí casi humana. Siempre supe que en mi hay algo que me hace diferente de los demás perros. Sí, estoy metida en un cuerpo canino, pero no es más que un bonito envoltorio. Lo importante es lo que está dentro. El alma. Y mi alma es muy humana.
Mi hora está cerca y yo he sido muy buena. Pocos meses, pero muy intensos. Ahora estoy preparada para convertirme en "mujer".

DIA creía en la reencarnación. Siempre me decía que el Puente del Arco Iris está muy bien, pero que ella se había esforzado mucho para ganarse la reencarnación y volver a la tierra como "mujer" inmortal.

Yo os puedo asegurar que DIA era noble y bella, por dentro y por fuera, cariñosa y familiar, amiga de todos. Nunca estaba triste, era un himno a la alegría. Dinámica, juguetona, extrovertida. Su vida fue un amor muy grande, que estrechaba a todos en su abrazo. Se merece la reencarnación.

Y un día, en cualquier lugar, sé que me encontraré con una bella "mujer" y sólo yo sabré que es ella.
Mientras, es para mí un orgullo haberla tenido a mi lado y hoy lloro su ausencia. Aprenderé a vivir sin ella, pero la huella que dejó en mí nunca se borrará, nadie ocupará su espacio.
¡Cuánto te quiero, amiga!
¡Cuánto te echo de menos!
Vuelve pronto, DIA, que el mundo necesita "mujeres" como tú.

El mes de diciembre descubrimos juntas la nieve

Nuestras últimas fotos el mes de abril, poco antes de ponerse enferma

jueves, 23 de julio de 2009

MIEDO A LOS COHETES

Se acerca la época del año, agosto-septiembre, en la que se celebran la mayor parte de las fiestas mayores en las barriadas y los pueblos de España. Y para nosotros, los perros, se renueva un grave problema: el miedo o la fobia a los cohetes y petardos.

En el post anterior pudimos constatar la angustia de toda una familia por la reacción que tuvo Yanko tras el lanzamiento de un cohete.

Han pasado ya once días desde la “aventura” de Yanko en el mar y en los pueblos de la Ría de Vigo todavía se preguntan cómo pudo un collie atreverse a pasar de una orilla a otra.

Un día "normal" de Yanko en la Ría de Vigo

Hoy, Yanko, totalmente recuperado, nos cuenta su historia.

“El pasado domingo, 12 de junio, lo recordaré como uno de los peores de mi vida. Estaba paseando con mi familia por la playa, como todos los fines de semana, cuando, de repente, el ruido de un cohete de una fiesta vecina sacudió con fuerza mi cerebro y salí desbocado, sin control.
Me ocurrió algo. No sé qué. Me sentí atacado, acorralado. Y entonces sentí un impulso incontenible de correr, de escapar. De modo que corrí.
Corrí 6, 7, 8 km. El lugar era muy conocido para mí. Demasiado fácil. Necesitaba regresar al salvajismo. La cabeza me estallaba. ¡Necesitaba hacer algo! Necesitaba sentirme a mi mismo, entenderme a mí y entender este mundo horrible en el que estamos atrapados. Necesitaba hacer cuanto podía por aplastar aquello que me atacaba y agredía a mi manera de vivir. Así que me detuve. Estaba en la playa de Samil. Miré a lo lejos, al otro lado de la Ría, y me dije: allá hay tierra, naturaleza salvaje... y me lancé al agua.


Nadé y nadé como nunca lo había hecho. Después de más de dos horas en el agua, mi cabeza se tranquilizó. Sentí cansancio, frío. Volvía a ser yo. ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo en el mar? Estaba agarrotado, mis ojos irritados, el hocico lleno de sal. Y tenía sed, mucha sed. Alcé la cabeza. Volví la vista atrás y vi la inconfundible playa de arena blanca y fina de Samil, la mayor playa de la Ría de Vigo. Estaba muy lejos para regresar. Delante, bastante más cerca, tenía Cangas, un pequeño paraíso, en el que el mar y la montaña se funden para el deleite de los sentidos. Pero todos mis sentidos se estaban agotando. No podía más. Los collies podemos aguantar mucho corriendo, pero no estamos hechos para nadar. Esto es el fin. ¡No! ¡No!. No puedo salir así de la vida de Trini. Es mi chica. Luchó mucho para conseguirme y no está preparada para estar sin mi. No puede ser mi hora. Toda mi familia me quieren mucho. No puedo fallarles.

La playa de Samil, por donde Yanko entró en el mar

La vista de Cangas que Yanko vio desde el mar

De pronto oí el motor de una lancha que venía hacia mi. Gasté mis últimas fuerzas para elevarme y que me vieran. Pero no. Tragué mucha agua y casi me atropellan. Esto se acaba...

De repente, oí el grito de una niña, que iba en la proa:

- ¡Papá!, ¡Papá!, da la vuelta. Allá he visto algo que se mueve.

Se acercaron despacio.

- Es un perro y parece que aún está vivo. Vamos a subirlo.
- ¡Papá! ¡Es Lassie!
- Con cuidado. Trae toallas para secarlo y limpiarlo.
- Está muy mal.
- Hemos de regresar de inmediato. Voy a llamar a la Policía de Cangas.


Tosí y vomité agua. La niña me secó un poco y me limpió. Tenía las fosas nasales llenas de sal. Y los ojos me picaban. Tenía frío. Mis patas estaban agarrotadas y no podía moverme. Me quedé estirado en el regazo de la niña. Sus caricias fueron para mí un masaje revitalizante.

- Papá, nos lo podemos quedar.
- No, hija. Debe llevar un microchip y podrán localizar a sus dueños.

Llegamos al puerto de Cangas y ya estaba esperando la Policía. Era domingo y no habían encontrado ningún veterinario. Habían avisado a la Protectora del Morrazo y llegó Lela, su presidenta. Me cogieron en brazos y me pusieron en el coche de Lela. La niña me abrazó y yo le lamí la cara, agradecido. Su padre, su madre y su hermano me rascaron la cabeza, como despedida. Yo apenas pude mover la cola, pero nunca los olvidaré.

Lela no me llevó al Refugio, sino a su casa. Enseguida me di cuenta que era una persona especial, muy sensible y cariñosa.
- Después de lo que has pasado –me dijo, no puedo dejarte allá arriba, en el Refugio, para aumentar más tu pena. Estás aún muy asustado y en mi casa estarás mejor.

Cuando llegamos a su casa, me cogió con suavidad y me dejó en el suelo, en el garaje. Me dieron comida, pero no comí. Me dieron agua y bebí. Bebí mucho. Allí estuve estirado un rato, respirando aún con dificultad. Lela dejó entrar a uno de sus perros para que me hiciera compañía.

Me dolían todos los huesos. Esa noche apenas dormí. La pasé inmóvil, estirado en el suelo, con los ojos abiertos y la mirada perdida. Por mi mente fueron desfilando los grandes momentos de mi vida junto a Trini y su familia. ¿Los volvería a ver? ¿Podría volver a jugar con Rudy, Kenia y Dora?...

Trini pasó la noche como yo, sin poder dormir y muy preocupada sin saber nada de mi. Dio la alarma por todos los pueblos de la ribera de la Ría.

Por la mañana, Lela avisó a un veterinario para que trajera el lector de chips. Yo ya empecé a mover mis patas y alegrarme un poco. Sabía que el pitido del lector al identificar mi microchip, me iba a poner en contacto con Trini y acabaría con su angustia y con la mía.

Efectivamente, localizaron a Trini y vino a recogerme. Me miró con cara de incredulidad y se puso a llorar. Me abrazó. Yo también me puse a llorar y me frotaba contra ella como un niño. La alegría de verla me hizo olvidar el dolor, el cansancio, el sueño, el hambre...

Al llegar a casa comí y dormí y procuré comportarme como siempre. Pero en mi interior siento una gran pena y no sé hasta qué punto soy culpable de lo sucedido. ¿Volveré a perder el control, a sentir pánico, terror, cuando mis oídos se estremezcan ante un cohete, un petardo, un trueno o un tiro?”

El miedo es una respuesta natural que presenta cualquier animal, incluidos los humanos, ante un estímulo nocivo o peligroso. Si ese estímulo es un cohete, un petardo, un trueno o un tiro, nos afecta muchísimo por esa fina sensibilidad que dicen los expertos que tenemos los collies en los oídos.

A mí no me gustan esos impactantes métodos de diversión humana. Algunos collies viven en un estado de miedo continuo en estas épocas festivas y se producen una serie de reacciones que pueden ir desde hacer sus necesidades en el interior de la casa por miedo a salir a la calle, hasta soltarse de la correa durante un paseo si suena cerca algún petardo, con el consiguiente riesgo de desaparición, el peligro de atropello o de provocar un accidente de circulación grave.
Si, además de esta tendencia natural que tenemos los collies a temer a los ruidos fuertes, se dan otra serie de circunstancias como una falta de hábito a este tipo de ruidos, una predisposición individual especial, o una exposición a los cohetes demasiado frecuente y a una intensidad muy elevada, que nos genere una experiencia muy negativa, tenemos los ingredientes necesarios para que se produzca la fobia.

Las posibles soluciones a estos problemas de miedo son complicadas. Habría que empezar desde la edad de cachorro con una socialización adecuada hacia los petardos y ruidos similares y evitar experiencias traumáticas severas. Los collies que de cachorros han tenido una sola experiencia muy negativa con los petardos o cohetes, pueden adquirir una fobia que perdure el resto de su vida y sea muy difícil de corregir posteriormente.

Actualmente existen diferentes posibilidades de tratamiento que suelen combinar la utilización de medicación con la realización de ejercicios de modificación de conducta.

Muchas personas no quieren los tranquilizantes para sus perros por sus efectos colaterales. En el caso de utilizar sedantes, se aconseja consultar con un veterinario la medicación y la dosificación correspondiente.
Yo sólo los usaría si no queda más remedio, pero prefiero las Flores de Bach o productos homeopáticos, que funcionan muy bien en estos casos. Aunque la solución mágica no existe.

En cuanto a las terapias de modificación de conducta como “desensibililización” y “contracondicionamiento”, deben ser enseñadas por un especialista en conductismo animal y hay que tener una gran paciencia porque es un proceso largo, que puede durar semanas o meses.

Últimamente se está utilizando la técnica de la “Feromonoterpia”. En este caso se puede usar la feromona apaciguadora canina, una feromona sintética en forma de difusor, que se pone en el lugar donde descansa habitualmente el perro y puede aportar un efecto tranquilizador.

Pero la solución a los miedos y fobias sigue siendo muy compleja. No todos los perros son iguales, ni todos tienen el mismo problema. Cada uno ha de conocer muy bien a su collie y detectar si el miedo a los cohetes es genético o adquirido. Y cada uno se ha de conocer también a sí mismo y saber controlarse. ¿Y si resulta que el miedo que tiene tu collie se lo provocas tú, inconscientemente, con tu inseguridad, tus dudas, tu pesimismo, tu indisciplina o tu ignorancia?

martes, 14 de julio de 2009

YANKO, LOS COHETES Y EL MAR

El pasado domingo día 12, a las 19:04 h. recibimos el siguiente mensaje:

“Hoy he perdido a YANKO a causa de los cohetes, ya que se asustó y ha echado a correr”

Golden Yanko de Cal Farré es un collie macho de 2 años, hijo de Nut (como yo) y de Enate. Vive en Vigo (Pontevedra).

Mi familia se puso rápidamente en contacto con Trini:

- Yanko se asustó por los cohetes de la fiesta de Alcabre y se escapó, después de romper la correa extensible, en dirección a Samil, que fue el ultimo lugar donde lo vieron. Estamos pateando toda la zona y más...., vamos a pegar carteles y ya hemos llamado a la Policía, Cruz Roja, Protectora, Limpieza de playas...
- Tranquila, ya verás como aparece.
- No sé, estoy desesperada. Yanko corre mucho y vete a saber hasta donde ha ido. Le ha podido pasar cualquier cosa o que alguien se lo quede.
- No pierdas la esperanza. También lo puede encontrar buena gente.

Ayer, lunes día 13, a las 22:17 h., recibimos el mensaje más esperado por todos:

“Recuperado Yanko”
Yanko y Trini
Trini, exultante y feliz, nos escribía:

“Ayer Yanko se asustó tanto que se tiró al mar y nadó sin rumbo hasta que lo encontró una lancha de recreo cerca de Cangas, a la altura de Masso, semiahogado. Llamaron a la policía y lo llevaron a la Protectora del Morrazo. Doy muchísimas gracias a Lela, su presidenta, que se ha puesto en contacto conmigo y me lo ha devuelto sano y salvo.
Yo ya había perdido la esperanza de encontrarlo. Yanko es muy dulce y muy bueno. Vuelvo a ser feliz.
No hagáis como yo si algún día os veis en esta tesitura (Dios no lo quiera). No perdáis la esperanza y haced todo lo posible por recuperarlo, porque siempre habrá gente buena como Lela y la gente de la lancha de recreo, que os lo devuelva...
Muchísimas gracias también a dos de mis mejores amigas, Laura y Conchi, que no me dejaron en tan difícil momento y muchas gracias también a sus amigos y conocidos que han hecho todo lo posible e imposible para que Yanko apareciese. Gracias a todos de todo corazón. Un beso.”

Desde cachorro, Trini había acostumbrado a Yanko a nadar en el mar. Y tras el susto y el pánico del cohete, cansado de correr por tierra firme, se lanzó precisamente al agua del mar, que yo tanto temo. Los collies tenemos mucho aguante, pero atravesar la Ría de Vigo me parece una locura.

Yanko 3 meses

Yanko 5 meses

Yanko 1 año

La historia de mi hermano Yanko ha tenido un final feliz, pero el miedo a los cohetes, petardos, truenos, tiros, etc. ha significado la muerte de muchos perros.

El miedo a ese tipo de ruidos suele ser habitual entre los collies, en mayor o menor medida. En casa hay quien pasa olímpicamente y quien se muere de miedo, cada uno es como es.

Algunos collies pueden reaccionar de manera imprevisible. Los cohetes generan un estrés muy grande que provoca un estado de terror que los lleva a tirarse contra puertas y vidrios o a ladrar furiosamente a los ruidos y llegan a sufrir ataques de pánico que los llevan a huir de sus hogares o incluso a reaccionar de forma violenta contra las personas o arrojarse de los balcones.

Aunque todos los animales somos sensibles a los ruidos fuertes, los perros somos los más afectados debido a nuestro delicado sistema auditivo, cuatro veces más potente que el del ser humano.

¿Qué hacer en situaciones como éstas? ¿Hay alguna solución?

jueves, 2 de julio de 2009

LA CRISIS TAMBIÉN NOS AFECTA A LOS COLLIES

La crisis, nos guste o no, se ha hecho presente en todos los ámbitos. Aunque yo pienso que sí, que hay una crisis real, palpable, pero también una crisis “exagerada”, de “miedo”, de “comida de coco”... Sea como sea, los collies, como integrantes de una familia humana, también “sufrimos” esta crisis.

Entre las cartas que recibo, he seleccionado una para ilustrar este post. Es una situación real, que transcribo con permiso de los protagonistas. A petición de ellos, he cambiado los nombres para preservar su intimidad.

Querida LLUM:
Mi nombre es SAM. Tú a mi no me conoces, pero sí conoces a mis padres, que viven en tu casa. Soy un collie de tres años y vivo con Carlos y Yolanda. Ellos tienen una hija, Sonia, que el año pasado se casó y ya no vive con nosotros.

Cuando Sonia se independizó, Yolanda se puso a trabajar de dependienta. Pero a los 4 meses la echaron fuera. “Por la crisis” – le dijeron.

Hace unos meses, Carlos llegó a casa muy nervioso y preocupado. Le contó a Yolanda que había problemas en el trabajo. Él es un técnico cualificado de una empresa de automoción. Oí que hablaba de prejubilaciones, comités, asambleas, ERO... Un lenguaje que no acabé de comprender.

En el pequeño parque dónde voy a correr, últimamente somos menos perros. Mi amiga Dakota, una golden muy bonita, hace tiempo que no la veo. A Dyk, el pastor alemán de César, tampoco. Ni al divertido mestizo Tom, ni a la bella husky Blanca...

De regreso a casa con Yolanda, nos encontramos con Paco.
- Paco, cuanto tiempo sin verte.
- Hola Yolanda. Las cosas no nos van bien. Hemos tenido que cerrar la Inmobiliaria. ¿Cómo está Carlos?
- Muy preocupado. La empresa no funciona y van a hacer reducción de personal. Y a mí me despidieron de la tienda.
- ¡Jo!, lo siento mucho.
- No te vemos por el parque, ¿le ha pasado algo a Dakota?
- Nos hemos tenido que deshacer de ella...
- “¿Qué?" -he gritado, "¿deshacer?...” -me he contenido para no clavarle mis colmillos en la pierna. Sí, LLUM, ya sé que los collies nos hemos de comportar...
- Pero ¿cómo habéis podido?
- Una chica del pueblo de mi mujer se la quedó. Al menos la podremos ver de vez en cuando.
- Yo no podría hacer eso con Sam.
- “Gracias Yolanda, te quiero”.
- Peor es abandonarlo o dejarlo en una protectora, como hizo César con Dyk.

Bimba y Pau

A la semana siguiente echaron a Carlos de la empresa, después de 26 años trabajando con ellos. Le pagaron una buena indemnización, pero insuficiente para pagar la hipoteca de la casa.

Después de mucho tiempo dándole vueltas al asunto, Carlos vendió nuestra casa. Los números no cuadraban. Nos íbamos a quedar sin dinero. A Carlos no le quedó otro remedio. La remodelada casa, la casa de su vida, estaba muy céntrica y pudo venderla bien.

Contrató un camión de mudanzas y llamó a sus amigos. Y un fin de semana trasladamos todas nuestras pertenencias de nuestra casa del centro de la ciudad a un pequeño apartamento de un dormitorio en el Cinturón.

Yo amaba nuestra vieja casa. Sé que no era muy grande y el patio era un poco pequeño como para correr. Y a veces, el ruido de los coches en la calle era muy intenso. Pero yo le había tomado cariño a mi lugar en el suelo de madera de la sala de estar, que era muy agradable en invierno, cuando el sol entraba por la ventana. Cuando Carlos y Yolanda estaban en el trabajo, yo solía salir al porche trasero. Cuando se trataba de un día frío y húmedo, me quedaba allí, oliendo la lluvia y mirando el movimiento de las ramas de los árboles.

Pero eso se terminó. Se fue. Hace unos dos meses que paso mis días en un diminuto apartamento de alquiler. Y yo que creía que nuestra casa era pequeña...

Así y todo, trato de encontrarle el lado bueno. Me meto en el espacio que queda entre el brazo del sofá y la puerta de vidrio corrediza que da al balcón, tan pequeño que casi no es digno de ese nombre. Y si me encajo de la manera adecuada, puedo ver más allá del edificio que tenemos enfrente y contemplar la Torre del reloj, viendo pasar las horas.

He hecho otros amigos en la nueva zona donde me sacan a pasear. Pero no puedo dejar de pensar en Dakota, Dyk, Tom, Blanca... ¿qué habrá sido de ellos? ¿De qué manera se habrán “deshecho” de ellos sus familias?...

Mi familia están muy tristes y desanimados. Están buscando trabajo por todas partes. Ayer por la noche, cuando Yolanda ya se había ido a la cama, Carlos, tomándose la cabeza con las manos, se quedó sentado en la oscuridad del comedor, apenas alumbrado por las farolas de la calle.

- No puedo –dijo. No puedo más.

Alcé la vista. Me hablaba a mí. Me miraba.

- Tal vez no pueda ni hacerme cargo de ti, Sam.

¡Dios, cuánto deseé poder hablar! Y tener pulgares. Lo habría agarrado del cuello de la camisa. Lo hubiese acercado a mí, tanto como para que sintiera mi aliento en su piel, y le habría dicho: “Sólo es una crisis. Algo pasajero. Tú eres el que me enseñó que nunca hay que darse por vencido. Tú me enseñaste que surgen nuevas oportunidades para los que están preparados, los que están listos. ¡Debes conservar la fe!”
Pero no podía decírselo. Sólo podía mirarlo. Él no había oído ni una sola de mis palabras. Porque soy un perro. Así que volvió a cubrirse la cara con las manos y se quedó allí sentado.

Tú ya sabes, LLUM, que una de las virtudes de los collies es nuestra capacidad de adaptación a cualquier situación y lugar. Ahora estamos en crisis y ya me he reciclado. Procuro molestar lo mínimo porque el apartamento es muy pequeño. También como menos para no gastar. No creo que se “deshagan” de mi. Nos amamos demasiado. Y tengo fe. Soy positivo y ya vendrán tiempos mejores.

Muchos achuchones para ti y tu manada,

SAM


Estoy segura que la crisis pasará pronto y todo mejorará. Pero no puedo dejar de pensar en las palabras que oyó Sam:

- Nos hemos tenido que deshacer de ella..

Me entristece mucho pensar en todos los perros que han podido ser abandonados por culpa de la crisis...

Ánimo para Carlos y para todas las personas que pasáis por una situación similar. L@s collies somos fuertes y aguantamos lo que nos echen. Sabed que, más que los bienes materiales que tenéis o no tenéis, más que el confort que nos aseguráis o no nos podéis ofrecer, lo que más apreciamos de vosotros es la caricia amistosa de vuestra mano, vuestra mirada confiada o vuestra simple compañía. Y esto no cuesta dinero.