miércoles, 21 de mayo de 2014

ESTOY DE PARTO

La maternidad es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza. Mi segundo embarazo ya llega a su fin y esta vez no lo he pasado tan agobiada como en el primero. He estado más relajada y ahora estoy muy ilusionada. Sé que mi estado de ánimo influye en los cachorros que he estado gestando. Está demostrado que una madre sometida a estrés, puede tener un parto difícil y parir cachorros más nerviosos. Por eso mi familia humana me facilita las cosas y me trasladaron, hace ya quince días, a la zona de cría, un lugar tranquilo, sin ruidos, alejado de las algarabías de la manada. Aquí tengo un ambiente más favorable y dispongo de un lugar resguardado y con espacio suficiente para parir.



Además, me han dejado el ordenador portátil para escribir este post, porque escribir me relaja. Y estaba pensando que al ritmo que va la humanidad, pronto se verá nacer a los niños con un teléfono en las manos. Aunque eso ya lo han superado las nuevas generaciones de collies, porque ayer recibí un mensaje (“whatsapp”, creo que le llaman los humanos), de uno de mis cachorros que van a nacer. Me decía:   

Faltan unas pocas horas hasta que nazcamos, pero, para que estés tranquila, queremos decirte que por aquí dentro todo va bien.
Aquí en tu barriga, en general, se vive muy bien. Por suerte no vemos ni oímos las tonterías del mundo exterior. Vivimos flotando en el líquido amniótico donde no tenemos que preocuparnos por comer, ni por respirar, ni por nada en especial. Al principio nos asustaban tus galopadas, pero últimamente te has tranquilizado y nos gusta cuando caminas y te mueves con suavidad porque así nos meces, nos acunas…
Somos unos cuantos y grandotes. No tenemos mucho espacio, pero no nos molesta en absoluto porque estamos en posición fetal, es decir, con las patas flexionadas, que es como más cómodos estamos.
Dentro de nada tu útero se pondrá en marcha contrayéndose de manera rítmica para ir acompañándonos a todos, uno tras otro, poco a poco, al exterior.
Ya tenemos ganas de salir para conocerte, pero antes nos hemos de poner de acuerdo para hacer una fila bien hecha y poder salir ordenadamente. Todos a la vez no cabemos.
Una vez fuera vas a tener trabajo, pero tú ya tienes experiencia y puedes con todo. Por nuestra parte, mientras tú nos vas lamiendo, prometemos esperar pacientemente hasta la salida del último. Luego empezaremos a querer chupar algo y activaremos nuestro tacto y nuestro olfato. Empezaremos a reptar y a desplazarnos, buscando alguna de tus mamas. Tú estate quieta, por favor, y facilítanos estos primeros pasos tan importantes para nuestra existencia. Al ponernos en contacto contigo, tu cuerpo sabrá que estamos ahí y empezará a segregar oxitocina en gran cantidad para contraer tu útero y hacer emanar de tus mamas las primeras gotas de calostro. (¡Qué sabia es la naturaleza!) Entonces todos mamaremos y lo haremos bien, porque el calostro será vital en esos primeros momentos.
Todos deseamos estar contigo, porque imaginamos que tú también quieres que salgamos de una vez. Tenemos muchas ganas de quererte y muchas ganas de sentirnos queridos. Y tenemos mucha curiosidad por conocer a los “humanos”…

Los humanos… ¿Podré complacer a todas las familias que esperan un cachorro? Puedo adivinar los cachorros que llevo, pero desconozco su sexo y el color de su pelo. Las collies somos inteligentes por naturaleza, pero aún no sabemos cómo seleccionar el sexo de una camada. Ojala la repartición de sexos sea la adecuada.



El parto será inminente. Mis sentidos acumulan nuevas sensaciones, cada vez con mayor intensidad. He perdido el apetito y hace horas que no como nada. En estos momentos estoy incómoda, me tumbo, me incorporo, me siento... cambio constantemente de postura. No puedo evitar rascar frecuentemente el suelo o la pared. Tengo pérdidas y me lamo la vulva. Estoy jadeando cada vez con más insistencia. Salgo fuera con deseos de orinar o defecar, pero no. La presión de los cachorros me confunde y vuelvo a entrar.

En una mesa observo un montón de toallas limpias, unas tijeras sin punta bañadas en alcohol, un frasco de mercromina, una caja de guantes de latex desechables… Mi familia humana está preparada. Me tranquilizan, me hablan suavemente dándome ánimos y me acarician… Me ponen el termómetro. Mi temperatura corporal ha descendido un grado.

“Prou d’ordinador, NINA. Estàs a 37 graus” –me dicen

Ya está. Se acabó la espera. Nuevas vidas se están abriendo camino... En menos de 24 horas estarán aquí. Todo irá bien. Tengo buenas vibraciones.


martes, 29 de abril de 2014

PARÁSITOS CANINOS, HUMANOS PARÁSITOS


Cada día hay más horas de sol, la temperatura es más alta y el colorido de las flores empieza a verse por todas partes. Estamos en plena primavera. Esto significa que nuestra familia humana nos va a dedicar más tiempo para disfrutar del paseo y divertirnos juntos.

Sin embargo, la primavera también nos puede suponer alguna alergia con tantos pólenes flotando en el ambiente, o bien sufrir el ataque de parásitos externos, con el despertar de pulgas, garrapatas y otros ácaros, cuya presencia aumenta en los meses cálidos.


Los parásitos son organismos vivos que pueden desarrollar su actividad vital en nuestra superficie o en nuestro interior. Los que viven en el interior se denominan parásitos internos o endoparásitos, y los que viven en la superficie son parásitos externos o ectoparásitos.

El control de los parásitos internos se efectúa extremando los hábitos de higiene durante todo el año y tomando los fármacos adecuados para prevenir.

Los parásitos externos, en cambio, tienen ciclos de vida complejos y adaptados a las condiciones climatológicas habituales en su ambiente. Los principales son las garrapatas y las pulgas. Pueden causar irritación, reacciones tóxicas y transmitir graves enfermedades. Por suerte, yo no he visto nunca una garrapata ni una pulga. Voy protegida con un collar Scalibor y con una pipeta de Frontline Combo.

Pero, para parásitos, el hombre y su reino humano. Y no me refiero a las desafortunadas y ofensivas declaraciones de la Presidenta del Círculo de Empresarios, que no se le ha ocurrido otra cosa que llamar a los parados “parásitos”. Me refiero a unos parásitos muy peligrosos.

En mi corta vida entre los humanos, estoy descubriendo que el peor parásito es el hombre, aquellas personas que se buscan un sillón a base de medrar y agradar, y se quedan sentadas siempre a costa de lo que sea y de quien sea. Estos parásitos abundan, sobre todo, en los ámbitos de la política, la banca y las grandes empresas. Y no existen en el mercado collares ni pipetas para protegerse de ellos.

Estos parásitos aparecen en cualquier época del año. Llegan con falsas sonrisas y palabras vacías en el fondo pero atractivas en la forma, y se ganan la confianza y el sillón del poder, se supone que para un tiempo determinado, hasta que te das cuenta que el tiempo no pasa por ellos y la posición la tienen tomada y bien sujeta para que nadie se la arrebate. Y ya, para siempre, vivirán de los demás. Nadie osará llevarles la contraria, porque siempre tendrán una mirada con dobles intenciones de amenaza de contar aquello que quizá pueda comprometer a alguien. Siempre habrá algo que no conviene que se sepa o algún favor pendiente de pago.
Estas personas parásitas pierden la honradez, la credibilidad y el respeto. Lo único que les importa es conservar la posición y el poder, igual a dinero. Porque sólo es eso: dinero. Dinero fácil. Pagas, sobres, comisiones, dietas.... por hacer poquito, o nada.

Como bien le respondió un líder político a la Señora antes citada, "los parásitos de este país no están precisamente entre los trabajadores y los parados, sino entre aquellos que están evadiendo impuestos con el consentimiento cómplice de poderes políticos e institucionales”.



Si no existen collares ni pipetas anti-humanos-parásitos, ¿cómo puede protegerse la buena gente, que son mayoría? ¿Algún humano de buena voluntad sabe, se atreve y es capaz de poner las medidas adecuadas y encaminadas a la erradicación, de una vez por todas, de los diferentes parásitos en sus diversas variedades y mutaciones? Me temo que los humanos parásitos son resistentes hasta a los tratamientos más agresivos y radicales, por revolucionarios e innovadores que sean. Mucho me temo, que no hay un tratamiento eficaz, porque las personas parásitas no paran de mutar, tanto en el "color" como en la rapidez para "crecer" y "reproducirse".

A los collies, nada humano nos es ajeno y queremos seguir soñando que todavía es posible que la sociedad logre superar esta grave crisis de valores, porque "En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente" (Khalil Gibran) 




viernes, 4 de abril de 2014

LA ADOLESCENCIA

“Mi familia humana no me entiende. Estoy viviendo tantos cambios que no sé quien soy ni para donde voy. Sus críticas no me ayudan, sino que aumentan mi malestar. Además, me duelen mucho porque vienen de quien más amo. Los procesos hormonales que afectan todo mi cuerpo me producen una serie de sensaciones que ni conozco ni sé manejar, alterando mi estado de ánimo sin que lo pueda controlar.
Hasta hace poco estaba siempre pendiente de mi familia humana, pero últimamente empiezo a ignorar sus órdenes y me hago el sordo. Estoy muy disperso y reconozco que mi capacidad de atención es muy baja. Me siento confundido. Por una parte, siento timidez y me asusto por cosas que hace unas semanas no me afectaban; por la otra, me siento con mucha energía y me pongo chulo con otros perros.
Me molesta que mi familia alardee de lo mucho que he crecido. Puede que haya alcanzado mi talla de adulto, pero soy torpe y desgarbado. Y no me gusta que me dejen hacer todo lo que quiero, porque me siento perdido, solo y abandonado. Quisiera gritarles: ¡Yo no me he vuelto malo, simplemente me siento mal!”
 
Mi hijo ASTON, 8 meses, en plena adolescencia
Así se expresaba hace unos días uno de mis hijos que me vino a visitar. Y es que mis hijos han crecido y pronto cumplirán los nueve meses. Sus familias están contentos con ell@s… hasta ahora: siempre acude cuando lo llaman, hace lo que le dicen, buen carácter, debidamente socializado, etc. Y ahora, de repente, parecería como si de la noche a la mañana se hubiera convertido en un revoltoso y desobediente malcriado. Actúa como si se hubiera olvidado de todo lo aprendido.

Que no piensen las personas que “la terrible adolescencia” es un fenómeno exclusivamente humano. Los collies entramos en la adolescencia alrededor de los seis-siete meses de edad. A partir de esta edad es muy posible que vuestro collie se vuelva obstinado y desafíe vuestra autoridad. Tampoco debe extrañaros que ya no se desviva por agradaros. Es un efecto secundario de la tormenta hormonal que está conduciéndole hacia la madurez sexual. La buena noticia es que la adolescencia pasa mucho más rápido en los collies que en las personas.

La adolescencia, esa faceta de la vida cargada de cambios, puede llegar a ser un momento complicado, tanto para el collie como para su familia. El collie deja de ser un cachorro de conducta ejemplar, para convertirse en un torbellino. Se siente físicamente fuerte y su vitalidad e impulsividad están desbordadas. Comienza a pensar por sí mismo y a probar su independencia.

Es una época de desafío para tu relación con él, en la que empieza a dudar de tu autoridad, echándote un pulso en cada orden que le das. En lugar de obedecer automáticamente, ahora se pregunta “¿para qué?, ¿qué me vas a hacer si no quiero?”  
 
Mi hija ZARA, 8 meses, adolescente coqueta
Al collie adolescente no le es fácil controlar sus emociones. A veces serán desproporcionadas, saltándote encima en cuanto te ve, mordiéndote la ropa, ladridos fuera de lugar, gestos bruscos. Hasta hace poco tu collie era un cachorro inocente y ahora muestra una gran curiosidad, olfateando a todos los ejemplares de su especie que pasan por su lado, incluso a los humanos en sus zonas más íntimas.

Tu collie adolescente necesita que todo el trabajo duro que has hecho hasta la fecha para socializarlo, lo hagas aún con más ahínco. Continúa haciéndole interactuar con diversos entornos, gente y perros. Sigue jugando con él, premiando la buena conducta y reprendiéndole por la mala. Es importante no sobreprotegerlo y actuar con firmeza, sin temor. Y ante la duda, aplicar el sentido común será tu mejor opción. 

TUC y PERLA, adolescentes en acción
Y cuando su terquedad de adolescente se convierta en su arma predilecta, a los humanos no os quedará más remedio que ganar la batalla con la misma arma: ser más tercos que él. No tirar la toalla porque la adolescencia no durará siempre.

La adolescencia es una transición. Un collie adolescente necesita guía y tiempo para madurar. Su adolescencia es una condición temporal que los humanos han de saber gestionar con autoridad y delicadeza, porque es la base que servirá como cimiento para unas equilibradas relaciones en el futuro y una vida feliz juntos.





Fuente: V. DeGruy

lunes, 24 de marzo de 2014

LA NIÑA DEL MONTGRÍ


Desde el lugar donde vivimos, en los días más claros y nítidos, mirando hacia el este, podemos ver un gran macizo. Es el Montgrí. Toda la manada conocemos su silueta característica, cuando la atmósfera está limpia, porque es por donde nos llegan los primeros rayos de sol.

El macizo del Montgrí es un macizo montañoso al borde del mar Mediterráneo en Cataluña. Se trata de un surgimiento de roca calcárea formado por una falla orientada de este a oeste. Su creación es sincrónica a la del Pirineo. Por sus elevaciones destacan los picos de la Muntanya d'Ullà (308 m), el Montgrí (301 m) y el Montplà (311 m), cercanos a Torroella de Montgrí, y la Torre Moratxa (218 m) y Roca Maura (226 m) en la vertiente cercana a l'Estartit. El archipiélago de las Islas Medas constituye la parte oriental del macizo.

En la cima del Montgrí se ve la figura emblemática de una enorme edificación, es el castillo del Montgrí. A finales del siglo XIII, el rey Jaume II hizo construir este imponente castillo como muestra de poder frente al condado de Empúries. Hoy es un excelente mirador del golfo de Roses, la llanura circundante de l’Empordà y la montaña del Canigó, en Francia.
 
El collado de la Creu, cruce de caminos, desde donde se ve el Castillo del Montgrí
A esta zona es a donde hemos ido de excursión. Hoy, por fin, nuestra familia, nos ha dicho: “Anem a pujar al Montgrí”. Y, como es un lugar inaccesible a coches, motos y bicicletas, y podemos correr libres, en vez de dos, hemos ido tres: Perla, Swan y yo.

El camino está señalizado con las marcas blancas y rojas del GR 92 (sendero de Gran Recorrido), que sube hacia el norte entre campos de olivos.

A la media hora, tras una fuerte subida por el empedrado original del camino, se llega al collado de la Creu (hay una gran cruz). Es una encrucijada de caminos. Tomamos el de la derecha que remonta en dirección hacia el castillo, ya a la vista. En media hora más, tras una última ascensión muy pronunciada, llegamos al rellano donde está el castillo del Montgrí.
 
La llegada al castillo del Montgrí
Es una gran explanada donde nos lo hemos pasado muy bien persiguiéndonos, entrando y saliendo del castillo, como si fuéramos collies de la Edad Media.

Después de comernos nuestro yogurt y beber agua, hemos iniciado el descenso por el otro lado, mucho más difícil y complicado, en dirección a la ermita de Santa Caterina. Luego, por otro camino muy bien trazado, hemos vuelto a subir hasta el ya conocido collado de la Creu.

Al iniciar esta última subida me he detenido y he parado las orejas. Efectivamente, se podían oír voces y ver a lo lejos minúsculos cuerpecitos que bajaban de la Muntanya d'Ullà hacia el collado de la Creu. Hoy no es festivo y no hemos encontrado a nadie hasta ahora. Es un grupo numeroso, con mucho griterío. Debe de ser una excursión escolar.

Llegamos al collado de la Creu y bajamos retomando el mismo camino GR 92 por el que hemos subido.




De repente, Perla se detiene bruscamente. Swan y yo hacemos lo mismo. Hemos oído algo, parece un gemido. Swan abandona el camino, desviándose hacia la derecha. Yo la sigo. Swan ha encontrado una niña sollozando, sentada en el suelo, y le está lamiendo las lágrimas. Perla ha alertado a nuestra familia y se acercan.

-          ¿Estás bien? -le preguntan
-          Me han dejado sola -contesta con voz entrecortada
-          No estás sola –le contesta nuestra familia. Swan está contigo.

Entonces se gira hacia Swan, que seguía lamiéndole la cara con suavidad, y se abraza con fuerza a ella, llorando desconsoladamente.

Pasan los minutos y la niña y Swan siguen abrazadas. Por su sudoración intensa, el temblor de todo su cuerpo y su respiración rápida, es evidente que esa niña sufre una crisis de pánico o de angustia, agravado por un sentimiento de abandono y de soledad.

Mientras Swan hace su trabajo terapéutico, Perla y yo nos lanzamos montaña abajo ladrando con potencia para llamar la atención. Apenas hay vegetación y ya no  vemos ni rastro de la excursión escolar. Por suerte, un chico de color está retrocediendo. Hace calor y se ha sacado el jersey, que se ha dejado olvidado en un descanso junto a una de las varias capillas que hay en esta zona, correspondientes al camino de romería que lleva a la ermita de Santa Caterina. Mas abajo dos niñas se han detenido al oír los ladridos. El chico de color recoge su jersey y, con nuestros movimientos y ladridos, conseguimos que mire hacia arriba. Desde aquí se puede ver a la niña, con Swan y nuestra familia, que están bajando muy despacio. La niña lleva una camiseta verde chillón y el chico la reconoce. Llama a las dos chicas para que esperen. Ellas deciden subir, asombradas de que su amiga se haya quedado atrás.

La niña de la camiseta verde chillón, para nosotras “la niña del Montgrí”, se abraza a sus amigas, ya más tranquila.

-          ¿Qué te ha pasado? -le pregunta la más alta.
-          Me he mareado y me he sentado un momento. Luego he querido bajar recto y me he caído. Entonces os he perdido de vista y me he puesto muy nerviosa. Me he quedado agarrotada, me he asustado mucho y me he puesto a llorar, hasta que ellos me han encontrado.

“Ellos” somos nosotras, sobre todo Swan, a quien se vuelve a abrazar y le da unos besos de despedida. Las tres chicas y el chico de color continúan el descenso. Nosotras nos sentamos y bebemos agua de la mochila.
 
El descenso del castillo por la otra vertiente
Llegamos al coche e iniciamos el viaje de regreso hacia casa. Hoy tenemos unas sensaciones muy extrañas. Todo ha sucedido muy rápido y apenas notamos el cansancio físico habitual.

-          Podía haber sucedido una gran desgracia –exclama Perla
-          Alguien ha cometido una gran irresponsabilidad. Algún profesor hoy no ha cumplido con su obligación. No se puede salir de excursión con un grupo de niños y no controlarlos.
-          Tienes razón, Nina. Si a nosotras, nuestra familia, siempre nos piden que no nos alejemos, ¿cómo es posible que un grupo de niños vayan tan descontrolados?
-          ¿Qué pensarán los padres, si se enteran del peligro que han corrido sus hijos? ¿Acaso los profesores han pedido permiso a los padres de todos y cada uno de esos menores para que sus hijos estén en una situación de peligro, cuando deberían estar cuidados y vigilados?

Algunos humanos se han equivocado, pero, al menos, los collies hemos cumplido y Swan ha podido poner en práctica todas sus habilidades. Las personas utilizan diferentes formas de abrazos y hasta llevan nombre,  como el “abrazo de oso”. Yo hoy quiero reivindicar el “abrazo de collie”, ese abrazo de Swan que ha salvado a la “niña del Montgrí”

-          ¿Cómo lo has hecho Swan?
-          Cuando lamí sus lágrimas, noté un gusto muy salado. Estaban mezcladas con sudor de miedo, de tensión, de ansiedad. Esta niña necesita un abrazo que le aporte ternura, afecto, cariño -pensé. Le puse mi pata derecha en su espalda y con la izquierda la invitaba a que me abrazara. Utilicé toda mi energía positiva para activar sus endorfinas y aliviar la ansiedad. Mis buenas vibraciones alejaron el sentimiento de soledad y la ayudaron a superar el miedo.

¡Cuánto silencio acompañó aquel abrazo! y ¡cuánto transmitió a través del mismo! ¡Swan, infinita ternura!  Porque Swan es así. Su llegada a la manada nos aportó a todos una gran dosis de delicadeza, suavidad, dulzura. Es todo amor. Cualquier ser humano es su debilidad, pero con los niños se derrite.

Estamos ya llegando a casa y Perla le pregunta a Swan:

-          ¿Por qué eres tan así?
-          Mira, Perla. Los dos primeros meses de mi vida, hubo una niña que, junto con mi madre, me cuidó muy bien. Yo siempre le estaré agradecida porque, sin darse cuenta, ella me inculcó unos valores que ahora van apareciendo.

Con Swan somos muy amigas y me ha contado muchas cosas de esa niña de su infancia. De collie bien nacido es ser agradecido. Swan es muy especial. Gracias, Nazaret. 


viernes, 7 de marzo de 2014

COMER PLACENTA

Haila y Nina, amigas y confidentes.

Mi amiga Haila ya se ha reincorporado de nuevo a la manada. Sus cachorros pronto partirán hacia sus nuevos hogares y durante el día los deja solos para que se acostumbren a su ausencia. 

Hoy el día es primaveral y nos hemos tumbado en la sombra del “prunus”, ya totalmente florecido. Haila solo tiene un tema para hablar: sus “niños”, de los que se siente muy orgullosa.

-          ¿Sabes, Nina? Yo he parido sin la ayuda de mi madre ni de mi abuela. No las tengo cerca, como tú. Nadie me ha dado ningún consejo de cómo debía de actuar.
-          Y lo has hecho muy bien, Haila. Yo, cuando estaba preñada, le pregunté a mi madre. Y sabes qué me dijo: “Tú no te preocupes que en cada momento sabrás lo que hay que hacer…” A eso se le llama instinto.

El instinto es una pauta hereditaria de comportamiento. En todos los animales se dan un conjunto de pautas de reacción que se conoce como instinto. Sus patrones son iguales en los individuos de la misma especie. Por eso hay determinadas cosas que los collies no hemos tenido que aprender, como el instinto de búsqueda y succión del pezón materno, o el instinto sexual, o el instinto de comer las placentas...

-          Oh, sí, las placentas. Yo me las comí las ocho.
-       Yo, no. Cuando nació mi primer cachorro me emocioné mucho y estuve tan pendiente de él, que cuando reaccioné, la placenta ya estaba fría y no me la comí. Las siguientes sí que me las comí, bien calentitas.

Hablando de comer la placenta, recuerdo que me sorprendió mucho el titular que leí, el pasado verano, en el periódico “El País”:

 “Placentofagia: la nueva moda de las celebridades tras dar a luz. Muchas famosas confían en que esta técnica las rejuvenecerá”.

Como no comprendía bien, busqué el significado de Placentofagia: “Acto, frecuente entre los mamíferos, de comer la placenta después del parto”.

Pero mi perplejidad fue total cuando leí el artículo de Inés González “La moda de comer placenta después del parto”, publicado el 30/01/14 en "Hola Doctor", donde decía:

“Cada vez más mujeres deciden comer este tejido después de dar a luz, una idea que está haciéndose popular en EE.UU. y Europa. Ya hay empresas que se dedican a elaborar platos con este ingrediente, y a comienzo de año un estado ha aprobado una ley pionera sobre el tema. ¿Moda pasajera o práctica saludable?"

Ahora me entero que comer la placenta, un proceso natural para nosotras, las collies, no lo es para la mayoría de las humanas.

¿Por qué las collies nos comemos las placentas?

Por varios motivos:
-          Somos descendientes de los lobos, y las lobas, al parir, no podían dejar rastro para los depredadores, así que se lo comían todo. De ahí nuestro instinto para mantener siempre limpio el “nido”.
-          La placenta es un rico alimento que nos permite estar dos o tres días sin comer y, por su gran poder de estreñimiento, sin defecar. Ello nos ayuda a no tener que salir del “nido” y dedicarnos por entero a nuestros cachorros en esas horas vitales posteriores al parto.
-          Comer las placentas restaura la energía tras el esfuerzo del parto y
nos aporta hierro, minerales y vitaminas.
-          Ayuda al útero a contraerse a su tamaño original y reduce el sangrado postparto.
-    Las placentas contienen pequeñas cantidades de oxitocina, que calma el estrés del parto y, al comerlas, puede aumentar la cantidad de leche y mejorar la calidad de la misma.

Me cuentan que la placenta, tan sólo con mencionarla, nos lleva a un territorio desconocido para muchos humanos. Para ellos no es común haber visto una placenta, incluso para una mujer que acaba de dar a luz es poco probable que le hayan mostrado su placenta.

Aunque la placenta es reverenciada en muchas culturas, muy pocas acostumbran comerla. Los que apoyan esta práctica en humanos argumentan que comer la placenta ayuda a prevenir la depresión postparto y otras complicaciones. Dicen que la placenta humana sabe muy parecida a la carne de ternera y que existe una gran variedad de recetas para comerla.
Una práctica común en el norte de California y en el Reino Unido es dar una fiesta después del parto, llamada Placenta Party. En esta celebración, la madre o alguien que ella designe prepara una comida usando la placenta. Se cree que esta carne tiene poder o energía para compartir con los amigos y seres queridos.


(Fuente: Wikipedia)

lunes, 17 de febrero de 2014

¿SENTIMOS DOLOR LOS COLLIES?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva),
generalmente desagradable,
que pueden experimentar todos aquellos seres vivos
que disponen de un sistema nervioso central.
(Wikipedia)


Hoy he estado con Haila y sus cachorros. Ya tienen más de un mes y he podido jugar con ellos y darles algún revolcón. Cuando se han cansado, se han amontonado y se han quedado dormidos. Entonces Haila me ha dicho:

-          Háblame del dolor.
-          ¿Por qué? ¿Sufriste mucho con el parto?
-          No, todo fue bien y rápido. Pero es que Enate me asustó cuando me dijo que ella había sufrido mucho en todos los partos.
-          Sí, mi madre también lo pasó mal en su primer parto. Pero en los siguientes ya no, porque nuestra familia humana recurrió a un tratamiento homeopático, sin efectos secundarios. A mí también me fue muy bien y tuve un parto plácido.
-          ¿Te refieres a unos gránulos pequeñitos de color blanco? Sí me dieron los 10 días anteriores al parto. Aunque lo peor para mí fue el exceso de leche. Aún siendo ocho cachorros para mamar, hacia los 15 días, no me succionaban toda la leche que producía y algunas mamas se me endurecieron y me causaban mucho dolor. Mi familia tuvo que forzarme para vaciar la leche. Ahora ya estoy bien y maman sin  dolor.



¿Sentimos dolor los collies?
Claro que sentimos dolor. Las mismas causas que provocan dolor en los humanos, nos pueden producir dolor a los collies: cirugía, fracturas, tumores, artritis... Lo que yo no sé, es si es el mismo grado de dolor que experimentan los humanos.

Para los collies, el dolor es una experiencia muy individual. Así, un collie puede expresar su dolor de una determinada manera o puede tener un dolor más intenso que otro collie en sus mismas condiciones.

Hablando de este tema con el resto de la manada, los “recuerdos” sobre el dolor son dispares. Dos de las cinco hembras que han sido sometidas a una ovariohisterectomía, el procedimiento quirúrgico para extirpar el útero y los ovarios, experimentaron un gran dolor de 24 a 48 h post cirugía.  Las otras tres, apenas lo recuerdan. ¿Por qué? ¿Es que no recibieron el mismo protocolo de tratamiento del dolor?

Yo estoy muy contenta porque las nuevas generaciones de veterinarios están cada vez más concienciadas sobre el tratamiento del dolor. Y debemos confiar en ellos. Nuestras familias humanas deberían  evitar la automedicación, sobre todo si se practica con medicamentos de personas. La automedicación es una de las principales causas de intoxicación en los perros. El veterinario es quien debe determinar el tratamiento más adecuado para tratar el dolor del perro. Actualmente los veterinarios disponen de una amplia variedad de drogas, protocolos y modalidades que pueden aliviar el dolor.

Hasta hace poco, existía la teoría de que los animales no sentíamos el dolor de la misma forma que los humanos. Durante siglos, las manifestaciones de dolor que se observaban en una cirugía, por ejemplo, se atribuían a reflejos musculares descontrolados o a respuestas nerviosas. Solo en las últimas décadas del siglo XX se empezó a reconocer que los animales podemos tener experiencias dolorosas.

A principios del siglo XXI, casi todos los veterinarios se han puesto al día y saben que las intervenciones que son dolorosas para los seres humanos también lo serán para los animales. La mayoría avalan ya la opinión de que por su semejanza, los animales, aunque carezcamos de la posibilidad de comunicar verbalmente la experiencia de dolor, sufrimos igual que los humanos frente a un estímulo doloroso. Y reconocer el comportamiento del dolor es una de las más importantes funciones del veterinario, porque no todos los animales lo expresamos de igual forma.

En la actualidad los veterinarios cuentan con nuevas drogas, más efectivas y seguras para el tratamiento de enfermedades con gran componente de dolor, lo que les permite brindarnos a los animales una mejor atención veterinaria y una mayor calidad de vida.



Es muy importante la colaboración estrecha entre la familia humana y el veterinario para poder identificar si tenemos dolor y tratar de definir el grado de dolor o incomodidad que estamos sufriendo, para poner en práctica el adecuado protocolo de tratamiento del dolor de manera individual. Y es de vital importancia que los dueños se ajusten estrictamente a la dosis y horario prescrito por el veterinario.

Los collies, aunque no seamos capaces de verbalizar el dolor como una persona, disponemos de muchos canales comunicativos para expresar que sentimos dolor y nuestra familia humana debe estar atenta. Algunas de las situaciones que nos producen dolor son las enfermedades de las articulaciones, como la artritis, y los procesos postoperatorios de las cirugías practicadas por la fractura de huesos, extirpación de tumores o esterilización.

Ante cualquier sospecha de que sufrimos dolor, hay que consultar al veterinario. Paliar ese dolor incide en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar. Es responsabilidad de nuestra familia humana evitar el dolor. Sería un error muy grave pensar que el dolor es un mal menor y algo transitorio, que superaremos sin ayuda, ya que los collies no nos quejamos.

Éstos son algunos de los signos físicos y de comportamiento en un collie, posiblemente provocados por el dolor: Inusualmente tranquilo, apático, inquieto o no responde; quejarse, gemir o aullar; lamer con insistencia una parte particular del cuerpo; actuación fuera de su carácter normal, ya sea agresiva o sumisa; orejas aplastadas contra la cabeza; dificultad para dormir o comer; buscar afecto más que de costumbre.
 
CAP con sus achaques propios de la edad, acompañado por su joven nieta SWAN

Nina, ¿y ahora por qué no hablas de los achaques? – me increpa Cap desde el suelo, mientras está tomando el sol junto a Swan.

“Achaque”: Molestia pequeña pero frecuente provocada por una enfermedad o por la edad. Indisposición o enfermedad habitual, especialmente las que acompañan a la vejez.

Los collies viejos, que empiezan a desarrollar artrosis, pueden presentar diversos grados de dolor que les impide estar juguetones o salir disparados como yo ante cualquier incidencia.  Ellos simplemente se vuelven más lentos para levantarse y menos dispuestos a participar en las actividades normales que solían disfrutar. Cap, 12 años, a eso le llama achaques.

Los collies con “achaques” pueden manifestar cambios muy sutiles en su comportamiento que pueden ser difíciles de identificar. Como el collie que solía cazar la pelota veinte veces y ahora sólo va por ella tres veces y se recuesta de inmediato. O como aquel collie muy sociable y bueno con los niños, que sin embargo ahora "sin razón aparente" se muestra gruñón con ellos cuando corren a su alrededor.

“Todo el equipo de un centro veterinario ha de estar totalmente concienciado de que debe proponer soluciones al dolor, ha de ser sensible al dolor del animal y a las sensaciones siempre negativas que el dolor produce en el propietario del animal o en su entorno.
En el siglo XXI ningún ser vivo tiene por qué sufrir, pues tenemos en nuestras manos, o deberíamos tener, los medios necesarios para evitarlo. El dolor existe y existirá. Dolor intrínseco a la dolencia o patología, pero hemos de combatirlo, minimizarlo y luchar siempre por eliminarlo totalmente. Hay que actuar y pensar de una forma multidisciplinar para combatirlo, y no despreciar, por prepotencia o por ignorancia, ninguna terapia ni tratamiento para combatir el dolor”.
(Alexandre Tarragó, miembro del Instituto Veterinario de Ortopedia y Traumatología)


martes, 21 de enero de 2014

EL COLLIE Y LAS MUJERES


Last es un collie guapo y sociable. Todo el mundo se quiere sentar a su lado en las fiestas. Tiene la habilidad de mezclarse con las mujeres en las reuniones, presentaciones o encuentros informales que organiza su dueña. Es el anfitrión ideal de esas fiestas, porque nunca se olvida de dar las gracias al personal y siempre se puede contar con él para flirtear con la mujer solitaria de la esquina. ¿Flirtear? ¿Se puede describir a un collie diciendo que flirtea o que liga? Yo le conozco muy bien y puedo asegurar que Last adora a todo el mundo, pero ama a las mujeres más que a los hombres y siempre escoge sentarse a su lado y encantarlas, meneando la cabeza, con la cara llena de felicidad, con ojos chispeantes y una de sus patas en su regazo.

Puede que existan otros collies como Last, sean macho o hembra, que sientan una cierta predilección por las mujeres. Tal vez, pero ¿y a la inversa? ¿Cómo se comporta una mujer ante un collie?

Claudia, observando a Last, le explicaba a su amiga en esa misma fiesta: “Recuerdo la llegada de mi collie a casa. Me obsesionaba cada movimiento suyo y lo observaba con admiración mientras se lamía las patas y ronroneaba de comodidad y satisfacción cuando nos acurrucábamos juntos en el sofá”.



Hay muchísimas mujeres que sienten admiración por su collie, porque les aporta una felicidad única que no se encuentra en otras relaciones. Es un amor especial, una sensación intensa de afecto tierno y compasión, de alegría pura y consuelo cálido.

Mi abuela Jolie ha estado investigando y me ha dicho que de los collies registrados en el LOE en los últimos 10 años, el 58% figuran inscritos a nombre de mujeres. Y por lo que observo, si añadimos los collies no registrados, que son muchos, ese tanto por ciento de mujeres propietarias de un collie aumentaría bastante.

Un estudio realizado en los Estados Unidos revela que aproximadamente el 10% de las mujeres prefieren a sus perros antes que a su pareja y, alrededor de un tercio de las encuestadas, sienten el mismo nivel de afecto hacia sus mascotas que el amor que sienten por su pareja.
La encuesta realizada a 2.000 mujeres y publicada en el periódico británico The Telegraph también confirmó que más de la mitad de las entrevistadas se consuelan con la compañía de sus mascotas después de una pelea con su pareja. Y otro 39% admitió buscar el afecto de los animales cuando se sienten ignoradas por sus parejas.
Según la encuesta, la principal razón por la que las mujeres dedicarían mucho amor a su perro se relaciona principalmente con el tipo de relación que tienen con sus animales. La personalidad dócil y el hecho de que los perros son compañeros muy leales, son los factores que influyen en este comportamiento. Además, el perro ayuda a aliviar el estrés y las frustraciones.
Factores como estos muestran la profundidad de la relación entre las mujeres y sus perros, y complementan otros estudios que tratan sobre esta relación, entre ellos uno que muestra que los perros actúan de forma diferente cuando pasean con mujeres o con hombres.



John Katz, en The New Work of Dogs, cuenta la historia de un hombre que amaba a su perro porque era el único individuo con el cual no tenía que hablar. Katz sospecha que los hombres muchas veces aman a los perros porque los perros nunca les piden que hablen de sus sentimientos. Las mujeres, en cambio, aman tanto a los perros, sugiere Katz, porque los ven como un gran apoyo.

“Yo creo –explicaba Claudia, que la percepción que tengo de mi collie como un apoyo aumenta por su incapacidad de decirme que me calle la boca cuando hablo demasiado”

El hecho es que algunos collies seguramente damos amor incondicional, pero no todos los collies, ni a cada minuto del día. Simplemente da esa sensación dada nuestra expresividad, nuestra alegría infantil y, como explica Claudia, nuestra incapacidad de explicarnos con palabras.

También existe alguna “loca” como Meghan Lodge, defensora de los animales, que escribió un artículo titulado 'Yo amo a mi perro más que a mi marido', donde dice:
“Mi marido lo ha sospechado durante mucho tiempo. Francamente, yo lo he negado los últimos dos años. Es la hora de decir la verdad: yo amo a mi perro más de lo que amo a mi marido. No me malinterpreten, no estoy "enamorada" de mi perro. Simplemente me encanta. Demasiado. Amo a mi esposo, también, pero mi perro Axle es el único capaz de escuchar atentamente todas mis historias, sin importar lo tontas y extensas que sean. Él conoce todos mis secretos y me ama igual...”

Ya más en serio, Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, comentaba recientemente:
"Normalmente, lo que valoras más de una persona es la fidelidad y la confidencialidad. Son aspectos muy importantes. Eso es lo que hace que, de una manera inconsciente seguramente, hablemos de cosas privadas con nuestro perro, porque sabemos que nos quiere, que nos es fiel y que, además, nos guardará el secreto"



Es cierto que los collies proporcionamos amor incondicional o aprecio positivo sin juzgar a las personas. Nuestra naturaleza alegre y cariñosa os proporciona a todos, hombres y mujeres, una pureza de emoción difícil de encontrar en otros lugares.

Tal vez el amor de las mujeres por los collies,  sea demasiado complejo para explicarlo sólo con un factor. Parece más probable que el vínculo especial que mantenemos collies y mujeres, sea el resultado de una combinación de cosas, dejémoslo así, reunidas en una “tormenta perfecta” de amor y devoción.

(Gracias por cedernos las fotografías, que son propiedad de Chiara, Beatriz y Thereliz)